Narrativa Actual Mexicana

ACENTOS DE UNA COLECCIÓN

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta coleccionista para Alejandra Inclán)

Alejandra, colega y amiga:

Hace poco, leía en tu cuenta de Twitter la siguiente perla de tu parte: La palabra “colección” muchas veces sólo es una trampa para acumular indiscriminadamente. Luego de varios segundos de reflexión, te respondí lo siguiente: Recuerda que “cada colección tiene su acento”. De esto y de su carácter acumulativo, mucho sabía José Luis Martínez, bibliófilo a morir. Horas después de ese lance tuitero, mientras buscaba un libro para consulta, me quedé mirando los libreros y caí en la cuenta de que muchas de las maravillas que éstos resguardan, se basan principalmente en colecciones. ¿Cuándo comenzó aquella fijación bibliográfica?

Por el año de 1999, entre los últimos días de la preparatoria y un forzado semestre de asueto (porque huelga en la UNAM), comencé mi pequeña biblioteca gracias a las colecciones de libros que se vendían en los puestos de revistas; un fascículo semanal (o quincenal, según nos fuera), o por lo menos el paquete de introducción (con todo y su “oferta de lanzamiento”). Las colecciones que cumplieron ese cometido: Grandes Obras del Pensamiento Contemporáneo, de la editorial Altaya, y Narrativa Actual Mexicana, de Planeta y Conaculta. Cada ejemplar costaba 70 pesos (cantidad irrisoria frente a su precio “real” en librerías de prestigio). En la primera leí a Friedrich Niezsche, Claude Levi-Strauss y Emil Cioran, mientras que, en la segunda, a Elena Garro, Rosario Castellanos y Ángeles Mastretta, entre otros autores. Gracias a esas colecciones, reafirmé mi decisión de entrar a Letras Hispánicas una vez abierta la UNAM.

Sin embargo, la colección donde invertí mucho tiempo y esfuerzo, pero poco dinero, fue ¿Ya leíssste?, compuesta por cien títulos de escritores mexicanos, con un diseño similar al de las libretas jaspeadas (ésas que usaban los contadores). El primer libro que compré de esa colección: Felicidades, abuelito de Cristina Pacheco. Por obra y gracia del azar (en el que tú no crees, claro, pero qué remedio), encontré varios ejemplares tanto en las librerías Educal como en la tienda del ISSSTE ubicada en Lomas Verdes, a unos minutos de mi escuela querida, la FES Acatlán. Sin proponérmelo siquiera, casi la completé: me faltaron sendos libros de las hermanas Galindo (Carmen y Magdalena), uno de cuentos de Saúl Rosales; Querido Diego, te abraza Quiela de Elena Poniatowska; y una antología poética de Óscar Oliva. Todavía lamento esos faltantes, pero no tanto al darme cuenta de una cosa: más de la mitad de esa colección ¡tiene la firma de sus autores! Desde Miguel León-Portilla y Dolores Castro hasta Mónica Brozon y Pável Granados, pasando por dos Beatrices que quiero mucho, Beatriz Espejo y Beatriz Escalante (y sus esposos también).

Con todo y que el afán coleccionista tenía razones de orden cronológico y de pluralidad en cuanto a los temas, en algún momento de la vida había que buscar un equilibrio entre la tradición y la novedad. La colección donde mejor se expresa la primera, es la Biblioteca del Estudiante Universitario, publicada por la UNAM, donde se despliegan dos tiempos de la cultura en México: un autor consagrado o digno de conocer, y el estudio introductorio de un académico destacado de la UNAM. De esta colección, guardo especial afecto por dos tomos: En torno al español hablado en México de Ángel María Garibay, y Memorias y autobiografías de escritores mexicanos, previamente cuidados por mis maestros Pilar Máynez y Raymundo Ramos.

Por el lado de la novedad, de los autores meramente contemporáneos, está el Fondo Editorial Tierra Adentro, que, a lo largo de más de tres décadas, fue el trampolín de escritores hoy reconocidos. Desde Pedro Ángel Palou y Graciela Martínez-Zalce hasta Andrea Chapela y Zel Cabrera, pasando por Gilberto Prado Galán, Paola Velasco, Liliana Pedroza, Claudina Domingo, Ingrid Solana y Karen Villeda, esta colección ha sido fiel a su intención de darle cabida a la obra de autores incipientes, hacia el camino a su consagración. Con todo y los cambios recientes en su estructura, sigue publicando, gracias a los concursos literarios convocados por instituciones culturales del interior del país. (Tengo entendido que quien tiene la colección más completa del FETA -o al menos, se le acerca- es nuestra colega duranguense Atenea Cruz, también publicada en esa colección.)

Pero la colección canónica, en cuanto a los últimos cuarenta años se refiere, es Lecturas Mexicanas, cuya primera serie fue publicada por el Fondo de Cultura Económica, la segunda, por la Secretaría de Educación Pública, y de la tercera a la quinta series, por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, hoy Secretaría de Cultura. Por un bajo precio por ejemplar (al momento de su lanzamiento), los ejemplares de la primera y la segunda series fueron de gran éxito, al grado de que se han vuelto bastante buscados por coleccionistas. (Una joven colega de Acatlán también se halla inmersa en juntar todos los ejemplares que se puedan, y el autor de estas líneas suscribe ese empeño…)

Desde que conocí en alguna Feria de Minería el material bibliográfico publicado por El Colegio Nacional, no he dejado de hacerme de sus Opúsculos, es decir, ejemplares de tamaño pequeño con los discursos de ingreso de sus integrantes, además de otros ensayos de factura reciente y hasta textos de homenaje. En un principio eran de tapas blancas, pero con el tiempo se han diversificado, al grado de que los discursos de ingreso vienen con tapas de color verde, mientras que el resto son de colores, resaltando su temática: azul, ciencia y tecnología; verde, ciencias biológicas; amarillo, ciencias sociales, y rosa mexicano, humanidades y artes. (También llamados libros de canasta, porque se venden a la manera de los famosos tacos, es decir, sobre una bicicleta que llevan a todas las ferias.)

En fin, querida Alejandra, tienes algo de razón en exponer lo desordenado de formar una colección, pero si lo analizamos con cuidado, no lo es del todo. En La biblioteca de mi padre, Rodrigo Martínez Baracs, al hacer una pequeña historia del fondo bibliográfico que formó su padre, el escritor José Luis Martínez, reveló que el “secreto” de esa ordenada biblioteca radicaba, precisamente, en las colecciones, tanto de libros como de revistas. (Y esa dinámica funciona hasta el día de hoy, dado que los acervos deben seguir en formación…) A lo que voy: por el simple hecho de formar una biblioteca, se conjugan intereses, autores y hasta amistades surgidas en el proceso; acentos de una colección, al fin y al cabo.

En espera de seguir “coleccionando” afanes y coincidencias, recibe mi admiración y cariño, junto con un abrazo de

Ulises Velázquez Gil

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Libros JEP

DE INFINITOS SABERES

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta josemiliana para Nancy Hernández García)

Querida Nancy, colega:

Hace unos días, mientras te compartía por mensaje directo en Twitter unas imágenes de la bibliografía que tengo sobre José Emilio Pacheco, me puse a buscar en mis libretas (mal llamadas “diario”) las veces que tuve la fortuna de conocer a este grandioso escritor. Pero antes de pasar revista a esos instantes, es preciso hacerme la siguiente pregunta: ¿cómo conocí a José Emilio Pacheco?

Allá por 1998, cuando cursaba el segundo año de preparatoria, uno de mis compañeros de entonces recomendaba a diestra y siniestra un libro que le parecía magnífico, y que ante la atención que suscitó en mí, accedió a prestarme. Ese libro fue Las batallas en el desierto, y su autor, José Emilio Pacheco. Lo leí de un tirón y, a decir verdad, no me maravilló tanto. Le devolví el libro a mi compañero, agradeciéndole el préstamo. Pero ahí no paró mi experiencia con las letras de José Emilio… En una librería ubicada en el centro de Tlalnepantla, topé con una librería (que también hacía las veces de papelería, cabe decirlo) y entre las cosas que tenía a la venta estaban varios libros de José Emilio Pacheco: El silencio de la luna, Morirás lejos (¡y en Joaquín Mortiz!), Irás y no volverás, Ciudad de la memoria, etc. Lamentablemente no llevaba dinero para comprarme alguno, a lo que resolví volver cuando se diera la oportunidad. (Ya le había echado el ojo a Ciudad de la memoria…) Cuando volví con un poco más de dinero, sólo pude comprar Irás y volverás, porque los demás ya se habían vendido.

Durante mi último año como preparatoriano, los poemas de Iras y no volverás me acompañaron en mis primeros balbuceos poéticos (consecuencia de mi breve estancia en un taller de creación literaria); tiempo después, en mis primeras incursiones en librerías de viejo, me hice de Alta traición, antología poética publicada por Alianza editorial, que, a diferencia de Irás y no volverás, compré a un precio irrisorio: diez pesos. En febrero de 2000, cuando ingresé a la carrera de Letras Hispánicas en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán de la UNAM, y una de mis compañeras de generación era lectora de la obra de José Emilio. Por aquel tiempo, tanto en las librerías Educal como en las tiendas del ISSSTE, llevaba un buen rato comprando los libros de la colección ¿Ya leíssste?, y entre éstos, estaba una edición sencilla del Álbum de zoología.

En 2003, mi compañera y quien esto escribe nos enteramos de que José Emilio daría una conferencia en el Instituto de Investigaciones Filológicas, y como a ella se le dificultaba ir (una sesión impostergable de un seminario de lingüística), le propuse llevarme su ejemplar de Las batallas en el desierto y devolvérselo firmado. En efecto, así fue. Al final de su conferencia sobre Juan de Dios Peza, el público hizo una fila para obtener la firma del escritor. Una vez firmados nuestros libros, emprendí el regreso a casa, y en el trayecto, leí Las batallas… (Me encantó y en algún remate de libros en el Auditorio Nacional, años después, me hice de un ejemplar.)

Dos años después, una de mis maestras de la carrera, al ver mi pasión por los libros, me llevó a su cubículo y de una caja de libros que tenía ahí, que tomara el que fuera de mi interés. Cuando vi la poesía completa de José Emilio Pacheco, con el título de Tarde o temprano, no lo pensé dos veces y tomé ese volumen. Meses más tarde, ese mismo ejemplar fue firmado por su autor al final de una conferencia impartida en El Colegio Nacional. Y para coronar ese instante, José Emilio le corrigió una errata de puño y letra.

Mis encuentros con José Emilio Pacheco no quedaron solamente en El Colegio Nacional, sino también a otras partes donde se contó con el privilegio de su visita. En el Centro Cultural de España, acompañado por Hernán Bravo Varela, leyó poemas de sus nuevos libros, Como la lluvia y La edad de las tinieblas, y en el espacio para preguntas y comentarios, le pedí una “complacencia”: el poema “Horas altas”. Se sorprendió con lo peculiar de la petición, y, gustoso, accedió a leerlo. Y en El Colegio de México, en 2009, luego de recibir un reconocimiento y de impartir una conferencia, me firmó Las batallas… y su Antología del Modernismo, en la edición de la Biblioteca del Estudiante Universitario de la UNAM, pero con una “camisa” similar a la de sus libros publicados por Era, su casa editora de toda la vida.

¿Cuándo fue la última vez que vi a José Emilio? Creo que fue en El Colegio Nacional, en junio de 2013, luego del homenaje a Carlos Fuentes. Ante el tumulto que había en torno suyo, la gente del colegio lo llevó a la biblioteca y desde ahí, firmó libros y recibió saludos. (De cierta forma, ya tenía su poesía completa con las ediciones empastadas y firmadas de Como la lluvia y La edad de las tinieblas, mismas que compré en el stand del Colegio en la Feria de Minería.)

Entre las cosas que le agradezco a Twitter, siempre está encontrarse con personas de generosa inteligencia, con quien compartir enormes minucias de una vida inmersa en letras y vidas; y al momento de escribirte estas líneas, querida Nancy, esto se refrenda por entero. Un día habremos de conversar más a fondo no sólo sobre José Emilio (objeto textual desde hace un buen rato), sino también sobre algunos de nuestros contemporáneos (como Laura Sofía Rivero, grandiosa ensayista).

Para terminar con esta breve misiva josemiliana, te comparto una curiosidad encontrada en alguna de mis libretas: algunas notas al vuelo hechas en aquel ciclo de conferencias en 2005; quince años después, las veo como máximas del generoso saber de un escritor sin par.

-La modernidad se acabó. La posmodernidad se caracteriza por el palimpsesto.

-Internet: la nueva Biblioteca de Babel. (Tener todo y nada cerca de nosotros.)

-El interplagio: plaga de las universidades.

-Escribir rompiendo, o sea, conocer muy bien las reglas.

-Es bueno leer entrevistas, pero es necesario hacer reseñas de libros.

-La declamación sirve para saborear el verso, saber lo que es el lenguaje.

-Obras Completas: reliquias de un santo.

-La oralidad es la ilegibilidad.

-Mientras más sencillo es un texto, más artificioso es.

En fin, querida Nancy, la vida, obra y milagros de José Emilio Pacheco se compone de infinitos saberes, mismos que tendremos la oportunidad de comentar y, claro, de compartir en cuanto se dé la oportunidad. Desde ahora, cuenta con la admiración, el agradecimiento y la amistad de

Ulises Velázquez Gil

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Libros VQ

LETRAS PARA HABITAR EL TIEMPO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta quirartiana para Jhossiani Luna)

Querida Jhossiani:

Entre las maravillas que Twitter no deja de obsequiarme, al paso del timeline, está el encontrarse con gente que destella generosidad e inteligencia, y como quien esto escribe, no deja de celebrar las coincidencias a diario. Y en el tiempo que llevo empuñando la pluma, una de esas coincidencias, gloriosa por los cuatro costados, se llama Vicente Quirarte.

¿Cómo conociste a Vicente?, seguro te preguntarás. Te responderé de la misma forma con que le respondí a mi entonces maestra de francés cuando me preguntó por su esposo (también contemporáneo de Vicente): “Leyéndolo…” Y así es, porque la primera vez que supe de la existencia de Vicente Quirarte, fue gracias a que leí textos suyos en el taller de creación literaria que tomé en mis años preparatorianos. (De hecho, Luis Tiscareño, mi maestro, lo conocía…) Tiempo después, cuando por cuestiones del servicio militar acudía los fines de semana al palacio municipal de Atizapán de Zaragoza, siempre hacía escala en el puesto de libros ubicado a un costado del ayuntamiento, un sobreviviente de aquel Correo del Libro, empresa de la SEP destinada a llevar libros más allá de la zona conurbada. Ahí compré, ¡por 15 pesos!, La luz no muere sola, antología poética de Quirarte, que me acompañó en ese periodo interesante entre mi último año de preparatoria y los nueve meses que estuve en el aire, por el paro de 1999 en la UNAM.

Cuando las cosas se normalizaron en la UNAM, en febrero de 2000 ingresé a la carrera de Letras Hispánicas en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, de la UNAM, al norte de la ciudad, por los rumbos de Naucalpan de Juárez (a 45 minutos de mi casa). Como suele pasar en el primer año, el joven esperanzado en volverse escritor se debatía entre el estudiante de materias de literatura y de lingüística, pero al final del día, ninguno ganaba la partida, y en lugar de acudir a mis clases, me recluía en la biblioteca, o me escapaba a librerías, museos y salas de cine. Por fortuna, grandes maestros se aparecieron en mi camino y me enseñaron la importancia de equilibrar creación con investigación: Raymundo Ramos y Pilar Máynez.

A principios de julio de 2001, las letras de Vicente Quirarte reaparecieron en mi vida y de forma providencial en la librería Educal del Pasaje Zócalo-Pino Suárez, cuando allí encontré sus Enseres para sobrevivir en la ciudad. ¡La primera edición, de la colección Los Cincuenta de Conaculta! (Lo leí de un tirón, en el camino de regreso a casa.) Una vez que me maravillaron sus letras (de nueva cuenta), me di a la tarea de conseguir sus libros.  Para cuando Quirarte tuvo la fortuna de participar en el IV Encuentro de Lingüística en Acatlán, en honor de José G. Moreno de Alba, a principios de octubre de 2002, ya tenía en mis manos, además de los Enseres y La luz no muere sola, su volumen de cuentos El amor destruye lo que inventa e Historias de la Historia (de la tercera serie de Lecturas Mexicanas), La ciudad como cuerpo (bajo el sello del ISSSTE) y su estudio sobre Luis Cernuda (comprado en alguna feria del libro, en el Instituto de Investigaciones Filológicas). Al término de la mesa inaugural, me le acerqué para pedirle su firma en mis ejemplares; se sorprendió a ver algunos, por lo difíciles de conseguir. Con el tiempo, fui adquiriendo más libros suyos, mismos que guardaba en mi bolsa una vez que me enterara de alguna presentación o mesa redonda donde tuviera la ocasión de participar. (Sin embargo, aquel 1° de octubre de 2002 fue nuestro primer encuentro, de varios que se suscitarían a lo largo de tres lustros -y contando.)

Una compañera de viaje por los caminos de Quirarte, fue mi querida amiga Rosalía Velázquez Estrada, historiadora con alma de literata, a quien conocí como alumna en un curso de ortografía y redacción, en el segundo semestre de 2004. Con el tiempo, nos hicimos amigos y entre los libros que tuve a bien obsequiarle, estaban Espejo de historias y otros reflejos de Jorge F. Hernández y Enseres para sobrevivir en la ciudad, del cual, poco después, me dijo lo siguiente: “no sabía que Vicente era hijo de don Martín. Su papá fue mi maestro en la Facultad de Filosofía y Letras”. (Paréntesis aparte: el ejemplar que le regalé a Rosalía, lo encontré en una librería de Donceles, dedicado de puño y letra a Jorge Libster, con todo y dibujo del propio autor. “Estaría bien investigar quién fue o es el destinatario de ese libro”, me decía, “pero mejor no, para evitar el malentendido”. Además, no sería la primera vez que libros de otras bibliotecas caían en las manos de mi querida Chaly: por fortuna, ella supo cuidarlos o restituirlos, llegado el momento. Creo que a Vicente le hubiera encantado ese gesto…)

Una de las cosas que suelo hacer, para mantener a raya el tamaño de mi biblioteca, es obsequiar libros. Y para hacerte un rápido balance, los que más obsequio son, ya te imaginarás, de Vicente Quirarte. (El más obsequiado: Fundada en el tiempo, a mi parecer, el “pequeño Quirarte ilustrado”. Siempre que puedo, compro algunos ejemplares tanto en ferias del libro como en los remates de “las islas”)

A finales de febrero de este año, gracias a un tuit de la Academia Mexicana de la Lengua que compartiste en tu perfil, te conocí ¿recuerdas? (Y hasta te di señas sobre cómo conseguir El México de los Contemporáneos, su discurso de ingreso…) Me alegra sobremanera que el genio y la figura de Vicente Quirarte nos haya unido, al grado de compartir nuestros listados de obra quirartiana. En alguna ocasión me comentaste que te daba envidia mi ejemplar de Zarabanda para perros amarillos y creo saber por qué. Cuando emprendí su relectura, me acompañé por la Sarabande de Haendel, cuya partitura antecede la primera parte del poema. Terminé de leer con lágrimas en los ojos y con un nudo en la garganta. (Aunque el texto completo viene en El tiempo y sus mastines, nunca está de más que lo tengas aparte. Cuando sepa de la existencia de algún ejemplar, cuenta con ello. Y de otros libros de Vicente que no tengas, por supuesto.)

En fin, Jhossiani, la obra de Vicente Quirarte se compone de letras para habitar el tiempo; es una ciudad que destella generosidad e inteligencia, donde no dejarán de suscitarse gratas coincidencias que renovadas conversaciones, donde habremos de intercambiar impresiones y escalas mutuas.

Mientras llega ese momento, recibe el cálido y fuerte abrazo de

Ulises Velázquez Gil

P. D. En la columna que recibe la presente misiva, encontrarás algunas reseñas a libros de Vicente, por si aplica la sugerencia. (Gracias por coincidir.)

babelises@hotmail.com

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“Reivindicar el cambio político”

Escrito por Manuel Castañeda Riou el . Posteado en Información General

El panorama al cual nos estamos enfrentando no sólo en lo político, lo económico, lo social tras el COVID 19, durante y después de éste fenómeno que nos aqueja también debería, si así lo podríamos entender-, de ayudarnos a hacer más creativos no sólo en las cosas simples de la vida, sino que a la vista de la creatividad de los hombres ser más pro-constructivos, sobre todo en lo político, es la oportunidad de establecer un cambio realmente de fondo para una nueva era en la administración pública que ponga en su sana dimensión la cosa pública para así recomenzar las problemáticas que han dañado a las instituciones dando así la oportunidad de acelerar cambios que se necesitan (claro habrá cosas que por su simple naturaleza administrativa no se puedan cambiar o bien por su delicada problemática se tengan que seguir como se está), sin embargo, habrá que entrarle con tremenda severidad a la corrupción que es y sigue siendo un mal que destruyo no sólo la credibilidad institucional -claro, habrá instituciones que se salven- sino que también disolvió la sana cercanía entre el poder público con los gobernados, por ello la votación que se dio en el 2018 tras una larga jornada electoral

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NUEVE AÑOS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta retrospectiva para una amiga lejana)

Querida amiga:

Hace pocos días, luego de ponerle punto final a una de mis ya habituales Cartas de Minería, caí en la cuenta de que este espacio hebdomadario, es decir, semanal, cumple nueve años el 26 de julio. A decir verdad, con estos días, de pandémica esencia, el ritmo de muchas cosas se ha ralentizado, inclusive detenido, porque el ánimo de hacerlo decayó por completo. Sin embargo, cuando volví a tener noticias tuyas, recordé aquella vez que la primera opinión favorable de esa incipiente columna fue gracias a ti, lo que me motivó a seguir adelante con un empeño para el cual no estaba preparado. (Aun así, aquí estamos ¿verdad?)

Pero ésa no era la primera vez que me enfrentaba a la página escrita. Fue a mediados de 1997 cuando tuve la fortuna de conocerte; por esos días, acaba de integrarme al taller de creación literaria de la preparatoria, el cual me sirvió bastante, al grado de estudiar más adelante Letras Hispánicas en la universidad. (A la distancia del tiempo, reconozco que el joven aquel era vanidoso al extremo, pero ¿qué joven no lo es? La propia vida se encargó varias veces de bajarme del ladrillo y seguir aprendiendo. Hoy no dejo de agradecerlo…) De todas las cosas que escribí en esos años de tallerista, fuiste sin proponértelo mi primera lectora; incluso de una “novela” que ante tu mirada no pasaba de cuento político. Recuerdo que me pediste que te obsequiara el manuscrito, a lo que accedí casi de inmediato. (Cuando le platiqué de esto a varios de mis compañeros de Letras, de idiota no me bajaron, porque no se deben regalar las buenas ideas. La verdad, lo que se dice la verdad, ese intento de novela no me interesa, y si te lo obsequié fue en agradecimiento por leerme.)

Pasado el tiempo, volví a escribir, pero mis textos no pasaban de mis propias narices, hasta que un día me armé de valor y para celebrar mis 22 años de vida, se me hizo buen detalle regalarle a maestros y amigos una muestra de mi trabajo poético; algunos me felicitaron por lo bien escritos, otros me hicieron críticas (pocas, pero críticas al fin) y el resto simplemente agradeció ese gesto. De los instantes a resaltar en ese proceso, recuerdo tres: la crítica despiadada de mi maestro Raymundo Ramos (persistente hasta el último día), el asombro de mi maestra Rosario Dosal (“Ah, con que usted también es poeta, pero también sea buen maestro…”) y la fe del escritor René Avilés Fabila, quien resolvió publicar algunos de los poemas en su revista Universo del Búho. En mayo de 2005, luego de casi ocho años entre la publicación de unos sonetos míos en la revista Descritura, vi uno de aquellos poemas en caracteres de imprenta, y de ahí no paré hasta unos meses antes de la muerte de René, en octubre de 2016.

Mientras el tiempo fijaba el ritmo de mis colaboraciones en El Búho, en abril de 2007 decidí entrarle a la moda de escribir un blog, que por cierta presunción de mi parte nombré Nueva República de Babel, donde incluí a amigas y colegas en una especie de “consejo rector”. Con todo y esos detalles, le di rienda suelta a toda suerte de divagaciones, ensayos, efemérides, felicitaciones de cumpleaños y hasta unas memorias adelantadas, bajo el nombre Leaving Port Memories. (Una joven actriz atrapada en la carrera de Letras en Acatlán, un día me reclamó por el nombrecito: “¡Escríbelo en español!” Y mi respuesta fue de esta manera: “Si Jean Baudrillard tiene sus Cool Memories y él es francés, ¿por qué yo no habría de hacer lo propio?” Al final tuvo que deponer las armas…) Y la primera lectora de todas esas ocurrencias, sí, lo adivinaste, eras tú. Durante varios años, ese blog fue mi tabla de salvación ante los altibajos de cada día; incluso recuerdo que una joven compañera (hoy consumada escritora y académica de altos vuelos) me dijo, luego de leer alguna de mis divagaciones: “Mejor búscate un periódico donde escribir…” (Hasta la fecha no sé a qué se refiere…)

Por 2010, y gracias a las gratas coincidencias en un colegio de profesores de la FES Acatlán, conocí a Juliana Castellanos, maestra de la carrera de Comunicación, periodista de espíritu combativo y locutora en varios medios. Por invitación suya, me integré a la lista de colaboradores de Flor y Látigo, donde hoy día contamos con este espacio, con el no menos heroico nombre de La marcha de las Letras. Por cierto, cuando noté la referencia -cuasi plagio- a la canción de Francisco Gabilondo Soler Cri-Cri, lo primero que hice fue escribir una carta -igual a la que te escribo ahora-, donde puse las reglas del juego que asumí jugar con ese flamante espacio. El tiempo supo darnos la razón, porque hay veces que la marcha es muy rápida, y otras, bastante lenta… como en estos pandémicos días. Y sobra decirlo, fuiste (eres) la primera viandante de esa marcha.

En marzo de 2015, presa de aquel mal que llaman “bloqueo de escritor”, en lugar de la reseña habitual en La marcha de las Letras, resolví compartir algunas cosas de mi agenda, entre citas textuales, sucesos del mundo cultural y hasta notas necrológicas. (Como Chesterton y sus “Cosas que traigo en el bolsillo”, pero con el deadline más cercano…) Ese pequeño (pero persistente) empeño se llamó Las horas de mi agenda, de cuya lectura de tu parte rescato el siguiente comentario: “Supremo. Aquí está tu voz. Ésta es tu literatura”. Gracias a tus palabras, pude salir a flote durante un tiempo, hasta que las reseñas volvieran a su normal afluencia. (Hoy día, son líneas hermanas, que se ayudan la una a la otra…) Entre la Marcha y las Horas, existe otra serie, aún a la busca de su propia esencia: Escalas en el dial, sobre cuestiones de radio.

Desde febrero de este año, decidí crear otra serie, donde lo mismo cabe la memoria que cierta preceptiva de mi parte (porque llega un momento en el cual digno es compartir algunos consejos ¿no crees?): las Cartas de Minería. Y ¿por qué se llaman así? Decidí rendirle homenaje a uno de mis lugares favoritos, el Palacio de Minería, concretamente a su feria del libro, con la cual, siempre lo he dicho, comienza de verdad el año. (Muchas de las amistades que conservo hasta la fecha, nacieron y/o se consolidaron en ese lugar, y qué mejor homenaje que partir de ahí para mis reflexiones, memorias o primeras conversaciones.) Sin embargo, el formato epistolar puede que derive de dos circunstancias: por un lado, rendirle homenaje a mi maestro Raymundo Ramos y a sus Cartas de la Loma de En medio a Half Moon Bay, y por el otro, un constante agradecimiento hacia ti por obsequiarme aquel volumen de Literatura Epistolar, con prólogo de Alfonso Reyes, a guisa de acompañante para los momentos de difícil decisión.

José Pagés Llergo dijo alguna vez que “cualquier pendejo puede escribir una columna, a condición de que la escriba diario”, y es verdad. Cuando comenzó el confinamiento, a finales de marzo, varios colegas y amigos se ataron al mástil de la escritura hebdomadaria para no perder la razón y terminar sometidos a los dictámenes de la realidad. Desde aquellos días hasta hace algunas semanas, no supe qué decir por aquí. Por fortuna, nunca dejé de leer y al momento de volver a las andadas, siempre tuve presente aquella frase con la que agradecí tu fidelidad de tanto tiempo: Para lectoras como tú, escribo. Y en el momento justo de cumplir nueve años en estos menesteres, cabe reiterarlo por entero.

¿Qué más te puedo ya decir? Después de todo, esta carta se puede resumir en cuatro palabras: Muchas gracias por todo.

Te abraza,

Ulises Velázquez Gil

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VQ (Los primeros hijos de México)

DIGNIDAD Y FIRMEZA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En una mesa redonda realizada en El Colegio Nacional, el historiador michoacano Luis González y González decía que, para el oficio del historiador, hay que valerse de tres tipos de discurso: narrativo, científico, cívico. Para los alcances de la difusión de la Historia, el discurso narrativo la lleva de ganar, por el simple hecho de emplear el habla de todos los días para lograr su cometido. Tanto en la historia como en la literatura, una buena pluma siempre se agradece, sin dejar de lado los recursos de los discursos restantes.

Viajero frecuente por los senderos de las letras y la historia, Vicente Quirarte nos entrega Los primeros hijos de México. Ensayos sobre la Intervención francesa y el Imperio de Maximiliano, libro donde se ocupa de una etapa en particular del siglo XIX en México; víctima ésta del discurso cívico por parte de la historia oficial, cabe decirlo.

Los primeros hijos de México, se compone por diez ensayos donde Quirarte aborda, en igualdad de condiciones, sucesos y figuras importantes de aquel periodo comprendido entre 1862 y 1867; para abrir boca, hay dos textos en torno a Maximiliano de Habsburgo. En “Retrato del artista como joven noble”, conocemos una faceta suya poco explorada, la de su paso por la Marina, donde Maximiliano forjó un carácter que lo haría sobreponerse a todos los altibajos de su vida, y que además le daría la oportunidad de seguir aprendiendo, de enfrentarse al mundo a diario. […] El deseo de viajar era tan imperioso como el de dar cuenta escrita de su trayecto, según se desprende de sus palabras: “Se despidieron de nosotros las personas que nos habían acompañado, se levantaron las escaleras móviles y quedaron interrumpidas las relaciones con la tierra; apenas tuve tiempo para enviar algunas líneas escritas apresuradamente en el camarote del capitán”. […] Más allá de sus obligaciones de príncipe, tenía la convicción que si para unos vivir es preciso, para un selecto linaje navegar también es preciso.

A medida que se avanza en la lectura, descubrimos que la Marina ejerció un papel preponderante en cuanto a la formación del carácter de Maximiliano, de encararle misiones más difíciles con el paso del tiempo. Aquí cabe preguntarnos, junto a Quirarte, el porqué de su importancia al estudiar su genio y figura, y ante ello, baste adentrarnos en “El último día”: […] pudo haber sido cuando zarpó de Trieste rumbo a México, a bordo de la fragata Novara, el 14 de abril de 1864. El último día puede ser el instante en que está a punto de abdicar en Orizaba, el primero de diciembre de 1866, cuando dirige un mensaje a la Nación mexicana con la voluntad de permanecer en nuestro país. Pero el verdadero día final de Maximiliano, último del Imperio y primero de la República triunfante, tuvo lugar el 19 de junio de 1867. […] A partir de ese 19 de junio, el archiduque entró en la imaginación y en la realidad de los mexicanos.

En la película Lección de honor, un profesor de Historia de la Antigüedad observa que uno de sus alumnos lee un libro sobre los cartagineses, y éste le dice que Amílcar Barca fue un excelente comandante, a lo que su profesor le respondió: “fue un excelente comandante, pero estuvo del lado equivocado”. Al momento de leer “Al encuentro con Tomás Mejía”, vino a mi mente aquella escena. Aunque este militar singular tuvo un papel preponderante dentro del bando conservador que suscitó la invasión del ejército francés y la ulterior entronización de Maximiliano, su excepcional figura es atractiva tanto para tirios como para troyanos: […] historiadores de tendencia liberal y conservadora, vencedores y vencidos, coinciden en respetar la figura de ese hombre que jamás claudicó en sus convicciones y estuvo durante dos décadas en el centro de los acontecimientos nacionales, desde sus enfrentamientos con los apaches hasta su actuación postrera en Querétaro. […] Mejía aparece como un señor de la guerra que se valía de ella para defender la religión, único lazo de unión entre los mexicanos, como idea generalizada entre los conservadores, e incluso entre varios liberales. […].  Una vida interesante (por no decir ejemplar) como la de Tomás Mejía puede dar para la hechura de una novela histórica, sin embargo, nos dice Quirarte, su única limitante radica en que “vuelve a contarnos los sucesos, sin intervención directa de la poiesis, sin que el temblor del cómo modifique la linealidad del qué”. Aún así, no desmerece conocerla y crearse una propia opinión al respecto.

Y ya que hablamos de novela, uno de los autores predilectos de Vicente Quirarte es materia prima de “Amor, historia y actores en Noticias del Imperio de Fernando del Paso”, donde además de analizar el proceso paulatino de la escritura de esa novela, conocemos a la emperatriz Carlota de Bélgica compuesta por el novelista. Para Del Paso, […] Carlota es la única capaz de articular el discurso visionario de lo que ha pasado, sucede y ocurrirá. En el vendaval memorioso de Del Paso, Carlota es la historiadora del Imperio: sus ojos son los ojos de la Historia; con ellos adivina, profetiza y testimonia hasta lo que aparentemente no ha mirado.

Además de las acciones militares, y de sus figuras nones, Quirarte dedica uno de los diez ensayos de Los primeros hijos de México a aquellas personas que hicieron de la página impresa su campo de batalla. En “Grafitos contra bayonetas”, conocemos la gallardía de Francisco Zarco y la inteligencia de Guillermo Prieto, y de otros hombres de pluma, cuyo prístino ensueño radicaba en la palabra y de cómo ésta inyectaría de fuerza y de resistencia ante vientos adversos y presentes, a la gente que sufría los altibajos del siglo XIX mexicano. Tan eficaces como el machete del improvisado ejército liberal, la pluma del poeta, la elocuencia y la acción del político y el grafito del dibujante se pusieron al servicio de la República para dar a conocer a propios y extraños el atropello que la nación sufría en manos de Francia, país con el que México había mantenido tradicionalmente múltiples vínculos y simpatías.

“Resistencia en Nueva York”, por otro lado, se enfoca al trabajo y las peripecias de mexicanos en aquella ciudad estadounidense (sin importar la pertenencia hacia algún bando), con el fin de hacer acopio de recursos y de fuerzas para proseguir con la defensa de su causa. Varias de las figuras allí mencionadas, aparecen de nueva cuenta en otra obra quirartiana, La isla tiene forma de ballena, primera incursión en el género de la novela (con la cual sería interesante hacer una lectura en paralelo al ensayo de marras).

Volvamos a lo que decía Luis González y González acerca de los tres tipos de discurso. Para Vicente Quirarte (como a Fernando del Paso en Noticias del Imperio y a Jean Meyer en Yo, el francés), el tipo narrativo le queda perfecto para darnos a conocer la vida, obra y milagros de estos personajes fundamentales en el periodo que comprende este libro (1862-1867), y en esa intención también echó mano de los tipos científico y cívico, con el fin de darle unidad tanto a cada uno de los ensayos como al libro en su conjunto. El historiador trabaja con hechos de la realidad que obtiene de documentos, escritos personales, historiografía precedente y tradición oral. En esas mismas fuentes abreva el autor de obras de ficción. Ambos trabajan con hechos y los enlazan con la imaginación. ¿Cómo separar las tareas de uno y de otro? Son numerosos los que han tratado de dilucidar los respectivos códigos de ambas disciplinas.

¿Por qué leer Los primeros hijos de México? Además de conocer otro ángulo de la Intervención francesa y el Imperio de Maximiliano en tanto sucesos señeros del siglo XIX mexicano, para dar cuenta de una época que vivió el heroísmo a flor de piel, en cuyos hechos destellan dignidad y firmeza, en aras de una causa justa, y de la defensa de la integridad de un país en proceso de serlo. (No por nada, el título remite a la arenga de Ignacio Zaragoza a sus tropas antes de la batalla del Cinco de Mayo.) En el empeño de historiar la década que afianzó la ulterior identidad de México, Vicente Quirarte cumple una deuda de honor hacia uno de sus grandes maestros, don Martín Quirarte, de cuya Visión panorámica de la Historia de México se afianzó su pasión por la historia. (“Mi visión épica de la vida, mi fervor por los héroes y los símbolos patrios vienen de aquella primera experiencia de lectura y escritura, donde sin yo saberlo, mi padre me introducía en los rudimentos de cómo elaborar una síntesis o cómo dar comienzo a una ficha temática”, dice Quirarte en La Invencible.)

Quede en ustedes, atentos lectores, su acercamiento a esta compilación ensayística: de buena pluma, como suelen escribirse las grandes historias. (Así sea.)

Vicente Quirarte. Los primeros hijos de México. Ensayos sobre la Intervención francesa y el Imperio de Maximiliano. México, Secretaría de Cultura-Dirección General de Publicaciones/ El Manojo de Ideas, 2018.

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

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ME ACUERDO DE ENNIO MORRICONE

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

1.- La primera vez que escuché música de Ennio Morricone, fue una serie de promocionales sobre naturaleza, por el Canal 5. Y volví a escuchar esa misma música a manera de rúbrica de un programa de radio en la XEW, Más allá de las palabras. Tiempo después, supe que aquella música pertenecía a la banda sonora de la película La misión, en torno al trabajo de evangelización en Sudamérica. (En todos los casos arriba referidos, la esencia es la misma: la unión de lo celestial con lo terrenal.)

2.- Entre los discos que había en la casa, siempre me atrajo la atención uno, con música para westerns, sea para la televisión, sea para el cine. En esa compilación resaltaban varias composiciones de Ennio Morricone para las películas Por un puñado de dólares, Por unos dólares más; El bueno, el malo y el feo, y Érase una vez en el Oeste, todas dirigidas por su compatriota y amigo Sergio Leone. (Hoy día, tanto las películas como la música son referente obligado en cuanto a la historia del western… y de la cultura popular.)

3.- Una de las películas que vi con mi padre cuando solíamos pasar al videoclub, fue Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore. Siempre que escucho la música de Morricone para esta película, me remite a esa época en donde ir al cine era una experiencia espectacular; a título personal, mi “cinema Paradiso” fue el Ópera, en San Cosme, y como Totó adulto, me pesa mucho el estado actual de aquel cine, donde sólo quedan recuerdos, gratos recuerdos…

4.- Cuando me volví asiduo del Canal Once, en la década de los 90, entre todas las películas allí programadas, tuve la fortuna de ver, además de La misión, de Roland Joffe; La jaula de las locas, de Edouard Molinaro; Todos están bien, de Giuseppe Tornatore; ¡Átame!, de Pedro Almodóvar; Queimada y La batalla de Argel, de Gillo Pontercorvo, y Érase una vez en América, de Sergio Leone, por mencionar sólo algunas, pero todas con una cosa en común: la música de Ennio Morricone. Veinte años después, gracias a la programación de TV UNAM, he vuelto a ver esas películas, y la conmoción resultante de mi escucha de sus bandas sonoras, me regresa a esos años, de incipiente cinefilia, renovada y presente, al momento en que escribo estas líneas.

5.- Durante varios años, en Radio UNAM existió un programa llamado Música en imágenes, producido por Rafael Castanedo, que se dedicaba a la música compuesta para la pantalla de plata; entre los compositores que descubrí en el tiempo que fui su fiel radioescucha, se encontraba Ennio Morricone. Ahí tuve la dicha de conocer sus trabajos para Dos mulas para la hermana Sara, de Don Siegel (protagonizada por Clint Eastwood, actor principal de la trilogía de spaghetti westerns de Sergio Leone) y Sostiene Pereira, de Roberto Faenza (con Marcello Mastroianni en el papel principal). En el caso de Sostiene Pereira, lloré de principio a fin con la canción emblema donde el talento de Morricone encontró en la cantante portuguesa Dulce Pontes a una de sus máximas intérpretes.

6.- Además de su estrecha colaboración con el cineasta Sergio Leone (viejo compañero suyo en años escolares), Ennio Morricone ha colaborado con suma frecuencia con Giuseppe Tornatore, en los ya mencionados Cinema Paradiso, Todos están bien, y en otras películas como El fabricante de estrellas, La leyenda de 1900, Una simple formalidad, Malèna, Baaria o El mejor postor. Con El fabricante de estrellas me sucedió algo extraño. La historia de un supuesto descubridor de talentos que recorre toda Sicilia vendiéndole a la gente el sueño de irse a Hollywood a triunfar, me recuerda en algo que los escritores somos “fabricantes de estrellas”, que al hacer propias las ilusiones ajenas, al final del día encontramos las propias, como Joe Morelli (interpretado por Sergio Castellitto), quien encuentra en Beata, joven pueblerina, a su gran ilusión para vivir, con el pretexto de una nueva vida de película.

7.-   Una de las cantantes favoritas de mi gran amiga Rosalía Velázquez Estrada, es la estadounidense Joan Baez, quien, a principios de los años 70, colaboró con Ennio Morricone en la banda sonora del filme Sacco y Vanzetti, de Giuliano Montaldo, en torno a dos inmigrantes italianos en Estados Unidos, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, víctimas de un proceso injusto y oprobioso en los años 20. La participación de Joan Baez en la banda sonora radica en dos canciones: “The ballad of Sacco and Vanzetti” y la famosísima “Here’s to you”, favorita de Rosalía. (“Tengo ese disco, por cierto…”, me dijo alguna vez.) Cada vez que la escucho, no resisto las ganas de llorar, porque me recuerda mucho a ella, a su espíritu combativo, a su generosa inteligencia…

8.- Hace algunas semanas, se anunció desde España la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Artes a Ennio Morricone, junto a su colega estadounidense John Williams, distinción que se une a sendos premios Oscar que recibió en 2006 (de manera honoraria) y diez años después, por la partitura de Los ocho más odiados, de Quentin Tarantino, dentro de su sexta nominación en la categoría de Mejor Banda Sonora. (Las cinco nominaciones previas fueron por Días de gloria, de Terence Mallick; La misión; Los intocables, de Brian De Palma; Bugsy, de Barry Levinson, y Malena.) La mejor distinción para un compositor de enorme genialidad reside en su atenta escucha.

9.- Al enterarme de la noticia del fallecimiento de Ennio Morricone, lo primero que hice fue buscar la música de las películas que iba recordando en ese momento: La misión, Queimada, Todos están bien, Cinema Paradiso, El fabricante de estrellas, La jaula de las locas, Búsqueda frenética (de Roman Polanski), Los intocables, Dos mulas para la hermana Sara, Sacco y Vanzetti, Érase una vez en América y Sostiene Pereira, cuya canción emblema, “A brisa do coração”, compartí en mi cuenta de Twitter, acompañada de las siguientes palabras: “Como el protagonista de Sostiene Pereira, supo escuchar las razones del corazón… para obsequiarnos grandes partituras para cine”. En algún momento de la vida, siempre hay una obra de Ennio Morricone que se vuelve parte primordial, y otra que nos saldrá al paso del tiempo, sin lugar a duda.

(Grazie, maestro!)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

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Sismo de 7.5 en Oaxaca, cimbra la Ciudad de México y otros estados

Escrito por Flor y Látigo el . Posteado en Información General

A través de su cuenta de Twitter el Servicio Sismológico Nacional se reportó un sismo de magnitud preliminar de 7.5  al Sureste de Crucecita.  Se activó la alerta sísmica en ciudades como Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelia y Puebla.

El Sismológico Nacional informó que el epicentro se localizó “a 23 kilómetros al SUR de CRUCECITA, OAX 23/06/20 10:29:02 Lat 15.57 Lon -96.09 Pf 5 km”.

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Caricatura

  • #AbortoLegalOaxaca
    Oaxaca se convierte en el segundo estado en despenalizar el aborto. Tomada de Redes
  • BIEN ARMADO Y CIEGO
    Magú en La Jornada
  • La Ultima
    Hernández en La Jornada
  • Reconstrucción Exprés
    Magú en La Jornada
  • Despedida de alfombra roja
    Caricatura de Dario Castillejos en Twitter @Dariomonero
  • LAS TABLAS DE LA LEY. Desde el Monte SNTE.
    Caricatura de: Helio Flores en Twitter @Helioflores_mex
  • Misiles para qué?
    Caricatura de: Antonio Rodriguez en Twitter @rodriguezmonos
  • La bomba del estribo
    Magú , en La Jornada
  • "Tolerancia cero"
    La separación de familias migrantes: la nueva política migratoria de Donald Trump. Caricatura de Helio Flores
  • LO HICIERON SUYO.
    El PRIfe ya tiene otro candidato. De: Helio Flores
  • Copiando más propuestas
    Hernández, en La Jornada
  • ¡Esa bandera está al revés!
    Alarcon
  • Travesía inútil
    Magú , en La Jornada
  • La inseguridad
    Magú , en La Jornada
  • Día de Muertos más que una tradición
    Fragmento: "Quien quiera gozar de veras y divertirse un ratón, venga con las calaveras a gozar en el panteón. " Ilustración de Nelly Díaz
  • Busco a un familiar
    De Redes
  • #PerrosRescatistas
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  • ¡Sí se puede! #FuerzaMéxico
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  • El país del feminicidio
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  • Tentación laica-Magú
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  • Los desechos del apagón
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    Cartón de Helguera.
  • Procudrama-Hernández
    De: La Jornada
  • Indignación-Hernández
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  • EL ESTADISTA DE LA ONU
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  • #MonerosLaJornada La investigación en su laberinto
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  • SU GRAN OBRA
    La Jornada
  • El títere de Peña Nieto
    La Jornada
  • "México y Chile se parecen"
    Por: Carolina Ibaladi

Galería

  • Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Zócalo primaveral
    Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Zócalo en la noche de Primavera
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  • Arcos del Sitio, Tepotzotlán
    El monumento histórico se encuentra en la sierra de Tepotzotlán y actualmente es un parque ecoturismo . Fotografía: Albar Says
  • Morelia
    Morelia, la capital de Michoacán es conformada por 271 Hectáreas, en ella hay 219 manzanas, 15 plazas y 1,113 monumentos históricos nombrados en 1991 patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
  • Tepotzotlán, Estado de México
    Es considerado como uno de los destinos barrocos mejor conservados de México. Fotografía: Albar Says
  • Huamantla, Tlaxcala
    El hoy Pueblo Mágico se encuentra entre los destinos favoritos por las tres “T” que se descubren entre sus calles. Tapetes, Toros y Títeres. Fotografía: Albar Says
  • Mazaquiahuac, Tlaxcala
    En la actualidad el complejo arquitectónico pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional. Fotografía: Albar Says
  • ¡Ni perdón, ni olvido!
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • 50 años luchando
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • ESIME PRESENTE 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México a 50 años exige justicia
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • Marcha 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • Marcha México 68
    2 de octubre no se olvida. Fotografíia: Pilar Hernández.
  • 50 años de México 68
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México 68
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • ¿IFE O INE?
    Imagen que circula en redes
  • Viaje en metrobus de la L7
    Recorre de Indios Verdes a Campo Marte y disfruta de la ciudad en las alturas Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Visita a Teotihuacán
    Conociendo nuestros orígenes. Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Serpiente y Jaguar, símbolos usados en cimientos antiguos de Teotihuacán
    Hallan construcciones más antiguas que son ocupadas como cimientos y continuación de la misma pirámide. Tienen acabados de serpiente y jaguar. Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Teotihuacán
    Tomada desde la Pirámide de la Luna Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • #DíaDeLaBandera
    Bandera de México en el Centro Cultural del Bosque Fotografía: Estrella V. Leonor
  • ¡Pa' que no venda su voto...!
    Fotografía: Salvador Centeno
  • #MeToo
    Manifestantes Brian Snyd durante la segunda Marcha de Mujeres anual en Cambridge, Massachusetts, EE. UU. Foto: Brian Snyd/Ruters
  • Primera superluna en Ciudad de México
    Foto: José Méndez/EFE
  • Ofrenda hasta en el trabajo
    Foto: Estrella V. Leonor
  • ¿Y quién te espera en la entreda de la casa?
    Foto: Juliana Castellanos
  • La calaca en Centro Histórico CDMX
    Foto: Carlos Tomasini
  • Ofrendas Centro Histórico CDMX
    Foto: Carlos Tomasini
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 10/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 9/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 8/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 7/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 6/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 5/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 4/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 3/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 2/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 1/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • #Mina
    Foto: UNAM
  • #Frida
    Foto: Notimex
  • #Hueso
    Foto: UNAM
  • #FuerzaMéxico
    Fotografía: Alejandro Velázquez/Reforma
  • Fumarola en flor
    Pintora Adriana del Valle Lehne. Óleo sobre tela. Medidas 80 x 80 cm. 2012
  • Visita exprés Tepotzotlán
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • #Guelaguetza de Oaxaca.
    Foto: Notimex
  • Volcán Popocatépetl
    Foto: (Notimex- Carlos Pacheco)
  • Gotas en la Ciudad
    Foto: (Notimex-Jorge Arciga)
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    Foto: Notimex-Isaías Hernández
  • Protesta en Caracas
    Protesta en Caracas, Venezuela Foto: Reuters
  • ¡No más luto!
    Octavo aniversario del incendio en Guardería ABC Foto: Juliana Castellanos
  • Sigue la impunidad en caso Guardería ABC
    Foto: Juliana Castellanos
  • Elección
    Foto: Notimex
  • La Isla, Ixtapa Zihuatanejo
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Lienzo charro, Tepotzotlán
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Navegando, Ixtapa Zihuatanejo
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Cristo Roto
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Cristo
    Fotografía: Juliana Castellanos
  • Sobre carretera
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Atardecer, Morelia
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Un Día Sin Inmigrantes
    Paralización como protesta contra las políticas del presidente Donald Trump. Foto: AP
  • "Luna de nieve" o "Luna de lobo"
    Foto: Diego AER
  • Tercer día de protesta Naucalpan
    Continua bloqueo en Naucalpan, Foto: Eduardo Leonor
  • ¡Ya basta!
    En Naucalpan un grupo de personas organizando los alimentos para apoyar a los transportistas que mantienen bloqueada la carretera Naucalpan-Toluca.
  • Reciben el 2017 en el Ángel de la Independencia
    Exhibición de juegos pirotécnicos que preparó el Gobierno de la Ciudad de México como parte de los festejos. Foto: Cuartoscuro
  • CAOS
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela. 120 x 150 cm. 2016
  • Luna llena
    Se puede observar a la Luna más grande y brillante en casi siete décadas, por que el satélite se ubica en su punto más cercano a la Tierra desde 1948 Foto: Cuartoscuro
  • DISCURSOS
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela. Medidas 90 x 97 cm. 2012
  • ATARDECER
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela con polvo mármol. Pintora Adriana del Valle Lehne Medidas 80 x 120 cm. 2014
  • Catrinas en desfile
  • La Catrina de Tultepec
    En el Municipio de Tultepec instalaron una Catrina que mide 15 metros de altura. Foto: Veronica Leonor
  • Puebla, Centro Histórico
    Corredor de ofrendas en inmuebles del centro histórico de Puebla, FOTO: CARLOS PACHECO/ NOTIMEX
  • Catrina sin importar
    Procesión de Catrinas en Paseo de la Reforma. Foto: Cuartoscuro
  • Procesión de Catrinas
    En Paseo de la Reforma. Foto: Cuartoscuro
  • Catrina
    Alistan desfile por Día de Muertos (Moisés Pablo/Cuartoscuro)
  • Bellas Artes iluminado
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Torre Latino
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Danza en Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Ángel de la Independencia
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Águila
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Baile
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • #LutoyLucha
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Papalote
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Olas de mar
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • ¡Vacaciones!
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Luces en el tunel carretera México-Tuxpan
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Postales del mar
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Tradiciones
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Postal de un durmiente
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Guardería ABC
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Teatro Juárez
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Teatro Morelos
    Foto: Estrella V. Leonor
  • No Queremos Carpetazo
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Danza Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Flor Ave del Paraíso
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Bloqueo de la Sección 22 de la CNTE en la carretera federal Oaxaca-Puebla
    Foto Cuartoscuro
  • Marcha CNTE 26 junio
    De Redes/ Liliana Canales
  • Matanza en bar de Orlando
    Tomada de : www.europapress.es
  • Marcha Politécnica
    Foto: Cristina Rodríguez/ La Jornada
  • Foto: Juliana Castellanos
  • VERACRUZ
    Foto: Juliana Castellanos
  • "El pajarito que vuela libre por Chapultepec; se hace llamar Eloy"
    Fotografía de Alan Martínez
  • Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Virgen de Plata para Papa Francisco
    Foto: Manuel Castañeda Riou
  • Candelaria
    Por: Juliana Catellanos Pedraza
  • Veracruz
    Por Juliana Castellanos Pedraza
  • "365 Nichos de la Ciudad del Trueno"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Fósil y Tiniebla"
    Georg Arnim Aponte Morales (Foto de celular)
  • "Silhouettes and the Sea of Clouds"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "We share the Lament of Images"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Servizio d'Amore Tutto il Giorno"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "New Yorker Abstraída" (Foto de Celular)
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Nydia and the Softness of Sound"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • Ofrenda de Juguetitos y artesanías
    Ciudad de México Por: Isela Díaz
  • Foto: Juliana Castellanos
    La edad no es un obstáculo
  • Foto: Juliana Castellanos
    No hay edad para leer
  • MUSEO DE BELLAS ARTES, EXPOSICIÓN DE MIGUEL ÁNGEL, SEP-2015/ 1
    FOTOS DE FERNANDA MARTÍNEZ
  • MUSEO DE BELLAS ARTES, EXPOSICIÓN DE MIGUEL ÁNGEL, SEP-2015/ 2
    FOTOS DE FERNANDA MARTÍNEZ
  • LUNA LUNERA SOBRE EL PUERTO DE VERACRUZ
    Marzo 2015, FOTO. Juliana Castellanos
  • Tlatelolco 68
    Foto tomada de rubenluengas.com
  • Elena Poniatowska hoy en la marcha por la Indignación rumbo al zócalo capitalino
    Desinformémonos
  • UN AÑO DESPUÉS LA HERIDA SIGUE ABIERTA. #NIPERDÓNNIOLVIDO
    Desinformémonos
  • "Fue el estado"
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Isela Díaz
    Centro de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
  • Foto: Isela Díaz
    San Cristóbal, Protesta Indígena
  • Twitter: @Tapirofotografo
  • Instagram: Rubén Espinosa
  • NI UNA MÁS
    JORGE DE LA PEÑA MARTÍNEZ
  • José Carlos Robles Montaño
    Así recordamos al periodista José Carlos Robles Montaño, socio fundador de Flor y Látigo. Foto del archivo de Rodolfo González S, 2014
  • Por PILAR HERNÁNDEZ, MARZO DE 2015
  • FESTIVAL DE GLOBOS AEROESTÁTICOS, PORTAL INFORMATIVO TEPOZOTLÁN PUEBLO MÁGICO FOTO: JUAN ALBERTO VEGA, ABRIL 2015

Galería 2

  • El metro en contigencia sanitaria por el COVID-19
    Estación del Metro, Salto del Agua. Foto: Alfredo Martínez
  • Entrada a Celebrando la Eternidad
    Entrada Bosque de Chapultepec. Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad
    Celebrando la Eternidad en el Bosque de Chapultepec. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad II
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad I
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Parque Ecológico Xochitla
    Ofrenda de Día de muertos Parque Ecológico Xochitla en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • El xoloitzcuintle.
    elebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Grabados de José Guadalupe Posada
    Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ofrenda Monumental Tepotzotlán
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Día de Muertos en Tepotzotlán
    Día de muertos en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Catrina 2019
    Catrina en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Olas de mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Nubes
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de carretera
    Fotografía: Carolina Bello
  • Playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Camino a la pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Vista de la pirámide de la Luna
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje panorámico de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pieza del museo de la Cultura Teotihuacana
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres

info

  • ¿Sabes quién fue Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza?
    Escritor novohispano del Siglo de Oro. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres.
  • Dolores del Río, una leyenda en México y el mundo.
    Un día como hoy, 02 de agosto, nace Dolores del Río, primero actriz latinoamericana que triunfa en Hollywood. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Hace 162 años se emitió la primera estampilla postal en México
    1 de agosto de 1856 salió a la venta los primeros sellos postales de México en la ciudad capital. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Familias Separadas
    En solo seis semanas, 1,995 niños han sido separados de sus familias. ¿Qué está pasando en la frontera sur de Estados Unidos? Infografía: Pictoline
  • Una manera diferente de ver el mundo
    2 de abril Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Elvia Carrillo Puerto "la monja roja"
    "Recordada por su lucha encendida en favor de los derechos de las mujeres, principalmente las indígenas, campesinas mayas y las obreras mexicanas".
  • En México, cada policía debe vigilar a 373 habitantes.
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  • #DíaMundialDelTeatro
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  • ¿Cuánto ganan los mexicanos al mes?
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  • Centenario de la Constitución de 1917
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  • El narcotraficante más poderoso del mundo
    Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera fue extraditado a los Estados Unidos Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Resultados de la prueba realizada los pasados 25 y 26 de junio para acceder a la educación medio superior en México. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres