VOLVER A LA FIL ZÓCALO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguno de sus tuits, nuestro colega Héctor Iván González resumió en una frase harto conocida el espíritu de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo: Decíamos ayer… Y no es para menos, puesto que en esta edición se dio el encuentro (diríamos reencuentro) con colegas y amigos que no veíamos en mucho tiempo; en particular, desde la Feria de Minería (al menos, en el caso de quien esto escribe).

Tal y como lo anuncié en la entrega pasada, el lunes 11 acudí a la presentación del libro de Luis Paniagua (a quien no veía desde que se desempeñaba como coordinador de Publicaciones de la FES Acatlán, hace un buen rato), gracias a que Ingrid Solana me hizo la invitación. Quien esto escribe llegó quince minutos antes, y el primer stand que visitó fue el de Libros UNAM, de donde salió con una de sus novedades: José Luis Martínez, editor, de Rodrigo Martínez Baracs, a la sazón, su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua. (“Como podrás imaginarte, obro como historiador con mi propio padre”, me dijo alguna vez Rodrigo. Tanto La biblioteca de mi padre como el ejemplar de marras son arranques de una futura biografía, al parecer.)

Volví al foro donde se realizaría la presentación, que además de contar con la participación de Luis y de Ingrid, estuvo por ahí Brenda Ríos, a quien le dio mucho gusto saber que la ubicaba por uno de sus libros, aquel donde las canciones pop hacen, precisamente, pop. Alrededor de las 2:30 pm, en el Foro “Antonio Helguera”, comenzó la presentación, donde Brenda e Ingrid ponderaron las cualidades del libro merecedor del Premio de Ensayo Literario “Malcolm Lowry”, en torno a la poeta uruguaya Ida Vitale. Luego de que su autor comentara algo más sobre su libro, los organizadores de la feria le pidieron al público que se acercara para recibir un ejemplar, y como se imaginarán, hice fila como todo hijo de vecino, y aunque estaba cerca de la mesa donde estaban los libros, no alcancé. Pero donde sí fui el primero fue en sacar la estilográfica y mis ejemplares de Notas inauditas y Memorias tullidas del paraíso para que Ingrid me los firmara. “Desde Minería no nos veíamos ¿verdad?” “Sí, claro, y fue en la presentación de Claudina Domingo. Y mira ahora, ambas tienen su propia novela”, le dije. Luego pasé con Luis para felicitarlo y aunque no me recibí libro suyo, dijo que me llegará otro momento para ello. Me despedí con la esperanza de volverles a ver y seguí mi transitar por la feria.

Antes de irme, pasé al pabellón del Fondo de Cultura Económica-Educal, donde varios montones de libros me hacían ojitos, invitándome a revisarlos. Al ver un ejemplar de Escenarios del sueño de Jorge F. Hernández, no lo dudé dos veces y lo tomé; minutos después, encontré una edición que meses antes me costó el enojo del dependiente de la librería Educal de la Biblioteca Vasconcelos: La morada en el tiempo de Esther Seligson, al precio que -supuestamente- costaba en ese lugar. A medida que revisaba los montones, se me “pegaron” Son necios, los fantasmas, libro de cuentos de Paulette Jonguitud (autora que mi siempre admirada Nora de la Cruz no deja de recomendar y hace bien, porque Paulette tiene muy buena pluma), las Memorias de Ismael Rodríguez (a muy buen precio, porque pagar 150 pesos en otro lado se me hacía un robo a mano armada) y, como complemento al libro de Rodrigo comprado en Libros UNAM, Literatura Mexicana. Siglo XX, 1910-1949, de José Luis Martínez, ni más ni menos. Poco me faltó para dejarlo, pero la sonrisa de una chica, que también revisaba los botaderos, me convenció de llevármelo definitivamente.

Al día siguiente, martes 12, mi escala en el Zócalo fue por obra y gracia de una antología publicada por Cal y Arena, con el acertado título de Lo que el 2020 se llevó, que reúne, entre otras plumas, las de Mariana H. y de Ligia Urroz. Llegué algo tarde al foro “Francisco Haghenbeck”, pero a tiempo para encontrar un asiento casi al frente, y al momento de voltear hacia mi izquierda, a dos asientos estaba Ligia. ¡Qué buena suerte! Y entre el público también se encontraba otro de los colaboradores del libro de marras: Sergio Zurita, en cuya intervención hizo del conocimiento del público al foro su actual condición de desempleado. (“Si saben de algún trabajo, por favor, avísenme…”) Terminada la presentación, Mariana se colocó en la mesa donde se vendían ejemplares del libro, tomó asiento y se dispuso a firmar ejemplares; antes de pasar con ella, me acerqué a Ligia para saludarla y pedirle que firmara mi ejemplar de La muralla, novela suya, y en agradecimiento, me dio un ejemplar de su novela más reciente, Somoza, también con su firma.

Para cuando llegó mi turno para recibir la firma de Mariana, se sorprendió al verme. “Oye, ¡qué milagro! Sólo en estas ferias nos vemos ¿verdad?” Le di mi ejemplar de A través del vaso, y a medida que lo firmaba, me preguntó sobre “nuestro gordo”, un queridísimo escritor que ambos queremos sobremanera. “Por ahí anda, y éste que ves, haciéndole publicidad a sus libros en esta feria…”, le dije. Agradeció mi presencia y los parabienes para su compañera de trabajo, Verónica Toussaint, en el programa de tevé ¡Qué chulada!

El jueves 14, y con la lengua de fuera (literalmente), logré llegar al mismo foro donde vi a Ligia y a Mariana, para ver si aún alcanzaba a Elisa Díaz Castelo y a Yelitza Ruiz, participantes en la presentación de la nueva época de la colección de poesía El Ala del Tigre, bajo el sello de Libros UNAM. Para mi buena suerte, llegué a la fila y alcancé la firma de ambas. Con Elisa, le recordé aquella presentación de su primer libro, en la FIL Politécnica, y con nuestra colega en común, Laura Sofía Rivero, cosa que le dio enorme gusto: “¡Claro que me acuerdo de ti!”, y me firmó gustosa El reino de lo no lineal. Cuando le llegó el turno a Yelitza, ella se sorprendió al verme con sendos ejemplares de su Cartografía del tren y de su libro sobre las mujeres en el Partido Liberal Mexicano. “Este libro le hubiera encantado a mi gran amiga Rosalía Velázquez Estrada, gran estudiosa del magonismo y temas afines”, le expresé, a lo cual quedó sorprendida y agradeció mi lectura de ambos libros.

Después de comprar en el stand de Ediciones del Lirio Helena. La soledad en el laberinto, volumen que reúne las cartas de Helena Paz Garro con Ernst Jünger, mi andar por la feria me llevó hasta el foro “Enrique González Rojo Arthur” y sin proponérmelo, me encontró una colega y amiga muy querida: Diana Ramírez Luna, que agradeció mi asistencia en la presentación de los libros de su editorial, LibrObjeto, y de su novela El jardín de las certezas. Minutos después se nos unieron Jazmín García Vázquez, autora de Después del exilio, y Carmen García Lizárraga, cuyo primer libro, Cuando soñé ser científica, también se presentaría en la feria. Al momento de no llegaba la persona que cuidaría la mesita con los libros para venta, le propuse a Diana encargarme de ello, cosa que las tres agradecieron sobremanera. Durante media hora, Jaz y Carmen hablaban sobre sus respectivos libros, incluso leyendo algún fragmento, para después hacer lo propio con la novela de Diana. Al término de media hora, los cuatro pusimos marcha hacia el stand 49, donde Miriam Canales nos recibiría para la consabida sesión de firmas.

Durante más de una hora, las tres estuvieron repartiendo firmas y posando para la foto con sus nuevos lectores, y mientras se afanaban en ello, me tomé dos instantes para saludar tanto a Sue Zurita (a quien le entregué un libro ya prometido desde el año pasado) como a Mónica Soto Icaza, y con un nuevo libro bajo el brazo que reúne sus colaboraciones en el noticiario radial de Guadalupe Juárez y Sergio Sarmiento. Volví justo a tiempo para tomarme la foto con mis colegas, a quienes me dio enorme gusto de ver; antes de irme, le hice saber a Diana que estoy de acuerdo con las condiciones que me llegaron por correo electrónico, dada mi elección como integrante de la quinta generación del Nido de Poesía: “Ya eres mi editora, aunque el libro tarde un poco en salir”. Y me despedí de las tres.

Para mi escala en el último día en la FIL Zócalo, viernes 15, hice escala en el stand 49 (donde saludé a Diana y Jaz, aún en la firma de libros suyos), le dejé, tanto a Sue Zurita como a Mónica Soto Icaza, un ejemplar firmado de la antología Ruta 08, y me acerqué a La Chula (aquella legendaria combi que lleva cultura hacia todos lados) para escuchar a Héctor Iván González en plena lectura de varios cuentos incluidos en Los grandes hits de Shanna McCullough, bajo el sello de Sie7e Editorial. Después de deleitar al respetable con tres cuentos, Héctor Iván y un colega suyo pusieron marcha hacia el stand 90, mientras que yo los alcanzaría poco después. Una vez que llegué allí, conocí a Magaly Pinal, editora en jefe y en cuanto puse mi ejemplar en las manos de Héctor Iván, lo firmó gustoso, en señal de agradecimiento por mi lectura.

Luego de pocos ejemplares firmados, acompañé a Héctor Iván a tomar algo en La Faena, a unas calles del Zócalo; charlamos sobre varias cosas, hasta que se nos unieron un primo suyo y un colega de muchos afanes. Pasadas las ocho de la noche, me despedí de mis colegas. De camino hacia la estación del metro más cercana, pasé, de nueva cuenta, por el Zócalo y al ver una enorme fila, se me hizo fácil formarme. Mi sorpresa fue mayúscula al saber que dicha fila ¡era para recibir un ejemplar de 21 para el 21! Al momento de elegir el mío, en lugar de Y Matarazo no llamó de Elena Garro, mencioné Paseo de la Reforma de Elena Poniatowska. Ya no hubo manera de cambiarlo. (Ni modo, “chivo brincado, chivo pagado”.)

Para ser la primera feria que se realiza de manera normal, después de año y medio realizándose de manera virtual (tanto por YouTube como por las redes sociales de la FIL Zócalo), estuvo muy bien, con todo y las debidas medidas sanitarias (aplicación de gel al momento de acceder a los foros, sana distancia entre butaca y butaca, etc.) que son ya cosa de todos los días. Para fortuna nuestra, la dinámica de las próximas ferias retoma su curso… como si solamente hubiera transcurrido un solo día.

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LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Volver al Zócalo. El pasado viernes 8 de octubre, y luego de un año sin actividades presenciales, comenzó la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, la cual, además de contar con todos los protocolos de sanidad, cuenta con la participación de la Brigada Para Leer en Libertad, presente en tres foros que rinden homenaje a los escritores Enrique González Rojo Arthur y Francisco Haghenbeck, y al dibujante Antonio Helguera, fallecidos en este año.

A diferencia de otras ediciones, donde las actividades duraban cerca de una hora, ahora se limitarán a media hora (cuarenta minutos, por mucho), a fin de seguir con los mencionados protocolos. Sin embargo, la FIL Zócalo pinta para ser el suceso del año, luego de una temporada con actividades a distancia, donde las plataformas Zoom y Facebook Live son cosa de todos los días.

El firmante de esta columna hebdomadaria, al momento en que salga la presente entrega, estará llegando al Zócalo a fin de realizar tres cosas: saludar a su colega y amiga Ingrid Solana (quien participará en la presentación del libro ganador del Premio Bellas Artes de Ensayo Literario “Malcolm Lowry”, a las 2:30 pm, en el Foro “Antonio Helguera”), pasar al stand de Ediciones Kookay y ver a Sue Zurita, y pasar con la gente de las Ediciones del Lirio para checar cuántos ejemplares tienen del epistolario de Helena Paz Garro con Ernst Jünger.

Sin embargo, no serán las únicas actividades que están contempladas. El martes 12, a las 3:30 pm, en el Foro “Francisco Haghenbeck”, se presenta un libro editado por Cal y Arena, que contó con la participación de, entre otras plumas, las de Mariana H. y Ligia Urroz (muy en boga por su novela Somoza). Y el jueves 14, misma hora y lugar, los nuevos libros de poesía de la colección El ala del tigre, editados por la UNAM, con la participación de las escritoras Elisa Díaz Castelo y Yelitza Ruiz.

En una entrega próxima de esta miscelánea en línea, entraré más en detalles sobre mi escala en la FIL Zócalo. (Estén al pendiente…)

Mesa de novedades. En la entrega anterior de estas Horas, mencioné la importancia de los libros durante mi breve reclusión por motivos de salud; a diferencia de otras ocasiones en que mi emisario de Correos de México me visita con las “novedades” del momento, sendos servicios de paquetería y entrega hicieron lo suyo.

En primer término, llegó a mis manos Mi lucha, novela del escritor israelí Ari Volovich, por parte de la editorial Moho, en espera de reseñarse muy pronto. Hasta el momento, es una novela que me tiene anonadado, y que merecerá sus propias líneas (como debe de ser). Semanas después, y en respuesta al llamado lector de la siempre querida Leslie Rondero, hicieron su feliz llegada a casita Panorama de la literatura infantil y juvenil mexicana de Juana Inés Dehesa (con algunas anotaciones hechas por Leslie) y el ya casi incunable Ensayo de orquesta de Laura Baeza (firmado por la autora), en espera de su siguiente lector, al tratarse de un libro que obsequio a la menor provocación -y Laura, su autora, lo sabe muy bien.

Para cerrar con el paréntesis de las novedades, la semana pasada me llegaron sendos libros de Fernando Fernández, La majestad de lo mínimo, su libro de temática lopevelardiana, y Viaje alrededor de mi escritorio, antología de varios textos suyos publicados por vez primera en Siglo en la brisa, su página web.

Tal parece que el último trimestre del año será bastante pródigo en lecturas nuevas, y mientras a cada una le llega su momento, quede aquí constancia de su llegada, al menos, a esta columna. (Felices lecturas.)

Cita reciente. La vida es un tejido: correlaciones, pactos, saltos de tiempo, es una yuxtaposición de surcos del lenguaje. La vida no es cronológica: no es sucesiva; es una travesía de eternidades juntas, es decir, memoria. La memoria no es progresiva ni retentiva, es un cuerpo tullido (Ingrid Solana, Memorias tullidas del paraíso).

El Vaquero del Mediodía cabalga de nuevo. A principios de este 2021 tuve la fortuna de ver Vaquero del Mediodía, documental dirigido por Diego Enrique Osorno, y luego de verlo (cosa que volví a hacer en semanas recientes), me lancé a la búsqueda de El cuchillo y la luna, volumen poético que consigna la obra de Samuel Noyola. En la pasada Feria del Libro Independiente del FCE, finalmente se dio el milagro de encontrar un ejemplar, pero ahí no acabó la sorpresa: la misma editorial que publicó la poesía reunida de Noyola, El Tucán de Virginia, acaba de lanzar Arcano Cero, antología poética hecha por Edith Noyola, hermana del autor, y con un plus: se incluyeron fotografías, algunas cartas y tres ensayos sobre la obra del autor de Tequila con calavera.

(No cabe duda: el “vaquero del mediodía” seguirá cabalgando por un buen rato más, y en este preciso instante, es necesaria una reunión definitiva de todos los textos de Samuel Noyola, incluyendo aquellas colaboraciones en el sitio web de la revista Letras Libres, heredera de Vuelta, donde se consignan sus andanzas y maestranzas antes de su desaparición en 2008, cuando el director del documental de marras lo vio por última vez.)

En defensa de mi casa. Hace un mes, el comité organizador de la Segunda Feria Nacional del Libro de Escritoras Mexicanas (FENALEM) nos invitó, a tres escritores y a quien esto escribe, a participar en una mesa redonda llamada “Hombres que leen mujeres”, con el fin de compartir nuestras impresiones sobre la obra de escritoras mexicanas de hoy y de siempre, como lectores que somos. Días después, supe por una de las organizadoras que dicha mesa fue de las más sonadas del encuentro, tanto de manera positiva como negativa. (Aquí, el enlace, para que salgan de dudas: Mesa hombres que leen a mujeres #FENALEM – YouTube)

En mi defensa diré que asumo mi parte de responsabilidad en cuanto a mi participación en dicho encuentro, y mi manera de reivindicarme con aquellas personas a quienes les resultó incómoda esa mesa, es de la misma manera con que acepté la invitación: leer, recomendar y obsequiar libros de escritoras mexicanas. Es mejor predicar con obras que enfrascarse en polémicas sin sentido, sin duda alguna. Y aquí paro el carro.

(Muchas gracias por leerme.)

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Julia Santibáñez

DE BUENA ONDA Y ROLLO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Cuando Luis González y González se planteó la escritura de La ronda de las generaciones, lo hizo con el fin de dar cuenta de los sucesos y las figuras que conformaron el engranaje de México durante los siglos XIX y XX, donde “se juntan gentes de muy distinta condición […] como si pertenecieran a la misma especie social”. Caso similar ocurre con el campo de la cultura, donde cada época produce a sus figuras, unas más disímiles que otras, pero espectaculares todas -con todo y defectos, que no es poco decir.

Consciente de que la historia es más que un chisme sabroso, Julia Santibáñez nos entrega El lado B de la cultura. Codazos, descaro y adulterios en el siglo XX, donde se da cuenta de sucesos y figuras harto conocidas, pero desde el lado que menos se les conoce, volviéndolos tan cercanos que hasta nos extrañaría no haberles conocido en alguna de nuestras correrías por la vida de todos los días.

En cincuenta capítulos breves, como los años que componen un medio siglo, nos ponen al tanto de la historia propia de escritores, pintores, actores, músicos y hasta un abogado sui generis, que, como no queriendo la cosa, une más cabos que los que se podrían imaginar. Un lado B que […] arroja luz sobre cómo el arte y el pensamiento se vinculan con la vida diaria, con lo prosaico del mundo cotidiano. En estas páginas dinamito seriedades entre la minoría bienpensante que engola la voz para hablar de los grandes creadores, como si fuera de otra pasta. Resulta que también son gemebundos cuando se enamoran, tienen supersticiones, se ponen viejos pian pianito.

Dice el refrán que “la familia, como el sol, entre más lejos, mejor”, y ante las parentelas y dinastías abordados por su autora nos hacen dudar un poco de tan acendrado paremio, como podemos leer en “¿Familia de artistas? Intenseo seguro”, donde aparecen tanto los fabulosos Revueltas como las sortílegas Campobello. Toda parentela que se precie guarda una oveja negra en el clóset. Cuando entre miembros decentes despunta una bailarina o un escritor se fractura la solidez de la patria casera, ganada a punta de conductas ejemplares. Y cuando entre cuatro paredes hay más de un artista “llega el empezose del acabose”, como diría Mafalda.

Tal y como sucede hasta en las mejores familias, los personajes retratados con polaroid en este volumen -por la brevedad de los textos, recordemos- han hecho, a la par de las labores propias de su sexo y de su talento, chambas y oficios de cualquier tipo; “Ay, los oficios alimenticios” da santo y seña de ello. Los personajes de la cultura no siempre (ok, nunca) tienen un arranque terso en el medio. Igual que un auto destartalado, los ingresos cascabelean, el reconocimiento pasa aceite, la estabilidad parece jalonearse. Por eso trabajan de lo que sea, para autobecarse en el trabajo artístico.

En el término acuñado por Luis Buñuel -patente en el nombre del capítulo-, lo mismo encontramos a un Juan José Arreola vendedor de tepache, a Jaime Sabines despachando telas mientras urde Tarumba, o a varios escritores que venden películas y comerciales -Álvaro Mutis- o que ponen sus talentos verbales al servicio de las marcas, como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Francisco Hernández y Fernando del Paso, que hizo de ese ambiente un territorio a explorar dentro de su geografía novelística. La literatura y la publicidad tienen más puntos en común de los que habitualmente se reconoce. Comparten materia prima: palabras, musicalidad e imaginación. Aunque el anuncio provoca la compra de un producto y el texto literario es el fin en sí mismo, ambas disciplinas generan emociones. Buscan quedarse en la cabeza del destinatario. Por eso muchos escritores bragados han vivido de marcas en las que quién sabe si creían. Da igual (“Publicistas o el arte de dorar la píldora”).

Una de las cosas que se planteó la autora al momento de poner en orden El lado B de la cultura, es la justa mención de las mujeres que hicieron mella en el siglo XX, y también de algunas que se vieron opacadas por el genio y la figura de sus esposos, colegas y hasta familiares. A dónde quiera se pasemos las páginas o que el azar nos haga la travesura de abrirse en equis o ye capítulo, siempre hay una mujer presta a contar sus andanzas o de volverse visible como parte de otra historia más grande. María Félix y Tongolele, Elena Garro y La China Mendoza, Silvia Pinal y Nahui Ollin, Pita Amor y Vitola (más las que se acumulen por la lectura) hacen gala de sus talentos y maravillas, que aún siguen ganando batallas en estos agitados dosmiles, donde la equidad busca volverse una sana costumbre.

Además de conocer las historias de gente y sucesos excepcionales, muy cercanos a nuestro bagaje cultural, Julia Santibáñez nos obsequia a la primera oportunidad palabras de su propia cosecha (sabrosidad, piropear, inspiradero, automuerto, malditidad, etc.), porque de la misma forma en que hacemos propia la admiración por una figura importante, es ineludible hacer nuestra una palabra, incluso si se permite inventarla; en ese empeño, la figura que le es más cercana es “Un bato muy acá: Tin Tan”: Una de sus mayores riquezas, el lenguaje bífido, agringado, rebelde al convencionalismo, lo que hoy llamamos espanglish, se le atragantaba a José Vasconcelos. […] si los pochismos de las películas del bailarín sonaban ajenos, la modernidad incorporó al español expresiones como tenquiu, oquéi, uasumara. Hay que documentar que, omnívoro de palabras, el actor acuñó giros de uso caribeño como guagua, candela y tumbao.

De El lado B de la cultura podemos llenar hojas y hojas, a fin de ponderar cuidadosamente su contenido (donde los apodos célebres, el Palacio de Lecumberri -penal de cinco estrellas que palidecería al Hilton por albergar a grandes luminarias-, el gusto por los gatos y hasta la cafetofilia -no del todo suscrita por La Utora, su avatar hebdomadario-, etc.), pero de una cosa podemos estar seguros: de contar con un libro de buena onda y rollo, que nos identifique como recipiendarios de una tradición y como artífices de otra nueva, “por asistir a un desfile de personas […] que aparecen y desaparecen en un abrir y cerrar de ojos”, retomando a Luis González y González. (Paréntesis aparte: en ese mismo tenor, la portada/contraportada de Bernardo Fernández BEF, que nos remite a los murales del extinto restaurante Prendes, a la cuasi totalidad de una conocida portada sesentera, o a los afanes retratistas de Abel Quezada.)

Sin picarme de profético, El lado B de la cultura pinta para volverse obra de referencia obligada, y que amerita una, dos, tres, las continuaciones necesarias. Y mientras llega ese momento, quede aquí esta ricura de libro: deleite y celebración de sus lectores presentes, pretéritos y futuros. (Chapeau!)

Julia Santibáñez. El lado B de la cultura. Codazos, descaro y adulterios en el México del siglo XX. México, Reservoir Books, 2021.

 

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Olivia Teroba

REFUGIO Y FORTALEZA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna de sus Notas inauditas, Ingrid Solana nos dice que la escritura “no se expande en la forma del libro; es, en cambio, una esquina, un tejido de delirios y sombras, fragmentos dispersos y discontinuos, gritos, heridas y cicatrices”. A medida que se escribe, la justa medida de nuestro trabajo se define en esas características, en la manera en que hacen mella en el ser y hacer de todos los días.

En este sentido, la obra de nuestras escritoras mexicanas contemporáneas tiene para dar y prestar. Dentro del género ensayístico, digno es saludar la aparición de Un lugar seguro, primer libro de Olivia Teroba, que confirma por entero la percepción expuesta al principio de estas líneas.

Compuesto por once ensayos (uno más que en la primera edición, de 2019), da cuenta de las inquietudes, andanzas y aprendizajes de su autora, en el arduo proceso de hallar su propia voz, prístina y destellante de claridad, evidentes en la siguiente profesión de fe. En mis textos no quisiera buscar una literatura “femenina” porque ni siquiera entiendo a cabalidad qué podría hacer partiendo de esa idea. No obstante, lo que sí quiero es ubicarme, reconocerme e intentar que de ahí surja mi escritura.

La divisa de Olivia Teroba, en ese sentido, es la misma de Alejandra Pizarnik: “Habla de lo que sabes”. Para lograrlo, fija su mirada en los sucesos y las cosas que le rodean; aunque éstos no le sean del todo halagüeños, como ocurre en su ensayo “Obra negra”: Cuando era adolescente, todo el tiempo pensaba que no quería ser como mi madre. A partir del divorcio, ella tuvo varias relaciones conflictivas, que repercutieron en la vida familiar. Sus problemas emocionales se reflejaban en la estructura de nuestra casa, siempre en construcción. Con todo y los problemas familiares (y la difícil situación que las mujeres pasan en Tlaxcala, de paso), la autora se empeña en dar testimonio de sus vivencias, aunado a la esperanza de asirse a la página escrita, a guisa de salvación y defensa.

(Paréntesis aparte. En el campo de la novela, Gilma Luque exploró en Obra negra ese tipo de altibajos familiares, y del cómo la casa se vuelve metáfora de la vida misma. De cierta forma, ambos textos se complementan.)

En “La culpa”, reflexiona sobre el momento de callar y el instante para hablar: […] Nos quedamos callados, expectantes, incómodos. Intento decir algo pero no me salen las palabras. Muchas veces tengo esa sensación con gente que estimo, pero con quienes no comparto el lugar de residencia, ni la profesión, ni las aficiones ni filiaciones políticas. Es decir, sobre todo con mi familia. Esta percepción sobre la valía de las palabras se entrecruza con la línea de su abuelo, también escritor, inmerso en los trazos de su pequeña patria llamada Tlaxcala. Es una ciudad donde, quien empieza a escribir, se encuentra con un medio literario agotado por el desencanto y el recelo. (A medida que avanzamos en su lectura, nos será irrebatible cambiar patria por matria, porque de ella venimos y hacia ella vamos.)

Una vez que llegamos al ensayo “Presente simple”, Olivia Teroba comparte su experiencia luego de conocer a Elena Garro, cuya vida, obra y milagros le genera un profundo interés. Una de las sorpresas que nos depara la literatura reside en el encuentro con autores que comparten los mismos empeños y afanes que nosotros, y Elena Garro, a decir de la autora, no se queda atrás. Indagar en la biografía de Elena Garro es desembocar en un laberinto. Existen tantas versiones de su vida como biógrafos: ella misma llegaba a contradecirse en entrevistas […] testimonio que utiliza la ficción como herramienta para conducirnos a través de las experiencias desoladoras de la paranoia, el miedo y la exclusión social. En la figura de Elena Garro se materializa la genealogía propia de la autora (elección de antecesores, según el tópico borgiano), y, por añadidura, su constante lectura de la obra le ayuda a consolidar su propia voz.

Hacia el final, los dos últimos ensayos (“No viajaban solas” y el homónimo que da nombre al libro) se unen para afianzar una idea toral en el ser y hacer de la autora: la sororidad, apoyar y apoyarse entre mujeres, a fin de hacer más llevadero este mundo, donde Virginia Woolf y Sailor Moon, por mencionar algunos ejemplos, no cesan de obsequiar lecciones de vida, mismas que terminan, una vez asimiladas por el prisma de la experiencia, en la página escrita, donde […] hay dos claves para el trayecto: confianza y cuidado. Confianza porque la paranoia nos hace más débiles. Y cuidado porque el mundo es un lugar peligroso. Y la vida es frágil y por lo tanto hay que cuidarla.

En suma, Un lugar seguro da cuenta de aquellos gritos, heridas y cicatrices que componen una vida, así también la esperanza y la grata compañía en el diario oficio de vivir; refugio y fortaleza, la escritura y su ejercicio diario no dejan de prodigar sus mejores milagros, a prueba de tiempo y para hacerle frente a una realidad sin menor atisbo de renovación.

Dentro del panorama ensayístico en México, el nombre de Olivia Teroba reluce con honor junto al de sus colegas Ingrid Solana, Marina Azahua, Laura Sofía Rivero y su paisana Karen Villeda, por mencionar sólo algunas. Desde ahora, se le auguran grandes victorias a este libro, de cuya lectura saldremos con otra mirada, en justo proceder con la vida misma.

Quede aquí la invitación para habitar entre sus páginas. (Así sea.)

Olivia Teroba. Un lugar seguro. 2ª ed. Guadalajara, México, Paraíso Perdido, 2021 (Divague).

 

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Rodrigo Martínez Baracs

AFANES DE HORMIGA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En el prólogo a la edición Porrúa de México insurgente y Diez días que estremecieron al mundo de John Reed, se puede leer la siguiente frase, a guisa de epígrafe: “Ser tu amigo es tratar de ser honrado intelectualmente”. Si nos guiamos por los significados de la palabra honrado, resaltan distinción y honestidad, cualidades que quien las recibe, le ofrendan el mayor reconocimiento.

Consciente de lo anterior, Rodrigo Martínez Baracs nos entrega, bajo la señera figura del discurso académico, su acercamiento a una de las facetas más importantes de su padre, el escritor José Luis Martínez, en particular aquella que dio orden y ulterior presencia en el panorama cultural de su tiempo, y, que, por ende, trasciende fronteras de orden cronológico y espacial.

José Luis Martínez, editor, pasa revista a uno de los trabajos más importantes dentro de la vida y la obra del autor de La expresión nacional: su faceta editorial, de donde abrevaron varias empresas posteriores: [es] de interés repasar su vida y obra desde el punto de vista de su actividad como editor, pues la edición es una actividad que abarcó la mayor parte de su vida. No hubo trabajo que desempeñara, como escritor y como funcionario, en el que el aspecto editorial no estuviera presente. Sobre este aspecto, Martínez Baracs lo enfatiza de la siguiente forma: […] edición de textos y documentos, a menudo con estudios y notas, dirección de revistas y editoriales, y coordinación de estudios colectivos.

Sin embargo, y por más que intente disociar la vida de la obra, la primera pone la pauta en cuanto a la aparición de la segunda. Vayamos por partes. Su encuentro con varios de sus contemporáneos incide en los proyectos a realizar; con Alí Chumacero y Jorge González Durán creó la revista Tierra Nueva, y su admiración por Alfonso Reyes lo condujo por los senderos de su obra, al grado de involucrarse en su creación, tal y como sucedió en el volumen México en la cultura, donde Reyes, en un ejercicio de generosidad, lo subió a ese barco a través del texto “Las letras patrias”. Pero el empeño de magnitudes épicas llegaría después con la Cartilla moral, sobre la que Martínez Baracs nos pone al tanto. En la Secretaría de Educación Pública la actividad como editor de mi padre se multiplicó. Para la Cartilla alfabetizadora de 1944, que elaboraba un equipo de pedagogos de la SEP, mi padre le pidió a Alfonso Reyes que escribiera dos o tres lecciones finales de menos de una página con preceptos elementales de moral. Pero don Alfonso no pudo acotarse a las dos páginas requeridas y en cambio, en un intenso fin de semana, escribió 40, un magnífico tratadillo sobre ética, la famosa Cartilla moral, que no se podía incluir en la Cartilla alfabetizadora. (Años después, su padre le hace algunos ajustes para hacerla más asequible a las nuevas generaciones. Aunque éstas, polémica mediante, la conozcan de primera fuente, y hasta suscitando una versión de corte inmoral.)

Un buen editor, como todo lector que se digne de serlo, debe nutrirse de todas las lecturas que salen a su paso, y José Luis Martínez siempre echó mano de éstas, a fin de realizar toda suerte de faenas que conlleva la edición, no sólo de libros, sino también de revistas y con un poco más de pericia, hasta ambas en una sola exhibición. De los libros que quedaron a su cuidado, aparte de aquellos de alfonsina estampa, destacan los dos tomos de El ensayo mexicano contemporáneo (constantemente revisados, dado su ímpetu autocrítico), las Memorias de la Academia Mexicana de la Lengua (con todo y ediciones facsimilares), las antologías de El mundo antiguo (todavía en espera de una merecida “reencarnación” editorial), y, desde luego, su paso por la dirección del Fondo de Cultura Económica, institución desde donde fraguó una de las empresas más ambiciosas hasta ese momento. El ambicioso proyecto personal que sí pudo realizar […] fue el de hacer una edición facsimilar de completa de las más importantes Revistas Literarias Mexicanas Modernas, de la primera mitad del siglo XX. Se conjugó la feliz circunstancia de que mi padre era director del Fondo, de que él mismo tenía en su biblioteca la mayor parte de estas revistas literarias, y de que las había estudiado, de tal modo que realizó casi toda la edición con sus propios ejemplares.

Ejemplares propios como esfuerzos físicos, donde seleccionar, revisar, consultar, corregir y sobre todo leer, fueron fundamentales para establecer -su palabra favorita, recuerda Enrique Krauze en Retratos personales– una conversación con las letras mexicanas […] como si la tarea fundamental de su vida estuviera contenida en el lema Tolle lege, “Toma y lee”, que nos legó san Agustín […], fundamental para cualquier mexicano que busca resolver la crisis política, moral, cultural que vive el país, que en última instancia es una crisis de lectura, de incapacidad para tener presente el legado que nos van dejando los hombres más sabios y generosos que nos antecedieron.

Para finalizar, bien cabe volver a la frase referida al principio de estas líneas. José Luis Martínez es honrado por partida doble por su hijo Rodrigo, sea por su presencia señera en la cultura mexicana, sea por su ejemplo de honestidad intelectual, cuyos afanes de hormiga prosigue el autor en su propia labor historiográfica. (Mientras el padre pasó de las letras a la historia, el hijo, por el contrario, transitó el camino a la inversa. Eso sí, en ambas plumas destella la pasión por el conocimiento.)

En estos tiempos, donde los vientos soplan hacia direcciones contrarias y la historia cae en manos maniqueas, digno es acercarse a la obra de un editor sin par, y doblemente, por boca de quien vivió a flor de piel todas sus batallas. (Al final del día, leer para conocer. Que así sea.)

Rodrigo Martínez Baracs. José Luis Martínez, editor. Discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua. México, Universidad Nacional Autónoma de México/ Academia Mexicana de la Lengua, 2021.

babelises@hotmail.com

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Ingrid Solana

AL VAIVÉN DEL TIEMPO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Por boca del narrador de Mi diario sobre ti, Raymundo Ramos nos dice que “la escritura es una rendija por donde se asoman las fantasías del alma para salir a la calle, aunque tantas veces se nos filtran fragmentos de realidad para ingresarse en la conciencia”. A medida que se escribe, tanto unos como otros aparecen a lo largo del texto en proceso, y sin importar el género donde se incursione, ambas se trastocan un poco más de la cuenta.

Luego de transitar por las veredas de la poesía y afianzar sus afanes ensayísticos, Ingrid Solana toma vuelo y se interna por un campo, a primera vista, sólo reservado a la ficción. Resultado de ello tenemos Memorias tullidas del paraíso, su primera incursión en el género de la novela. A diferencia de una convencional (delimitada por capítulos y personajes variados), ésta se distingue por su carácter fragmentario donde reluce el ejercicio introspectivo de su protagonista, Artemisa, historiadora del arte, frente a una disyuntiva que cimbra su trayectoria de vida transitada hasta ese momento: la confección de una tesis, acompañada por una suerte de reflexiones sobre la fotografía, suscitadas por la impronta dejada por el levantamiento zapatista de 1994. Pero antes de su impasse académico y del vértigo producido por la imagen, […] es fundamental regresar al pasado. Pensar en él una y otra vez y tomar posición en torno a los acontecimientos que caracterizaron nuestra vida personal porque ellos explican la Historia.

Cuando Manoel de Oliveira filmó Viaje al principio del mundo, a partir de la experiencia de un actor luso-francés, también lo hizo, precisamente, para explicar(se) la Historia; dicha condición predomina en Artemisa, quien vuelve a su matria, Oaxaca, a los lugares, sucesos y personas que le dieron rumbo y desviación a su futuro proceder. Una madre que la ve como una extraña, una tía que es la extensión de sus mismas inquietudes, y su estancia preparatoriana que la narradora denomina Paraíso. Mi bachillerato no se llamaba Paraíso, pero me agrada nombrarlo de ese modo; pensar que fue un edén, el espacio primigenio de mis ilusiones. Paraíso tenía una cancha de futbol enorme, dos canchas de basquetbol, laboratorios y un salón de teatro al que íbamos los viernes. […] Yo había dejado a mis papás en Oaxaca y vivía con la tía Beatriz. Me sentía a su lado, recordaba lo que decía de los libros y de las películas que veíamos, ritualmente, los miércoles y los viernes por la noche […].

En ese tiempo, Artemisa comprende que debe forjarse su propio camino a partir de las decisiones que elija de forma posterior, de la misma forma que Chinito Matías, ex boxeador de quien aprende el arte del boxeo, a resultas de cambiar su adicción al cigarro por afanes de primer impacto. En el gimnasio, Chinito Matías corrige a sus pupilos, no le gusta que perdamos el ritmo, que nos ahoguemos de cansancio, nos interpela y azuza. Las primeras veces el ambiente del gimnasio es amenazante para una mujer; los hombres expiden el primitivismo de su fuerza, sus músculos se complacen en la competencia elemental entre ellos. […] Las mujeres somos las espectadoras de la fuerza.

Ante la poca disciplina frente a la hoja en blanco (para urdir esa tesis tan rumiada), Artemisa se refugia en el deporte, sobre todo en el recuerdo de su vida, con el fin de responderse otras interrogantes sobre el deber de escribir: ¿para qué o para quién? Con sólo borronear una hoja en blanco, ya se incurre en ese cuestionamiento, donde lo único irrompible es la duda; desconocer si nuestras palabras encuentran eco en otros ojos, otra orilla. La vida es un tejido: correlaciones, pactos, saltos de tiempo, es una yuxtaposición de surcos del lenguaje. La vida no es cronológica: no es sucesiva; es una travesía de eternidades juntas, es decir, memoria. La memoria no es progresiva ni retentiva, es un cuerpo tullido.

Como parte de ese cuerpo, digno es detenerse en las imágenes que lo conforman; en este caso, hay dos lecturas que se alternan en continuo paralelo: las reflexiones acerca de la fotografía y el vértigo producido por las imágenes de dicho levantamiento armado. Las fotografías nos permiten anularnos, separarnos de lo que consideramos nuestro, son también fragmentos de tiempo aislados y, al mismo tiempo no lo son, son hilos anudados, nudos que olvidan su origen, que se buscan, que quieren encontrarse en el mapa de la totalidad. […] Soy la dispersión, mi escrito fragmentado. En este carácter fragmentario, aparte de las muchas lecturas hechas por la autora/narradora (Georges Didi-Huberman, Chantal Maillard y hasta Roland Barthes, entre otros autores), hay ecos de otras plumas, como los Fuegos de una joven Marguerite Yourcenar o las crepusculares visiones de Marguerite Duras plasmadas en Escribir. (Paréntesis aparte: me atrevería a decir que Artemisa tiene en José García -protagonista de El libro vacío de Josefina Vicens- a su par en los avatares de la procrastinación, a quienes no les queda más remedio que persistir en su descritura.)

Con todo, Memorias tullidas del paraíso es una novela que nos pone en jaque a cada fragmento: flechas artemisas que llegan certeras al blanco de toda duda, a tal grado de no creerse los propios pensamientos inclusive. Al vaivén del tiempo, somos las líneas que escribimos, las guerras que se asumen (como Chinito Matías) o las memorias titubeantes de generar sus propios vínculos (las que Artemisa vacila en proseguir). Esta novela encuentra un inusitado contrapunto con Restauración de Ave Barrera y en el Retrato involuntario de Marina Azahua, tanto por la reflexión constante como por el vértigo producido por una fotografía, una palabra, o la actualización de un recuerdo.

Para quienes hemos seguido con devoción lectora la obra de Ingrid Solana, en este libro se concretan todas sus obsesiones (“fantasías del alma, fragmentos de realidad”, retomando a Raymundo Ramos), vislumbradas desde las definiciones que encabezan los cuadrantes de su Barrio Verbo, hasta la fusión de géneros, evidente en sus Notas inauditas. Una novela que obedece a muchas lecturas, inclusive las que se acumulen durante el proceso.

En ustedes, lectores, está descubrirlo por cuenta propia. (Así sea.)

Ingrid Solana. Memorias tullidas del paraíso. México, Dharma Books, 2021 (El Vuelacercas, 21).

 

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LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

De 18 a 21. En la conferencia mañanera de ayer, en Palacio Nacional, el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, anunció la salida de una nueva colección editorial bajo el nombre 21 para el 21, la cual se conforma por veintiún libros que suman lo más representativo de las letras y de la historia mexicana, de la pluma de Guillermo Prieto, Elena Garro, Martín Luis Guzmán, Rosario Castellanos, por mencionar algunos autores. Dicha colección, de distribución gratuita, se halla pronta a llegar a las manos de sus futuros lectores.

Sin embargo, y como lo señalé en alguna entrega anterior de estas Horas, aquí ocurre un fenómeno similar al expuesto con Vientos del pueblo y Fondo 2000. Hace algunos años, el FCE lanzó una colección, 18 para los 18, mediante la cual se publicaron dieciocho novelas breves, repartidas en seis tomos, con el fin de acercar a jóvenes lectores a lo más señero de las letras mexicanas. Desde clásicos como Los relámpagos de agosto de Jorge Ibargüengoitia hasta El libro salvaje de Juan Villoro, pasando por Las hojas muertas de Bárbara Jacobs y Soledad de Rubén Salazar Mallén, esta colección fue un rotundo éxito, tanto en las salas de lectura de escuelas de enseñanza básica como en su corrida comercial en librerías (y hasta mereció una serie de programas producidos por Televisión Educativa, uno de éstos, con la participación del entonces secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio).

En el caso de 21 para el 21, el tiro va hacia otro lado. El 65% de la edición se destinará a las fuerzas armadas y a los llamados siervos de la nación (no ahondaré en explicaciones), mientras que el resto se repartirá (como debe de ser) en bibliotecas de aula y los “sobrantes”, mediante dinámicas de whatsapp lanzadas en las redes sociales del FCE, cuando debería ser a la inversa, es decir, primero en escuelas, luego en librerías y el resto, al ejército, la marina y los mentados siervos. (O cincuenta y cincuenta, y contentos todos…)

Por el momento, dos cosas son seguras respecto a 21 para el 21: apunta a volverse una colección clásica, muy en el espíritu de los clásicos verdes de José Vasconcelos o la serie de Lecturas Mexicanas motivada por la SEP en los años 80, y la otra, esperar el gran momento para hacerse de uno o varios ejemplares (y si la persistencia es afortunada, hasta de la colección completa). De cualquier manera, queda aplicar la misma dinámica que con Vientos del pueblo: conceder el beneficio de la duda. Y como siempre pontifica un querido amigo transatlántico, “lo único que nos salva, como país, como persona y como planeta, está en los libros, en la lectura de libros”. (#FelicesLecturas)

Franca compañía. Por cuestiones de salud, estuve recluido en casa durante varias semanas, en las cuales me acompañé de varios libros que me hicieron más llevadera la recuperación. Antes de mi pausa médica, había terminado Ésta soy yo, libro de memorias de Silvia Pinal -a quien celebraré por su natalicio 90 dentro de algunas semanas- y Cancerófoba de Patricia Arredondo, libro de poemas cuya línea gira en torno a la enfermedad y de cómo ésta nos motiva a valorar un poco más la vida. (Desde aquí, un saludo a su autora y colega.)

La primera lectura de mi tiempo suspendido llegó por obra y gracia del correo: Gestos del centauro de Marcos Daniel Aguilar, libro de ensayos sobre la presencia del caballo en la literatura y el arte. (En las entregas anteriores de mi columna podrán encontrar la reseña respectiva.) De ahí, me seguí con un libro sobre Lázaro Cárdenas, escrito a cuatro manos por Veka Duncan (sí, la misma de los Martes Culturales en su canal de YouTube y El Foco) y Francisco Robles Gil; el Breve Manual del Libro Fantástico (donde colaboró mi querida Atenea Cruz); las Cartas a un amigo alemán de Albert Camus (muy necesaria su lectura, tanto para tirios como para troyanos); Bestiario de Julio Cortázar (por obra y gracia de Mónica Vargas, presente en dos de mis Cartas de Minería) y un volumen de homenaje a Ireneo Paz en ocasión de su libro Algunas campañas, bajo el sello del Fondo de Cultura Económica y El Colegio Nacional. (Los textos de Álvaro Matute y Jorge F. Hernández son un must.)

La tercia que más disfruté (con todo y que la risa se volvía dolor, el clásico “me duele cuando me río”) fue Mis confusiones de Rius, enorme volumen de memorias donde consigna su aprendizaje en el oficio de monero que su encuentro con grandes maestros y colegas dibujantes; la segunda edición aumentada de Un lugar seguro de Olivia Teroba, ensayos de largo aliento sobre el ser escritora en el tiempo actual, y un completo garbanzo de a libra: Viejo siglo nuevo de Beatriz Gutiérrez Müller, novela ambientada en la Revolución mexicana, pero que, a diferencia de otras con línea semejante, se compone por una galería de personajes de todos los estratos sociales, bajo el influjo del misticismo, empezando por Francisco I. Madero. (Ojalá y el día que merezca su relectura, sea más sencillo justipreciar la buena pluma de su autora.)

Con toda franqueza, me hubiera gustado leer más cosas en mi periodo de recuperación (un libro al día, lo ideal), pero siempre he creído que lo poco siempre te obsequia mucho; por vez primera en el año, avancé con las lecturas propuestas y hasta me di chance de checar otras que nunca pensé hacerlas. (Pausas como ésta son necesarias, mientras la salud esté de nuestra parte, desde luego.)

Pequeña historia de un obsequio cumpleañero. A la par de mi regreso al mundanal ruido, volvió una tradición muy querida: hacer escala en la oficina de Correos de México y enviar un libro a guisa de presente cumpleañero. Al momento de escribir estas líneas, me llegó la feliz noticia de que Memorias de España 1937 de Elena Garro (en la edición de Paralelo 21) llegó en óptimas condiciones a mi querida colega y amiga María, su nueva dueña en Guadalajara.

Todo comenzó en la semana que me reincorporé al mundo real, cuando al revisar mi agenda, caí en la cuenta de que su cumpleaños estaba a la vuelta de la esquina, por lo que, para ahorrar tiempo, ingresé a la página de apartados de Educal, y buscar algunos libros para ella; al no tener respuesta, y con el tiempo encima, me di una vuelta por la sucursal sureña de la librería del pacificador (sabrán a cuál me refiero) y buscar un libro de Elena Garro. (Ella sólo tenía en sus manos el Teatro completo y leído, solamente Los recuerdos del porvenir, así que las cosas no se me complicarían del todo…) Me acerqué al anaquel de literatura mexicana y ahí estaba Los recuerdos…, en la flamante edición de Alfaguara (que ni yo tengo, por cierto); tomé un ejemplar y seguí mi recorrido hasta llegar a la sección de Biografías, donde me hacían guiño tanto las Memorias de Helena Paz Garro como las de su señora madre. De igual forma con la novela, tomé un ejemplar.

Mientras llegaba el momento de pagar, me debatía sobre cuál debía llevarme, dado que no había comprado sobres burbuja para mis envíos, y el único que tenía a la mano, era de tamaño pequeño. No lo pensé más y me decidí por las Memorias. (Además, es el libro de Elena que más he obsequiado, así que no podía echarme para atrás…) De vuelta en casita, guardé el libro en el ventiúnico sobre que me quedaba, no sin antes colocar un separador y una tarjeta con mis mejores deseos cumpleañeros.

Después de dejar el paquete en la oficina de correos, recibí una notificación de Educal: mi pedido ya estaba listo desde la semana de mi petición, pero por cuestiones de logística (el inicio del nuevo ciclo escolar), se tardaron en avisarme, por lo que me preguntaron si aún me interesaba. Sin pensarlo dos veces, confirmé mi encargo y a los pocos días, pasé por éste a la sucursal del Pasaje Zócalo-Pino Suárez. (Hoy día, el ejemplar “repetido” de Memorias de España 1937 aún espera su siguiente destinatario, al igual que otro de Vicente Quirarte y de Laura Baeza… Ya llegará su momento.)

Con la fotografía que compartió mi querida María en su cuenta de Twitter, comprendí que todos los sucesos previos por conseguir su obsequio bien valieron la pena y su alegría al recibirlo es mi mayor recompensa. (Dentro de algunos meses ya veré que le puedo enviar, porque Navidad…)

Palabras para una década. El pasado 26 de julio, su columna de confianza, La marcha de las Letras, cumplió diez años de estar en esta revista en línea. A lo largo de esa década, con sus respectivos vaivenes, he compartido afanes e intereses bibliográficos, así también la crónica de sucesos recientes y el recuerdo de figuras entrañables, cuya presencia sigue ganando batallas por aquí.

Recuerdo una escena de Una mente brillante, cuando John Nash, en la ceremonia de entrega del Premio Nobel, compartió con el público sus incursiones en los números y en lo irreal, en espera de contestar a todas sus interrogantes. Hoy puedo decir, como Nash, que aún persisto en esas incursiones -letras en lugar de números, claro-, al encuentro con otras navegaciones (¡al fin y al cabo, Ulises!) y como mi poema favorito de Álvaro Mutis,

Pienso a veces que ha llegado la hora de callar,

pero el silencio sería entonces

un premio desmedido,

una gracia inefable que no creo haber ganado todavía.

 

(¡Muchas gracias por leerme!)

 

babelises@hotmail.com

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LA CONSULTA VA… POR UN MÉXICO MEJOR

Escrito por Flor y Látigo el . Posteado en Guliana en el País de las Desmaravillas

México vive momentos inéditos tras el proceso electoral de 2018 en el que la voluntad mayoritaria, traducida en mandato popular busca en la opción transformadora, frenar en el ámbito de la justicia a esos gobiernos tiranos, despóticos, incapaces y traidores que jamás debieron haber llegado al poder.

Por desgracia, los resultados o efectos de las últimas seis presidencias terminaron en el peor de los fracasos y con altos costos políticos, económicos y sociales para los mexicanos. Nunca antes las aspiraciones y el legítimo progreso de millones, quedaron truncados o devastados gracias a la impunidad y a la corrupción que imperaron sobre todo en la figura presidencial, sus colaboradores y cómplices tanto en los demás poderes constitucionales como en los peligrosos fácticos.

Las equívocas acciones de personajes funestos produjeron a pasos agigantados pobreza extrema, endeudamiento desmedido, enriquecimientos inexplicables, violencia desbordada, fraudes electorales, una clase elitista, discriminadora y racista; el reparto de los bienes y recursos naturales, quiebra de instituciones estratégicas, discriminación a los pueblos originarios, violación sistemática de los derechos humanos, traición a la patria al servicio de intereses privados y/o extranjeros y lo más doloroso… miles de víctimas inocentes asesinadas, torturadas, desaparecidas, desplazadas, familias divididas y burladas por la injusticia institucional.

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Caricatura

  • #AbortoLegalOaxaca
    Oaxaca se convierte en el segundo estado en despenalizar el aborto. Tomada de Redes
  • BIEN ARMADO Y CIEGO
    Magú en La Jornada
  • La Ultima
    Hernández en La Jornada
  • Reconstrucción Exprés
    Magú en La Jornada
  • Despedida de alfombra roja
    Caricatura de Dario Castillejos en Twitter @Dariomonero
  • LAS TABLAS DE LA LEY. Desde el Monte SNTE.
    Caricatura de: Helio Flores en Twitter @Helioflores_mex
  • Misiles para qué?
    Caricatura de: Antonio Rodriguez en Twitter @rodriguezmonos
  • La bomba del estribo
    Magú , en La Jornada
  • "Tolerancia cero"
    La separación de familias migrantes: la nueva política migratoria de Donald Trump. Caricatura de Helio Flores
  • LO HICIERON SUYO.
    El PRIfe ya tiene otro candidato. De: Helio Flores
  • Copiando más propuestas
    Hernández, en La Jornada
  • ¡Esa bandera está al revés!
    Alarcon
  • Travesía inútil
    Magú , en La Jornada
  • La inseguridad
    Magú , en La Jornada
  • Día de Muertos más que una tradición
    Fragmento: "Quien quiera gozar de veras y divertirse un ratón, venga con las calaveras a gozar en el panteón. " Ilustración de Nelly Díaz
  • Busco a un familiar
    De Redes
  • #PerrosRescatistas
    De Redes
  • ¡Sí se puede! #FuerzaMéxico
    De Redes
  • Solidaridad ante el sismo
    Rocha, en La Jornada
  • El país del feminicidio
    Helguera, en La Jornada
  • Grandes méritos
    Hernández, en La Jornada
  • Preocupación
    Magú, en La Jornada
  • Tremendo socavón
    Helguera, en La Jornada
  • Beneficiadas
    Magú, en La Jornada
  • Susto y no.
    Magú, en La Jornada
  • Lo que quiso decir
    Hernández, en La Jornada
  • El Superespía
    Hernández, en La Jornada
  • El bloque y sus principios
    Fisgón, en La Jornada
  • Las glorias de Atlacomulco
    Rocha, en La Jornada
  • Democracia mexiquense
    Rocha, en La Jornada
  • Competencia de cinismo
    Fisgón , en La Jornada
  • Justicia expedita
    Fisgón, en La Jornada
  • Recomendación
    Magú, en La Jornada
  • Sorteando cambio climático
    Magú, en La Jornada
  • Del mazazo mexiquense
    Rocha, en La Jornada
  • Levantón
    Hernández, en La Jornada
  • Lección de la elección
    Magú, en La Jornada
  • Fin del bombardeo
    Magú, en La Jornada
  • Equilibrios
    Hernández, en La Jornada
  • Dato inexacto
    Magú, en La Jornada
  • Primero lo primero
    Magú, en La Jornada
  • Lo que le falta decir a Netanyahu
    Por Carolina Ibaladi
  • Voy a aprender...
    Por Humberto Vallejo
  • Dinero hay
    Circula en redes
  • "Educando a Nuño"
    Por: Qucho
  • FRANCIA
    Por Carolina Ibaladi
  • Abasto pleno en Oaxaca
    Helguera/ La Jornada
  • "No se preocupen, vamos bien"
    Por Carolina Ibaladi
  • Orlando
    De redes sociales
  • Yendo a la razón
    Por : Hernández/ Moneros La Jornada
  • "Soy futbolista, no actor"
    Por Carolina Ibaladi
  • Entre otros
    #MonerosLaJornada cartón de @ahelguera
  • Fassnacht, un peón más....
    Por Carolina Ibaladi
  • "Todos flotan"
    Por Carolina Ibaladi
  • "TODOS SANTOS NO SE VENDE"
    Por Carolina Ibaladi
  • Virgilio el austero
    Cartón de @monerohernandez / La Jornada
  • Tentación laica-Magú
    La Jornada Cartones
  • TAJAMAR, ¿Te animas a detenerlo?
    Por Carolina Ibaladi
  • Lo que debería y no fue...
    Por Carolina Ibaladi
  • Cumpliendo misiones
    Cartón de @ahelguera La Jornada
  • Chapo y EPN
    Mareoflores.com
  • Alianzas
    Cartón de @monerohernandez
  • Los desechos del apagón
    Por Carolina Ibaladi.
  • La verdadera campaña
    De:@fisgonmonero/La Jornada
  • Desigualdad
    Por: Carolina Ibaladi.
  • Comparar y pensar, antes de comprar
    Por: Carolina Ibaladi.
  • La reforma educativa avanza...
    Cartón de Helguera.
  • Procudrama-Hernández
    De: La Jornada
  • Indignación-Hernández
    La Jornada Cartones
  • EL ESTADISTA DE LA ONU
    Rocha/La Jornada
  • #MonerosLaJornada La investigación en su laberinto
    @fisgonmonero
  • Innegable
    La Jornada
  • No hay cupo
    La Jornada- Hernández
  • SU GRAN OBRA
    La Jornada
  • El títere de Peña Nieto
    La Jornada
  • "México y Chile se parecen"
    Por: Carolina Ibaladi

Galería

  • Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Zócalo primaveral
    Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Zócalo en la noche de Primavera
    Fotografía: Pilar Hernández. Zócalo en la noche de Primavera (23/03/19)
  • Arcos del Sitio, Tepotzotlán
    El monumento histórico se encuentra en la sierra de Tepotzotlán y actualmente es un parque ecoturismo . Fotografía: Albar Says
  • Morelia
    Morelia, la capital de Michoacán es conformada por 271 Hectáreas, en ella hay 219 manzanas, 15 plazas y 1,113 monumentos históricos nombrados en 1991 patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
  • Tepotzotlán, Estado de México
    Es considerado como uno de los destinos barrocos mejor conservados de México. Fotografía: Albar Says
  • Huamantla, Tlaxcala
    El hoy Pueblo Mágico se encuentra entre los destinos favoritos por las tres “T” que se descubren entre sus calles. Tapetes, Toros y Títeres. Fotografía: Albar Says
  • Mazaquiahuac, Tlaxcala
    En la actualidad el complejo arquitectónico pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional. Fotografía: Albar Says
  • ¡Ni perdón, ni olvido!
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • 50 años luchando
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • ESIME PRESENTE 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México a 50 años exige justicia
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • Marcha 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México 1968-2018
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • Marcha México 68
    2 de octubre no se olvida. Fotografíia: Pilar Hernández.
  • 50 años de México 68
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • México 68
    Fotografíia: Pilar Hernández.
  • ¿IFE O INE?
    Imagen que circula en redes
  • Viaje en metrobus de la L7
    Recorre de Indios Verdes a Campo Marte y disfruta de la ciudad en las alturas Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Visita a Teotihuacán
    Conociendo nuestros orígenes. Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Serpiente y Jaguar, símbolos usados en cimientos antiguos de Teotihuacán
    Hallan construcciones más antiguas que son ocupadas como cimientos y continuación de la misma pirámide. Tienen acabados de serpiente y jaguar. Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • Teotihuacán
    Tomada desde la Pirámide de la Luna Fotografía: Fernando R. Tableros Minor
  • #DíaDeLaBandera
    Bandera de México en el Centro Cultural del Bosque Fotografía: Estrella V. Leonor
  • ¡Pa' que no venda su voto...!
    Fotografía: Salvador Centeno
  • #MeToo
    Manifestantes Brian Snyd durante la segunda Marcha de Mujeres anual en Cambridge, Massachusetts, EE. UU. Foto: Brian Snyd/Ruters
  • Primera superluna en Ciudad de México
    Foto: José Méndez/EFE
  • Ofrenda hasta en el trabajo
    Foto: Estrella V. Leonor
  • ¿Y quién te espera en la entreda de la casa?
    Foto: Juliana Castellanos
  • La calaca en Centro Histórico CDMX
    Foto: Carlos Tomasini
  • Ofrendas Centro Histórico CDMX
    Foto: Carlos Tomasini
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 10/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 9/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 8/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 7/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 6/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 5/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 4/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 3/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 2/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • Las huellas del sismo en la Cd. de México 1/10
    Fotografía: Manuel Castañeda Riou
  • #Mina
    Foto: UNAM
  • #Frida
    Foto: Notimex
  • #Hueso
    Foto: UNAM
  • #FuerzaMéxico
    Fotografía: Alejandro Velázquez/Reforma
  • Fumarola en flor
    Pintora Adriana del Valle Lehne. Óleo sobre tela. Medidas 80 x 80 cm. 2012
  • Visita exprés Tepotzotlán
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • #Guelaguetza de Oaxaca.
    Foto: Notimex
  • Volcán Popocatépetl
    Foto: (Notimex- Carlos Pacheco)
  • Gotas en la Ciudad
    Foto: (Notimex-Jorge Arciga)
  • http://florylatigo.org/?page_id=10741
    Foto: Notimex-Isaías Hernández
  • Protesta en Caracas
    Protesta en Caracas, Venezuela Foto: Reuters
  • ¡No más luto!
    Octavo aniversario del incendio en Guardería ABC Foto: Juliana Castellanos
  • Sigue la impunidad en caso Guardería ABC
    Foto: Juliana Castellanos
  • Elección
    Foto: Notimex
  • La Isla, Ixtapa Zihuatanejo
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Lienzo charro, Tepotzotlán
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Navegando, Ixtapa Zihuatanejo
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Cristo Roto
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Cristo
    Fotografía: Juliana Castellanos
  • Sobre carretera
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Atardecer, Morelia
    Fotografía: Stephanie Hernández
  • Un Día Sin Inmigrantes
    Paralización como protesta contra las políticas del presidente Donald Trump. Foto: AP
  • "Luna de nieve" o "Luna de lobo"
    Foto: Diego AER
  • Tercer día de protesta Naucalpan
    Continua bloqueo en Naucalpan, Foto: Eduardo Leonor
  • ¡Ya basta!
    En Naucalpan un grupo de personas organizando los alimentos para apoyar a los transportistas que mantienen bloqueada la carretera Naucalpan-Toluca.
  • Reciben el 2017 en el Ángel de la Independencia
    Exhibición de juegos pirotécnicos que preparó el Gobierno de la Ciudad de México como parte de los festejos. Foto: Cuartoscuro
  • CAOS
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela. 120 x 150 cm. 2016
  • Luna llena
    Se puede observar a la Luna más grande y brillante en casi siete décadas, por que el satélite se ubica en su punto más cercano a la Tierra desde 1948 Foto: Cuartoscuro
  • DISCURSOS
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela. Medidas 90 x 97 cm. 2012
  • ATARDECER
    Pintora Adriana del Valle Lehne Óleo sobre tela con polvo mármol. Pintora Adriana del Valle Lehne Medidas 80 x 120 cm. 2014
  • Catrinas en desfile
  • La Catrina de Tultepec
    En el Municipio de Tultepec instalaron una Catrina que mide 15 metros de altura. Foto: Veronica Leonor
  • Puebla, Centro Histórico
    Corredor de ofrendas en inmuebles del centro histórico de Puebla, FOTO: CARLOS PACHECO/ NOTIMEX
  • Catrina sin importar
    Procesión de Catrinas en Paseo de la Reforma. Foto: Cuartoscuro
  • Procesión de Catrinas
    En Paseo de la Reforma. Foto: Cuartoscuro
  • Catrina
    Alistan desfile por Día de Muertos (Moisés Pablo/Cuartoscuro)
  • Bellas Artes iluminado
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Torre Latino
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Danza en Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Ángel de la Independencia
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Águila
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Baile
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • #LutoyLucha
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Papalote
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Olas de mar
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • ¡Vacaciones!
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Luces en el tunel carretera México-Tuxpan
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Postales del mar
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Tradiciones
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Postal de un durmiente
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Escultora Perla Barrera
    Expo: "Hombres de palo, hombres de madera" Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Guardería ABC
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Teatro Juárez
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Teatro Morelos
    Foto: Estrella V. Leonor
  • No Queremos Carpetazo
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Danza Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Flor Ave del Paraíso
    Foto: Estrella V. Leonor
  • Bloqueo de la Sección 22 de la CNTE en la carretera federal Oaxaca-Puebla
    Foto Cuartoscuro
  • Marcha CNTE 26 junio
    De Redes/ Liliana Canales
  • Matanza en bar de Orlando
    Tomada de : www.europapress.es
  • Marcha Politécnica
    Foto: Cristina Rodríguez/ La Jornada
  • Foto: Juliana Castellanos
  • VERACRUZ
    Foto: Juliana Castellanos
  • "El pajarito que vuela libre por Chapultepec; se hace llamar Eloy"
    Fotografía de Alan Martínez
  • Veracruz
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Virgen de Plata para Papa Francisco
    Foto: Manuel Castañeda Riou
  • Candelaria
    Por: Juliana Catellanos Pedraza
  • Veracruz
    Por Juliana Castellanos Pedraza
  • "365 Nichos de la Ciudad del Trueno"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Fósil y Tiniebla"
    Georg Arnim Aponte Morales (Foto de celular)
  • "Silhouettes and the Sea of Clouds"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "We share the Lament of Images"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Servizio d'Amore Tutto il Giorno"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "New Yorker Abstraída" (Foto de Celular)
    Georg Arnim Aponte Morales
  • "Nydia and the Softness of Sound"
    Georg Arnim Aponte Morales
  • Ofrenda de Juguetitos y artesanías
    Ciudad de México Por: Isela Díaz
  • Foto: Juliana Castellanos
    La edad no es un obstáculo
  • Foto: Juliana Castellanos
    No hay edad para leer
  • MUSEO DE BELLAS ARTES, EXPOSICIÓN DE MIGUEL ÁNGEL, SEP-2015/ 1
    FOTOS DE FERNANDA MARTÍNEZ
  • MUSEO DE BELLAS ARTES, EXPOSICIÓN DE MIGUEL ÁNGEL, SEP-2015/ 2
    FOTOS DE FERNANDA MARTÍNEZ
  • LUNA LUNERA SOBRE EL PUERTO DE VERACRUZ
    Marzo 2015, FOTO. Juliana Castellanos
  • Tlatelolco 68
    Foto tomada de rubenluengas.com
  • Elena Poniatowska hoy en la marcha por la Indignación rumbo al zócalo capitalino
    Desinformémonos
  • UN AÑO DESPUÉS LA HERIDA SIGUE ABIERTA. #NIPERDÓNNIOLVIDO
    Desinformémonos
  • "Fue el estado"
    Foto: Juliana Castellanos Pedraza
  • Foto: Isela Díaz
    Centro de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
  • Foto: Isela Díaz
    San Cristóbal, Protesta Indígena
  • Twitter: @Tapirofotografo
  • Instagram: Rubén Espinosa
  • NI UNA MÁS
    JORGE DE LA PEÑA MARTÍNEZ
  • José Carlos Robles Montaño
    Así recordamos al periodista José Carlos Robles Montaño, socio fundador de Flor y Látigo. Foto del archivo de Rodolfo González S, 2014
  • Por PILAR HERNÁNDEZ, MARZO DE 2015
  • FESTIVAL DE GLOBOS AEROESTÁTICOS, PORTAL INFORMATIVO TEPOZOTLÁN PUEBLO MÁGICO FOTO: JUAN ALBERTO VEGA, ABRIL 2015

Galería 2

  • El metro en contigencia sanitaria por el COVID-19
    Estación del Metro, Salto del Agua. Foto: Alfredo Martínez
  • Entrada a Celebrando la Eternidad
    Entrada Bosque de Chapultepec. Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad
    Celebrando la Eternidad en el Bosque de Chapultepec. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad II
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad I
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Parque Ecológico Xochitla
    Ofrenda de Día de muertos Parque Ecológico Xochitla en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • El xoloitzcuintle.
    elebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Grabados de José Guadalupe Posada
    Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ofrenda Monumental Tepotzotlán
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Día de Muertos en Tepotzotlán
    Día de muertos en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Catrina 2019
    Catrina en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Olas de mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Nubes
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de carretera
    Fotografía: Carolina Bello
  • Playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Camino a la pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Vista de la pirámide de la Luna
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje panorámico de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pieza del museo de la Cultura Teotihuacana
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres

info

  • ¿Sabes quién fue Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza?
    Escritor novohispano del Siglo de Oro. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres.
  • Dolores del Río, una leyenda en México y el mundo.
    Un día como hoy, 02 de agosto, nace Dolores del Río, primero actriz latinoamericana que triunfa en Hollywood. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Hace 162 años se emitió la primera estampilla postal en México
    1 de agosto de 1856 salió a la venta los primeros sellos postales de México en la ciudad capital. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Familias Separadas
    En solo seis semanas, 1,995 niños han sido separados de sus familias. ¿Qué está pasando en la frontera sur de Estados Unidos? Infografía: Pictoline
  • Una manera diferente de ver el mundo
    2 de abril Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Elvia Carrillo Puerto "la monja roja"
    "Recordada por su lucha encendida en favor de los derechos de las mujeres, principalmente las indígenas, campesinas mayas y las obreras mexicanas".
  • En México, cada policía debe vigilar a 373 habitantes.
    Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • #DíaMundialDelTeatro
    Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • ¿Cuánto ganan los mexicanos al mes?
    Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Centenario de la Constitución de 1917
    Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • El narcotraficante más poderoso del mundo
    Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera fue extraditado a los Estados Unidos Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Resultados de la prueba realizada los pasados 25 y 26 de junio para acceder a la educación medio superior en México. Elaboración: Estrella Vianey Leonor Torres