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Entre medicina tradicional, artesanías y comidas de los pueblos originarios

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Una vez más la renovada, muy recientemente renovada, plancha del Zócalo capitalino fue escenario del encuentro con los pueblos originarios no sólo de la Ciudad de México; porque se invitaron a otras comunidades originarias de la república para que compartieran ese espacio.

Así desde el 1 hasta el 7 de junio en la Plaza de la Constitución -nombre oficial de ese espacio enorme y tan históricamente vinculada a la historia de la Ciudad de México- se realizó la Feria Consume Local en la CDMX Colores de Primavera que promovió el acercamiento entre productores de productos agrícolas, de artesanías, de promoción turística, de comida regional y hasta de distintos géneros de ropa.

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La celebración de 60 años

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

En nota aparte informamos de los 60 años que cumplió la primera escuela secundaria del Sur del Estado de México, en la cabecera municipal de Temacaltepec, la Escuela Secundaria por Cooperación no. 18 el 10 de febrero de 1958. Ahora daremos una breve crónica de lo que aconteció el día de la celebración.

La secundaria ese día abrió sus puertas a los egresados de las 58 generaciones que constituyen la friolera de –más o menos- 5,000 egresados durante esos 60 años de vida; claro que algunos de los egresados, no sé si afortunada o desafortunadamente, no llegaron en el número que las autoridades esperaban, sin duda, irían acompañados de familiares y amigos.

En el patio oriente del plantel se colocaron un número aproximado de 1,500 sillas plegables que más tarde se aumentó a una indeterminada y conforme los invitados iban llegando se iban colocando en sus asientos y llenando el lugar; aunque muchos de ellos se ubicaban en un lugar en cuanto reconocían a viejas amistades o familiares que no se habían visto desde la fiesta de enero no dudaban en pararse y moverse para acercarse a saludos y, de ser necesario, sentarse junto a ellos.

Así, se reservó un espacio como de 10 sillas alineadas para que la ocuparan los alumnos de tercer año; porque la primera fila estada destinada la del lado izquierdo a los integrantes de la primera generación (bueno a los sobrevivientes) y la de lado derecho a los profesores que habiendo desempeñado la labor docente en el plantel hoy la mayoría están disfrutando de su jubilación. La labor docente la realizaban algunos en el aula directo con los alumnos y otros en una labor más discreta pero igual de importante como orientadores y guías de los alumnos. Hasta un exdirector, también jubilado, estaba presente entre sus colegas.

El espíritu de la ciudad: los mercados

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Para el observador -apasionado o no- se le hace evidente que aunque son muchos los sitios especializados destinados al abasto de los habitantes de la ciudad siempre son insuficientes; y escurriéndose, poco a poco, por las aceras invaden los lugares cercanos hasta convertirse en referentes con una intensa vida; aunque esa vida invada nuestras vidas.

Pero no siempre fue así como vamos a recordarlo en esta crónica historiada del espíritu de la ciudad.

Desde que la orgullosa y célebre Ciudad de México se fundó, la necesidad de contar con espacio especializados para el comercio de mercaderías no sólo esenciales para la  vida de todos los habitantes, estantes y visitantes de la ciudad fue vital. De mucho les sirvió a los tenochcas ese su peregrinaje desde la mítica Aztlán en Chicomoztoc hasta el Lago de Texcoco porque cada jornada; cada combate; cada derrota; cada triunfo forzó el espíritu del mexica. En la esclavitud y en la libertad siempre enfrentando el destino con una meta clara: fundar la gran Ciudad de México Tenochtitlán o el ombligo de la Luna en la Tierra.

El mito de ese momento es cuestionado porque no se mencionaba a un águila y sí a un pájaro; porque se cuestiona y no hay consenso en cuanto a dónde fue exactamente el encuentro de los mexicas con el tunal, el águila y la serpiente, en fin, los cronistas y los historiadores han apostado para defender el lugar del encuentro. Pero es un asunto que sigue provocando muchas opiniones y difícilmente se podrá conocer la verdad.

Los 60 años de la ESTIC Lic. Adolfo López Mateos

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Aunque era de rigurosa invitación; yo llegué y entre aún sin llevar invitación.

La razón de distribuir esas invitaciones era invitar a los egresados para conmemorar los 60 años de la creación de la Escuela Secundaria Técnica Industrial no. 36 Lic. Adolfo López Mateos en el barrio de Santiago en la cabecera municipal de Temascaltepec en el Estado de México.

Claro que no era invitado pero el hecho de que todos mis hijos asistieran a ese plantel, creía me daba derecho a ser testigo de esa celebración; además, decía uno sólo de mis hijos estará aquí hoy en representación de sus hermanos.

El plantel -que ha pasado por un conjunto de etapas de construcciones, mejoras y hasta cambios de sede- es casi igual a cuando mis hijos estaban en él; las mejoras son el uso de calentadores solares y un nuevo local para la cocina y desayunador escolar. Lo mejor era el cobertizo metálico que cubre una enorme parte del patio oriental que parecería ser suficiente para las necesidades escolares; es decir, ceremonias de apertura y clausura de cursos, homenajes y ceremonias del calendario cívico nacional y local.

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“Soy un Lienzo que Cada Noche Sale a Pintarse”: Carlos Ancira

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Cultura

Todo un señor de la escena y fuera de ella se presentó en la ENEP Acatlán con motivo del segundo aniversario del Centro Cultural Acatlán. Si, el señor Carlos Ancira.

Carlos Ancira actuó para un público pletórico, ávido de deleitarse con su arte y su capacidad histriónica que abarrotó hasta el tope la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Acatlán.

El diario de un loco, fue la pieza dramatizada por Ancira y el público muy metido en la obra respaldó a Ancira a lo largo de la actuación. La ovación final fue impresionante.

La sala vibraba con el movimiento y además estaba saturada de ese calor humano que se desprende de las aglomeraciones. Todo fue propicio para disfrutar de una velada muy agradable. El actor en cada una de sus caracterizaciones daba lo mejor de sí y el público, a pesar de la incomodidad, estaba dispuesto a responder a cada una de sus acciones; a las cómicas con sonoras risas y las dramáticas con su silencio expectante.

No podíamos dejar de dar a conocer las palabras de Carlos Ancira a los lectores del SOL DEL VALLE.

Del Maestro Vicente Magdaleno

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Cultura, Páginas del Pasado

“Los Magdaleno somos del sur de Zacatecas. Nacimos en Villa del Refugio. Se cuenta en el pueblo que el abuelo Mauricio era dulcero y le salían los cabellos de la gorra, lo cual quiere decir que estaba rota. Me da risa al imaginarme los entiesados rizos de mi antepasado escaparse por los orificios de su prenda. Dicen que junto con una multitud se fue a pie hasta California para recoger oro de los ríos, de los cientos que iban sobrevivieron cuatro: uno de ellos era mi abuelo. ¡Gambusino incorregible!”

Con estas palabras llenas de evocación por un pasado lejano pero presente en el recuerdo del maestro Vicente Magdaleno, inició su plática en el agradable saloncito de su casa. El motivo recibir el premio Universal Nacional en Docencia en Humanidades 1988.

“Mi padre se llamaba Vicente Magdaleno Redín. Unos le decían Redín porque lo creían de origen alemán. Hombre de estatura regular, coloradote, blanco, pelado a la brosh. Hombre raro. Mariano Azuela lo pinta como un patriarca, fue floresmagonista y estuvo con él en Monterrey y con Alfonso Reyes” recuerda don Vicente. Agrega “mi padre recorrió el país. Su espíritu inquieto lo hizo en su juventud marinero. Tenía en el brazo un ancla tatuada. Después de recorrer mundo y medio regresó a su pueblo, al lado de sus hermanas, quienes les hablaban mucho de una mujer hermosa: era mi madre. La conoció y se casaron, de ahí viene la plaga de los Magdaleno”.

Respecto a su madre, el maestro Magdaleno evoca: “Mi madre era dulce, imaginativa, de esas mujeres fascinantes del siglo pasado. Mujer bonita: María Cardona.” Don Vicente Magdaleno nació en Villa del Refugio, Zacatecas, el 21 de diciembre de 1907 y recuerdo que, “los sábados y domingos nos íbamos bañaditos a la iglesia. El cuello de las camisas estaba tan almidonado que nos sangraban la piel, estaban limpias, tiesas aunque desgarradas. Puedo oír todavía los latines maravillosos de coros. Recuerdo la parroquia del pueblo, el arroyo de El laurel donde se reunía la familia y los amigos. Se enterraban gallinas hasta el cuello, se daba un palo a la gente y quien de un golpe le quitara la cabeza se podía llevar a su casa el animal, en mi infancia hubo volantines, juegos, alboroto de niños revolcándose en el polvo”.

“Cuando estalló la revolución llegamos a ver los combates librados en las calles del pueblo, los rebeldes irrumpieron en la plaza, nosotros, Mauricio y yo, vimos la matazón desde la ventana, papá puso costales de arena por toda la casa, nos traía de un lugar a otro para que no nos tocaran. ¡Hay que irse a las grandes ciudades, decía, porque las gentes del pueblo vamos a sufrir! Era un tipo un poco rudo, pero con una intuición maravillosa.”

Y ese espíritu aventurero del padre se vio reforzado por las condiciones en que se debatía el país. Y el maestro recuerda la primera emigración. “En casa no tardó en verse el acarreo de colchones, cántaros, sillas de colores, molcajetes y ollas curadas para abandonar Villa del Refugio, y así emprendimos el viaje rumbo a Aguascalientes. Papá iba a caballo y los demás en burro, sobre objetos y sarapes. Así pasamos por Calvillo hasta llegar a la ciudad de las minas. Mi padre rehizo su comercio, tuvimos que ayudarle a trabajar. ¡Sí le ayudábamos y también le “rateábamos” dulces! ¡Cosas inocentes!”

El Primer Festival Cultural de Huehuecalco; la convocatoria

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

“Ya estamos preparándonos para festejar con ustedes este sábado 18 de noviembre nuestro Primer Festival Cultural Huehuecalco. Los esperamos para disfrutar nuestro vecindario con música, danza, jolgorio, recorrido histórico, bohemia, poesía, kermés, y mucha convivencia”. Así apareció el mensaje en el “face” de Norma Angélica Ramírez Sánchez.

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Efectivamente, en otros medios informativos se hacía mención al Primer Festival que los actuales habitantes del viejo barrio de Huehuecalco “el cuadrante donde nuestros ancestros erigieron un templo al dios abuelo del fuego: Huehuetéotl, justo ahora, en su honor, le ofrendamos nuestro festival”.

El barrio de Huehuecalco, según un cronista, comprende las calles de Humboldt, Artículo 123 e Iturbide y colindan con Avenida Juárez al Norte y Morelos al Sur y, actualmente, es un” barrio que está decidido a recuperar el brillo y auge que hace 32 años cubrió de polvo del sismo del 19 de septiembre de 1985. Queremos que el carácter turístico y comercial que nos caracterizó en las décadas de los 60, 70 y 80, regresen”.

Del Primer Festival Cultural de Huehuecalco

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

No sé porque aunque leí la invitación que hicieron algunos habitantes del barrio, cuadrante prefieren decir, para asistir al Primer Festival Cultural de Huehuecalco; pero llegamos hasta las 18:30 horas porque le Metro, una vez más nos jugó una mala pasada y en lugar de 25 o 30 minutos que hacemos casi siempre para llegar nos tardamos casi una hora. Por eso también nos perdimos de la primera parte del programa del Festival que consistió en un desfile por algunas de las calles del barrio.

Caminamos por la Avenida Juárez y no había ninguna señal; ninguna indicación; en fin, nada que diera idea del Festival. Así llegamos hasta el cruce con Humboldt y en la acera poniente se escenificaba una obra con cuatro actores que era el entremés novohispano -decía el programa- Las albóndigas sin indicar más datos como el nombre del autor, de la compañía y de los actores. Pero logramos unas fotos del grupo y su trabajo escénico.