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LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Marea brava (y bibliográfica). Seguramente ustedes tomaron nota de la prolongada ausencia de este espacio (hebdomadario tirando a quincenal) y se hacían preguntas sobre el porqué de ello, elucidando el paradero de quien esto escribe. La respuesta, a decir verdad, sólo es ésta: me dejé llevar por la marea brava de las lecturas, y de la extraña multiplicación de los libros tanto en mi mesa de trabajo como en mi maleta de viaje.

El quehacer ecuánime de las oficinas universitarias me obsequió dos libros nuevos, escritos por colegas y amigos queridos y admirados: El origen y desarrollo de la Escuela Primaria Mexicana y su Magisterio de la Independencia a la Revolución Mexicana de Héctor Díaz Zermeño, y Lecturas para comprender economía, volumen coordinado por la Dra. Xochitlalli Aroche Reyes, y que reúne trabajos de colegas suyos, como Juan Bravo, Luis Ángel Ortiz, Adrián Marín, entre otros; todos, orgullosamente profesores de la FES-Acatlán (UNAM).

Y en esta semana, gracias a una venta de bodega de las publicaciones de la FES-Acatlán, me hice de un volumen interesante que inusitado: La teoría sociológica de Max Weber, antología de textos de y sobre Max Weber, coordinado por la Dra. Laura Páez (paciana, como quien esto escribe). De tanto convivir con sociólogos, me resulta necesario leer -aunque sea un poco- algo de Weber, por lo menos para abrir otras brechas, y no incurrir en la especialización excesiva (mal endémico que solemos padecer quienes estudiamos alguna carrera humanística).

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

EscritorasMX. Un gran proyecto gratamente esperado para el firmante de esta columna, fue el nacimiento de una página web donde el talento desmedido de las letras mexicanas tendrá franco lucimiento que gran cabida: EscritorasMX, espacio en línea dedicado a difundir el genio y la figura de las escritoras mexicanas de todos los tiempos: desde Sor Juana Inés de la Cruz y Elena Garro hasta Cristina Rivera Garza y Julia Santibáñez, pasando por jóvenes colegas de talento desbordante.

Aunque su presentación en sociedad se tenía contemplada para después de las fiestas patrias, hace un mes y pico se dio su presentación en sociedad, por razones ya conocidas –Los días de hace rato, ¿recuerdan?; de cualquier manera, no faltaron reseñas, cuentos y notas de y sobre varias escritoras.

(Paréntesis aparte: En algún momento de la vida, una colega y amiga mía, al compartirme su beneplácito por mi acentuado interés en leer escritoras, generó en mí un compromiso de mi parte: seguir leyéndolas, pero también difundir su vida, obra y milagros.)

A mi querida Cristina Liceaga, editora principal de EscritorasMX, además de mis mejores deseos en esta nueva empresa, le refrendo mi admiración y, claro, el compromiso por seguir las huellas de nuestras colegas escritoras, de ayer, hoy y siempre.

VIDENCIA DE LA JUVENTUD

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

A casi medio siglo de su inscripción en los muros de la ciudad de París, la frase La imaginación al poder todavía suscita asombro y sorpresa por donde quiera que se vea, pero su esencia fue vislumbrada a principios de siglo XX por un grupo de jóvenes en México, quienes, hartos del paso de la realidad, se reunieron en un grupo de alcances incalculables: el llamado Ateneo de la Juventud, cuyos integrantes protagonizaron (con su cambio de perspectiva) una íntegra y saludable lectura del tiempo presente; y aunque todos los nombres merecen igual tratamiento e importancia, de uno de ellos se cuenta historia aparte: Alfonso Reyes, ni más ni menos.

Consciente de que la figura y el legado de Alfonso Reyes continúan ganando batallas (ante todo y pese a todo), Marcos Daniel Aguilar nos entrega, en La terquedad de la esperanza. Cuatro cuadros circundantes a un libro revolucionario, el resultado de sus empeños sobre aquel grupo de jóvenes y su cruzada cultural, y en particular, la experiencia alfonsina y el primer libro de Reyes, Cuestiones estéticas.

Compuesto por cuatro ensayos, el autor repasa el entorno de donde surgiera el joven regiomontano, empecinado en dar a conocer los textos de su ulterior publicación, pero también propone un ejercicio interesante (intrépido como irreverente): trasladar la experiencia alfonsina a los tiempos que nos atañen hoy. Vayamos por partes.

Cuando Reyes trataba de darle forma y fondo a su (futura) ópera prima, junto a sus compañeros del Ateneo buscaba significarse en el mundo de su tiempo, y el Ariel de José Enrique Rodó, su brújula irrebatible. Su mucha afición por la historia y las historias, los llevó a releer a Rubén Darío y a publicar en México un libro que recopiló las ambiciones de justicia que perseguía esta joven generación americana: el Ariel […] clarificó la dirección de la conciencia de aquellos estudiantes, que en la década revolucionaria del 1900 transformó perfiles, provocó terremotos en las voluntades y afianzó el interés por participar en la lucha social.

Sin embargo, por muy eficaz que sea una “brújula”, es indispensable la presencia de un buen guía, quien les enseñe a emplearla a su favor, e igualmente fomentarles el sentido de orientación; para ello, el dominicano Pedro Henríquez Ureña fue el personaje indicado; vio en esa novel caterva de lectores de la realidad una semilla para el surgimiento de una perspectiva más humanista con que afrontar (y rehacer) el tiempo presente. Pese a que el mismo ímpetu aplicaba para todos, cada quien tuvo sus propios afanes: Es conocido el vigor y la terquedad de José Vasconcelos por intervenir […] en la cosa pública; es sabida la capacidad de Antonio Caso para comprender y proponer nuevas guías, nuevas formas de estudio; pero el caso de Alfonso Reyes me parece singular en ese tiempo. Fue en él que se materializó el poder creativo y la filosofía anunciada por el autor uruguayo [Rodó], al construir una obra de largo aliento llena de fondos y formas sólidas.

Foto: pixabay.com

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Los días de hace rato. Dicen que un rayo nunca cae dos veces en el mismo sitio, pero cuando se da el caso, no sabemos qué pensar, ni en cómo reaccionar.

Dos horas después del simulacro general, que se hace cada 19 de septiembre (en conmemoración por aquel suceso de 1985), el azar nos agarró de sorpresa, con un sismo de 7.1 grados Richter, ocasionando daños en Puebla, Morelos y en la Ciudad de México. (Al momento en que escribo estas líneas, todavía siguen las labores de rescate en los edificios derrumbados, el acopio de víveres en varios lugares de la ciudad y zona conurbada, y la recepción de donativos en cuentas bancarias de instituciones gubernamentales y no gubernamentales. Y para los meses que vienen, seguro que duplicarán su acción.)

Muchas de las cosas que solemos (solíamos, quizá decirlo así) hacer antes de aquel martes 19, ya no serán las mismas; la organización de la gente, al momento del siniestro, se intensificó a tal grado que las ayudas (víveres, albergues, brigadistas, ayuda de todo tipo) no faltaron, e inclusive, para aquellos que estábamos a la distancia (física, virtual) la disyuntiva de ir hacia las zonas de desastre o quedarnos en nuestros puestos (trabajo, casa, redes, etc.) se hacía presente.

¿En dónde estaba ese martes 19, pasadas las 13 hrs? En mi segunda casa, la FES Acatlán, escuchando a un profesor de Derecho y de cómo se quejaba de que los estudiantes se tomaron tan a la ligera el simulacro de las 11. En el momento más álgido de su alegato, el edificio donde estábamos, mis compañeras y yo, empezó a moverse y de inmediato, pusimos pies en polvorosa. (Aún así, cerré con cuidado las puertas, y una vez hecho esto, ¡a correr!) Una hora después del movimiento, las autoridades evacuaron a toda la comunidad, y nos enviaron a nuestras casas. (Hice lo propio con una maestra, vecina de municipio, que me dio muy buena encaminada.)

AL INTERIOR DEL TIEMPO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En la pelí­cula Más allá de las nubes, el protagonista, un cineasta que vuelve a casa luego de terminar una filmación, recorre cada rincón de la ciudad en busca de otras historias en espera de volverse material de próximas películas. Caso similar ocurre con los escritores, quienes al perderse por geografías ajenas y en su tránsito por caminos de papel, hacen un alto en el camino para llevar la cuenta de sus pasos.

Para el primer libro de Mariana Oliver, Aves migratorias, esta condición se cumple por entero, y doblemente cuando el ensayo se vuelve forma toral para ese empeño, al mostrar los resultados y pesquisas de viajes por el mundo que nos circunda, al encuentro con otras geografías.

Los diez ensayos que conforman el presente volumen, son el resultado de varias expresiones dentro y fuera de la página escrita, donde se da fe de la constante trashumancia a la que se sujeta el escritor en aras de asir el tiempo presente: desde el mundo que se ve a la distancia hasta el punto de partida, desde y hacia las palabras. Algunas veces, de manera inesperada, es posible anticipar fragmentos del futuro en un momento. Hay destellos que desgarran el curso de lo cotidiano, una epifanía de la que no es posible desprenderse.

Foto: pixabay.com

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Álvaro Matute, historiador de historiadores. A mediados de la semana pasada, nos llegó la triste noticia del fallecimiento del historiador Álvaro Matute, académico de la UNAM, tanto en la Facultad de Filosofí­a y Letras como del Instituto de Investigaciones Históricas, y quien fuera electo, en los últimos meses, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.

Hace más de un año, seguí­a con frecuencia su columna “Tintero” en la Revista de la Universidad, de ágil pluma y acertada lectura, de gran utilidad tanto a los historiadores en proceso como a los de carrera larga. Además, leer a Álvaro Matute es sinónimo de profundidad en el tratamiento del tema, y de franqueza en su escritura, sin dejarse llevar por la vorágine de los terminajos y demás jergas académicas.

La primera vez que supe de él, fue gracias a las conferencias que impartí­a, año tras año, en la Academia Mexicana de la Historia (dentro del ciclo Historia ¿para qué?), donde se enfocaba en temas de cultura e historia mexicana del siglo XX: José Vasconcelos, el Ateneo de la Juventud, las relaciones entre Historia y Literatura, entre otros. (A diferencia de sus colegas, nunca empleaba presentaciones en power point, sólo un fajo de hojas, un libro y su propia voz bastaban para ello.)

FILIPN 2017: VOLVER A ZACATENCO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Mi primer encuentro con el Instituto Politécnico Nacional se dio, como buena parte de la población, gracias al Canal Once, pero para quien esto escribe esto se acentuó por la vertiente familiar y afectiva: tres primos por vía paterna (ingenieros orgullosamente egresados de la ESIME); una ex compañera de la primaria (digna egresada del CECYT “Juan de Dios Batiz”) y una joven amiga (lectora fiel de esta columna desde alguna parte de las Lomas de Chapultepec). Sin embargo, mi fidelidad politécnica va más allá del canal de marras, o de los amigos y familiares que portan con todo orgullo los colores guinda y blanco.

Salvo en contadas ocasiones, he tenido la dicha de asistir a la feria del libro que, año con año, organiza la Dirección de Publicaciones del Instituto Politécnico Nacional; desde las legendarias instalaciones de ESIME Allende hasta el Centro Cultural “Jaime Torres Bodet” (el Queso, de cariño), pasando por el Centro de Desarrollo Tecnológico, a un costado del Planetario, en Zacatenco, siempre he estado al tanto de las actividades que se realizan en cada edición, pero en concreto, son las presentaciones de libros de personas muy queridas las que me llevan hacia territorios politécnicos, como sucedió hace poco.

FILUNI 2017: PRIMERA LLAMADA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En la tradición judía se dice que cuando se hace bien una cosa, es suerte de principiante; cuando se hace bien por segunda vez, sigue siendo suerte de principiante, pero a partir de la tercera ocasión, ya obtiene cierta permanencia. Para el caso de las ferias del libro, queda bien aplicado esto; como ha ocurrido con el Palacio de Minería, el Zócalo de la Ciudad de México y la Expo Guadalajara, cada feria ha pasado por toda suerte de cosas, desde imprevistos hasta programaciones de última hora, sin dejar de lado la misión de compartir lecturas y algo del mundo. Pero cuando el ámbito académico determina el camino a seguir de un encuentro editorial, a la primera de cambio nos asalta la incertidumbre.

Del 22 al 27 de agosto, la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con diversas instituciones propias y periféricas, llevó a cabo la primera edición de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI), en el Centro de Congresos y Convenciones, al sureste de Ciudad Universitaria, donde se reunieron los fondos editoriales de las universidades y centros de investigación más importantes del país, y del extranjero. (Para esta primera edición, la invitada de honor fue la Universidad de Salamanca, España, así que la expectativa al momento de su inicio ¡a mil por hora!)