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LAS HORAS DE MI AGENDA (3° aniversario)

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Arranque de columna. Hace tres años (y conste que apenas caí en la cuenta de ello), quien esto escribe, a un paso de practicar el deporte olímpico del maquinazo, se dio a la tarea de compartir en este espacio los casos y las cosas que en ese instante atraían su atención. El resultado: Las horas de mi agenda. (El origen del nombre lo pueden encontrar en la siguiente dirección: http://florylatigo.org/?p=1154)

Al año siguiente, 2017, se dio un ejercicio interesante de lecturas que atraían otras, como ocurrió en esa ocasión con el epistolario de Octavio Paz y José Luis Martínez; y así como se dan las sorpresas bibliográficas, la sección de comentarios no se quedó atrás con las palabras de un ex compañero de la carrera, que no suscribo, pero tampoco desdeño. (La escena del crimen, aquí: http://florylatigo.org/?p=3612)

MINERÍA ES UN MILAGRO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna ocasión, mencioné que el año -a título personal- no comienza el 1° de enero, sino cuando inicia la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, y este año no puede ser la excepción. Y aunque mis escalas recientes hayan sido más breves que en años anteriores, siempre hay cosas por contar.

El primer día, jueves 23, luego de un ajetreado trayecto de Ciudad Universitaria hasta el Centro Histórico (y sin pila en el celular, para acabarla), llegué al Palacio de Minería para la primera presentación editorial de la FES Acatlán: Lecturas para comprender economía, coordinado por la Dra. Xochitlalli Aroche, y presentado por el Dr. Juan Bravo Zamudio y el Mtro. Luis Ángel Ortiz Palacios. Pero como antes de la presentación tenía unos cuantos minutos a mi favor, pasé al pabellón de la Secretaría de Cultura por algunos libros del Fondo Editorial Tierra Adentro, en particular, cuatro títulos de escritoras de reciente galardón: Ensayo de orquesta de Laura Baeza, Arquitectura del fracaso de Georgina Cebey, El problema de los tres cuerpos de Aniela Rodríguez (muy recomendado en Twitter, por cierto) y el más buscado a lo largo de un año, Todo retrato es pornográfico de Yunuen Díaz. Y de ahí, al Auditorio 4.

Durante cuarenta y cinco minutos, tanto la coordinadora como los presentadores coincidieron en el carácter didáctico del libro, indispensable para los estudiantes de las carreras de Ciencias Socioeconómicas; pero también para los lectores de otras disciplinas, y poner a su alcance los temas económicos, a nivel de suelo, como quien dice. Al final, entre estudiantes de secundaria, preparatoria y hasta universidad, y público asistente a la feria, se llevaron muy buena impresión de ese libro. (A la Dra. Aroche, mi más profundo reconocimiento por el primero de muchos libros, destinados a acercar el conocimiento a todos los lectores.)

Con la pila del celular bien cargada, el viernes 24 hice escala en el palacio para otra presentación de libro: Cuaderno de faros de Jazmina Barrera (a quien conocí en el Péndulo de la Roma, cuando una colega nuestra, Mariana Oliver, presentó sus Aves migratorias). Llegué pasadas las 3 pm, y luego de ingresar por el pabellón de la UNAM, y de pasar al puesto de la CANIEM por mi ejemplar de Pasa el desconocido, antología personal de Alí Chumacero, me encontré con Mariel Damián, quien acababa de presentar su libro La chica que se ha quedado sola, junto con las demás novedades de su casa editorial, Valparaíso México. “No será la primera vez que nos encontremos en Minería”, le dije. Mariel asintió con alegría. Nos despedimos y me lancé a la presentación de Jazmina.

Antes de llegar al salón “Filomeno Mata”, pasé de volada al pabellón del estado invitado, Campeche, y encontrarme con Minerva Margarita Villarreal para así obtener su firma en mi ejemplar de Herida luminosa, y mientras llegaba, me encontré con Armando González Torres, quien acompañaría a Minerva en una siguiente presentación. Le platiqué de mis adquisiciones de Tierra Adentro y al momento que mencioné el libro de Georgina Cebey, me pidió el dato para después comprarlo. (Quedé de pasárselo por Twitter…) Y en ese momento, llegó Minerva Margarita, a quien me acerqué para pedirle su firma y, muy amable, me dedicó mi ejemplar. Y aunque llevaba yo algo de prisa, quedamos en encontrarnos en alguna otra ocasión, donde la poesía tenga la primera (o la última) palabra.

Al entrar al “Filomeno Mata”, noté algunas presencias conocidas entre el público: Paula Abramo, Óscar de Pablo y Paola Velasco. Ocupé mi lugar en la parte trasera del salón y desde ahí, escuché las intervenciones de Bernardo Esquinca y Jorge Solís, quien fungió como moderador. Al finalizar, me acerqué a la mesa para saludar a Jazmina y pedirle su firma en mi ejemplar de Cuaderno de faros, y mientras eso sucedía, me encontré con Paola Velasco, a quien felicité por su nombramiento como nueva directora de Tierra Adentro. “Nada más para terminar el sexenio, sabes”, me dijo. “Mejor un poco de algo que un mucho de nada”, le respondí. Por fin, llegué a la mesa donde estaba Jazmina y en ese momento, la gente de logística de la feria nos invitó a abandonar el recinto para preparar la siguiente actividad. Ya en el pasillo del mezzanine, pedí a Jazmina que firmara mi Cuaderno de faros con mi estilográfica legendaria (“la pluma mágica”, como le bautizó Cristina Liceaga), cosa que hizo con todo gusto. Al momento de despedirnos, le prometí enviarle por Twitter dos datos para su colección de faros.

Tal y como sucedió el jueves 23, es decir, de C. U. al Centro, el martes 27 llegué algo tarde a la presentación de Procesos de la noche, libro de Diana del Ángel sobre Julio César Mondragón, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Tanto el presentador como la autora coincidieron en que el tema del libro sigue siendo una herida abierta en la sociedad mexicana, y que su posterior lectura no debe dejarnos indiferentes, ni aquí ni ahora, a la situación del país.

Terminó la presentación y Diana salió del auditorio acompañada por público en su mayoría adolescente, interesado en leer su Procesos de la noche. Firmó algunos ejemplares, saludó a una colega y amiga suya de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, y hasta se dio tiempo para tomarse fotos con los asistentes. Cuando llegó mi turno para la firma, Diana y quien esto escribe nos saludamos luego de tantos años de no vernos. “Te vi de lejitos, en el metro Tacubaya, y recuerdo que llevabas prisa en esa ocasión…”, le comenté. Se sorprendió al escucharlo. Aproveché la ocasión para invitarla a presentar su libro en la FES Acatlán, donde el tema es de enorme interés. (Quedamos en acordar fecha y hora en semanas posteriores.)

Casi llegaba la hora de regresar a Acatlan City, pero no podía irme del Palacio de Minería sin visitar a mi querida colega y amiga Atenea Cruz al puesto del Instituto de Cultura de Durango: “Lo prometido es deuda, Ate, aquí estamos”. Se alegró por mi visita y lo primero que me comentó fue lo frío del clima dentro de Minería, por el cual llevaba puesta una sudadera. Le dije que se no preocupara tanto, que los fines de semana el calor inundaba el palacio, juego de niños para una duranguense como ella. Y atinó a reír. Prometí pasar a verla el último fin de semana, pero ella me dijo que se “tomaría” el domingo para visitar a una amiga suya al oriente de la ciudad. De cualquier manera, seguiríamos en contacto por Twitter, como en todas nuestras películas.

Por motivos de salud -una gripe de antología-, no se me concedió acudir el domingo 4 a Minería (y apoyar a una joven colega, Mildred Meléndez, en su primera participación en la feria), pero no me angustio del todo, porque en más de diez años que llevo de acudir con suma puntualidad, caigo en la cuenta de que es mejor calidad que cantidad, y que las amistades allí nacidas son el ingrediente principal de cada escala. Además, cuando se trata de darle la palabra a la memoria (a los buenos recuerdos, cabe precisar), siempre hay ocasión idónea para ello.

Después de todo, Minería es un milagro, por donde quieran verlo. (¡¡Gracias!!)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Escritoras MX en Acatlan City. Hace unos días, la página web más coqueta e inteligente, Escritoras MX, se presentó en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (UNAM), en el marco del ciclo “Modernidad, arte y política”, coordinado por la Dra. Laura Páez.

Durante hora y media, Cristina Liceaga y Dulce María Ramón, integrantes del equipo en línea, platicaron con el público (conformado, en su mayoría, por estudiantes de la carrera de Pedagogía), donde se mencionó la importancia de una página como ésta, en tiempos donde la voz y el talento desmedido de las escritoras mexicanas se hace sentir por doquier. A raíz del centenario de Elena Garro, se hizo necesario contar con un lugar como foro de expresión y de divulgación de la obra de escritoras mexicanas de ayer, hoy y siempre.

Desde la entrevista (campo donde se mueve muy bien Dulce María Ramón) hasta colaboraciones ex profeso para la página, pasando por la cartelera del momento (presentaciones, mesas redondas, donde se cuente con la participación de una o de varias colegas), Escritoras MX está marcando tendencia. Y al final de la presentación, varias alumnas de Pedagogía se acercaron a las invitadas para pedir más informes sobre cómo colaborar; una de ellas, muy entrada en la literatura fantástica, por cierto.

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Primera del año. A un mes del fallecimiento de mi maestro, colega y amigo Raymundo Ramos, familiares, colegas y amigos suyos no dejamos de preguntarnos sobre el futuro de su obra, entre manuscritos listos para imprenta, inéditos y demás sorpresas que nos depare el archivo; así también de su inmensa biblioteca, resguardada en esa cálida y generosa Casa Morada.

Tal y como lo mencioné al final de mis “pequeñas memorias” sobre Ramos (publicadas en este mismo espacio), en el preciso instante en que su nombre se mencione, un nuevo lector saldrá al paso de su genio y figura, para hacerse de sus libros de creación y de investigación, porque el mejor de todos los homenajes habidos y por haber, es una generosa y dedicada lectura.

Raymundo Ramos

RAYMUNDO RAMOS: PEQUEÑAS MEMORIAS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

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¿Cuándo fue la primera vez que escuché el nombre de Raymundo Ramos? Seguro que fue hace veinte años, cuando compraba los sábados el diario Unomásuno, a la salida de mis clases sabatinas de computación en la preparatoria. Aunque le echaba un vistazo a buena parte del diario, siempre leía completo el suplemento cultural Sábado, de cuya plana de colaboradores despuntaban nombres que hoy ya son noticia.

Una sección en particular atraía mi atención en cuanto abría el suplemento: “Mesa abierta”. Su autor, Raymundo Ramos. “¿Será el mismo que escribe de política en la primera plana?”, me preguntaba. Tópicos de literatura, algún cuento de cuando en cuando, ensayos, retratos, entre otras vertientes, conformaban el panorama de aquella mesa abierta. En algún suplemento de aniversario, varios de los colaboradores compartieron su testimonio, entre ellos Ramos, quien hizo un “pequeño” recuento de su vida en el periodismo cultural: de la legendaria revista La Capital, de Alfredo Kawage Ramia, hasta el suplemento de marras, por obra y gracia de un colega suyo, Huberto Batis, director de Sábado. (De aquel testimonial, me quedó muy marcada una frase: Experiencia de locos ungidos a la crónica y corrección de planas en horas 24. La leo ahora, y sin saberlo en ese momento, me marcó un camino a seguir.)

ESCALAS DE LA GENEROSIDAD

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Una de las maravillas de este mundo que no deja de sorprender a Jorge F. Hernández, es la amistad a primera vista, la cual se presenta frente a nosotros de maneras poco frecuentes; en la lectura se manifiesta bajo el feliz hallazgo de un escritor nuevo, o en las palabras de un lector agradecido dentro de un e-mail. (A final de cuentas, en ambas destella un mismo sentimiento: la gratitud.)

Para el escritor colombiano Álvaro Mutis (1923-2013) esa generosidad se evidencia en el sinnúmero de páginas escritas desde y para el país que le acogió desde finales de los años 50 hasta su muerte en 2013, y que, gracias a su hijo y colega Santiago Mutis Durán, tenemos en nuestras manos: “En los cincuenta años que dura esta segunda patria, Mutis ha escrito toda su obra, y aunque ha hablado del ‘exilio’, él no se considera uno de esos seres ajenos, gracias a las cualidades de esta inagotable estación y de quienes allí nacieron”.

Estación México. Notas 1943-2000 se conforma por setenta y un textos, entre prólogos, artículos periodísticos y textos incluidos en volúmenes colectivos, que dan cuenta de la vida, obra y milagros de colegas y amigos mexicanos: desde la pintura -a la que Mutis dedica bastantes líneas, pese a su “desconocimiento” de la crítica de arte- hasta la literatura, sea prólogo, retrato a vuelapluma, o en el mero ejercicio de la remembranza.

QUINCE DEL 17

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Cada año, se intensifica la labor de leer en horas 24, pues a cada párrafo, verso o cita a pie de página, un libro se convierte en dos, y luego el segundo, con sus propias características, de igual forma se “duplica”, y así nos podemos seguir hasta el infinito.

Sin embargo, en el afán de hacer el listado anual de cada año, la asombrosa multiplicación de los libros juega a favor nuestro, siempre en aras de compartir algunas cosas encontradas en la travesía lectora de todos los días (y donde no faltarán escritoras por conocer y admirar, la lectura mediante). Hoy les comparto a los pasajeros más notables de mi viaje por 2017.

(Si en algún momento, ustedes encuentran ciertas ausencias, excesivas inclusiones o simplemente hacer expreso un reclamo, quien esto escribe los recibirá con todo gusto. Sin más que decir, he aquí mi listado.)

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Alberto Ruy Sánchez, Premio Nacional de Artes y Letras 2017. Una buena noticia que no se me puede ir de las manos (y menos en esta última entrega del año) es la concesión del Premio Nacional de Artes y Letras -antes, de Ciencias y Artes-, en la categoría Lingüística y Literatura, al escritor y editor Alberto Ruy Sánchez, quien durante este 2017 estuvo muy sonado por donde quiera que se vea: la aparición de sendos libros nuevos: Escrito con agua, plaquette publicada por Parentalia ediciones, y Los sueños de la serpiente, novela aparecida bajo el sello de Alfaguara; y en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, fue distinguido con la máxima distinción Homenaje al Bibliófilo. Y para coronar un año de amplio reconocimiento, le llega el Premio Nacional de Artes y Letras, en acto de suma justicia.

Al momento en que me llegó la grata noticia, en este 2017 tuve la dicha de coincidir con Alberto, por lo menos, en un par de ocasiones, por obra y gracia de Parentalia ediciones: una, cuando la presentación de Escrito con agua, en la Casa del Poeta “Ramón López Velarde”, y semanas después, en el Palacio de Bellas Artes, en la “reunión de familia” de las nuevas plaquettes de Lucía Rivadeneyra, Luis Miguel Aguilar, Roxana Elvridge-Thomas, Hernán Bravo Varela y Raúl Renán (cuya ausencia todavía se resiente en el aire).

¿Cuándo fue la primera vez que leí algo suyo? Según recuerdo, fue en el último número de la revista Vuelta, donde salió su texto “La inmarcesible”, que tiempo después redescubrí en Cuentos de Mogador, antología publicada en la tercera serie de la colección Lecturas Mexicanas de Conaculta. Y en ese tiempo, también llegó a mis manos la primera edición de Los nombres del aire, primera parte de su hoy conocido Quinteto de Mogador. Quedé maravillado por una prosa bien cuidada, que siguió apareciendo en mi vida cuando llegaron más libros suyos, tres por obsequio: Los jardines secretos de Mogador, por una trivia del programa El Tal Chou de Canal Once; Luz del colibrí, por el programa Bazar de Letras, de Código CDMX Radio, y La mano del fuego, por obra y gracia de una colega investigadora.