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LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Álvaro Matute, historiador de historiadores. A mediados de la semana pasada, nos llegó la triste noticia del fallecimiento del historiador Álvaro Matute, académico de la UNAM, tanto en la Facultad de Filosofí­a y Letras como del Instituto de Investigaciones Históricas, y quien fuera electo, en los últimos meses, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.

Hace más de un año, seguí­a con frecuencia su columna “Tintero” en la Revista de la Universidad, de ágil pluma y acertada lectura, de gran utilidad tanto a los historiadores en proceso como a los de carrera larga. Además, leer a Álvaro Matute es sinónimo de profundidad en el tratamiento del tema, y de franqueza en su escritura, sin dejarse llevar por la vorágine de los terminajos y demás jergas académicas.

La primera vez que supe de él, fue gracias a las conferencias que impartí­a, año tras año, en la Academia Mexicana de la Historia (dentro del ciclo Historia ¿para qué?), donde se enfocaba en temas de cultura e historia mexicana del siglo XX: José Vasconcelos, el Ateneo de la Juventud, las relaciones entre Historia y Literatura, entre otros. (A diferencia de sus colegas, nunca empleaba presentaciones en power point, sólo un fajo de hojas, un libro y su propia voz bastaban para ello.)

FILIPN 2017: VOLVER A ZACATENCO

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Ulises Velázquez Gil

Mi primer encuentro con el Instituto Politécnico Nacional se dio, como buena parte de la población, gracias al Canal Once, pero para quien esto escribe esto se acentuó por la vertiente familiar y afectiva: tres primos por vía paterna (ingenieros orgullosamente egresados de la ESIME); una ex compañera de la primaria (digna egresada del CECYT “Juan de Dios Batiz”) y una joven amiga (lectora fiel de esta columna desde alguna parte de las Lomas de Chapultepec). Sin embargo, mi fidelidad politécnica va más allá del canal de marras, o de los amigos y familiares que portan con todo orgullo los colores guinda y blanco.

Salvo en contadas ocasiones, he tenido la dicha de asistir a la feria del libro que, año con año, organiza la Dirección de Publicaciones del Instituto Politécnico Nacional; desde las legendarias instalaciones de ESIME Allende hasta el Centro Cultural “Jaime Torres Bodet” (el Queso, de cariño), pasando por el Centro de Desarrollo Tecnológico, a un costado del Planetario, en Zacatenco, siempre he estado al tanto de las actividades que se realizan en cada edición, pero en concreto, son las presentaciones de libros de personas muy queridas las que me llevan hacia territorios politécnicos, como sucedió hace poco.

FILUNI 2017: PRIMERA LLAMADA

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Ulises Velázquez Gil

En la tradición judía se dice que cuando se hace bien una cosa, es suerte de principiante; cuando se hace bien por segunda vez, sigue siendo suerte de principiante, pero a partir de la tercera ocasión, ya obtiene cierta permanencia. Para el caso de las ferias del libro, queda bien aplicado esto; como ha ocurrido con el Palacio de Minería, el Zócalo de la Ciudad de México y la Expo Guadalajara, cada feria ha pasado por toda suerte de cosas, desde imprevistos hasta programaciones de última hora, sin dejar de lado la misión de compartir lecturas y algo del mundo. Pero cuando el ámbito académico determina el camino a seguir de un encuentro editorial, a la primera de cambio nos asalta la incertidumbre.

Del 22 al 27 de agosto, la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con diversas instituciones propias y periféricas, llevó a cabo la primera edición de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI), en el Centro de Congresos y Convenciones, al sureste de Ciudad Universitaria, donde se reunieron los fondos editoriales de las universidades y centros de investigación más importantes del país, y del extranjero. (Para esta primera edición, la invitada de honor fue la Universidad de Salamanca, España, así que la expectativa al momento de su inicio ¡a mil por hora!)

LAS HORAS DE MI AGENDA

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Ulises Velázquez Gil

Volver a casa. Desde la publicación de las colaboraciones convocadas por aquella dinámica de nombre La maleta del escritor, me tomé un “tiempo fuera” con la finalidad de realizar el principal objetivo que llevamos al despertar: vivir. (Como el protagonista de Más allá de las nubes, de Michaelangelo Antonioni y Wim Wenders, en vez de buscar historias, preferí que éstas se me acercaran.) Un mes después, llenar este espacio con las cosas que vienen y van, es una forma de volver a casa. Ojalá y en ese empeño, me sigan acompañando como siempre.

(Sólo cuatro palabras más al respecto: ¡Muchas gracias por esperar!)

Aves migratorias en la Roma. El martes 1° de agosto, el firmante de estas Horas se dio cita en El Péndulo de la colonia Roma, para la presentación de Aves migratorias, libro de ensayos de Mariana Oliver, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro de la Secretarí­a de Cultura. A las 7 pm, ya hací­an acto de presencia tanto la autora y su familia como las presentadoras del libro, todas maravillosas escritoras: Karen Villeda, Isabel Zapata y Marina Azahua. Para fortuna de quien esto escribe, tanto Karen como Marina me saludaron de inmediato, luego de un prolongado tiempo de no coincidir en presentación alguna. “De hecho, tení­a planeado ir a la presentación del Cuaderno de faros de Jazmina Barrera, pero no pude…”, y al escuchar esto, Karen me dijo: “Pero si aquí­ está la autora, deja te la presento”. Acto seguido, me la presentó y para que el encuentro fuera redondo y doblemente grato, bajé a buscar su libro con los dependientes de la librerí­a. Mala suerte: no lo tení­an aún. Y con el rostro desanimado, le conté a Jazmina mi impresión, con la esperanza de que una vez en mis manos, la leerí­a con todo gusto, que la firma vendrá en otra ocasión.

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LA MALETA DEL ESCRITOR

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Ulises Velázquez Gil

Al momento del cierre de la convocatoria del mes pasado para conformar la serie especial de columnas en el marco del sexto aniversario de La marcha de las Letras, columna de quien esto escribe (con todo y su vertiente periférica llamada Las horas de mi agenda), caí­ en la cuenta de que sólo llegaron muy pocas contribuciones del público lector, por lo cual, todas aparecerán en una sola entrega.

No es por falta de cariño, como reza conocido bolero, pero me imagino que el lector se quedó de a seis todo ese tiempo, pero quienes superaron la barrera del desconcierto, mi más franco agradecimiento por participar en la conversación, que, semana a semana, se realiza aquí­.

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LAS HORAS DE MI AGENDA

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Ulises Velázquez Gil

Dos aclaraciones para Humberto Musacchio. Ayer, escuchando su programa de radio La República de las Letras (mismo nombre que ostenta su columna en el diario Reforma, por cierto), mientras entrevistaba al escritor y académico José Francisco Conde Ortega, mencionó dos cosas: una, que la Academia Mexicana de la Lengua no tiene un programa editorial, y segunda, que es difícil encontrar las publicaciones del Fondo Editorial Mexiquense (FOEM). Y ya que las mencionamos, vayamos por partes.

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Ulises Velázquez Gil

Efeméride en dos libros. En esta semana que corre, se cumplirán 145 años de la muerte de Benito Juárez (18 de julio) y 150 de la restauración de la República (19 de julio), y conviene hacer un alto en el camino sobre el origen del nombre que recibe a ésta y otras columnas, Flor y Látigo. En 1944, recayó en el escritor y periodista Andrés Henestrosa hacer un ideario político, con máximas y frases extraí­das de cartas y documentos personales de Juárez. Pero al momento de recordar a nuestro “embajador zapoteca” y la antologí­a de marras, un libro elemental dentro de la obra de Andrés Henestrosa persiste en la imagen del oaxaqueño ilustre: Los caminos de Juárez. (Para quien le sea familiar la figura de Juárez, este libro es mera cardiografí­a, es decir, una visión panorámica de su vida y obra, escrita más con el corazón que con el libro en la mano. Aunque Henestrosa no se olvida de citar algunos de los libros importantes dentro de la bibliografía sobre Juárez.)

Y ya que seguimos con la figura de Juárez, la historiadora Josefina Zoraida Vázquez contribuyó a la bibliografí­a juarista con un pequeño volumen, cuyo público principal, son los estudiantes de secundaria: Juárez, el republicano. (Paréntesis aparte: a finales del sexenio de Vicente Fox, la Secretarí­a de Educación Pública, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos y El Colegio de México, acordaron la publicación de tres libros sobre historia mexicana, y escritos por investigadores del COLMEX. El presente libro forma parte de aquella iniciativa.)

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LAS HORAS DE MI AGENDA

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Ulises Velázquez Gil

Breve recordanza sobre José Luis Cuevas. La semana pasada comenzó con una triste noticia en el mundo de la cultura en México: el fallecimiento del pintor, dibujante y escritor José Luis Cuevas (1934-2017), cuya figura en los años 50 y 60 rompió con los paradigmas de su época (el muralismo, para ser exactos), pero también abrió brecha, junto con otros exponentes, para la creación del nuevo arte mexicano. (Como en la semana anterior no faltaron reportajes, notas y suplementos al respecto, mejor me lanzo hacia otros lares…)

La primera vez que conocí su obra, fue gracias al libro de Ciencias Sociales, cuando iba en 5° de primaria: un dibujo suyo de José María Morelos estaba en la portada. Desde ahí, el nombre ya me sonaba familiar, pero no tanto; años después, cuando supe del suplemento cultural El Búho, del diario Excélsior, descubrí que el autor de aquel Morelos peculiar ¡también escribía! Y nada mal, pues sus andanzas y maestranzas hacían de su Cuevario la delicia de los domingos. Cuando el suplemento desapareció, Cuevas y su columna encontraron en El Universal un nuevo espacio para seguir con la dinámica del Cuevario, pero por razones que no es preciso explicar, la columna llevaba como nombre Cuevalogía. Al final, el tiempo hizo lo justo, dejándole su nombre original.