De la Gran Convivencia Medieval de Kamlot

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Eran tantas y tan diversas las posibilidades de diversión -más ficticias que reales- preparadas por los más distinguidos y desconocidos establecimientos para celebrar a los niños en su día que era difícil para los padres tomar una decisión de a dónde llevar a los menores.

Porque vaya que el Día del niño, sólo después del Día de la Madre y el Día de San Valentín, es la fecha más redituable para el comercio en general; no importa que sean los despachaderos de “comida” rápida con todo y regalo de su “cajita in feliz” o “donde te embarras los dedos” que sean los sitios en donde se venden juguetes y otras chucherías y sólo por excepción los padres ingresan a almacenes en donde adquieren ropa para el menor. Siempre y cuando cumplan con los gustos de los niños.

Así, las familias fueron informadas por distintas fuentes de los distintos eventos culturales que se ponían a disposición de los niños; por eso el domingo 30 –por cierto también es día del Cronista, al menos para los legítimos de la Ciudad de México- desde muy temprano el Metro (como siempre, pero ahora con excesivo número de niños como pasajeros), los camiones, las micros, el Metrobús y en fin las calles, fueron invadidas, desde muy temprano, por los menores que sólo cuando concurren a la escuela se les ve expuestos a un sol abrazador, como dicen los poetas, que este día 30 lo fue en exceso con sus más de 32 grados Celsius.

Aunque un día antes habíamos cumplido con un compromiso familiar, allá al norte muy al norte en la Ciudad de Ecatepec y regresamos en Mexibus (cuánta originalidad) y el inevitable abordaje a una combi hasta el paradero del Metro Cuatro Caminos –el vulgar Mero Toreo- el moderno Mexipuerto (el talento me hace volar … aunque sea a Huixquilucan, pasando por Naucalpan) Cementos …. Cuatro Caminos.

Foto: Hugo Arturo Cardoso Vargas

Un viaje al pasado, muy muy lejano

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

El imaginario nacional se sustenta en un pasado indígena indigno (para algunos) y la salvación del español (no menos indigno para los menos); ni siquiera se tiene una noción clara de lo que significaba la presencia de los soldados españoles salvo la campaña de conquista material y espiritual. Por eso cuando se revisa la historia no se evitar mencionar la labor civilizatoria y evangelizadora de los europeos; pero no se vincula a esos soldados con personajes tan importantes de la España como el Cid Campeador, don Rodrigo Díaz de Vivar. Porque es la personificación de los personajes que tanto dañaron a otro referente importante, aunque no es sino producto de la imaginación de otro soldado: Miguel de Cervantes Saavedra. Hablo de don Alonso Quijano, el célebre Don quijote de la Mancha.

Todo esto porque para asistir al Festival Medieval Internacional de Hadas y Duendes que organizó Kamelot, El Castillo del rey que dirige Samuel Shapiro –que reúne su pasión por la música, los caballos y la época medieval- se requiere romper los moldes que corresponde a quien, fundamentalmente, investiga la fiesta en México.

En fin, mi esposa y yo llegamos a Huesca de Ocampo en el Estado de Hidalgo; pero no era ahí el Festival… sino más adelante, hasta San Miguel Regla, población que se ubica en el mismo municipio de Huesca.

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Foto: Hugo Arturo Cardoso Vargas

El escenario se parece al que se presenta en las películas del género y que tienen al Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda o a Carlo Magno como figuras centrales de sus relatos; aunque claro la austeridad obliga a imaginar el castillo y al rey; también decían que era la Princesa Berenice pero en realidad parecía la reina por su porte y su papel esencial en el Festival. Pero había muchos pendones, uno con la figura de San Miguel Arcángel, con una breve plegaria (en inglés), que correspondían a los distintos grupos de infantes que participan: Cruzados, Caballeros de la Orden de Kamelot, Caballeros de la Orden del Santo Grial, entre muchos otros participantes.

Foto: Clara Nila de Cardoso

Del Festival Medieval Internacional de Hadas y Duendes en Huesca de Ocampo

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

La invitación de mi sobrina Lilian nos obligó, a mi esposa y a mí, a viajar a Pachuca porque la sede del Primer Festival Medieval Internacional de Hadas y Duendes sería, nos dijo, en Huasca de Ocampo, por cierto bello pueblo mágico que no pudimos conocer.

Por eso decidí cuando llegamos a la terminal abordar el autobús que recorre la ruta México Tulancingo; pero significó esperar más de una hora y ahí estábamos sentados entre los pasajeros que abordaban distintos autobuses que les llevarían a su destino. Por fin se nos permitió el acceso a los andenes y ahí a buscar el camión que iba a Huesca; pero gran sorpresa, que contraste con el entusiasmo y claridad que me indicó la boletera (que fea expresión pero bueno, la pueden cambiar por su equivalente). Nadie de los que abordarían la unidad que saldría a las 9:00 –incluso el chofer, el mismísimo chofer- sabía dónde era Huasca y los que esperaban el siguiente viaje tampoco.

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Foto: Clara Nila de Cardoso

Así, dispuesto a reclamar a quien me vendió el boleto, me dirigí a donde se encontraban los jefes de piso (o su equivalente) a decirles que había comprado un par de pasajes para Huasca pero que el chofer no conocía el lugar en que debía bajarnos; porque la ruta era hasta Tulancingo. Todavía cortésmente el encargado se dirigió al conductor y le dio algunas señales que –estoy seguro ni entendió ni le importó; porque seguía argumentando que era la primera vez que recorría esa ruta y por eso no podía ayudarnos ni orientarnos sobre El crucero, ese era el lugar donde deberíamos bajar y ya estábamos en Huasca.

Del Festival del Quinto Sol en suelo mexiquense

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

El domingo 19 de marzo asistimos a la Ceremonia Tradicional matlatzinca en el marco del Trigésimo Festival Quinto Sol que “rinde homenaje a antepasados que llevaban sus actividades bajo la tutela de los astros y rescata la riqueza cultural que nos brindan los pueblos originarios de la entidad” y que organiza el gobierno del Estado de México gracias a la colaboración y apoyo de varias dependencias municipales, estatales y federales.

El Festival inició el miércoles 15 de marzo en la Zona Arqueológica de Huamango en Acamay a las 11:00; el sábado 18 fue la Ceremonia Tradicional otomí: Enflorecimiento del fogón en la Explanada municipal de Temoaya; el domingo se realizó la Ceremonia Tradicional Matlatzinca y la sede fue la Delegación Municipal de San Francisco Oxtotilpan en el Municipio de Temascaltepec y simultáneamente se realizaba la Ceremonia Tradicional Mazahua en el Centro Ceremonial Mazahua en Santa Ana Nichi en San Felipe del Progreso. El lunes en la explanada de la Delegación de San Juan Atzinco del Municipio de Ocuilan sería la Ceremonia Tradicional Tlahuica en todos estos lugares la celebración sería a las 11:00.

El jefe supremo matlatzinca Rafael Hernández inicia la ceremonia del encendido del fuego nuevo con una oración en matlatzinca

El jefe supremo matlatzinca Rafael Hernández inicia la ceremonia del encendido del fuego nuevo con una oración en matlatzinca

El martes 21 de marzo se realizarán 2 actos para cerrar las actividades de este Festival del Quinto Sol; primero (aunque sin hora determinada) la Ceremonia de Clausura en el escenario de la Zona Arqueológica de Teotenango en el Municipio de Teotenango del Valle y a las 19 el concierto de clausura que se titula Azteca sprit (qué tal ofensa o exceso de postmodernidad; claro podría esta palabra sprit pertenecer a alguna de las lenguas madres indígenas del Estado lo que ignoro) en la explanada municipal de Tenango del Aire. El programa oficial insistió en localizar todos los eventos en el Estado de México, cuando la mayoría de mexiquenses por necesidad o por relaciones familiares o comerciales conoce los sitios elegidos como sede de este Festival. Por cierto que en el reporte del noticiero de las 15:00 del martes se informó de más de 80 eventos en más municipios de los que en realidad, con el programa oficial en mano, se anunciaron.

Presentación a punto de zozobrar

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Hugo Arturo Cardoso Vargas

También podría haber titulado esta crónica como presentación pasada por agua; el naufragio de una presentación y cualquier otro título que destacara el papel del agua en la presentación.

Pero el leedor se preguntará, con toda razón, presentación de qué o quién. Así que vamos a darle una relación lo más pormenorizada posible de esta presentación a punto de zozobrar.

Ya todo mundo, o casi, sabe que soy el fiestero; el que estudia la fiesta el que coordina un Seminario Permanente de Estudios de la Fiesta en México que tiene su sede en la FES Acatlán UNAM y que por eso voy por México de fiesta a veces con mi esposa y a veces también con mi hija. Así vamos con maletas, petacas y hasta sombreros recorriendo los lugares donde la fiesta convoca a fieles y también a observadores e investigadores sin que falten las cámaras digitales –como debe ser en esta época.

Como testimonio de las andanzas de investigar la fiesta están los dos libros que hemos publicado como Seminario, gracias a la colaboración de algunos –no todos- los colegas que participan en el Seminario de la Fiesta. Pero hacía falta un libro que de manera más amena me permitiera conservar algunos aspectos o detalles de la fiesta y al mismo tiempo hacer posible que el lector me acompañara en esa aventura por la fiesta en México.

La fiesta del Niño Dios

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Hugo Arturo Cardoso Vargas

El calendario litúrgico de la iglesia cierra el primer ciclo pascual –que inicia con el primer Domingo de Adviento- con la purificación de María madre de Jesús. Así es el primer periodo denominado triduo pascual encierra dos momentos. El primero es el tiempo de Adviento que se celebra cada domingo, previo al nacimiento de Jesús, no sólo a través de la Corona que contiene 4 velas de distinto color que se encienden para iluminar cada uno de los cuatro momentos (Vigilad, Convertíos, la Buena nueva y Dios está con nosotros) del ciclo.
El segundo es el periodo de la Natividad, que va de la noche del 24 hasta el 2 de febrero y que incluye no sólo el nacimiento de Jesús sino también la circuncisión –a los ocho días del nacimiento- además de la Adoración de los Reyes Magos y concluye, de acuerdo a la ley judía, con la purificación –40 días después del alumbramiento- en que se presentaba la madre con su infante a ofrecer palomas al templo y se hacían acompañar por candelas o velas para iluminar el camino de madre e hijo.
Esta ley judía se recupera por la tradición cristiana y así surge una nueva advocación de la Virgen María como Virgen de la Candelaria en donde la imagen de María –que puede variar de tamaño, pero siempre es una escultura- ostenta al Niño Jesús ya sea acostado –como la imagen de la Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan Veracruz- ya en su regazo o bien sosteniéndolo sobre su brazo izquierdo y en su brazo derecho aparecen las imprescindibles y simbólicas velas o como Nuestra Señora de la Candelaria patrona de Tenerife que tiene en el brazo derecho al Niño Jesús y en la mano izquierda una vela.
Desde luego el culto a esta advocación Mariana tiene su origen desde tiempos remotos por su filiación con la obligación judía de la purificación de la madre que después de 40 días se presentaba en el templo. Pero existe otra versión más moderna –de fray Alonso de Espinosa- que ubica la aparición de la Virgen en el año 1390 en el Barranco de Chimisay de Güimar en el lugar conocido como Candelaria en Canarias a dos pastores guanches que llevaban sus animales a pastar en ese paraje pero los animales se resistían a cruzar y al indagar encontraron que una mujer de “4 palmos” o sea como un metro estaba al otro lado del barranco; los hombres trataron de hacerles señales para que se alejara del lugar pero el primero no pudo mover su brazo y el segundo trató de herir, con una arma blanca, a la mujer pero sólo se logró herir a sí mismo. Asustado fueron a Chinguano para avisar al mencey Acaymo y después de relatar su experiencia ordenó a los pastores y a su séquito regresar al barranco. Ahí permanecía pero no era mujer; sino la imagen a la que de inmediato le reconocieron atributos milagrosos. Pero como no estaban en conocimiento de la religión católica no sabían que era María la Madre de Jesús pero si la adoraron como Diosa Madre.
Un español capturado de nombre Antón fue quien reconoció a María; pero el culto siguió siendo para la Diosa Madre. Una vez que los españoles logran la conquista de las Canarias en 1496 se sorprendieron porque entre los nativos existía una advocación de María así que se ofició una misa en la Cueva de Achbinico donde estaba la imagen y por disposición del Adelantado Alonso Fernández de Lugo el 2 de febrero de 1497 se trasladó a una ermita para rendirle culto. Esta imagen desapareció en las aguas del Océano el 7 de noviembre de 1826 a causa de una tormenta que asoló la región y destruyó la ermita hasta sus cimientos. La imagen actual es obra de un artesano que elaboró la obra a imagen y semejanza de la original y es la que se preside las ceremonias en su honor en la Romería del 14 de agosto.

El festejo de la Noche de Muertos en san Antonio Tecomitl

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Hugo Arturo Cardoso Vargas

El viaje hacia san Antonio Tecomitl inició en el Metro y llegó, en su primera etapa, hasta la estación Taxqueña y después por seguridad decidimos –mi esposa, hija y yo- irnos en taxi hasta San Antonio. Abordamos la unidad, el chófer no quiso dar su nombre y respetamos su anonimato y nos llevó por el camino más corto a San Antonio … hasta donde fue posible. Como nuestro piloto nos acercaba, rápidamente, a san Antonio mi primera sorpresa fue cuando circulábamos sobre la Avenida Sur del Comercio –que se transforma en la Calle Miguel Hidalgo- en donde sólo alcancé a ver las ofrendas que se colocaron a los pies de las distintas  -no sé cuántas, no pude contarlas- esculturas que adornan esa avenida. Incluso busqué en internet y no hay datos sobre esas esculturas.

Desde la Avenida Sur del Comercio encontramos lo que es inevitable en el tránsito de la ciudad: un embotellamiento tremendo. Porque me explicó el chófer muchos de los vehículos se dirigían al exitoso y siempre investigado –en especial estos días- Mixquic. Con mucho tiempo de retraso llegamos a la Calle Cuauhtémoc y ni que decir cuando llegamos a la José Ma. Morelos nos echamos como 30 o 40 minutos en avanzar menos de medio kilómetro. Eran sólo 3 o 4 calles las que separaban nuestro vehículo del centro de la población. Nos apeamos de la unidad en una calle para que pudiera retornar sin problema a la Ciudad de México.

Desde que estuvimos atrapados en el tráfico sobre la Calle Morelos me llamaron la atención algunos adornos que aparecían en las fachadas de algunas casas. Recuerdo que irrumpió un grupo de chavitos disfrazados a tono con nuestra celebración a una tienda y, desde mi lugar en el automóvil, escuché que entonaban una petición –en coro- a los encargados. No sé cuál fue el resultado en su colecta; pero me pareció simpático el dato. Otro detalle que captó mi atención fue las luminarias, es decir, fogatas que se organizaban enfrente del portón –en sus diversas expresiones- o puerta principal de muchas de las casas de esta calle; en algunas casas se lucían los montones de leña que se reúne, expresamente, para esa fecha y que deben durar toda la noche.

Esta experiencia la viví de manera distinta cuando abandonamos la unidad y empezamos a caminar -cuidando de no exponernos en demasía entre lo angosto de las banquetas y el exceso de vehículos en tránsito- hasta llegar al pie del viejo reloj de la Plaza Corregidora. Así que los tres mi esposa, mi hija y yo nos echamos a caminar por la plaza hasta acercarnos al Ex Convento de Tecomitl y de regreso a la Plaza empezamos a sacamos algunas fotos de personajes vestidos conforme a la festividad de muertos aunque algunos parecían más zombis o muertos vivientes o los menos de veras daban un poco de “mello”. Después nos fuimos a la Calle Morelos para captar algunas de las imágenes que nos habían llamado la atención desde el vehículo.

Directo a Santa María Magdalena

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Llegamos con todo y maletas el 21 de julio del 2014 (equipaje, sombreros y demás aditamentos) hasta la plaza principal de Santa María Magdalena Andayomoha directo de la terminal de autobuses que nos llevó de la Ciudad de México hasta la capital del Estado de Querétaro. O como dicen en la región desde México hasta Santiago de Querétaro (claro para diferenciarlo del Querétaro de Arteaga que hace referencia al Estado).

Así es, después de un viaje más bien relajado -de lunes al medio día- salimos de la Terminal del Norte para viajar a la ciudad de Querétaro. Durante el trayecto, no existió –casi imposible de imaginar- ningún accidente ni otro tipo de percance que retrasara nuestro viaje a esa ciudad; al contrario fue constante el avance del autobús y casi sin detenerse llegamos a la Terminal 5 de Febrero en el tiempo previsto.

Al abandonar la terminal teníamos dos opciones. La primera llegar al Centro Histórico de la ciudad para hospedarnos y después tomar otro transporte que nos llevara hasta Santa María Magdalena; que implicaba doble gasto y, además, el no tener idea de cómo movernos en la ciudad.

La segunda opción, por la que nos decidimos, consistía en irnos directamente desde la terminal hasta el pueblo o barrio de Santa María Magdalena Andayomoha y después de hacer nuestro trabajo de investigadores de la fiesta, obviamente, regresar al Centro Histórico de Querétaro para hospedarnos. Lo que implicaba tener que cargar con nuestras pertenencias durante todo el trayecto de la terminal a Santa María Magdalena y de Santa María Magdalena al Centro de Querétaro.

Después el taxista, muy amablemente, nos indicó que era la misma distancia –y el mismo costo- del viaje de la terminal al Centro que el de la terminal a Santa María Magdalena.

Cuando llegamos teníamos un hambre atroz, porque salimos de casa y de México con sólo un ligero desayuno. Así que nos dedicamos a buscar dónde comer. Recorrimos la zona aledaña a la plaza principal y nada; nada que nos gustara. Porque había taquitos de carnitas y hasta una pastelería; pero ni unos ni otra satisfacían, por el momento, nuestra necesidad de comer. Cambiamos de dirección y seguíamos sin encontrar qué comer. Para no hacer largo el asunto de nuestra hambre terminamos comiendo unas ricas y suculentas tortas de milanesa con queso que empujamos con unos tragos de re-fresco obscuro pero adictivo (según dicen por la cafeína).