De México a Peña de Bernal y de Bernal a México

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Salimos de Las Américas muy temprano. Claro después de despertarnos mi esposa Clara, mi hija Tere y yo muy de madrugada y trasladarnos al hogar de la Doctora Elena Díaz Miranda, colega imprescindible del Seminario Permanente de Estudios de la Fiesta en México, y su esposo el profesor Miguel Ángel Ruiz. Abordamos la camioneta y nos enfilamos, bajo la dirección del ‘profe’ Miguel Ángel, a la siempre complicada y atiborrada carretera México Querétaro. Avanzamos sin muchos problemas hasta llegar a la primera caseta de cuota en Tepotzotlán.

Continuamos sobre la interminable cinta asfáltica y como ya era fuerte el hambre que todos habíamos acumulado desde la desmañanada nos aparcamos en un lugar muy concurrido y bastante grande. No supe si se llamaba “El güero” Restaurante de Santiago o sólo Restaurante de Santiago; pero sin duda es un lugar que por la sazón de lo que venden obliga a algunos consumidores a hacer el viaje a ese lugar sólo por disfrutar la barbacoa; las tortillas al comal; los distintos antojitos mexicanos: sopes, quesadillas y tacos. No importa que esté algo retirado de la zona metropolitana; es un lugar obligado para almorzar o comer en un ambiente absolutamente familiar.

Salimos más que satisfechos con los tacos de sesos; quesadillas y una exquisita barbacoa que disfrutamos con un rico café de olla con su pizca de piloncillo que lanzaba al aire el vapor de tan caliente que estaba. Nuevamente sobre el camino seguimos acercándonos a nuestro destino: Peña de Bernal en Querétaro.

El ambiente en la camioneta era cordial y amigable; sin faltar las bromas inocentes y las risas por chistes o anécdotas que hacían nuestro viaje no tan pesado. Salió nuestro vehículo en San Juan del Río, pero sin detenernos, seguimos adelante cruzando Tequisquiapan y Ezequiel Montes hasta abandonar la carrera federal 120 nos dirigimos a Peña de Bernal por la 100.

Un día en la vida sin taxi

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Ni modo me tocó llegar, junto a mi esposa, a la ciudad capital de Aguascalientes en un momento poco oportuno. Para mi ojo educado de urbanitas; lo primero que vi, conforme arribábamos a la terminal de autobuses fue la ausencia –evidente- de transporte público.

Así es, las calles casi todas limpias de la ciudad de Aguascalientes lucían con poco tránsito y en particular de servicio público. Esta impresión se confirmó conforme nos acercábamos al Centro Histórico gracias a que la gentil esposa del bueno amigo y familia Víctor Moreno Ramos, cariñosamente llamada Lolis,  nos sirvió de guía en la travesía de la Terminal al Centro de la capital hidrocálida.

Después de aparcar (qué palabra) el automóvil nos encaminamos los tres al hotel; por cierto muy, muy cerca de la Catedral y del Edificio de Gobierno. Nuevamente, en ese breve recorrido, noté la ausencia de taxis y todo vestigio de servicio público de pasajeros; pero suponía que era una cuestión cotidiana en la ciudad por la hora. Después de dejarnos instalados nos indicó que regresaría más tarde con Víctor para poder conocer con más detalle el tema de la fiesta en torno a la Virgen de la Asunción, patrona de la Catedral Basílica de Aguascalientes.

Así que salimos a calle y cruzamos frente a la Catedral y cuál fue nuestra sorpresa. En la calle venían circulando una enorme cantidad de taxis; era una verdadera caravana que por más que camine –en sentido contrario a su derrotero- no le vi fin. Ahí en singular orden, que no puede dejar de mencionarse, convivían armoniosamente los tsurus, con los zafira; los más modernos modelos y marcas de autos marchaban a la par por en medio del arroyo. Claro que nunca vi un ‘vochito’ ni una Lobo entre los autos que cubrían toda la calle.

Crónica de una victoria denunciada

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Cultura, Entre la Fiesta y la Historia

Mi vida transcurría entre la incertidumbre de un inminente inicio de semestre en Acatlán y la expectativa de las fiestas patronales en el Distrito Federal; claro después de la borrachera festiva de fin de año. Incertidumbre que se incrementaba por la realización de un curso de actualización sobre la Teoría social y la teoría de la Comunicación para los profesores de la carrera de Comunicación.  Así que entre los escasos mensajes que me llegaron por el correo electrónico había uno que como tantos otros sólo servía de referencia sin más importancia que la información que contenía.

Así, al abrirlo me encontré que era la convocatoria para la elección de la nueva mesa Directiva de la Asociación de Cronistas del Distrito Federal para el periodo 2015-2016; Asociación a la que pertenezco desde 2007  y en el 2008 había tenido el cargo como secretario . La convocatoria que leía me pareció importante y un poco inoportuna. Inoportuna porque entre mis planes estaba el lanzar mi candidatura a la Presidencia de la Asociación pero para un par de años más tarde en que cuajaran y materializaran algunos otros de los proyectos académicos que desarrollo para y desde  la FES Acatlán.

Por ende, sólo leí y eliminé el mensaje en espera de conocer a las planillas que participarían y en su momento emitir mi voto por la que se ajustara a mis expectativas y a mi noción del futuro -a corto y largo plazo- de la crónica, de los cronistas y de su Asociación. En tanto esperaba que alguno de los colegas me llamara para solicitar mi apoyo; claro una vez conformada su planilla. Pero nada y aunque no fumo …  esperé y …  esperé y  … esperé.