¿Sabías que… ?

Escrito por Flor y Látigo el . Posteado en Colaboración Ciudadana

 

images

En México es legal grabar o fotografiar a un servidor público o a otro ciudadano cometiendo un delito o abuso de poder y que posteriormente difunda este material en donde guste.

Realizado por: Balcázar Sequera Denisse  (locutora), Barrera Ley Leslie Alejandra  (asistente de musicalizador), Cruz Méndez Luis Enrique (locutor), García Ortíz Emilio (productor), Girón Muñoz Natalia (asistente de productor), Hernández Cruz Manuel (investigador), Hernández Piña José Eduardo (investigador), Marcos Sánchez María del Pilar (guionista),Rodríguez Villarreal Erick (musicalizador),Sánchez Hernández Gabriela (guionista).

La niña de ojos lindos.

Escrito por Teresita de la Luz Cardoso Nila el . Posteado en Colaboración Ciudadana

Abruptamente, como suele suceder, entró en el vagón del metro el primer vendedor de discos, precedido del escándalo de una bocina pequeña pero de grandes decibeles, y si te encuentras justo a su lado puede dejarte con un molesto dolor de oído. En esa ocasión yo me encontraba, cómodamente, sentada a una distancia considerable de tan ruidoso evento, no obstante, el ruido tendría que recorrer todos y cada uno de los vagones del metro debido a que el horario lo permitía, aunque en realidad tampoco es que el tráfico humano sea un impedimento para que los “vagoneros” realicen su labor de venta.

Él al  percibir que nadie compraría lo que ofrecía, apresuró el paso para trasladarse al siguiente convoy,  con esa prisa que tienen para vender de vagón en vagón que muchas veces ni necesaria es puesto que a pesar de que algunos disfrutan de los escasos segundos en los que se escucha la canción de moda –aunque no faltan canciones de todo tipo ¡sí, hasta religiosas!-  y que son quienes menos compran el disco, fue entonces que escuché esa vieja canción en voz de una pequeña, de no más de once años, me atrapó, no porque cantara mal aunque tampoco lo hacía de modo perfecto, era simplemente la asociación en mi mente de esa canción con una niña de su edad. Ella era invidente y portaba, además, de una bocina colgada en la espalda, un bastón en su mano derecha y en la otra mano sostenía el botecito donde quien puede y quiere le regala algunas monedas en forma de limosna, cooperación o como quieran llamarlo, al llegar justo frente a mí, dejó de cantar y bastó con que diera tres pasos más hacia adelante para poder recargarse en la puerta del convoy. Lo hizo para sacar su celular de color rojo de la bolsa delantera de su pans azul que combinaba con una playera en tono rosa y unos tenis blancos, gastados y sucios. Dijo ¿Bueno?… y cuando le respondió su interlocutor fue como si algo en ella brotara espontáneamente algo mágico: su rostro se iluminó al instante, el dejo de felicidad irradiaba en su voz, en su rostro, en su cuerpo a cada respuesta, en cada pregunta, todo en los segundos que duró la llamada telefónica; segundos en los que percibí la felicidad de una invidente y no porque dude que puedan serlo, más bien porque ante mí estaba una pequeña feliz a pesar de su carencia.

Joven mentira

Escrito por Teresita de la Luz Cardoso Nila el . Posteado en Colaboración Ciudadana

Nunca entendí el amor que profesaba por ellos, está bien, comencé por escribir una mentira.

En realidad sí sé por qué el afecto o lealtad hacia aquella familia era aún más grande que la que tuvo siempre, por sus hermanos y padres. Sin embargo es una historia que no me toca contar, no porque no pueda; no porque no quiera, simplemente, no me corresponde.

No lo recuerdo en mi infancia, mucho menos en mi adolescencia, ha sido un hermano ausente en muchos sentidos, más muy a mi pesar, es con quien siempre terminamos las peores discusiones, porque yo no permito que me alce la voz y él no permite que yo le insulte con el peor lenguaje dominguero, ese lenguaje jamás escuchado entre familiares.

Debo confesar que también tenemos nuestros momentos de alegría en demasía, bromeo mucho con él, incluso tolero sus bromas cuando son dirigidas a mí y mejor aún tenemos un buen clic para hacer rabiar o sonrojar a mis demás hermanos, esos momentos se tornan en pequeños recuerdos, escasos, pero llenos de felicidad.

Paradero Político Cinco momentos del caso Narvarte Manuel Castañeda Riou

Escrito por Manuel Castañeda Riou el . Posteado en Colaboración Ciudadana, Información General, Parador Político

El asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y de cuatro mujeres en un Departamento en la colonia Narvarte (el 31 de julio), vuelve a ensombrecer esa actividad profesional poniéndola cada vez más como una de las profesiones peligrosas para ejercer en el periodismo actual en este país, tomando en cuenta la gran cantidad de reporteros que se dedican a descubrir los renglones torcidos de la vida pública.
Sin embargo, este asesinato se da en la capital, en donde era considerado para muchos como un refugio, de las variadas intolerancias que existen en los estados de la República.
Pero veamos:
Variadas hipótesis
Se manejó, por un momento que tan lamentable acontecimiento había sido producto de una alocada fiesta en donde hubo mucho alcohol; después un ajuste de cuentas; otros que había sido un robo, después el procurador capitalino Rodolfo Ríos Garza informaría que los cuerpos de los cinco cesados presentaron tiro de gracia, por lo que había emprendido una línea de investigación por homicidio y robo.
Lo previo al contexto
Antes de los asesinatos; el fotoperiodista desempeñaba labores en Veracruz, allí cubrió varios movimientos sociales y al parecer políticos, tomando fotos que indudablemente a muchos les resultaba incómodos; lo peor vino después, fue acosado y amenazado; además la organización Artículo 19 pediría a las autoridades federales y estatales resguardar los derechos básicos del periodista.
En sus variados reportajes el periodista reseñaba lo que enfrentaba el gremio en aquella entidad, como los -catorce comunicadores asesinados en aquellos lares-.