SOBRE LA REFORMA MIGRATORIA

Escrito por Armand Oseguera el . Posteado en Colaboración Ciudadana

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Por: Armand Oseguera para FLOR Y LATIGO desde Washington D.C.

Paciencia y resignación son los sentimientos encontrados de los más de 20 millones de indocumentados en espera de la tan ansiosa “reforma migratoria”.

 Han pasado más de 3 años desde que el presidente Obama, aún en campaña prometió un ajuste de estatus, promesa que sin embargo aún está lejos de cumplirse; Ajenos a la realidad política, y social en la que vivimos los estadounidenses desafiando otros problemas de índole y prioridad nacional: nos preguntamos: ¿Acaso la reforma migratoria no es un asunto en la que se ven involucrados los inmigrantes en los destinos del pais?… Fiel a la verdad, diríamos que los antagonismos existentes y la mente retrograda de conservadores y enemigos pro-inmigrantes, la verdadera situación se ve marcada por un completo aislamiento de líderes comunitarios y activistas quienes más que realizar marchas o protestas sus sentimientos se ven encontrados por la frustración y desesperación.

¿Hasta cuándo se dará la legalización o ajuste de estatus?

Como lo ha manifestado el Presidente Obama, será hasta después de JUNIO de este año cuando el tema

NOSOTROS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN…

Escrito por Armand Oseguera el . Posteado en Colaboración Ciudadana

Por Armand Oseguera para “Flor y Látigo “desde Washington D.C.

Para los que con orgullo hablamos la lengua de Cervantes y apoyamos nuestra cultura e idioma en el castellano propio de nuestros tiempos, los saludo y me dirijo a ustedes  los lectores de FLOR Y LATIGO  con mucho respeto y admiración.

El gran avance que ha tenido la educación en prácticamente todo el mundo y el proceso más intensivo de innovación tecnológica de la historia humana, han hecho hoy que los medios tengan una extraordinaria presencia en todas las sociedades.

La influencia en los medios de comunicación, en la cultura, en la política, en la sociedad y en la economía es cada vez más relevante en el mundo, en América y muy especialmente en el área metropolitana de Washington, Virginia y Maryland donde me encuentro con la más cabal oportunidad de expansión y dinamismo.

La formación en valores en la educación superior: ¿Ocio, obligación o necesidad?

Escrito por Maria Guadalupe Pilloni Martinez el . Posteado en Colaboración Ciudadana

En cierta ocasión, en una institución educativa del Estado de México donde trabajé hace algunos años, una persona me dijo “te estorba tu ética”. Ahí se presentaban como productos originales copias no referenciadas de capítulos de libros y artículos académicos. En resumen, se consentía el plagio, entre otras acciones que daban al traste con los procesos educativos.

Los ejes que regían esta situación eran la eficiencia, eficacia y competitividad: producir muchos materiales curriculares de uso interno y otros tantos para vender a diversas empresas e instituciones, optimizando recursos y tiempos en el afán de incrementar la ganancia monetaria para los dueños y socios de la institución, era la meta. Se perdían de vista así valores como la honestidad, el respeto, la integridad y dignidad de las personas. Vivía con asombro y resistencia los procedimientos y demandas institucionales que reforzaban el soslayo de estos valores. Por eso me estorbaba mi ética. Por supuesto, corté la relación laboral a causa de esto.

Cuán común es, por otro lado, la frase “el que no tranza no avanza”. Circula en varios ámbitos y sectores. En los negocios, por ejemplo, es un secreto a voces el ejercicio frecuente de operaciones corruptas, tales como falsificaciones, alteración de datos, prestanombres, entre otras. ¿El objetivo?, obtener mayores utilidades. Es de suponer que ahí haya profesionales a quienes les estorbe su ética. En todos los casos, el objetivo es beneficiarse de la globalización. ¿Cómo? A costa de lo que sea. Los ritmos en la vida de las personas, las instituciones, las empresas son muy acelerados y por tanto no queda tiempo de sentarse a cavilar sobre el sentido y valor de lo que hacemos. Lo único claro es que para beneficiarnos de la globalización, o por lo menos para que la crisis actual nos dañe menos, debemos ser eficaces, eficientes y competentes, y sobre esa línea hacemos carrera, muchas veces pasando por encima de los valores verdaderamente importantes. Los profesionales algunas veces afrontamos demandas en ese tenor.