La Identidad Estatal, Aspiración Cotidiana

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Cultura

Las recientes declaraciones del Presidente Municipal de Naucalpan, Lic. Luis René Martinez Souvervielle, en la coronación de la Reina Martha 1ª. de Satélite no dejan de ser importantes.

Si bien es cierto, el discurso oficial, sin importar la jerarquía del funcionario público que lo pronuncie, está encaminado, esencialmente, a descubrir (si no existen) y a explotar (si ya son visibles) todos los factores de unión de un grupo social. Con esto se logra la cohesión de los miembros y su reconocimiento como parte del grupo; pero además, sirve para enmascarar, ocultar o reducir las diferencias, discrepancias y conflictos que al interior del grupo puedan surgir.

Todo discurso político tiene esta modalidad y característica esencial. Pero en el caso del alcalde de Naucalpan, aparecen nuevos factores, ocultos o no visibles.

Lo ideal sería, como él mismo reconoce, contar con una identidad estatal. Con las características que el señaló: “una identidad estatal, no como la invención de un rostro nuevo y ajeno a la dinámica de un pueblo real y concreto, sino como el rescate de los valores que nos definen en el concierto de la mexicanidad.”

Pero aquí empiezan a aparecer los primeros problemas.

En primer lugar de todos los secretarios de Educación Pública, órgano regulador de las disposiciones, observancia  y vigilancia de la política educativa del país, sólo uno: José Ángel Ceniceros se preocupó por caracterizar y conformar los elementos que distinguen a la mexicanidad de la nacionalidad. Esto supone, necesariamente, una incrustación de los valores pedagógicos, estéticos y culturales de un ser: el mexicano. Así pues, no hay una concepción clara de lo que significa la mexicanidad; por ende no hay un aceptación de lo que el mexicano es y puede ser. A partir de esta situación federal, en el Estado de México no se ha explorado la mexicanidad como esencia de lo mexicano y de lo mexiquense.

Por eso suena interesante, saber cómo encontrar los valores propios de los mexiquenses -en primer lugar- y después del mexicano como nacionalidad.

En este sentido las declaraciones del alcalde, al señalar la necesidad de rescatar esos valores, para con ellos conformar la identidad estatal está fuera de dudas.

Es más, es a todas luces necesario realizar una labor de descubrir, identificar, depurar, materializar y difundir las actividades, los valores, los sitios, los nombres, los hombres que a los mexiquenses nos deben interesar como modelos que guíen la conformación de una verdadera identidad estatal.

Ahora bien, ¿En dónde encontrar esos valores?

No porque no existan en el amplio espectro geográfico que conforma la entidad mexiquense. Porque sin duda los hay y en grandes proporciones.

Pero el problema es dar con ellos entre una gran cantidad de ciudadanos que son diversos desde su lugar de origen, hasta por su nivel socioeconómico, pasando por una gran cantidad de elementos e indicadores de calidad, nivel y actitud ante la vida.

Porque sin duda que existirán  pocos puntos de cohesión entre un inmigrante del norte, diríamos Chihuahua a uno proveniente de Oaxaca. Cada uno de ellos conserva sus valores esenciales sus características físicas, éticas y existenciales propias a su región. Entonces, ¿Cómo darle una identidad a ambos inmigrantes?

Desde luego una respuesta verdaderamente objetiva, válida y de aplicaciones prácticas inmediatas, está muy lejos de estas líneas. Pero sin duda que hay que encontrarla.

Si por un lado existe una penetración cultural, justificable por la penetración económica, en nuestro país, sin duda que la manera más adecuada de contrarrestar es a través de rescatar y exaltar -sin chouvinismos– los valores nacionales, estatales, e incluso, municipales. Pero cómo estos últimos se desconocen, se ignoraron o se menosprecian el resultado es evidente: a una mayor penetración no somos capaces de anteponer una barrera de valores, símbolos, entidades, hombres y nombres que reduzcan el impacto de esta penetración.

Y luego nos sorprendemos porque los niños en México conocen mejor a los integrantes de grupos “musicales” como Menudo que a los héroes nacionales; ni hablar de los estatales, los municipales ni existen.

Por eso es importante conocer desde el punto de vista de las autoridades, en este caso, municipales cuáles serán los criterios para ayudar a fortalecer una identidad estatal.

Pero en todo caso, la respuesta de las autoridades no es la definitiva. El trato cotidiano, el enfrentar los mismos problemas, el padecer los mismos inconvenientes, encarar el estado de indefensión, reconocer su independencia de autoridades administrativas o judiciales, etcétera. Toda esta actividad cotidiana que se implica en compartir un espacio, no puede servir para que todos y cada uno hagamos de la identidad estatal una realidad cotidiana.

 (EL SOL DEL VALLE. De México., NAUCALPAN, México, Sábado 15 de Febrero de 1986)

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  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
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