Foto: pixabay.com

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Álvaro Matute, historiador de historiadores. A mediados de la semana pasada, nos llegó la triste noticia del fallecimiento del historiador Álvaro Matute, académico de la UNAM, tanto en la Facultad de Filosofí­a y Letras como del Instituto de Investigaciones Históricas, y quien fuera electo, en los últimos meses, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua.

Hace más de un año, seguí­a con frecuencia su columna “Tintero” en la Revista de la Universidad, de ágil pluma y acertada lectura, de gran utilidad tanto a los historiadores en proceso como a los de carrera larga. Además, leer a Álvaro Matute es sinónimo de profundidad en el tratamiento del tema, y de franqueza en su escritura, sin dejarse llevar por la vorágine de los terminajos y demás jergas académicas.

La primera vez que supe de él, fue gracias a las conferencias que impartí­a, año tras año, en la Academia Mexicana de la Historia (dentro del ciclo Historia ¿para qué?), donde se enfocaba en temas de cultura e historia mexicana del siglo XX: José Vasconcelos, el Ateneo de la Juventud, las relaciones entre Historia y Literatura, entre otros. (A diferencia de sus colegas, nunca empleaba presentaciones en power point, sólo un fajo de hojas, un libro y su propia voz bastaban para ello.)

Otra de las cualidades de Álvaro Matute reside en la confección de antologí­as, especialmente de temas historiográficos, como la teoría de la Historia en México (reeditada por el Fondo de Cultura Económica en su Biblioteca Universitaria de Bolsillo) y textos de su maestro y colega Edmundo O’Gorman (Historiologí­a. Teorí­a y práctica, en la Biblioteca del Estudiante Universitario de la UNAM). Otra antologí­a bien cuidada por él, México en tierra yanqui de Victoriano Salado Álvarez, compuesta por La novela vivida del primer ministro de México en los Estados Unidos, sobre Pablo Obregón, primer representante diplomático mexicano en Washington, y por México peregrino, su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, en torno a la influencia del español de México ¡en el inglés de los Estados Unidos!

Las letras y la historia también motivaron textos de factura propia, como El Ateneo de México, dedicado a Luis González y González (señera figura que combinaba a la perfección su acertada pericia en el oficio de historiar con una ágil y atractiva pluma) y bien cuidado por Jorge F. Hernández (también alumno y amigo de don Luis, por cierto) en la colección Fondo 2000, del FCE.

Al momento de su fallecimiento, Matute cumplí­a con el requisito fundamental como flamante académico de la lengua: asistir a diez sesiones, para así­ presentar después, en sesión pública, su discurso de ingreso. (Ocuparí­a la silla XXXIII, vacante por el cambio de estatus de su ocupante anterior, el también historiador Elí­as Trabulse.)

En las pocas ocasiones en que tuve la dicha de convivir con él, don Álvaro fue acertado, generoso e inteligente, cualidades evidentes en las dedicatorias puestas en los ejemplares de sus antologí­as y textos propios. En una ocasión, junto a mi siempre querida Rosalí­a Velázquez Estrada (“una alumna muy brillante”, me aseguró don Álvaro), platicamos sobre Alicia Puga, ex alumna de Rosalí­a y amiga mí­a, y de cómo le habí­a sorprendido su inteligencia e inusitada preparación durante algún proceso de ingreso al posgrado. (Para Alicia, mi cariño renovado, un abrazo y esta grata confidencia.)

Historiador de historiadores, lector del presente perpetuo, generosa inteligencia, de pluma ágil y certera, ¿qué más decir sobre Álvaro Matute? Sólo queda la invitación para acercarse a sus obras, con el fin de que le cambie la vida a sus nuevos lectores. (¡Gracias, siempre, don Álvaro!)

Cita migratoria. “Deberí­amos adoptar palabras de cualquier idioma en nuestro lenguaje cotidiano. Pronunciarlas con la seguridad con la que articulamos las palabras de la infancia, imprimirles nuestro acento, la modulación de nuestra voz, las pausas necesarias. Decirlas como si fueran nuestras, encontrarles un contexto donde su significado explote, nos revista. Hacer de la lengua materna un espacio abierto donde quepa cualquier palabra que elijamos o hallemos por casualidad en momentos precisos. Reconocer a los demás por las palabras que han escogido. Decir ‘hogar’, ‘cuerpo’ o ‘fantasma’ en la lengua que sea y apropiarnos de todos sus matices” (Mariana Oliver, Aves migratorias).

Dos designaciones en El Colegio Nacional (y un reclamo). La semana anterior, pródiga en noticias del ambiente cultural, nos dio otra sorpresa: la elección de dos nuevos integrantes de El Colegio Nacional: el cineasta Alfonso Cuarón y el crí­tico literario Christopher Domí­nguez Michael.

Por un lado, celebro la designación de Alfonso Cuarón, por ser el primer cineasta en 74 años de historia de El Colegio Nacional, cuyo seno ha recibido a representantes de las artes tradicionales (las llamadas bellas artes), pero ahora elige a uno del llamado séptimo arte; y aunque la notoriedad y las palmas recibidas en años recientes, hayan surgido por trabajos en el cine extranjero (Gravedad, su película más reciente, distinguida por premios a diestra y siniestra), no deja de enaltecer el nombre de México. Desde su primera pelí­cula, Sólo con tu pareja, hasta la ya mencionada Gravedad, pasando por Y tu mamá también, Cuarón no ha cejado en el empeño de hacer cine en tiempos donde se privilegia más la taquilla que las historias bien contadas. (Desde aquí, me uno al beneplácito por su ulterior ingreso al recinto de Donceles 104.)

Por otro lado, la elección de Christopher Domí­nguez Michael me produce un desconcierto mayúsculo: ¿cómo es posible que un sujeto que vitupera escritoras y realiza antologí­as de parcial criterio, sea “senador cultural de la Nación” (empleando una expresión de Luis González y González)? A decir verdad, todaví­a no me lo explico. Claro está que el señor tiene buena pluma, pero que sea “el crí­tico” que necesita la literatura mexicana, ni por asomo… (Lo único que puedo decir, sin agitar en demasí­a las aguas del tiempo presente, es leer con suma delicadeza su discurso de ingreso, y así saber con quién pierdo. Es lo menos ¿no?)

Sin embargo, El Colegio Nacional todaví­a tiene una asignatura pendiente tanto con sus 74 años de historia como con los tiempos actuales: el aumento de la presencia femenina en sus integrantes. Sólo cuatro han ingresado en tiempo y forma (una historiadora del arte, una psicóloga, una arqueóloga y, hace unos meses, una lingüista), pero hasta ahí­. Sólo una cosa puedo hacer al respecto: darle a sus integrantes (¿todaví­a?) el beneficio de la duda, porque una institución como ésta, amén de llevar la ciencia, la cultura y las artes a la población, debe atender a las señales que la realidad le hace a cada paso. (Lo demás saldrá por añadidura.)

“No es falta de cariño…” En una entrega anterior de estas Horas, dediqué unas lí­neas a la nueva época de la Revista de la Universidad de México, y en este instante en que termino de componer la entrega de esta semana, acaba de llegar a mi domicilio el número correspondiente al mes de septiembre (el 828 de la serie original, según se ve en la portada).

Como su directora, Guadalupe Nettel, lo anunciara en semanas anteriores, la revista reforzará su perfil multidisciplinario y cada mes tendrá una temática diferente, como en el ejemplar de septiembre, en torno a la Identidad. Ahora que lo reviso con cuidado, no deja de sorprenderme la calidad de las colaboraciones allí­ publicadas, pero me “brinca” no encontrar las columnas de Rosa Beltrán, Ignacio Solares, Adolfo Castañón, José de la Colina, David Huerta y de Álvaro Matute (cuya última entrega se dio antes del cambio de época). Para fortuna nuestra, hay autores de cuño reciente (cuya calidad no está a discusión, al menos, en este espacio hebdomadario) y la “sangre nueva” siempre se agradece, cualquiera que sea la intención principal, pero siento que el nuevo tamaño de la nueva revista no le hace justicia al anterior. (Está bien que hay que echar mano del papel reciclado, pero no es para tanto… Apreciaciones aparte.)

Hace cuatro años, por un dichoso azar, empecé a recibir en mi domicilio la Revista de la Universidad de México, y la lectura de cada número ya me hací­a el mes entero. Hoy, no me resta más que despedirme de su lectura, es decir, dejaré de leerla en su versión impresa. (A la virtual, de cuando en cuando, le echaremos un ojo, para informarse un poco, nada más.)

No es por falta de cariño, como dice un conocido bolero, sino por exceso de cordura, o sea, para que el tiempo haga lo suyo y si entre sus dictados, está el volver a leerla, sabré atenderlo bien y bonito. (Un placer, como siempre.)

La biblioteca recomienda (a guisa de saludo y celebración). Hoy es el cumpleaños de dos colegas y amigas muy queridas, quienes han hecho de la biografí­a su paí­s de residencia. Y en esta escala, dedicada a recomendar joyas de mi biblioteca (entre las empolvadas del librero y las ubicadas en mi mesa de novedades), las elegidas para ello son sendas biografías bien cuidadas en su investigación, pero de ágil pluma, sobre todo.

De Adriana Fernanda Rivas de la Chica, Ignacio Allende. Una biografí­a (UNAM-Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), y José Gaos en México: una biografí­a intelectual, 1938-1969 de Aurelia Valero Pie.

(Desde la inmensidad y la intensidad de estas Horas, un abrazo y mis mejores deseos para sus autoras, en espera de nuestros caminos no dejen de cruzarse. ¡Enhorabuena!)

¡Libros y Totis para todos! La semana pasada, la Biblioteca Vasconcelos fue el foco de atención en las redes sociales, por una original dinámica: una usuaria de Twitter (@Fanysitaa) escondió treinta bolsas de Totis (famosa botana de harina, sal y chile, muy rica, por cierto) en los anaqueles de la biblioteca, e invitaba a los lectores y usuarios de Twitter para encontrarlas, siguiendo las pistas que puso en su timeline, relacionadas con la temática o el tí­tulo de varios libros. (Basten los siguientes ejemplos: “Estos Totis no se pueden quemar a 451″, “Estos Totis cuentan una historia cada noche para que no los asesinen”, “Sigue el camino amarillo para encontrar los Totis”, “Estos Totis son guiados por Virgilio”, y aquí­ le paro, porque sería comercial…)

La respuesta, era de esperarse, rebasó la expectativa original de @Fanysitaa, y hasta le movió el tapete a las autoridades de la biblioteca (cuyo director, cabe decirlo, tiene una trayectoria muy sonada en cuanto a la promoción de la lectura, y sospecho que esta idea no le cayó mucho en gracia), pero también nos puso a pensar a nosotros, colegas, que hacemos difusión de la lectura en estos espacios virtuales. Si la puntada del INBA, meses atrás, en hacer un montaje a la foto de famoso cantante fue celebrada y vituperada por los cuatro costados, resulta ya de principiantes junto a esta acertada idea (con Totis y toda la cosa).

Desde la inmensidad de estas Horas, van mis mejores deseos para @Fanysitaa, en espera de otras maravillas y prodigios suscitados con el fin de promover la lectura. (Si el agua de azar nos concede licencia, me dará enorme gusto conversar con ella… y una bolsa de Totis, para rematar el buen momento.

Felipe Garrido en Bellas Artes. Y ya que hablamos de promotores de la lectura, el martes 19 de septiembre, se le rendirá un homenaje a uno de los más sonados en México: el escritor, académico y editor jalisciense Felipe Garrido, en ocasión de sus 75 años de vida, con la participación de los escritores Ricardo Ancira y Juan Domingo Argüelles, además del autor homenajeado.

Desde las 7 pm, la sala “Manuel M. Ponce” del Palacio de Bellas Artes se llenará de algarabí­a y de lectores, en aras de homenajear a un talentoso escritor, versado en las artes de la edición, sobre todo, acérrimo promotor de la lectura. Desde este espacio, va mi reconocimiento -además de un cordial saludo- al gran Felipe, en espera de coincidir de nueva cuenta.

(Nos leemos muy pronto. ¡¡Gracias!!)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on LinkedInPrint this page

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario