Del Primer Festival Cultural de Huehuecalco

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

No sé porque aunque leí la invitación que hicieron algunos habitantes del barrio, cuadrante prefieren decir, para asistir al Primer Festival Cultural de Huehuecalco; pero llegamos hasta las 18:30 horas porque le Metro, una vez más nos jugó una mala pasada y en lugar de 25 o 30 minutos que hacemos casi siempre para llegar nos tardamos casi una hora. Por eso también nos perdimos de la primera parte del programa del Festival que consistió en un desfile por algunas de las calles del barrio.

Caminamos por la Avenida Juárez y no había ninguna señal; ninguna indicación; en fin, nada que diera idea del Festival. Así llegamos hasta el cruce con Humboldt y en la acera poniente se escenificaba una obra con cuatro actores que era el entremés novohispano -decía el programa- Las albóndigas sin indicar más datos como el nombre del autor, de la compañía y de los actores. Pero logramos unas fotos del grupo y su trabajo escénico.

5Aunque la mayoría de la gente seguía su camino -rumbo seguramente al Festival de la Luz que incluía el Palacio de Bellas Artes- sin prestar atención a los actores, a la escena ni a la pobre pero necesaria escenografía.

Casi al finalizar la obra apareció una manta con la leyenda ya conocida: El Primer Festival Cultural de Huehuecalco. ‘Porque nuestro barrio tiene luz propia y somos los ciudadanos los que lo iluminamos’ en un recuadro que recuerda el color identitario del Seminario Permanente de Estudios de la Fiesta en México.

Gracias a la guía de una de las organizadoras, nunca me dijo su nombre, caminamos por Humboldt hasta un pequeño escenario en donde se acababa de iniciar la Bohemia, gracias a que el Restaurante, cedió la calle, la vía pública para que se reunieran los amigos que cada viernes lo hacen entre las cuatro paredes del Itacate.

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Así es cuatro amigos, cuatro bohemios se reunieron para la tertulia musical. El primero fue “el de la voz versátil y potencia que canta tango y bolero ranchero: Javier” quien interpretó un par de canciones al estilo de Javier Solís y después desfilaron los otros tres; todos amigos y bohemios que se reúnen en el Itacate.

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Yo decidí seguir el recorrido hasta la Calle Morelos y me encontré varios puestos con venta de alimentos, artesanías y hasta uno –más- con tema medieval enfrente de quien detonó todo este festival El Mesón del Cid (de nada por la promoción) que cumplió recientemente 40 años y en lugar de celebrarlo entre sus cuatro paredes logró convocar a varios grupos y organizaciones –y claro- también a ciudadanos para realizar este Primer Festival.

Del acceso del Mesón empezaron a surgir varios integrantes de la tuna de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM que por cierto me platicaban venían en dos autos desde La Marquesa porque cumplieron con un compromiso laboral. Así que Ángel, perdón no sé su apellido y así decía su bufanda, me platicó entre otras anécdotas el hecho importantísimo de los festejos por los 50 años de la existencia de la tuna.

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Así que muchas felicidades a todos y cada uno de los integrantes de ayer, hoy y mañana de esta tuna. Este grupo es el único que se identifica en el programa oficial del Primer Festival y anuncia el recorrido, al estilo callejoneada, por las calles de Morelos, Iturbide y Juárez.

Nuevamente del Mesón hicieron su aparición tres personajes, con vestimenta de carnaval veneciano o sea, zanqueros y hula hoop que llamaban la atención no sólo por su elevada estatura sino, además, por los vistosos y coloridos vestuarios. Incluso provocaron a los asistentes para bailar con ellos y una chica, más a fuerza por cumplir con us amigas que por voluntad propia y un padre de familia invitado por su hija no dejaron de lucir su habilidad dancística en la calle. Después de su participación de 20 minutos regresaron al Mesón.

Aproveché para regresar con mi  esposa al improvisado escenario de Humboldt en donde concluyó la bohemia del Itacate y empezó el entremés novohispana (creo) Dos guajolotes que se peliaron con un grupo del que no se tiene ni nombre ni de los actores (aunque si aparecen en las fotos). El trabajo desarrollado por los actores, a pesar de la fría respuesta del público, fue muy apropiado y la caracterización con la mínima escenografía propició un ambiente apropiado de la historia.

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Después de esta puesta en escena nos fuimos a buscar a la Estudiantina de la FCA de la UNAM pero fue inútil. No coincidimos y así nos dirigimos a los restos del Convento de Corpus Christi para conocer la exposición en sus rejas y asistir a la degustación de vino que se anunciaba en el programa pero o no había iniciado o se tardó en empezar.

Nosotros decidimos encaminarnos al Palacio de Bellas Artes para ver parte de las obras expuestas con motivo del Festival Internacional de la Luz que se desarrollaba en varios sitios del Centro Histórico, pero esa, esa es otra historia.

Ojalá que quienes organizan y convocan a este Primer Festival aprendan y corrijan detalles importantes para proporcionar información oportuna y veraz a quienes apoyamos desde estos espacios; pero para que el público que se anime a asistir pueda seleccionar los eventos que en particular les puede interesar.

Pero, sin duda, este Primer Festival Cultural de Huehuecalco es un éxito no por los logros ni las metas cumplidas; sino porque provocó y movilizó a distintos sectores de la demarcación, barrio o cuadrante de esta parte bastante olvidada del Centro Histórico a partir del sismo de 1985. Pero que hoy están dispuestos a resurgir como el Ave Fénix y debemos ser cómplices –quienes informamos y quienes asistimos- de este resurgimiento.

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