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LAS HORAS DE MI AGENDA (3° aniversario)

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Arranque de columna. Hace tres años (y conste que apenas caí en la cuenta de ello), quien esto escribe, a un paso de practicar el deporte olímpico del maquinazo, se dio a la tarea de compartir en este espacio los casos y las cosas que en ese instante atraían su atención. El resultado: Las horas de mi agenda. (El origen del nombre lo pueden encontrar en la siguiente dirección: http://florylatigo.org/?p=1154)

Al año siguiente, 2017, se dio un ejercicio interesante de lecturas que atraían otras, como ocurrió en esa ocasión con el epistolario de Octavio Paz y José Luis Martínez; y así como se dan las sorpresas bibliográficas, la sección de comentarios no se quedó atrás con las palabras de un ex compañero de la carrera, que no suscribo, pero tampoco desdeño. (La escena del crimen, aquí: http://florylatigo.org/?p=3612)

A la vera del tercer aniversario, donde los sucesos recientes y las lecturas del tiempo presente se me escapan de las manos (como las hojas desprendibles de mi calendario 2018 de William Shakespeare), he invitado a varios colegas y amigos a esta entrega especial: por simple o sencilla que sea su aportación, siempre se agradece, en aras de proseguir enlaces y gratas coincidencias.

A medida que avance la lectura de esta columna de aniversario, conocerán en su propia voz, cómo son las horas de una agenda. (Tienen ustedes la palabra.)

Anna Roig, escritora:

“Las horas de la agenda capturan momentáneamente un tiempo tan esquivo como relativo… Años, meses, días, un continuo de segundos que van trazando el camino. Reflejo de días memorables y momentos dolorosos. Notas que conjuran el pasado, faro que guía este presente, deseos que moldean el futuro. Esa agenda y esas horas están escritas con la tinta de tu esencia, de tu vida”.

Diana Alejandra Dávalos Rayo, historiadora:

Imagino las horas de una agenda como un retrato. A través de la lista de pendientes, la organización de los deseos y los pasatiempos, uno puede conocer al escritor de la misma. Más allá de su género o identidad, las personas dicen en cada agenda lo suficiente para saber quiénes son y cuáles son sus prioridades, si son innovadores o conservadores, tradicionales o eclécticos… Esto último es evidente desde el formato.

Cristina Liceaga, escritora:

“Las horas de la agenda ideal, al menos para mí, son aquellas que incluyan muchas horas de una sillita al sol, lecturas, varias tazas de té de menta frío, la voz de Magos Herrera acompañando mis lecturas. De vez en cuando una sonrisa de mi hija, y al finalizar el día, las manos de él rodeando las mías.”

Ingrid Diana Cruz Brito, historiadora:

“Leer un libro acostada sobre el césped de la Facultad, cantarte hacia mi vientre junto a la ventana llena de sol, el placer de ver tu rostro lleno de alegría, correr detrás de ti por entre pinos altos de un bosque escondido en la Ciudad, dormir acurrucados siendo arrullados por el sonido de la lluvia, … así son las horas de una Agenda.”

Guadalupe Toribio López, estudiante de Sociología:

“¿Cómo imagino que son las horas de una agenda? Son constantes e irrepetibles, sin pausas ni retrocesos, pues más allá de ser algo eterno, el tiempo es la medida de todas las cosas incluyendo el existir, esperando a ser utilizado, llenando el espacio para hacerlo parte de nuestra historia.”

Celina Aceves, historiadora y promotora del arte:

“En las horas de mi agenda no hay tiempo y lugar. Esto limita mi imaginación. Sin embargo, sí retomo tiempos y lugares. Extraña sensación cuando pienso en momentos pasados: el arte me inclina a emociones o la ciencia a la reflexión. Mis horas se convierten en algo infinito, tan infinito como el conocimiento. Amo, odio, sonrío. ¿Qué haría si no existieran?”

Ana Balderas García, lingüista y profesora:

“Las horas de una agenda son: Instantes únicos donde convergen los universos que habitan en las mentes de quienes se encuentran”.

Laura Cabrera, editora:

“Creo que las horas de una agenda están llenas de nostalgia: por lo que fue y no volverá; por lo que no ha llegado y se anhela con impaciencia; y por lo que nunca se sabrá, pues el espacio en blanco nada puede revelar”.

 

En espera de leernos en otra ocasión, como siempre, mi completo agradecimiento a ustedes. En semanas posteriores, ya se nos ocurrirán nuevas líneas en este espacio, que es suyo, cuando gusten…

(¡Nos leemos pronto!)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

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