EL DESCARADO ENCANTO DE… CALLAR, MENTIR, TERGIVERSAR O DESINFORMAR LO QUE SUCEDE EN MÉXICO

Escrito por Juliana Castellanos Pedraza el . Posteado en Guliana en el País de las Desmaravillas

*“Eso no es salvar a México. Eso es corrupción“, Jorge Ramos, periodista de Univisión  e influyente según la revista Time, al recibir el premio Burton Benjamin Memorial Award, en relación al escándalo de la Casa Blanca.

Por Juliana Castellanos P.

Indignante resulta observar lo que una inmensa mayoría de los media cumple, ante lo cada vez más preocupante que sucede en México.

Temerosos los concesionarios de medios electrónicos y los dueños de periódicos –sobre todo de circulación nacional- de perder no sólo su  sana y cercana relación con el máximo poder en el país que reside en Los Pinos, sino más bien… sus prebendas expresadas en jugosos recursos derivados de la publicidad oficial y quizá… refrendar el olvido o disimulo oficial de sus evasiones o elusiones fiscales, a la puntual llegada del mes de abril.

Así como marchan las cosas, es más certero y seguro saber a través de un medio extranjero lo qué sucede en México, pues los medios domésticos llenan sus ediciones o emisiones con notas de poco valor periodístico, y en el peor de los casos, con notas sensacionalistas, rojas, banales o de poca o nula trascendencia, al menos que la noticia provenga de un enemigo u opositor al sistema, para que entonces ¡sí! toda la maquinaria orquestada llámese impresa, sonora, audiovisual y virtual, se dé vuelo contra el rebelde hasta casi aniquilarlo o exhibirlo de muy mala o poco ética forma.

No faltan por supuesto, los grandes opinadores-aduladores que también verán incrementarse milagrosamente cada determinada época –prioritaria o emergente, según sea la necesidad, interés o inquietud a satisfacer- sus bolsillo$, por los bueno$ y únicos$ $ervicios prestados al de arriba. ¡La complicidad política-mediática los enorgullece!, es más… hasta se esmeran –en franca competencia con sus iguales- para ganarse un lugar en la mente del “chipocludo y sus comparsas”. Bueno, hasta los nominan o distinguen de igual o parecida valía, es decir, con el desprestigio y la dudosa reputación.

El problema, es que pocos mexicanos –respecto al número total de alfabetizados e interesados en seguir con detenimiento y periodicidad lo que aquí suceda y sus efectos- acuden a más de una fuente de información para corroborar lo que se les cuenta cada noche en la pantalla chica, que a ojo de esta tecleadora es el media predilecto para (des)informarse y obtener una opinión poco fundamentada e investigada, gracias a la manipulación operada intencionalmente hacia un lado de la balanza.

Millones de compatriotas se conforman o contentan con lo que los ¿¿¿notables??? pseudo-periodistas de la televisión abierta recetan cada oscurecer, a través de una ejemplar pieza dramatizada que incluya visualizar la elevación de la ceja, subir el volumen y la matización de la voz, enojarse frente a la pantalla con gestos provocadores, acudir por “uso y costumbre noticiosa” al socorrido insulto verbal directo, amén de refrendar su eterno rol de juzgador a destajo.

Y entonces para el infortunio nacional, quedan a la deriva esas informaciones de peso para ponderar lo qué en forma real y dolorosa afecta a (casi) todos.

Las noticias se maquillan a tal grado que en esa parafernalia de desinformación, no todos discriminan y cuestionan lo que sonora o audiovisualmente nos presentan en aras del info-espectáculo reinante del siglo XXI, sea significativo o trivial el contenido de cada día.

Es grave observar que en los periódicos, la radio y la televisión –salvo ya escasas o contadas excepciones- todo absolutamente todo con sello oficial (empresarial) “marche como relojito” y que lo que se piense, realice o afirme en las altas esferas del poder junto con los acompañantes sexenales –cítense ¿¿¿honorables??? hombres de negocios y ¿¿¿eficaces??? asesores-, es… ¡¡¡“la neta del planeta”: impoluta, verdadera y sin posibilidad de error o llamado a cuentas!!!

En esa perspectiva hoy se vende noticiosamente que… la economía saldrá avante, que el país está seguro y trabajando, que los mexicanos como nunca antes tendrán oportunidades de crecimiento y desarrollo con las mentadas reformas estructurales, que a nivel mundial nuestra realidad es promisoria, que como nunca antes tenemos el mejor gobierno… mentira tras mentira.

¿Y qué queda… ante la amarga experiencia de experimentar cómo el sistema acalla plumas y voces periodísticas de gran valía para la colectividad?, violando dos acciones consagradas en la carta magna: la libertad de expresión de los comunicadores probos y el derecho a la información de los lectores, las audiencias o los telespectadores.

En esta terrible inercia o vacío informativo encontramos un  país que vive uno de sus peores momentos en todos los ámbitos. Pero el sistema, en lugar de trabajar en lo que corresponde para subsanar sus errores, compensar sus ineficacias o gobernar cual debe, da línea para acallar casos terribles de: corrupción, inseguridad, violencia, impunidad, injusticia, e intolerancia a lo que no le es afín, o de escarnio o castigo firme a quienes no se sometan a sus designios o caprichos.

Casos como los de Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán, San Quintin, feminicidios, conflicto de intereses, fraudes o robos a la nación o a particulares, violación a los derechos humanos, entre muchos otros; son minimizados, tergiversados, ocultados o desaparecidos del mapa o la brújula periodística para no ser motivo de opinión pública generalizada.

Quienes tienen acceso a la red de redes, tienen a su vez el enorme privilegio de poner en la picota los asuntos de interés prioritario o vital. Gracias a este ejercicio plural y democrático, algunos pendientes públicos han trascendido a la generalidad mediática del periódico o las emisoras de radio y televisión.

Se  recordará hace unos días que gracias al coraje y la indignación de un  ciudadano que tomó una foto oportuna y que circuló en las plataformas de Twitter y Facebook, se “pudo renunciar” a un cínico y deshonesto cercano colaborador peñista, el otrora extitular de la Conagua, David Korenfeld quién todavía tiene el pendiente de rendir cuentas a la nación por sus pretendidas acciones de privatización del vital líquido –como si el recurso natural fuera de su propiedad-, según se dio cuenta a un interés israelí.

Es una verdadera lástima que ante la cerrazón de los medios masivos de difusión –no de comunicación-, la arena pública de la internet llegue sólo a un 35 o 40% de la población, misma que tiene mayores herramientas de información, opinión, seguimiento y debate sobre los aconteceres nacionales y sus efectos o consecuencias, que en la mayor parte son devastadores económica, política y socialmente.

Ojalá que por bien de México, el panorama de los media cambie a corto plazo, aunque la negra realidad por el momento, nos lo niegue. Aprovechemos pues, para esta y otras causas, internet.

P. D.1 no es justo que el mismo día 13, se perdieran las voces oportunas y justas de Galeano y Grass, extraordinarios seres que iluminaron con sus puntuales reflexiones la marcha de este mundo. 

P.D.2  otro año más en que se festeja el “Día mundial del libro”.

P.D.3  los jueces que favorecen a MVS, no cabe duda que son amparados por los diablos pinoleros.

P.D.4   la violencia empeora en algunas entidades.

P.D.5  ¿tiempos de campañas?… ¡no!, más bien de denostaciones  partidistas color hormiga.

P.D. Extra   cada día estamos más seguros de atestiguar a quien sirve el señor consejero presidente electoral del INE de apellidos Córdova Vianello y comparsas que lo avalan y no sólo le acompañan.

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