La Incursión De La Tecnocracia En La Política Educativa En México

Escrito por Flor y Látigo el . Posteado en Colaboración Ciudadana, Información General

Por: Lic. Neftalí González Del Río

Introducción.

Durante las décadas de los cincuentas y sesentas se han ido gestando cambios en la perspectiva política y económica a través de las ideas del Economista Milton Friedman y la escuela de Chicago. Sus ideas se expandieron hasta los rincones más profundos del planeta con la triunfo del modelo neoliberal ante el keynesianismo. En la actualidad sus influencias  prevalecen en la política, la educación y la producción, y además  son iniciadoras para la formación de los futuros tecnócratas. Sus tesis sobre el libre mercado[1], la desregulación de la economía y el adelgazamiento del aparato burocrático propiciaron la transformación de las relaciones sociales y la actividad económica, la manera de hacer política, y la educación la ha llevado a un sistema de competencias donde la calidad y la eficiencia reinan en la realidad social.

El ascenso del modelo neoliberal en la vida económica desbancaría cualquier intento político que estuviese en contra de la expansión del mercado estadounidense y la privatización. Los gobiernos tecnócratas han afectado radicalmente en las organizaciones políticas de todo el mundo, obligando a los países adherirse a las demandas del mercado. A consecuencia de las demandas productivas, el desgaste público y a la educación, el adelgazamiento del aparato burocrático, pronunciaron el desgaste del Estado de Bienestar, el sindicalismo  y la desconcentración de los servicios educativos. Las organizaciones sindicales y educativas  se vieron obligadas a corresponder las nuevas necesidades o, de lo contrario, peligran hacia la desaparición por la falta de productividad, eficacia y calidad.

La Escuela de Chicago impulsó un proyecto educativo para la formación nuevos líderes, especialistas y técnicos para expandir su ideología en pro del desarrollo económico competitivo de la industria estadounidense y atentar contra el desarrollismo de América Latina y del resto del mundo, donde la única ideología debería prevalecer el libre mercado sobre otras. La formación de estos especialistas y líderes políticos han desplazado al político tradicional, dejando los economistas y administradores al mando de la política. Y con ello, la aspiración profesional para el ejercicio de la política consistirá en  el saber técnico y las ciencias aplicadas en torno a la economía y la administración. 

  1. la tecnocracia: ¿qué se entiende por Tecnocracia?

El término tecnocracia proviene de dos derivados del griego τέχνη (arte o técnica) y κράτος (gobierno), y se entiende por  “gobierno de los técnicos”. Con el positivismo decimonónico el término tecnocracia adquirió mayor auge en la sociedad posindustrial. Sin embargo, los procesos históricos y económicos derivaron la transformación conceptual la tecnocracia tal como la entendemos hoy en día. En la actualidad la concebimos  con relación a los valores y fines económicos: la competencia profesional  tecnológica y el culto a la eficiencia y la eficacia.

En este sentido, el tecnócrata posee habilidades y capacidades técnicas para ejercer el poder político; es decir, “un tecnócrata es un técnico con poder (no necesariamente, en los términos tradicionales del poder político”[2]. Los tecnócratas son un grupo de especialistas encargados en el área administrativa y el dominio de las instituciones. “Ellos son el cerebro (inteligencia) del empresa e instrumentan las políticas sustantivas bajo un criterio de eficiencia, racionalidad y productividad.”[3]  Son especialistas en la toma de decisiones, por decirlo así, son los encargados de llevar a cabo la administración eficiente de los recursos a un alto grado de efectividad.

La expansión de la tecnocracia y la política neoliberal

Durante los inicios del siglo XX en Estados unidos, el pensamiento tecnocrático alcanzó su auge con la administración científica. Las influencias del Henry Fayol y Frederick W. Taylor, motivaron al desarrollo de la producción  en la industria y en la competencia técnica. Se fortaleció la visión tecnocrática a través del liderazgo para agilizar la producción. Durante la crisis de 1929, surgieron los primeros los tecnócratas norteamericanos conformados por ingenieros,  economistas y científicos; estos adoptaron la teoría macroeconómica propuesta por Keynes para superar la gran depresión con el New Deal. Con ello estimularon  el flujo económico “a través del gasto presupuestario del Estado mediante la política fiscal;”[4] y a partir de entonces se fomentó el fortalecimiento del Estado para impulsar la actividad económica.

Los logros del modelo habían alcanzado avances en el progreso económico a través de la política intervencionista. Sin embargo, el keynesianismo comenzó agotarse en la década de los setentas a partir de la crisis internacional del petróleo. La crisis trajo consigo  desigualdades sociales y estragos en la economía global a causa del modelo. Las críticas al modelo keynesiano cobraron mayor trascendencia política y económica  ante la nueva corriente de tecnócratas, reconocidos como neoliberales, entre ellos formó parte el economista Milton Friedman[5], profesor de la Universidad de Chicago y sus colaboradores.

Friedman mostraba inconformidades al modelo keynesiano desde los años cincuenta, pues su crítica consistía que el “Estado debía dejar de intervenir en la economía,  y que el libre mercado era capaz de promover el crecimiento económico.”[6] Así, pues, sus tesis favorecerían el enriquecimiento empresarial y la propiedad privada, alimentando el espíritu capitalista a través de la descentralización de los mercados a nivel global  y las políticas de intervención militar en los años setenta con el presidente Richard Nixon.

Milton Friedman y la Escuela de Chicago.

Las ideas de Friedman propiciaron  una guerra intelectual entre los profesores de la Universidad de Chicago contra los keynesianos que duraría por más de diez años.  En un inicio, Friedman no logró impulsar el golpe a los keynesianos, pero grupos muy poderosos empezaron a interesarse en sus tesis, puesto que su visión “coincidía al detalle con los intereses de las grandes multinacionales, que por naturaleza ansiaban nuevos grandes mercados sin trabas.”[7] Para llevar a cabo la expansión de los fundamentos de la escuela de Chicago, los colaboradores de Friedman: Theodore Schultz y Albion Patterson, con el apoyo del gobierno estadounidense a través de la fundación Ford financiaría estudios de posgrado a estudiantes de América latina y del resto del mundo para instruirlos con la ideología monetarista.

A partir de 1953, el gobierno pagó los viajes a Theodore Schultz y Albion Patterson para promover convenios con la finalidad de diseñar una estrategia educativa para erradicar la influencia del desarrollismo en América Latina. El director del departamento de economía de la universidad de chicago, Schultz , en su llegada a la Universidad Católica de Chile, decidió otorgar becas a estudiantes de Chile para “formar estudiantes y profesores en los fundamentos de la escuela de Chicago.”[8] La idea consistió prepararlos  ideológicamente para confrontarlos contra los economistas desarrollistas en América Latina. Y Así fue como inició una carrera educativa con fines políticos para expandir un dominio sutil de los fundamentos de la escuela de Chicago a todos los rincones del mundo. El dominio se hizo patente a través de la promoción y la financiación de becas para enriquecer los estudios a estudiantes de economía.

Formación del pensamiento tecnócrata en el caso mexicano y la expansión de los estudios de posgrado en el extranjero.

La educación ha sido un factor esencial para emprender el desarrollo técnico e industrial en México durante el cardenismo, el ejemplo más claro es la creación del Instituto Politécnico Nacional para preparar y capacitar a los obreros. Para el año de 1946 se veía venir el crecimiento económico e industrial. Nuevas necesidades políticas surgieron; puesto que se exigieron líderes que poseyeran cualidades con estudios universitarios en ámbito científico – técnico; evidentemente se reflejó con el ascenso de Miguel Alemán a la presidencia por lo tanto una nueva generación de políticos accedería en la vida política.

En aquel entonces la formación universitaria de la clase política se educaba con estudios de abogacía y en algunos de economía; dado que  la mayoría de los miembros del cuerpo político eran abogados, en su mayoría egresados de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy la Facultad de Derecho de la UNAM. Pocos eran los profesionistas egresados de otras áreas del conocimiento científico. Pero las exigencias económicas y el proceso de modernización capitalista, el país requirió a hombres especialistas a cargo de la banca y en la administración pública, de ahí que los estudios de derecho se harían aún lado para otorgarles beneficios a economistas y administradores. Puesto que la influencia neoliberal comercial a través de la teoría económica se hacía mayor seductora y comercial para los aspirantes de la política.

Al pasar los años, la preocupación del gobierno ante la inversión pública, la política fiscal, la producción de bienes y servicios y la construcción de infraestructura, las exigencias sociales y la complejidad de la estructura económica, la clase política comenzaba ajustarse a nuevas necesidades en materia de agricultura, telecomunicaciones, comercio, recursos hidráulicos y la cuestión urbana.  Para cubrir con las necesidades se dio oportunidades a los egresados de las carreras de ingeniería y economía para atender a la aparición de nuevas dependencias gubernamentales. Justamente en los sexenios de López Mateos a Echeverría se dio un incremento de economistas que de licenciados en Derecho.

Durante el mandato presidencial de Luis Echeverría se buscó innovar los “mecanismos de articulación política, la eficiencia del aparato de gobierno, la legitimidad electoral y un nuevo modelo de desarrollo económico”[9]para modernizar el aparato burocrático y estatal. Luis Echeverría incorporó en su gabinete colaboradores con formación técnica en torno a las áreas administrativas[10]. Esto fue un paso crucial hacia “la nueva generación de líderes tecnocráticos”[11] para el siguiente sexenio, puesto que los criterios y métodos de la clase política tradicional habían sido criticados y la presencia de los economistas y los administradores públicos iba en aumento.

Con la llegada de José López Portillo a la presidencia continuó con la misma estructura de selección de la clase política de sus predecesores; así, pues, el presidente “escogió a muchos que habían sido sus amigos en la UNAM o en la administración pública.”[12] La reincorporación de personas cercanas a los gobiernos de Días Ordaz, López Mateos y Echeverría significó la permanencia de la imagen del político tradicional. Sin embargo, este sexenio la incorporación de técnicos al aparato burocrático  continuó. La idea de este periodo sexenal consistió en “racionalizar y hacer eficiente la acción del gobierno”[13]para fortalecer las dependencias regidas por la economía, aspecto que conllevó hacia una postura tecnocrática en el gobierno de Miguel de la Madrid y la conclusión de un periodo donde la formación de los presidentes era la abogacía.

La tecnocracia llegó a México producto de la expansión de las ofertas educativas por parte de universidades de Estados Unidos en las áreas de Economía y Administración principalmente. El propósito del financiamiento consistió en “mejorar las instituciones económicas para así impulsar la consecución de objetivos democráticos”[14]y además fortaleció a los proyectos de investigación y los convenios entre universidades. Gracias a la fundación, en 1965 se consolidó el programa educación competitiva para incorporar a estudiantes de  países  de América Latina como Brasil, Argentina y México, donde los egresados de las universidades de Estados Unidos regresarían a sus países a ejercer su profesión de economistas. A consecuencia de ello, la clase política se rodeó con egresados de estas universidades, como Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Harvard, Ernesto Zedillo de Yale, Carlos Trejo de Cambridge y Francisco Díaz Gill de la Universidad de Chicago.

Crisis y transición del Nacionalismo al neoliberalismo en la educación.

Con la llegada del neoliberalismo en México y la instauración de los gobiernos tecnócratas, la repercusión de las instituciones y el gasto público se ha visto afectado con forme a las directrices del capitalismo y la lógica del libre mercado. El desmantelamiento del aparato burocrático, la venta de bienes de inversión a particulares y la desregulación del comercio y las finanzas, el sistema educativo se ha visto afectado a través de la implementación de este modelo y la tecnocratización de la enseñanza.

Dadas las presiones ejercidas por los gobiernos de Estados Unidos en la mayor parte del mundo se vieron afectados y otras por voluntad propia incorporarse al nuevo régimen económico. En el caso de México, la presión fue indeseable para el “Estado de Bienestar” derivado de la crisis del petróleo. En sexenios posteriores a López Portillo, México se adhirió a las peticiones del mercado, así otorgándole a empresas privadas la Banca y más adelante la industria de ferrocarriles. A partir de entonces los gobiernos tecnócratas se alinearon al margen de la ideología neoliberal.

En los inicios de los años setenta fenómenos contradictorios y complejos se presentaron durante el gobierno de Luis Echeverría, por un lado exigencia de una forma de gobierno técnica, y por otra los rezagos de los ideales de la revolución gestaron conflictos y crisis nacional el año de 1982. Las crisis fundaron la instauración de los gobiernos tecnócratas.

Las exigencias económicas han ajustado  la educación a los conceptos de calidad, capital humano y eficiencia. La educación se mide en cuanto a la mediatez de los resultados producidos y la calidad que se presenta en corto plazo. “El campo de la educación sufrió una transformación radical que afectó sus fines sociales, su estructura y su funcionamiento”[15]para alcanzar el desarrollo industrial y urbano. La modernización de la educación se enfoca el desarrollo tecnológico y el sistema de competencias.

Los cambios en la sociedad mexicana se presentaron de manera inmediata y rápida; las instituciones y dependencias gubernamentales se ajustaron a la lógica del libre mercado sin poner resistencia. Al paso de las gestiones administrativas se implementaron reformas y cambios a los protocolos que operan las instituciones mexicanas, entre ellos es la educación con relación a los programas y planes de estudio en nivel básico, medio, medio – superior y superior.  Estos cambios se hicieron evidentes durante el gobierno de Miguel de la Madrid y los contemporáneos de Carlos Salinas de Gortari.

Conclusiones.

El fin de una época dorada llegaba a su fin a nivel internacional con la crisis del petróleo. En la década de los setentas se instauraría la victoria del neoliberalismo ante el modelo keynesiano. Los principales ideólogos de la nueva corriente del liberalismo económico: Milton Friedman y sus allegados de la escuela de Chicago, defendieron que el Estado debía dejar de intervenir en la economía, y que el libre mercado sería capaz de elevar la economía global y llevaría a nuevos fines competitivos y productivos. Con ello daría inicio una nueva élite política encargada de dirigir en virtud de la técnica y la teoría económica la vida política y económica al resto del mundo y poner fin a las estructuras tradicionales para elevar el manejo de la economía en manos de los especialistas. Esta nueva clase política se apropiaría de los cargos públicos a fin de dirigir gobiernos a favor de la producción de bienes y servicios y un sistema libre de competencias.

A partir de entonces la educación y la construcción social de la realidad ante el neoliberalismo serían sujetos en función de los valores de la eficiencia, la eficacia y la calidad en cuanto la obtención de resultados. Así, pues, el pensamiento neoliberal se apropió de la realidad tras el imperialismo a través de la expansión de las ideas de las escuelas  norteamericanas y las intervenciones militares. A consecuencias de la ideología neoliberal, la educación y la actividad política se ha vuelto un recurso técnico instrumental, donde las antiguas formas de educar a la clase política quedaron atrás y las posibilidades se limitan ante la ideología neoliberal.

 

Bibliografía.

Landau, Juan D., Los tecnócratas y la elite  gobernante mexicana México, Ed. Joaquín Mortiz  1992.

Naomi, Klein, “La doctrina del schok. El auge del capitalismo del desastre”, Barcelona, Paidos. 2007

Martínez Boon, Alberto,  “De la escuela expansiva a la  escuela competitiva. Dos modos de organización en América Latina”, Madrid, Anthropos. 2004.

Meynaud, Jean, La tecnocracia: ¿mito o realidad?, Madrid, Tecnos, 1968.

Morales Camarena, Francisco J. “La tecnocracia en México”, México, Cambio XXI, 1994

Ramos González, Astrid, “El SNTE ante el neoliberalismo”, México, IEESA/ SNTE, 2013

Referencias:

[1] La premisa inicial es que el libre mercado es un sistema científico perfecto, un sistema en el que los individuos, siguiendo sus propios intereses, crean el máximo beneficio para todos. Se sigue ineluctablemente que si algo no funciona en una economía de libre mercado – alta inflación o desempleo – tiene que ser porque el mercado no es auténticamente libre: En Naomi, Klein, “La doctrina del schok. El auge del capitalismo del desastre”, Barcelona, paidos. 2007. P 80.

[2] Morales Camarena, Francisco J. La tecnocracia en México, México,  p. 27.

[3]Meynaud, Jean, La tecnocracia: ¿mito o realidad?, Madrid, Tecnos, 1968.  Pp. 90 y 91.

[4]Ramos González, Astrid, “El SNTE ante el neoliberalismo”, México, IEESA/ SNTE, 2013. P. 9.

[5] Friedman  prometía libertad individual, un proyecto que elevaba a cada ciudadano individual por encima de cualquier actividad colectiva y les liberaba para expresar su libre albedrío a través de sus elecciones como consumidores: En Klein, Naomi, “La doctrina del schok. El auge del capitalismo del desastre”, Barcelona, paidos. 2007. P. 85

[6]Ramos González, Astrid, “El SNTE ante el neoliberalismo”, México, IEESA/ SNTE, 2013P 10.

[7] Naomi, “La doctrina del schok. El auge del capitalismo del desastre”, Barcelona, paidos. 2007. P 89.

[8]Ibidem. P. 92.

[9] Morales Camarena, Francisco J. “La tecnocracia en México”, México,Cambio XXI, 1994 p. 66.

[10] Echeverría trató de rejuvenecer el sistema, introduciendo al gobierno a tecnócratas jóvenes, alentando la formación de nuevos sindicatos independientes, inyectando militancia al movimiento campesino oficial e incluso jubilando a ciertos de generales revolucionarios viejos para hacerle espacio a oficiales más jóvenes. En cuestión de meses, de hecho, Echeverría había colocado en el poder a una generación totalmente nueva: En Landau, Juan D., Los tecnócratas y la elite  gobernante mexicana México, Ed. Joaquín Mortiz  1992 p. 25

[11] Cfr. Morales Camarena, Francisco J. “La tecnocracia en México”, MéxicoCambio XXI, 1994 p. 67.

[12]En Landau, Juan D., “Los tecnócratas y la elite  gobernante mexicana” México, Ed. Joaquín Mortiz  1992. P.  36

[13] Morales Camarena, Francisco J. “La tecnocracia en México”, MéxicoCambio XXI, 1994 p. 70.

[14]Ibidem. P. 166.

[15]Martínez Boon, Alberto,  “De la escuela expansiva a la  escuela competitiva. Dos modos de organización en América Latina”, Madrid, Anthropos. 2004. p 105.

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