Serrat (Auditorio Nacional)

¡Gràcies, Joan Manuel Serrat!

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna ocasión, navegando por Twitter, encontré una frase que hoy rescato por su entera contundencia: “Como la música de padre y madre, no hay ninguna”. Y no es para menos, puesto que nuestros padres, sin siquiera proponérselo, heredan a sus hijos el gusto por ciertos géneros, cantantes o tendencias musicales, que se vuelven compañeros de viaje por el resto de la vida. Para quien esto escribe, esto ocurrió con Joan Manuel Serrat, de cuya música supe por un pequeño cassette que mi padre había grabado y que mi madre ponía sin cesar en el heroico estéreo de la casa. Sus canciones se alternaban en mi gusto musical de entonces, junto con las de Cri-Cri y la música que escuchaban mis compañeros de la primaria, de Timbiriche a Flans.

Tiempo después, la vida me llevó por otras músicas, pero de cuando en cuando, siempre volvía a Serrat. Treinta años después de mi primera escucha, el agua de azar me obsequia la oportunidad de verlo en vivo, a guisa de cierre de su gira Mediterráneo Da Capo, en un lugar de grandes recuerdos para mí: el Auditorio Nacional.

Cerca de las seis de la tarde del sábado 23, y luego de atender algunas cosas en casa, emprendí el viaje hacia el Auditorio, y allí encontrarme con tres amigos míos, también admiradores del noi del Poble-Sec; una hora después, hice mi gloriosa llegada y como había tiempo de sobra, recorrí el Paseo de las Lunas y tomé algunas fotos con el celular, aprovechando la buena vista de los alrededores. Para las 7:30 pm, recibí una llamada de mis colegas, quienes ya me estaban esperando para entrar por la parte izquierda del auditorio. Mientras ellos se formaban para comprarse un café, vi de lejos a María de Guerra y Arturo Córdova Just, colegas y amigos escritores, a quienes saludé luego de tantos años sin verles. “Gracias a Serrat, y a otros cantantes españoles, estoy en Letras”, les confesé. Después de este breve reencuentro, ellos volvieron a su mesa y el autor de estas líneas, a la fila cafetera, donde un capuchino sencillo me regresó al presente.

Al momento de ingresar por la puerta 16, nos acomodaron en los asientos marcados por nuestros boletos y el firmante de estas líneas quedó con muy buena vista del escenario. Para las 8:10, se apagaron las luces principales y sólo se veía un tono azul frente al público. En ese momento, se empezaron a escuchar los primeros acordes de “Mediterráneo” e instantes después, Joan Manuel Serrat salió al escenario para cantar la canción completa y seguirse con “Qué va a ser de ti”. Al término de estas canciones, agradeció al público su presencia y le compartió que con esta gira, Mediterráneo Da Capo, celebra 48 años del disco que le dio alcance internacional, y que el cuerpo ya no le daba para esperarse al medio siglo, para lo cual fue enfático al decir que “Si tienen algo que celebrar, ¡háganlo por adelantado!” Y siguió con las canciones del álbum de marras, de “Barquito de papel” hasta “Aquellas pequeñas cosas”, pasando por “Tío Alberto” y “La mujer que yo quiero”. (Cuando sonaba esa canción, cerré los ojos para pensar en Ella…) Al término de “Vencidos” (sobre don Quijote), ofreció un pequeño bis de “Mediterráneo” y cerrar la primera parte del espectáculo.

Al inicio de la segunda parte, Serrat compartió con el público dos encuentros de su vida vueltos canción: el primero con el “maestro de Bayona”, Charles Trenet, de quien interpretó “La mer”, y otro, con Jaime Sabines, cuyo poema “La luna” adaptó y le puso música. Y a partir de aquí, Serrat interpretó sus canciones más conocidas, como “Cantares”, “Menos tu vientre”, “Para la libertad” y “Hoy puede ser un gran día”, con la que (aparentemente) cerró el concierto. Sin embargo, el público pedía a gritos que volviera al escenario, cosa que, en efecto, se cumplió, no sin antes agradecer la presencia de varios personajes, don Quijote, Cervantes, la luna de Sabines y hasta Ulises (por aquello de volver a Ítaca), y seguirse con “Penélope” y “Fiesta”. (Aquí me extrañó que Serrat optara por la versión “corregida” en lugar de la oficial, que escuché en mi infancia, aún sin entender aquella parte modificada…) Terminó su interpretación, agradeció al público y poco antes de salir del escenario, el público pedía más canciones suyas, a lo cual Serrat accedió una vez más, con “Esos locos bajitos” (donde me deshice en lágrimas, y todos mis recuerdos de infancia me llegaron de botepronto) y la infaltable de su repertorio, “Tu nombre me sabe a hierba”, y dejar, ahora sí, el escenario tras varios minutos de fuerte aplauso.

Pasaban de las 10:15, y al momento de encontrarme con mis colegas y amigos, intercambiamos impresiones y con la satisfacción de presenciar un grandioso concierto, con el cual, les decía, “cierro un ciclo de treinta años desde que escuché a Serrat por vez primera, y ello, gracias a mi madre”. Antes de emprender el regreso a casa, me tomé algunas fotos y me despedí del Auditorio Nacional, en espera de verle pronto, como cuando se espera a un viejo amigo. (“Nos veremos en las Lunas, seguro que sí…”)

A título personal, la música de Joan Manuel Serrat no deja de acompañarme en varios momentos importantes de mi vida: desde “El titiritero” de mi infancia, hasta “La mujer que yo quiero” de mis días recientes, pasando por “Hoy puede ser un gran día”, que me refrenda el milagro de la amistad. Todavía el camino nos depara grandes cosas, porque “vale la pena vivir… para vivir”. (¡Gràcies!)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on LinkedInPrint this page

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario

Galería 2

  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Olas de mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Nubes
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de carretera
    Fotografía: Carolina Bello
  • Playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Camino a la pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Vista de la pirámide de la Luna
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje panorámico de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pieza del museo de la Cultura Teotihuacana
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres