PARA QUE SIRVEN LOS DIPUTADOS

Escrito por Adolfo Pérez Sánchez el . Posteado en Cosas de la Política

Es tiempo propicio para analizar candidatos y partidos antes de decidir por quién votar, si es que va a acudir a las urnas el próximo 7 de junio.

     En una democracia representativa como la que se practica en México, en teoría, los diputados, ya sea estatales o federales, son los representantes del pueblo y su tarea fundamental es la de legislar, o sea, presentar iniciativas de ley, analizarlas, discutirlas y aprobarlas o rechazarlas, según sea el caso, ya sea en comisiones o en el pleno.

     Para tal efecto, una vez en funciones,  los legisladores se deben apegar al llamado proceso legislativo que tiene un alto grado de complejidad, tanto, que diputados y senadores que han vivido del erario público por 40 o más años, brincando de senador a diputado federal o viceversa; de diputado federal a diputado local o de local a federal o diputado a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, no conocen bien a bien las reglas de su principal función y ya ni se diga de aquellos que por primera vez se ven beneficiados con un cargo de esa naturaleza.

     Esta deficiencia está resuelta porque en el Congreso de la Unión hay personal invaluable e inamovible que elabora el guión para cada sesión, y lo único que tiene que saber el presidente de la mesa directiva en turno y los secretarios de la misma, es saber leer y asunto arreglado.

     Podría pensarse que para desempeñar tan “alta responsabilidad” los integrantes del congreso tendrían que ser los más preparados académicamente hablando, pero no, cualquier ciudadano en ejercicio pleno de sus derechos políticos puede ejercer su derecho a votar y ser votado, sin que se le exija como requisito ningún nivel de estudios. Bueno eso dice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero las leyes reglamentarias incluyen las reglas para interpretar y decidir cómo es posible acceder a ese derecho, y desde luego los partidos políticos registrados o con registro condicionado, son los que designan a quienes serán sus candidatos al través de sus respectivos procesos internos, por lo que se pudiera afirmar que en México no hay elecciones, lo que hay son votaciones, pues la democracia interna de los partidos, que son los que seleccionan a sus candidatos, deja mucho que desear.

      Una vez que asumen el cargo, luego de protestar cumplir y hacer cumplir la Constitución General de la República y las leyes que de ella emanen, y si no, que la Nación se los demande, se dan cuenta, los que no lo saben, y los que sí, lo asumen, que no podrán ejercer libremente su facultad constitucional fundamental que es la del derecho de iniciativa de ley, pues previo al inicio del periodo ordinario de sesiones las distintas bancadas de los partidos realizan su reunión plenaria para armar la agenda legislativa que impulsarán, sujeta a negociación en la Junta de Coordinación Política, temas que obviamente nada o poco tienen que ver con la realidad social, sino con los intereses de los partidos y de los grupos afines a ellos, o de la coptación desde la cúpula del poder como fue el llamado Pacto por México, desde donde surgieron las once reformas estructurales, consensuadas entre PRI, PAN y PRD, y publicitadas como un triunfo propio del gobierno de Enrique Peña Nieto.

     Y entre la acreditación de los 500 nuevos diputados federales y la recepción de oficinas, el nuevo teléfono celular, la negociación de los órganos de gobierno y de los primeros apoyos económicos, la entrega de vehículos oficiales y los espacios de estacionamiento, vales para comida, gasolina, boletos de avión, plazas para sus asesores, trámites de gastos médicos mayores y reparto de comisiones, entre otros menesteres, queda conculcada su actividad primordial que como ya se ha señalado, es la de legislar, convirtiéndose en levanta dedos con línea sobre el sentido de las votaciones.

     Si hubiera en México una división real de Poderes, valdría la pena que los diputados federales estudiaran las treinta fracciones que consigna el artículo 73 de nuestra Constitución Federal, relativas a las facultades del Congreso, para apreciar los variados temas en los que pudieran intervenir, si fueran legisladores de a de veras y no simples comparsas, como hasta ahora lo han demostrado.

  Lamentable papel pero es la terca realidad, servir a la oligarquía y olvidarse de  sus electores y de las promesas de campaña si se tiene en mente hacer carrera política. Gestionar en lugar de legislar, y sobre todo ser disciplinados con las indicaciones de sus coordinadores, porque de no ser así los aíslan y les retiran los apoyos económicos y políticos.

       Para qué sirven los diputados ( y senadores)…

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