LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Volver a Minería. Por segunda ocasión consecutiva, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería se lleva a cabo de manera virtual; durante nueve días, presentaciones de libros como mesas redondas se realizarán desde la comodidad de hogares y oficinas, donde la participación tanto de profesionales del libro como del público en general no se hará esperar. Y a diferencia de años anteriores, la feria se realiza un mes después, es decir, del 24 de marzo al 4 de abril.

Sin embargo, para quien esto escribe esta condición no deja de generarme sentimientos encontrados… de nueva cuenta. Como siempre suele decirlo, el año no inicia el día primero de enero, sino cuando llega la FIL Minería, y ahora con la modalidad a distancia, sí se siente la pesadumbre.

Por otro lado, con esta modalidad en línea se cumple uno de mis sueños más locos cada que voy a la FIL: estar en muchos eventos al mismo tiempo. Al término de una presentación, sólo un ligero movimiento y ya estoy en una mesa redonda, y de ahí, a una conversación con un autor del momento, entre otras cosas. Lo que sí se extraña (todavía): el paseo por los stands, saludar a los colegas y amigos, y llevar de paseo a la chica que nos quita el sueño.

Mientras llega el momento de volver al Palacio de Minería, estaré en sintonía con todas las actividades que el tiempo (mejor dicho, el módem) me conceda presenciar. (Así sea.)

Recuerdo de Álvaro Uribe. En la FIL Minería de 2020, donde fui en mi carácter de “caza-firmas”, tuve la fortuna de encontrarme a Álvaro Uribe. Antes de la presentación de una antología donde participó su colega y esposa Tedi López Mills, se acercó a mí y me saludó con mucha enjundia. En ese momento, caí en la cuenta de que se me olvidó echar en la maleta mis ejemplares de Leo a Biorges y Recuerdo de Federico Gamboa, para su respectiva firma. (“No te preocupes, en la siguiente feria nos volveremos a ver, seguro que sí…”)

Fue, precisamente, en alguna edición de la feria donde conocí a Álvaro; en la cabina especial que Radio UNAM tenía por allí. Una vez que lo tuve cerca, saqué mis ejemplares de su novela Expediente del atentado y de La otra mitad, pequeña antología de ensayos, los cuales firmó muy gustoso. De este último, me preguntó: “¿Dónde lo conseguiste?” “Lo compré en algún remate de libros en el Auditorio Nacional”, respondí, “pero si veo algún ejemplar, te aviso de inmediato”. Dicho esto, integró a su dedicatoria autógrafa su correo electrónico. Nos despedimos con la promesa de volvernos a ver, y en otro palacio -el de Bellas Artes- se nos cumplió: la entrega del Premio Xavier Villaurrutia a Tedi por Muerte en la Rúa Augusta.

Son pocas, pero gratísimas, las veces que Álvaro y yo coincidimos, desde el saludo de botepronto hasta la conversación de pasillo, pasando por el correo electrónico (donde quien esto escribe, espía bibliográfico, le pasó la ubicación de los ejemplares tan buscados). En la mañana del 2 de marzo, de cierta forma, se dio un reencuentro: ese día llegó a mis manos un ejemplar de la revista Nexos, de agosto 1980, donde se publicaron tres textos breves suyos -luego reunidos en su primer libro, Topos-; horas después, las redes sociales se llenaron de notas y tuits que lamentaban su fallecimiento.

A guisa de homenaje, releí La otra mitad, y una vez que lo terminé, caí en la cuenta de que allí siempre me encontraré con Álvaro: su elegancia y chispa destellan a cada párrafo. Como siempre pontifica un amigo mutuo, hoy debe nacer su siguiente lector; mientras tanto, quede su lectura como señero homenaje. (¡Gracias, Álvaro!)

A la Alameda de ida y vuelta. La semana antepasada se llevó a cabo la primera edición de la Feria del Libro y las Artes de la Alameda, organizada por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) y Cultura Lectora. Del 14 al 20 de marzo, varias editoriales se situaron a un costado de la Alameda Central (para más señas, a un lado del otrora Restaurante Trevi, saliendo del Metro Hidalgo), donde además de ofrecer sus novedades, había buenas ofertas.

En los dos días que hice escala, me encontré, luego de mucho tiempo, a la siempre grandiosa Gloria Ávila Dorador, la Cuentera de la Tabacalera. Nos saludamos como si sólo hubiera pasado un día, desde aquel maratón de lectura en Santa María la Ribera. (No será la última vez, cuenten con ello…)

De las cosas que encontré en la feria, además de un ejemplar de Ser mujer en México de Irma Gallo (encargo de mi querida colega Rosely Quijano) en el stand de la Universidad Autónoma de Nuevo León, encontré, a precio de regalo, No todas las islas, poemario de Zazil Alaíde Collins. Y en otra parte, dentro de un montón de libros a 50 pesos la pieza, la novela El ejército de Sodoma de Rowena Bali. (Todas mis compras, para el acervo de escritoras mexicanas.)

Por vía de mi colega y amiga Sue Zurita, me acabo de enterar que, del 7 al 17 de abril, se realizará la Feria del Libro de la Alameda Central (ésta sí, ubicada donde siempre: a un costado del Palacio de Bellas Artes). Si la agenda lo permite -y el presupuesto también-, nos daremos una vuelta para saludar a los amigos, luego de tanto tiempo. (Si me ven por allí, con confianza pasen a saludar…)

Salvat ataca de nuevo. En semanas recientes, la editorial Salvat lanzó dos nuevas colecciones bibliográficas, para venta en los puestos de revistas y locales cerrados: Grandes Novelas de Crimen y Misterio y Poesía, ésta última compuesta por antologías; ambas bellamente encuadernadas.

El año pasado, y en mi fervor por la obra de Julio Verne, me hice de un ejemplar de La vuelta al mundo en ochenta días, tercera entrega de la colección anterior, Grandes Novelas de Aventuras. A raíz de ello, me prometí hacerme de un solo ejemplar de cada colección que saliera; con todo y que estaría maravilloso tener todas las colecciones en casa, los espacios ya no dan para más. (Mark Twain bien lo decía, no sin sorna: “Cualquiera te presta un libro, pero nadie te presta anaqueles”.)

De la colección de novelas de crimen y misterio, me hice de Arsène Lupin, caballero ladrón de Maurice Leblanc. Por estas semanas que corren, Lupin es harto conocido por la serie francesa protagonizada por Omar Sy (que pueden encontrar en la plataforma de “la ene roja”, por cierto), pero quien esto escribe le suena por una serie televisiva de principios de los años 90, transmitida por Canal Once en aquel entonces. Luego de mi lectura, con toda certeza Lupin se integra a mi galería de personajes favoritos. (Un día les contaré sobre todos ellos.)

Respecto a la colección Poesía, seguro que me haré de un ejemplar; nada más queda saber cuál, porque de los autores contemplados para las próximas entregas, ya tengo su obra completa o en otras antologías. (Si ustedes llevan a flor de piel ese fervor coleccionista y lector, les deseo la mayor de las suertes.)

Cita persistente. “La memoria tiene para nosotros la piadosa condición de preservar ciertos recuerdos al margen y por encima del desencanto que nos puedan infligir los años con sorpresas […]” (Álvaro Mutis, Abdul Bashur, soñador de navíos).

El Nano y el Poeta Halley. Desde el pasado mes de octubre, el Auditorio Nacional reabrió sus puertas, a fin de que los conciertos y espectáculos pospuestos por pandemia se realicen sin problema, así también darle cabida a los de programación reciente. Para este 2022, el también llamado “coloso de Reforma” recibirá a dos grandes exponentes de la música en español: Joan Manuel Serrat, los días 18 y 19 de mayo, y Love of Lesbian, para el 14 de octubre.

A finales de noviembre de 2021, el catalán universal Joan Manuel Serrat anunció nueva gira por España, Estados Unidos y Latinoamérica, El vicio de cantar 1965-2022, con la cual se despide de los escenarios. Al momento de saber la noticia, tuve emociones encontradas: por un lado, me duele que uno de mis cantautores favoritos ya no dará conciertos dentro de poco, y, por el otro, un genio del tamaño de Serrat ya puede darse ese lujo, porque se ganó a pulso su lugar en la historia. ¡Cuántos lectores de Antonio Machado, Miguel Hernández, Mario Benedetti y Jaime Sabines, nacieron gracias a sus poemas musicalizados por Serrat! ¡Cuántas infancias, adolescencias y años de madurez tuvieron como banda sonora sus canciones! Imposible enumerarles… y lo digo por experiencia.

Dentro del mismo tenor de las giras pendientes, otros paisanos de Serrat, los ingeniosos y geniales integrantes de Love of Lesbian, anunciaron en la pasada edición del Festival Vive Latino las fechas de su GiraVEHN correspondientes a México, y entre éstas, su tan prometida escala en el Auditorio Nacional, tres años después de aquel memorable concierto en el marco del vigésimo aniversario de la banda.

Con todo y que llevo poco tiempo de conocer la música de Santi Balmes y su pandilla, en meses recientes una de las canciones del álbum Viaje épico hacia la nada (#VEHN) estuvo en un momento muy importante; de hecho, cuando vi su participación en el streaming del festival, no evité llorar al momento de escuchar “Sesenta memorias perdidas”. (Ahora saben con qué canción sacaré los pañuelos desechables…) En el álbum anterior, El Poeta Halley, destaca la participación de Serrat en el tema que le da título, por cierto.

Para el firmante de estas líneas, será la tercera -y al parecer, última- vez que verá a Joan Manuel Serrat en el Auditorio, mientras que con Love of Lesbian, la primera de manera oficial -con todo y su breve participación en las Lunas del Auditorio de 2019. Llegado el momento, tendrán su crónica aparte o dentro del engranaje de estas Horas. (Cuenten con ello.)

La séptima vuelta. Ante la crisis de no terminar la reseña correspondiente en este espacio en línea, nació la idea descabellada de publicar una miscelánea sobre sucesos y personas de mi interés, aderezada con citas encontradas al vuelo de los libros y una suerte de cartelera de cosas venideras. Siete años y tres días después, con sus respectivos altibajos, estoy de nueva cuenta celebrando el aniversario de aquella cándida intentona, cuyo nombre se lo debo a un verso de Roberto López Moreno y la alternativa, taurinamente hablando, por parte de una colega a la que siempre le estaré agradecido.

Me faltarán páginas para agradecer a todos ustedes su preferencia y fidelidad por un espacio que todavía resiste los embates del tiempo.

(¡Gracias! Nos leemos pronto.)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

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