DE LA INEFICACIA INSTITUCIONAL A LA DIGNIDAD AYOTZINAPENSE

Escrito por Juliana Castellanos Pedraza el . Posteado en Guliana en el País de las Desmaravillas

Por Juliana Castellanos P.

*En memoria de José Carlos Robles Montaño. Amigo, compañero, maestro de la talacha periodística, socio fundador de Flor y Látigo; fallecido el pasado 14 de agosto a quien mucho extrañamos en esta tarea. 

*El dolor no se negocia… Padre de normalista desaparecido el 26 de septiembre de 2014, en Iguala Guerrero.

Casi cuatro meses han transcurrido desde aquel hecho trágico y condenatorio a todas luces racionales y del que el mundo entero, escucha de diversas formas una sola exigencia a las ineficaces autoridades mexicanas… “¡porque vivos se los llevaron, vimos los queremos!”

Es el clamor que aflora una compleja mezcla de sentimientos… el de la impotencia, el de la rabia manifiesta, el de la indignación de un país entero que desde el inicio del nuevo siglo ha sido víctima -daño colateral- constante de una guerra iniciada con Fox, contaminada con Calderón, inadvertida mediáticamente -salvo honrosas excepciones- y acallada institucionalmente con Peña; pero que conforme pasa el tiempo lejos de acabarse se transforma en dolor eterno ante los horrores que han padecido miles de muertos, heridos, huérfanos, familias desmembradas y peor todavía… desaparecidos.

Nadie imaginaría que aquella noche en -quizá- la entidad federativa más dolida de tanto desatino y abuso institucional por décadas -entre éstos, la llamada guerra sucia de los setentas-  se despertaría al México Bronco que ha saltado a lo largo y ancho de las calles para exigir… ¡JUSTICIA!

Ese día, impunemente fueron asesinados estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, que pretendían botear para reunir fondos, otros tres civiles más corrieron la misma suerte a manos de policías municipales que en lugar de servir y proteger a la población, se han coludido -pareciera ser en todo el territorio nacional- con mentes criminales para aplicar lecciones ejemplares a quienes se atrevan a amenazar los intereses políticos y económicos de esa región guerrerense, y con ello coadyuvar a la desaparición de 43 jóvenes, futuros maestros, de entre 18 y 25 años, de los que hasta la fecha nadie sabe explicar su destino fatal.

Sólo a duras penas -gracias a presiones nacionales e internacionales- y con múltiples desaciertos institucionales, se anunció con un sinnúmero de interrogantes, la identificación de uno de ellos, vía ADN.

Primero fueron los compañeros, padres y amigos quienes manifestaron su dolor y coraje ante la apatía e ineficacia de los servidores públicos a todos los niveles -desde la municipal a la federal- para después en forma solidaria, sumarse la sociedad de todo el orbe a la exigencia de reintegrarlos vivos.

¿Cuántos ángulos de análisis, aquí contenidos para tratar de explicar lo inexplicable?… varios, que trataremos de exponer:

-La cruda realidad política de un México que no acaba de ver concretada la añeja aspiración de un verdadero cambio democrático. Seguimos padeciendo a diario y en todos los rincones de México, servidores públicos o representantes populares de quinta que cobran y se comportan como de primer mundo y cuyas acciones no hay día en que no se cuestionen por inútiles, incapaces, corruptas, impunes y cínicas.

Ámbito neurálgico al que sólo le importa “hacer negocios a cualquier precio y contra la voluntad generalizada de millones, descuidando, olvidando, posponiendo lo social que cada día lacera inexorablemente.

Dedo en la llaga, al mostrarnos los hechos de que en buena parte del territorio nacional son parte esos poderes de, o contribuyen de alguna forma o apoyo con el crimen organizado, al cual estarían obligados a combatir, erradicar, aminorar.

-Gris procuración de justicia que sólo atina a expresar a través de su titular Murillo Karam y coadyuvantes, su cansancio o su indiferencia-hartazgo para resolver casos y más casos que se acumulan cada día, semanas o años, quizá el sexenio entero; pero que en especial, en este caso pareciera enredar más la madeja, burlarse de las familias afectadas y jugar peligrosamente con el tiempo de espera para que se desgaste la atención o el interés de la colectividad.

-Mediocre autoridad educativa la que padece el país a lo largo y ancho y que debería estar solucionando parte de esta problemática. ¿O, acaso se ha visto al titular de la SEP, o alguno de sus cercanos asesores y subsecretarios visitar la Normal de Ayotzinapa -u, otras que lo requieren urgentemente-, para conocer de viva voz las inquietudes y necesidades, solucionar las carencias y apoyar las tareas?

Vergüenza deberían darles al señor Chuayffet y a su séquito de coadyuvantes, las condiciones de estas escuelas rurales, abandonadas a su suerte por la sistemática descalificación de ser semilleros de violencia, criminalidad o insurgencia. ¿Acaso los de cuello blanco temen enfrentar a personas más conscientes y cuestionadoras de la realidad? ¿Hay consigna institucional – o, trasnacional-  de dejarlas morir a su suerte?, la actual reforma estructural orientada al ámbito educativo no es casual sino causal, en términos neoliberales.

-Medios de comunicación, oficialistas y oficiosos, apoyo sólido y cómplice de un poder político-empresarial putrefacto al que sólo le interesa despilfarrar millonarios recursos publicísticos y propagandísticos para cantar en voz alta logros inexistentes y ocultar los verdaderos problemas que afectan a la nación.

¿Qué calidad moral pueden tener quienes desde sus trincheras de información y análisis mienten, tergiversan, ocultan, desinforman, denostan o, magnifican los hechos y resultados de los protagonistas de un verdadero infierno político, social y económico?, ¿podrán sus gananciales económicos, permitirles vivir con la conciencia tranquila, cuando faltan a su cotidiano deber periodístico?

Si bien en México se viven dichos horrores, vale subrayar la situación de estas 43 familias mexicanas que con dignidad han soportado y soportarán la peor tragedia de sus vidas, expresada de mil y un formas.

Se ha trastocado vil y perversamente la esperanza de reencontrar a sus hijos desaparecidos -no olvidemos la frase indignante del “supérenlo” peñanietista-, se ha ofendido su dignidad con ofrecimientos de dinero y otros recursos materiales; ante la apatía institucional, han pasado por alto las amenazas o los señalamientos públicos del dedo flamígero de la sinrazón; han sobrevivido a los infinitos intentos -públicos y privados-  de acallar sus exigencias y bloquear sus marchas y manifestaciones.

Valor y fortaleza, lección perenne e invaluable de la gente de Ayotzinapa.

Por fortuna, en la memoria colectiva de los mexicanos sigue presente esta causa justa, no la olvidemos sino por el contrario, sigamos sumando esfuerzos para que la presente administración -o las que le sigan-  no se salga con la suya, es decir… archivar un caso grave y doloroso de INJUSTICIA INSTITUCIONAL. 

P. D. 1   tampoco demos la espalda a Tlatlaya, Guardería ABC, mineros de Pasta de Concho y otras heridas que no cierran.

P. D. 2   2015 inició casi, con la noticia triste del adiós a Don Julio Sherer García, maestro del periodismo independiente en México y cuyo ejemplo ha germinado en algunos casos de escritura e investigación noticiosa.

P. D. 3  infinitas gracias a Sonia Isela por construir pacientemente esta nueva edición de Flor y Látigo -la quinta- y a José Macario, por rescatar nuestros archivos de la edición pasada que se subirán poco a poco. Así como a mis compañeros-socios por hacer realidad de nueva cuenta nuestra página.

P. D. 4   seguiremos alzando la voz.

P.D. 5   buen año a nuestros cibernautas.

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