¿Los peñistas podrían despeñarse?

Escrito por Manuel Castañeda Riou el . Posteado en Parador Político

La campaña de Enrique Peña Nieto sigue con los sabores de su figura, el carisma de su buena imagen, la larga historia “institucional” que representa el partidazo, los buenos oficios del grupo Atlacomulco que se apodero también del partido, y las diversas revistas de lo más “chic” para ensalzar las virtudes de pantalla; sobre todo hay que reconocer que tiene ante sí un “porcentaje alto” para “competir sanamente” en las elecciones del presente año y llegar como el “triunfador que necesita el país”. Sin embargo, existen elementos que pueden hacer caer esa figura y ese porcentaje en cualquier momento, veamos las situaciones que se le han presentado al PRI:
i). En un acto de campaña en Chilapa de Guerrero un aspirante a diputado José Dolores Flores (revivió las mejores prácticas del PRI), en donde llevaron al “evento” tortas, refrescos, arroz, bolillo con jamón; que hasta la fecha no sabemos cual de estos “complementos alimenticios nutricionales” enfermaron a unas mil persona, pregunta ¿siguen con el lucro de la pobreza para actos de campaña al viejo estilo?; ii). EPN ha cobijando a ciertos personajes emblemáticos, como Carlos Hank, quien estuvo presente en un acto de campaña en Baja California y platicaron varias horas ¿de qué?, ¿financiara al candidato del príísmo?; iii). El tema de la narcopolítica lo sigue impulsando tanto el presidente Calderón, cómo ahora los panistas volcados hacia la candidatura de Josefina Vázquez Mota y eso puede permear en el electorado, sobre todo en aquellas entidades en donde la guerra contra la delincuencia organizada ha vulnerado el ánimo familiar pero no las ganas de que se resuelva a como de lugar; iv). “Siguiendo el hilo de la sospecha”, tres gobernadores del estado de Tamaulipas entre ellos Tomás Yarrington, están acusados (y exhibidos), por tener relaciones con el narcotráfico, lo cual; v). Ha dicho nuestro presidente de la República que “quien no combata el crimen no deberá de gobernar”; vi). Por tanto y siguiendo al general Guillermo Galván Galván, “se trata de una metástasis, una infección que afectó a todo el cuerpo social”; vi). Entonces ¿esos mísiles (mediáticos) van directamente a lo que fue el pasado oscuro y nada claro del priísmo?; vii). Se ha dicho una y otra vez por analistas que la propuesta de Peña en cuanto a lo económico no es diferente al modelo liberal que sumió al país en quiebres económicos constantes y sonantes -auque las finanzas públicas estén sanas- ¿entonces qué modelo económico propone?, viii). Su estilo de hablar es el mismo de todos los priístas –y de todo político (pausado, con esperanzas fuera del límite y con una mirada conquistadora) y cuyo comportamiento (asegura ante propios y extraños que será presidente ¿haiga sido como haiga sido o haiga de ser como haiga de sero al estilo de la alquimia tricolor?); se asemeja mucho a Adolfo López Mateos (quién decía en sus mejores momentos “qué me toca viaje o vieja”, sobre todo ahora con un nuevo libro que anda circulando que pone en abierto todos los amores del mexiquense (no faltará alguna fémina que en un acto de campaña evoque profundos sentimientos –ya sea con ánimos provocadores o no- hacia el exgobernador y su respectiva cadena de suspiros hacia las demás); ix). Su relación con televisa va más haya de lo que vemos en “pantalla” y en revistas –telenovelescas- (“en las cuales ha aparecido”, en donde la propuesta hacia el país y sus ciudadanos podría quedar en ¿continuará?, pero sobre todo, ¿favorecería a esa cadena televisiva por los favores recibidos, para enriquecerla una vez más, ganando la presidencia?; x). ¿Quién le ha estado aportando dinero para sufragar sus viajes, casi por todo el interior de nuestra nación? Y también los demás candidatos debería de reportar ya sus gastos ¿por qué no lo hacen, algo ocultan? El peñismo se muestra confiado de sus “capacidades” para conquistar el poder aunque sea con la “guapeza” insuperable del “tricoatlacomunquense” -vaya trabalenguas-, cosa muy diferente contra sus “rivales” o “enemigos” (ya que en una guerra como la que enfrentamos en la política y con el narco, lo propio es llamar las cosas como son), pero sus contrincantes harán hasta lo imposible para que caiga el puntero. Lo cierto es que el que se siente más seguro puede ser derrotado; todavía les queda tiempo a sus rivales para tumbarlo, ello requerirá mucha estrategia, demasiada confrontación, y posiblemente llevarse a la “sociedad entre las patas”, -claro sin visión de estado-.

manuelriou@hotmail.com

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Manuel Castañeda Riou

Lic. En Ciencias Políticas y Administración Pública; Lic. En Derecho ; Diplomado en: Derecho Procesal del Trabajo; Profesor en las materias: Teoría del Estado, Legislación Admva., Financiera, Historia de las Ideas Políticas y Económicas. Miembro Fundador del Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia (UNAM FES-Acatlán). Colaborador: articulista del Periódico Voz e Imagen de Chiapas (http://www.noticiasnet.mx) columna paradero político.

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