Presentación a punto de zozobrar

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Entre la Fiesta y la Historia

Hugo Arturo Cardoso Vargas

También podría haber titulado esta crónica como presentación pasada por agua; el naufragio de una presentación y cualquier otro título que destacara el papel del agua en la presentación.

Pero el leedor se preguntará, con toda razón, presentación de qué o quién. Así que vamos a darle una relación lo más pormenorizada posible de esta presentación a punto de zozobrar.

Ya todo mundo, o casi, sabe que soy el fiestero; el que estudia la fiesta el que coordina un Seminario Permanente de Estudios de la Fiesta en México que tiene su sede en la FES Acatlán UNAM y que por eso voy por México de fiesta a veces con mi esposa y a veces también con mi hija. Así vamos con maletas, petacas y hasta sombreros recorriendo los lugares donde la fiesta convoca a fieles y también a observadores e investigadores sin que falten las cámaras digitales –como debe ser en esta época.

Como testimonio de las andanzas de investigar la fiesta están los dos libros que hemos publicado como Seminario, gracias a la colaboración de algunos –no todos- los colegas que participan en el Seminario de la Fiesta. Pero hacía falta un libro que de manera más amena me permitiera conservar algunos aspectos o detalles de la fiesta y al mismo tiempo hacer posible que el lector me acompañara en esa aventura por la fiesta en México.

Así surgió el libro De fiesta por México publicado conjuntamente por el Seminario Permanente de Estudios de la Fiesta en México y el Cabildo Nacional de la Crónica de la Ciudad de México y que gestionamos para que se presentara en el marco de las fiestas que se registran, como crónicas, en el libro. Porque en el libro se registra desde La Romería a Nuestra Señor de la Asunción de la Villa de las Aguas Calientes hasta Las morismas en Pánuco Zacatecas pasando por las fiesta a Nuestra Madre Santísima de la Luz, patrona de la Diócesis de Guanajuato; la fiesta a Nuestra Señora de la Asunción titular de la Catedral de Oaxaca; la fiesta en honor de Nuestra señora de los Remedios de Cholula en Puebla; las celebraciones de la Santa Cruz en Peña de Bernal, de Santa María Magdalena Andayomoha, Señor Santiago y Santa Ana Effatha en Querétaro; la imperdible fiesta a Nuestra Señora de la Candelaria en Tlacotalpan Veracruz y la fiesta en honor de San Antonio de Padua titular del Convento e iglesia de Izamal y en Mérida Yucatán.

Yo quería que la primera presentación De fiesta por México fuera en Las morismas en Pánuco Zacatecas pero mi impresor decidió otra cosa y no fue posible. La tercera opción fue en Querétaro, Estado por demás fiestero porque en una semana asistimos a tres celebraciones: Santa María Magdalena, Santa Ana y Señor Santiago y que corresponde a dos barrios y a la parroquia de la ciudad de Santiago de Querétaro. Porque la segunda fue la ciudad de León pero llegó nuestra solicitud cuando ya había pasado la fiesta y estamos esperando nueva fecha para regresar.

Así que en estos asuntos mi esposa y yo, una vez más nos embarcamos en un viaje con destino, primero a la ciudad de León de los Aldama para contactar –personalmente- al Cronista de la Ciudad el Licenciado en Derecho Carlos Arturo Navarro y hacerle entrega material del libro porque conocía la versión digital.

Salimos de la Terminal Norte para León, supuestamente, a las 00:05 del viernes 22 de julio pero por razones técnicas el autobús salió una hora más tarde y aun así llegamos a nuestro destino a las 4:40 de la mañana y estuvimos casi cuatro horas en la terminal hasta que a las 8 nos dirigimos al Centro Histórico y llegamos a la Catedral y después esperar la llegada del cronista al Archivo Municipal.

Don Carlos, una verdadera enciclopedia viva que conoce los vericuetos los errores y las equivocaciones (de autoridades y cronistas) de su ciudad nos recibió amablemente y después de los saludos y dar la razón de mi presencia en León intercambiamos libros entre ellos no podía faltar De fiesta por México además de 690 años de la Ciudad de México y otros de compañeros como María Elena Solórzano Carbajal y Manuel Garcés Jiménez.

A su vez el licenciado Carlos Arturo me obsequió varias de sus publicaciones que sería largo enumerar. Así que gracias colega cronista Carlos Arturo Navarro por su gentileza y esperamos pronta fecha.

Salimos de León a las 12:00 con rumbo a la terminal porque queríamos estar en Querétaro antes de las 15 horas porque en viernes seguramente no encontraríamos a ningunos de los funcionarios de la oficina del cronista del Estado (y creo que de la capital también) el Doctor en Derecho Andrés Garrido del Toral. Pero el autobús nuevamente nos obligó a llegar a nuestro destino a las 15:30 y de ahí hasta el Centro Histórico de Querétaro el trayecto no es tan corto pero llegamos muy pronto y afortunadamente se encontraba el colega Garrido del Toral.

Nos presentamos y nos recibió en su despacho lleno de discos y dvd con diferentes, muy diferentes, géneros musicales que ocupaban distintos espacios no solo de sus dos escritorios sino algunos archiveros o su equivalente. Platicamos muy brevemente y después de un intercambio de libros recibí dos libros de Garrido –Querétaro en 1867: ciudad sitiada me parece una autobiografía- y me presentó a quien se encarga de la logística de los eventos que organiza ya sea el cronista a través de su oficina o las distintas autoridades municipales.

Una vez cumplida la misión nos retiramos del Palacio Municipal para desayunar, comer y casi cenar; después un recorrido por el centro de la capital y a descansar. Porque debo decir insistía en ir a Santa María Magdalena Andayomoha para que ahí se presentara el libro De fiesta por México, pero el colega Andrés siempre evitó la “invitación” que le hice.

Al otro día un nuevo recorrido por Querétaro y por la tarde noche de regreso a la Ciudad de México; pero con la intención de regresar a Querétaro para cumplir con el compromiso de presentar De fiesta por México el jueves 28 a las 118:45 horas en la patio central del Palacio Municipal.

Llegó el jueves 28 y después de concluir trámites y demás pendientes académicos, personales y familiares llegamos a la terminal a las 10:40 con mala suerte porque no había ya lugares en el autobús que salía a las 11:00 horas y sólo hasta las 11:20. Nunca nos imaginamos que esos 20 minutos de diferencia iban a marcar profundamente nuestro viaje.

Nos tocó el momento de abordar el autobús y ¡sorpresa! no era uno de dos pisos como me dijeron en la ventanilla sino otro que entró de emergente y de un solo piso. La jefa de piso me dijo que era lo mismo viajar en una que en otra modalidad; pero, evidentemente, eso no es cierto. En fin salimos de la Terminal Norte.

Y ahí vamos, una vez más, por la siempre –pero nunca como este día-complicada carretera a Querétaro y a pesar de la lentitud evidente del chofer la unidad cruzó la Caseta de Tepotzotlán, previa escala en la terminal. Pero apenas unos kilómetros adelante en el único tramo de contraflujo de la carretera que decidió seguir el chofer, por evitar algunos minutos, sucedió lo inevitable: un remendó choque entre un torton y cuatro o cinco vehículos particulares. La consecuencia esperar más de 60 minutos para que despejaran la carretera y todavía vimos los restos destrozados de lo que fueron vehículos particulares que estaban siendo movidos por grúas.

Una de las pasajeras decía en voz alta “Pero por qué no avanza” y mentalmente respondí “porque hay un enorme montón de vehículos delante que tampoco se mueve.” En ese tiempo la misma pasajera entró a la cabida del conductor como tres o cuatro veces en una de ellas dijo: “Ya hasta me va a soñar” y regresaba resignada a su lugar. La última vez nos dijo a todos los pasajeros: “No hay remedio, ahora con la buena vibra de todos, solo esperemos a que avance y lleguemos a nuestro destino.”

Pero la “buena vibra” no fue suficiente porque sobre la carretera a la altura de San Juan del Río una pipa después de chocar derramó su contenido en la cinta asfáltica y provocó una conflagración que cerró la movilidad de la carretera entre México y Querétaro por más de 5 horas: ¡5 horas!

Así, después de superar el lugar del accidente el vehículo empezó a avanzar lentamente, demasiado lentamente, para nuestra desesperación. Porque ya son las 16:00 y ni siquiera cruzamos San Juan. El tráfico está ausente sobre la carretera; porque en las dos direcciones es enorme la fila de vehículos que no avanzan. Así que nos dieron las 2 y las 3 y las 4 (de la tarde) y seguíamos detenidos. Siguieron las manecillas del reloj avanzando porque los vehículos ni para cuándo y nos dieron las 5 y las 6 y el avance más lento, lento, lento …

Yo al principio hasta tranquilizaba a mi esposa:” íbamos con una diferencia de tiempo apropiada” pero después de las 18:00 el desesperado era yo y ni como relajarme. Bueno sí: desde antes de las 18:00 empezó a caer un torrencial diluvio que a ambos lados de la carretera complicaba la movilidad vehicular y era tanta la cantidad de agua que poco a poco los riachuelos empezaron a formar enormes ríos que corrían paralelos sobre la cinta asfáltica.

Todo complicaba la movilidad y no podríamos llegar a Querétaro a la hora prevista ni menos para a levantar una pequeña parafernalia: un tenedero fotográfico y una exposición de fotografías que estarían, eso habíamos planeado, a la venta.

Finalmente a las 19:00 llegamos a la terminal que también estaba pasada por agua y tanto que los de intendencia trabajaban a marchas forzadas para desalojar el agua que ya había invadido pasillos  y negocios aunque al hacerlo no tenían precaución y algunos viajeros –que llegaban o salían- recibieron un bautizo de agua sucia, fría e imprevista.

Bajamos rápidamente del autobús –decía mi esposa “Que el chófer no puede cambiar de carril, los de los otros carriles avanza sólo este … no”- y nueva sorpresa no había taxis ni para remedio y total a comprar boleto pero en ese momento leí: “1 ½ hora para abordar taxis”. Lo que supondría llegaría a mi destino como a las 21:00.

Con boleto en mano nos dirigimos a la enorme fila de aspirantes a abordar taxis y ya eran las 19:30 y yo creía que era la venganza del Señor Santiago por haber cuestionado la visibilidad de su fiesta en Querétaro.

Pero en un mundo tan adverso apareció una luz. Estábamos en la fila para abordar el taxi, con muy poca paciencia y más desesperación pensando en opciones y solo se me ocurría que un Santiago (de nombre o de apellido, no importaba) motorizado viniera en nuestro rescate.

Y el milagro se hizo. Así es. De repente entre los numerosos vehículos que llegaban a recibir o despedir a los viajeros vi –mi esposa en sus cavilaciones no- un chófer que hacía señales apropiadas y que yo esperaba  con verdadera vehemencia. Así que sin dudarlo de dije a mi esposa “Ven, rápido.” Ella por inercia se dejó llevar. Le dije al conductor lo que quería saber y sin dudarlo, incluso antes de que abandonara el vehículo el pasajero que venía en el asiento de copiloto, abordamos e indicamos al conductor nuestro destino.

En todo este tiempo la lluvia no dejaba de mojar vehículos, personas y todo lo que estaba entre las nubes y el suelo lo que complicaba el tránsito de vehículos y personas. Tanto que avanzamos con cierta rapidez pero salpicando agua a ambos flancos de la unidad y tratando de eludir evidentes baches, aunque no muchos como en Naucalpan y algunas delegaciones de la Nueva Ciudad de México.

El gran momento fue cuando llegamos a la calle Pasteur, porque en todo el trayecto el agua se movía conforme la topografía del terreno; pero en Pasteur –se suponía cerrada por obra y que temerariamente tomó nuestro conductor- nos esperaba un verdadero río. Porque una avenida de agua había superado los límites de guarniciones y llegaban a la rodilla o un poco más abajo a los que esperaban abordar los camiones y que atrapó desde hace mucho tiempo a los transeúntes que necesitaban ir de un lugar a otro a pesar del tremendo aguacero.

Incluso en la otra banda -banda es el camellón que divide la vía- los vehículos particulares circulaban con mucha precaución porque con la llegada del agua aparecieron piedras que buscaban eludir los conductores con mucha pericia y mucho temor. Por nuestra parte el vehículo avanzaba a pesar del río incluso laguna que se formó en el cruce con la Alameda y el conductor eligió una ruta aunque un poco más larga más rápida.

Finalmente llegamos al Jardín Guerrero y a correr, por el agua y por el retraso en que íbamos cruzamos el Jardín con todo y su carpa para albergar a los jaraneros o huapangueros no sé y entramos por la puerta media abierta del Palacio Municipal y ahí estaba la colega y amiga Juliana Castellanos en su participación y un poco escondido entre el no tan escaso público–dadas las condiciones climatológicas-  estaba el colega Doctor Andrés Garrido.

Respiré profundamente y me acerqué a Andrés para reportarme porque como en Santa María Magdalena Andaymoha llegué con maletas, libros y todo mi equipaje pero me despojé de toda angustia y me senté a oír la exposición de Castellanos Pedraza, por cierto Gracias colegas y amiga por lo expuesto.

La maestra Juliana Castellanos en su intervención en la presentación del libro en Querétaro. Foto: Clara Nila de Cardoso

La maestra Juliana Castellanos en su intervención en la presentación del libro en Querétaro. Foto: Clara Nila de Cardoso

Después Andrés Garrido me invitó a pasar al frente y realizó una interesante presentación del autor del libro De fiesta por México y de estas líneas con lo que terminó de cautivar al público que permanecía en sus lugares a pesar de la música que llegaba del jardín. Aprovechó algunas de mis distinguidas experiencias en Querétaro con motivo de investigar la fiesta y después me dejó ahí frente a un público que cada vez se iba haciendo menor. Pero eso es otra historia que está por escribirse.

Pero regreso a la diferencia entre abordar el autobús de las 11:00 y el de las 11:20 horas. La colega Juliana consiguió -uno o dos días antes- su boleto y por eso salió a las 11:00 y a pesar de dar un enorme rodeo por tierras bastante inhóspitas llegó aproximadamente a las 15 horas a Querétaro y por esos 20 minutos no enfrentó la inmovilidad, la desesperación y el llegar a las 19:00 a la ciudad que marcó el fin del quimérico imperio de Max (como lo llama amigablemente Andrés Garrido). Nosotros sin imaginarlo tardamos 20 minutos en abordar y ¡qué tal! siete horas y media en un recorrido de dos y media a tres horas en condiciones normales. Pero sin duda Santiago el Mayor, el patrono de España y de esta Ciudad, decidió castigar mi crónica en torno a su casi invisible fiesta.

Foto: Clara Nila de Cardoso

Foto: Clara Nila de Cardoso

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