Tehuacán Huele a Muerte

Escrito por Adolfo Pérez Sánchez el . Posteado en Cosas de la Política

Por: Adolfo Pérez Sánchez

     “Tehuacán huele a muerte”, me dijo una distinguida tehuacanera que decidió regresar a radicar a su tierra natal, a esta ciudad maravillosa que en otros tiempos fue conocida y reconocida como “ciudad de Salud”.

     Me impactó la expresión y al ver mi asombro, afirmó: “los empresarios, industriales y desarrolladores de vivienda, y los gobiernos municipales han ido acabando con la flora y la fauna de esta ciudad, contaminando el medio ambiente y los mantos friáticos y los alimentos en detrimento de toda la región”.

    “Huele a muerte por los millones de aves, de cerdos,  de ganado caprino y bovino  que han sacrificado durante décadas en condiciones insalubres y alimentados con químicos, sin que les importe la salud de la población. Acabaron con la flora, con la fauna, se apropiaron del agua de los manantiales y contaminan con los desechos químicos y residuos peligrosos que arrojan irresponsablemente a los drenajes o al aire libre, porque no hay un relleno sanitario para la basura que garantice su tratamiento adecuado ni un confinamiento para residuos peligrosos o un incinerador para reducir a cenizas el material infeccioso de los hospitales.”

    Y creo que no le falta razón a nuestra paisana, cuyo nombre omito por razones obvias, se acabó la industria de la jarcia, la artesanía del ónix a gran escala con calidad de exportación, el boom de la maquila se desplomó, dejando sin empleo a cientos de personas, cerraron las fábricas de refrescos cuando pasaron a manos de capitales foráneos; marcas como Aguas de Tehuacán, Peñafiel, Balseca, El Riego y Garci Crespo, entre otras, ya no se comercializan unas y otras de plano desaparecieron del mercado o se envasan en otras latitudes.

     De qué vive Tehuacán?, prácticamente del sector servicios porque no hay plantas productivas generadoras de empleos masivos y bien remunerados. El sector comercio paga mal y explota a sus empleados con horarios infamantes y prestaciones mínimas y lo mismo sucede en el ramo hotelero y restaurantero, en el sector educativo o la rama de agencias automotrices. Lo que sí tiene mucho éxito son los llamados giros negros que proliferan con todo y lo que se comercia en ellos: drogas, alcohol y trata de personas.

     Territorialmente hablando Tehuacán no tiene para donde crecer, está conurbado con las juntas auxiliares de San Nicolás Tetizintla, San Lorenzo, Coapa y San Pedro, y por lo consiguiente no tiene capacidad para cultivar productos agropecuarios. Por ejemplo la industria avícola y porcícola tienen sus oficinas administrativas en Tehuacán, pero sus granjas están fuera de la ciudad, en una palabra, la ciudad vive de la prestación de servicios en general y fundamentalmente del comercio y el turismo.

     La desigualdad social y económica es una constante en Tehuacán, aunque no es privativo de este lugar, sucede por igual en toda la geografía nacional. Pero en el caso concreto es de notar que un número reducido de familias de ascendencia árabe, libanesa, española, y algunos, muy pocos, mexicanos, acaparan la riqueza en la región creando un gran desequilibrio en la distribución de la riqueza y el bienestar común, y ante la ausencia de gobiernos municipales con visión y conocimiento del arte de gobernar un territorio y administrar un ayuntamiento con eficacia, conocimiento y experiencia, el caos es total.

     Tiene viabilidad Tehuacán?, considero que sí, siempre y cuando se involucre la sociedad civil en tomar el pulso a la problemática y participar en la solución de la misma, exigiendo a la autoridad el cumplimiento de sus obligaciones sin demagogia, manipuleos o simulaciones. De qué sirve tener en el estado de Puebla cinco senadores de la República, una sobrerrepresentación nunca vista en la historia reciente, dos diputados locales en Tehuacán y un diputado federal y una presidenta municipal. De poco sirve porque operan por separado en función de sus intereses de partido o de grupo y al margen de la sociedad, que con su voto los llevó a esos cargos.

     Es tiempo de actuar con una visión diferente si se quiere una ciudad más armónica, viable y segura. Es tiempo de hacer a un lado la apatía, el desinterés y el egoísmo. Actuar sin sectarismos y con una visión de conjunto, pasar de una democracia representativa a una democracia participativa, donde las decisiones se tomen en forma colegiada con la sociedad y no unilateralmente por quienes detentan posiciones de poder, porque el poder se lo deben a los ciudadanos que son los mandantes, los que mandan, y los mandatarios los que obedecen, o sea los políticos en su calidad de empleados del pueblo. Cuando se entienda esto a cabalidad los políticos asumirán su verdadero papel y tal vez aprendan a servir porque para eso se les paga un sueldo.

     Gobernanza sería tal vez un camino apropiado, entendido este término de reciente creación para denominar a la eficacia de la calidad y la satisfactoria orientación de un estado, hecho que le atribuye a éste una buena parte de su legitimidad. Puesto en otras palabras, sería algo así como una nueva forma de gobernar, que promueve un nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, fundamentado en la participación de la sociedad civil a todos sus niveles: nacional, local, internacional y regional.

     Gobernanza, entendida ésta como el arte  o modo de gobernar que tiene como propósito la consecución del desarrollo económico, social e institucional duradero, instalando el sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y la economía de mercado.

     No hay que olvidar por último, que la política es tan importante, que no se puede ni se debe dejar en manos de los políticos.

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