Voladores mexicanos: tras la huella de Bautista

Escrito por Hugo Arturo Cardoso Vargas el . Posteado en Páginas del Pasado

El caso de los marchistas es especial porque han logrado rescatar el prestigio deportivo que México ha perdido en otros renglones. Ahí está el fracaso del fútbol, del basquetbol, y en general de todos los deportes de conjunto, sin olvidar el atraso de otras disciplinas como esgrima, clavados, box, etc.

Los marchistas, sin embargo, han sabido desarrollar sus virtudes, a base de un trabajo intenso, descollar internacionalmente y así, fortalecer el crédito deportivo mexicano. En las competencias han demostrado constancia y regularidad, eso no nos hace olvidar sus errores organizativos.

De ellos podemos señalar la falta de compañerismo -no hay trabajo de equipo- la carencia de comunicación y la falta de material deportivo para los integrantes de los equipos.

El grupo de marcha, bajo la dirección técnica de Herzy Hausleber, está dividido en tres equipos: El A integrado por los veinteros Daniel Bautista, Domingo Colín, Ernesto Canto, Antonio Carrera, Félix Gómez, y los cincuenteros Raúl González, Martín Bermúdez, Enrique Vera, Enrique Aroche y Ángel Flores. El B, con sus veinteros Enrique Rivadeneyra, Sebastián Premió, Arturo Bravo, Eduardo Linares, Víctor Sánchez, Marcelino Colín y los cincuenteros, Emiliano Torres y Javier Rodríguez.

Del C no hablo porque son muchos y sería muy largo enumerar sus nombres.

Me acerco a Juan Hernández, auxiliar de Hausleber y le platico de la entrevista, él me señala a Emiliano, a Enrique y a Sebastián que se encuentran sobre la pista entrenando. Los dos últimos se muestran accesibles no así Emiliano; quien hasta después se incorpora. Nos sentamos en el césped del campo del CDOM (Centro Deportivo Olímpico Mexicano), llega Víctor y empezamos:

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Libreta Universitaria no. 23, abril 1980,

L.- ¿Cuál es su experiencia competitiva?

VS.- Asistimos a los juegos Juveniles Centroamericanos de 1978. Sebastián fue segundo lugar y yo fui campeón. Cada uno en nuestra especialidad. Rivadeneyra afirma que no hay tal experiencia. Pero reconoce, que el grupo de marchistas participó en la Semana Internacional de Marcha que se desarrolló en México en marzo último.

SP.- Falta fogueo para el segundo equipo todo el trabajo está dirigido a fortalecer al primer equipo.

L.- ¿Qué me pueden decir acerca del entrenamiento que reciben?

ER.-Es una etapa muy dura, sobre todo el primer año, porque el aprendizaje de la técnica de la marcha es especialmente difícil.

ET.- No hay ninguna diferencia profunda entre el entrenamiento que reciben los dos primeros equipos. La preparación es casi igual.

ER.- No hay trabajo de equipo ni en el entrenamiento ni en la competencia.

SP.- Hacemos del entrenamiento una competencia. Puesto que a los integrantes del equipo B, se nos señala que procuremos desarrollar la carrera pegados a los marchistas del primer equipo.

VS.- -Con el apoyo de todos los presentes, quiero aclarar. Que posiblemente elegimos este tipo de competencia porque no aceptamos trabajar en equipo. Puesto que cuando se nos da la salida, a cada uno de nosotros se preocupa hacer siempre su mejor esfuerzo sin atender a otra cosa que no sea eso.

L.- ¿Cuáles son los problemas a nivel interno que más los afectan?

ER.- El poco caso que nos hacen a los integrantes del equipo B. Toda la atención y los mejores recursos se los dedican al equipo A.

SP.- Existen ciertos vicios. Por ejemplo: el equipo no funciona como tal puesto que es manifiesto el egoísmo y el anticompañerismo que caracteriza a los marchistas. Estos defectos pueden convertirse en alicientes para mejorar marcas; pues se trataría de demostrar al otro que uno es bueno en su territorio.

Todos coinciden en señalar que nada de eso se ha planteado al entrenador. Pues la detección de dichos problemas ha surgido recientemente.

L.- ¿Cómo afrontarán la responsabilidad que representa substituir a los integrantes del equipo A? Sebastián Premió se muestra optimista. Dice que tienen una base firme: el trabajo y la constancia. Pero Rivadeneyra lo interrumpe con un “si no tronamos antes”. Sánchez ratifica lo dicho por Sebastián referente al trabajo; pero aporta los siguientes datos: “En todas las competencias de marcha los mexicanos llevan una mentalidad ganadora, porque todo el mundo sabe que los marchistas mexicanos son los mejores del mundo. Lo que provoca que este tipo de competencia se transforme en un pique entre los mexicanos, por mejorar marcas y tiempos”.

Al preguntarle en que consistía esa mentalidad ganadora nos contestó con un silencio.

Interviene un marchista colombiano de nombre Ernesto Alfaro, quien ratifica la importancia de conocer la técnica de la marcha a la perfección. Pero lo fundamental es el entrar a la velocidad correcta, así, nos dice, mientras con su mano hace un lento movimiento, después más rápido, hasta terminar con una gran fuerza. Ya que como casos de lo contrario están los espías, que al copiar la marcha de los mexicanos han perdido de vista varios aspectos: En primer lugar, la elaboración de un plan de trabajo, la preparación físico-atlética y la necesidad de no eludir las etapas previas a la velocidad.

Su observación es apoyada al citarse los casos de deportistas europeos que han venido a trabajar al ritmo de los mexicanos, sin buscar, otra cosa que igualar sus marcas, pero que sólo han tenido un resultado: El haber fracasado por la falta de trabajo previo. Respecto a las descalificaciones que han sufrido los mexicanos en el extranjero, Alfaro recalca el efecto nocivo que tienen. Es una forma de quitarles confianza desde un punto de vista psicológico; sobre todo ante la incapacidad de poder derrotarlos en una lid limpia (aunque existe plena conciencia de ese riesgo por parte de los marchistas).

Con los muchachos marchistas se destacan algunos aspectos de la vida deportiva de México. En primer lugar la carencia de recursos de que disponen las instituciones deportivas, excluyendo tal vez al lNDE. Este es un hecho del cual las Federaciones deportivas se quejan; el presupuesto no les alcanza para obtener metas mínimas de capacitación y para organizar grandes fiestas deportivas nacionales de cada especialidad. Pues hasta el futbol ya no realiza sus torneos anuales ‘(hexagonal o pentagonal).

Esto parece contradecir las declaraciones en el sentido de que a la Confederación Deportiva Mexicana se le asigna una cantidad de dinero de la que nunca se ven sus resultados. Y esto es más grave porque en México existen gran cantidad de instituciones que tienen que ver con el deporte desde la SEP hasta la ABM. Y si de todo este caos administrativo vemos los resultados cuando los herederos de Bautista, claman por unos zapatos con los cuales puedan entrenar, podemos vislumbrar y ratificar el fracaso deportivo de México.

Aunque existe una luz tenue, que es portada por los marchistas y esa luz se llama TRABAJO (pues entrenan todo el año) y ESFUERZO. Nosotros agregaríamos CONSTANCIA Y VALENTÍA.

Libreta Universitaria no. 23, abril 1980, pp. 41-44.

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