FIJACIÓN Y PARPADEO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna entrevista realizada al escritor colombiano Álvaro Mutis, éste recordaba un consejo de su madre: “Detrás de todas las cosas está usted”. Para quienes encuentran a diario la trama de las cosas (y doblemente en quienes recae el oficio de urdir una columna semanal), esta sentencia debe grabarse en letras de oro, o por lo menos, memorizarse por quienes se adentran a los senderos de la llamada “literatura con prisa”.

Sin tanta prisa de por medio, Jesús Silva-Herzog Márquez nos entrega un pequeño volumen donde se evidencian sus intereses, lecturas, encuentros, donde más que suscitar el análisis puntiagudo (tal es su faceta de analista político), se busca recobrar el asombro por la vida que se presenta a diario.

Andar y ver (título con reminiscencias a José Ortega y Gasset) se compone por 32 artículos, de breve extensión, donde su autor no se queda con la inquietud de hacer lecturas fuera del canon analítico, de figuras muy caras a su admiración, o simplemente, darle libre curso a la pluma, muy a la manera de aquella sentencia de Alfonso Reyes: Escribo por divagar.

Figuras como las de André Glucksmann, Wislawa Szymborska, Anna Ajmátova, Robert Hughes, más las que se sumen a la lectura, confirman a cabalidad que, mientras una buena pluma destelle por su presencia, ningún tema nos será del todo ajeno. Y para muestra, el siguiente fragmento: Somos criaturas de pares: dos ojos, dos brazos, un par de piernas, un pulmón derecho y uno izquierdo. Será por eso que tendemos a ordenar el mundo en parejas. Y así, al arco de luces, movimientos y sonidos que va de un amanecer a otro, lo rompemos en dos tiempos: el día y la noche (“La luz de los opuestos”).

Si aplicamos esta dialéctica al conjunto de artículos que componen Andar y ver, caemos en la cuenta de que la misma pasión con que se habla de un importante analista y/o teórico, que de sucesos peculiares como tomar una siesta, los peligros que conlleva aceptar un regalo, o una reflexión acerca de la propina (donde Mr. Pink de Reservoir dogs cae en un estoicismo que ya quisiera el SAT). Si somos sinceros, la propina no es un pago por un buen servicio. Las razones que el propinador tiene para gratificar al propinatario poco tienen que ver con la prestación recibida. […] No es difícil anticipar que un mesero eficiente y antipático recibirá menos propina que un meesero torpe pero amable y mucho menos que una guapa mesera incompetente y coqueta. (¡Hasta para los temas del diario, Silva-Herzog Márquez no deja los linderos de la polémica!)

Por otro lado, es preciso detenerse en dos pares de artículos: “Autorretrato de crítico con atún” y “La terapia de Goya”, sobre Robert Hughes (el crítico de arte más polémico de nuestro tiempo, es la lucidez de la rudeza. O al revés. El crítico no solamente destaza pintores sino también a políticos e intelectuales), de quien nos da noticia de su genio y figura, cuya subversión lo llevó a negar a su propio país. Y el suceso que le devuelve vida y acción se resume en “La terapia de Goya”. El Goya de Hughes es un artista de este mundo, un pintor que nos sintió apetitos metafísicos, sino sólo los otros. Nadie como él ha retratado el placer con tanta agudeza como ha captado el dolor. Es raro que un artista sea tan convincente en ambos mundos: el ombligo de la maja y las verrugas de las brujas.

Otra pareja de artículos, que bien podrían conformar uno solo, la componen “Una fotografía” y “Mato, luego existo”. De este último, una reflexión sobre Orwell y el hundimiento del Titanic como imagen que define al siglo XX, hace eco en el autor sobre cuál sería la escena o el cuadro más significativo de nuestra época: Seguramente muchos ubicaremos las imágenes del 11 de septiembre en ese sitio privilegiado de la memoria. Las torres gemelas son nuestro Titanic.) De ahí, Silva-Herzog Márquez parte su reflexión (o su apunte, mejor dicho) sobre un libro de André Glucksmann, donde la figura hostil de nuestra época no lleva puestos explosivos por encima de la ropa, sino que se pasea en traje sastre desde algún palacio… Respecto a “Una fotografía”, retoma un poco a Susan Sontag y vuelve a esa imagen con que la que el siglo XXI ya es ineludible: las Torres Gemelas, en particular, aquélla una donde se ve a un hombre en caída libre. Nuestra vida cotidiana está tapizada de esas estampas de barbarie. Lo que nos perturba es esta fotografía no es la visión del sufrimiento, sino la apariencia de quietud. Es más fácil aceptar el dolor de la víctima que la determinación de un hombre que decide su muerte.

Pero no todo es tragedia ni desánimo en Andar y ver; el autor también se da vuelo recordando a un maestro y colega suyo en los empeños de anotar la vida que viene. En “El dietario de Julián Meza” bien podemos encontrar joyas como la siguiente: Escribir por gusto es un empeño que tiene poco sentido en un mundo que dedica sus imprentas a la difusión de las obviedades de los opinadores, la jerga de los académicos y las mercancías de los fabricantes de best-sellers. […] escribir por el gozo de recorrer con tinta un cuaderno en blanco. Escribir para habitar otro mundo.

Otra peculiaridad que no debemos pasar por alto es la concisión de cada texto, es decir, su brevedad. A este respecto, no dudaría en aplicarle las mismas palabras que el autor dijo de Ryszard Kapuscinski en “El patio de los fragmentos”: Frente al caminante tenaz y metódico, pasea el viajero curioso que cede a la variedad de sus inclinaciones. Si escriben, el primero buscará redactar un tratado, el segundo coleccionará fragmentos. Este coleccionista, como Canetti, registrará lo que pase por su cabeza sin elección previa; se abrirá a la sorpresa, acogerá la tentativa. Los trozos de escritura aflorarán de ninguna parte sin conducir a sitio alguno.

Para terminar estas líneas, volvamos al consejo de Mutis: detrás de todas las cosas está usted. En cuanto uno cierra Andar y ver, no dudaremos en aplicárselo a Jesús Silva-Herzog Márquez, quien al escribir sobre figuras y sucesos de su (libre) elección, cumple a cabalidad la dinámica primigenia del ensayo, es decir, paseo, donde todo se resume a fijación y parpadeo, cualidades dignas de un miniaturista en cuyos trazos se evidencia una panorámica entera. Con este volumen (del cual se esperarían sucesivas compilaciones), se inaugura una vertiente ensayística en la obra del autor, en paralelo a su análisis político; a diferencia de este último, aquí lo fugitivo sí permanece, y se queda en nosotros, en aras de proseguir la conversación (o el paseo, si se quiere).

Después de todo, entre hojear este libro y ojear su contenido, nunca dejemos de mirar: hacia adentro, desde afuera. (Sea, pues.)   

Jesús Silva-Herzog Márquez. Andar y ver. México, UNAM/DGE-Equilibrista, 2005 (Pértiga, 1).  

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PROMESAS, REGRESOS Y TRAVESÍAS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta sobre Love of Lesbian para Tania Rodríguez)

Querida Tania:

Hace algunos días, me compartiste un sueño: estabas en Londres, a bordo de un autobús, junto a un ex compañero nuestro y su novia, y mientras se divertían de lo lindo, como si de una película se tratase, la música de Love of Lesbian a guisa de soundtrack. Al despertar, caíste en la cuenta de dos cosas: nuestro compañero iba de pasajero en un autobús de regreso a la Ciudad de México, y éste que lees, en el Auditorio Nacional, viendo a los responsables de tu banda sonora. (No cabe duda, para muchas cosas de la vida, eres puente. Bien lo sabes.)

A todo esto, ¿te conté alguna vez cómo conocí a Love of Lesbian? Para ello, debo mencionar primero las Lunas del Auditorio, ceremonia anual que reconoce a lo mejor del espectáculo en México. Cada año, mediante dinámicas en redes sociales, lograba conseguir entradas para la ceremonia, en la cual el talento artístico abarcaba diferentes géneros, representativos de las categorías a premiar.

Llegó la edición de 2018 y como suelo hacer en cuanto aparecen los primeros anuncios de la ceremonia, estaba al pendiente del talento artístico invitado para la ocasión. (Para serte franco, sólo me interesaba ver a Edith Márquez y el musical de Los miserables, sin embargo, era ya un hecho que saldría del Auditorio con un nuevo cantante o grupo de mi predilección.) Dentro del elenco de ese año me sorprendió ver anunciado a un grupo de nombre Love of Lesbian, pero en ese momento no me pasó checarlo en YouTube, así que lo dejé pasar. Llegó el día del espectáculo, miércoles 31 de enero de 2018, al cual acudí con dos amigas: mi vecina arquitecta y la Embajadora de Nestlé (ya vuelta toda una Ibero girl, y quien me acompañó en 2016); con todo y que llegamos algo tarde, nos acomodaron en segundo piso. Cerca de la mitad de la ceremonia, donde ya se habían entregado los primeros galardones de sus correspondientes categorías, uno de los presentadores anunció la llegada al escenario de las Lunas de un grupo español de talla internacional, que semanas antes hizo cimbrar el Auditorio Nacional con canciones como “Bajo el volcán”, que escucharíamos a continuación.

En cuanto el grupo comenzó su interpretación, como dicen en España, no me flipó, pero en cuanto sonó “Manifiesto delirista”, haz de cuenta que recibí una gran descarga eléctrica, que me hizo levantar del asiento, poniéndome a bailar y a cantar esa parte de “Qué suerte que aún gente que lo hace fácil, aquellos que consiguen que fluya bien…” Mi vecina arquitecta quedó impactada con el cambio de ánimo durante el número de Love of Lesbian, y hasta me pareció leer en su cara un “ya te veo como nuevo fan de ese grupo”, cosa que sí sucedió. (Desde aquel día, me prometí verles de nueva cuenta.)

Dos semanas después de la ceremonia, aproveché un momento de ocio para buscar en YouTube la canción que no me llamó a la primera, “Bajo el volcán”. La escuché dos, tres, hasta cuatro veces (con todo y un videoclip muy interesante), para llegar a una sola conclusión: “¡Es una joya! ¡Y hasta ahora te das cuenta!” Y allí no quedó mi impresión, porque después me puse a escuchar como poseso el resto del álbum, de nombre El poeta Halley. Para navidades de aquel 2018, me obsequié dicho CD, aunque también había otros de la banda, como El gran truco final, grabado en vivo, o el ya legendario 1999, pero el magnetismo hacia ese disco era intenso. Una vez en mis manos, lo puse en mi ya desgastada grabadora, y en cuanto sonaron las primeras notas de “Planeador”, me dije “esa canción la hicieron para mí…” (Y no era para menos, pues me regresó a la época en que esgrimía mis primeros poemas…) Se siguió con “Bajo el volcán” (flipante de principio a fin, al igual que “Cuando no me ves”, de cierta forma, su contraparte), y así hasta llegar a “El poeta Halley”, cuya lectura del poema final por parte de Joan Manuel Serrat, no dejaba de conmocionarme. (Desde ahí, supe que no sería la única coincidencia con Santi Balmes, letrista y voz cantante de LOL.)

Llegó 2019 y en enero se dieron dos sucesos importantes con Love of Lesbian en mi banda sonora: el reencuentro con mi doctora de Iztacala, a quien le dediqué “Los males pasajeros”, y por el otro, la delicada salud de mi papá, quien se encontraba internado en el Hospital Bicentenario del ISSSTE. Mientras esperaba su mejoría, mi compañía en esa larga madrugada fue “Océanos de sed”. (Hoy día, no dejo de agradecerlo.)

Andando el tiempo, escuché otras canciones suyas, pero todavía no me asumía como fan de hueso colorado, hasta que un día, y gracias a la programación de Reactor 105.7, supe de una canción totalmente diferente a lo que había escuchado en El poeta Halley. Se trataba de “El astronauta que vio a Elvis”, en cuyo videoclip aparecían Santi, Oriol, Julián y Jordi (vocalista, baterista, guitarrista y bajista, respectivamente) ¡en versión animada! Obviamente me eché un clavado al yiutub, donde me seguí con otras canciones suyas, entre éstas “Charlize SolTherón” (contraparte de “El astronauta…”), “Allí donde solíamos gritar” y una que me sigue moviendo fibras muy delicadas: “Belice”.

Para 2020, ya se sabía que LOL volvería a México, luego de la promesa contraída dos años antes, tanto por el concierto de los veinte años como por su breve escala en las Lunas del Auditorio, pero un suceso inesperado (que no es preciso mencionar, bien lo sabemos) pospuso ese deseo. Sin embargo, una banda que destella talento y genialidad por los cuatro costados nunca se queda quieta, por más confinamientos que se den, y para finales de ese año, Santi y su pandilla dieron a conocer “Cosmos (antisistema solar)”, primer sencillo de su nuevo álbum, que, luego de otros sencillos más, se supo su nombre: Viaje épico hacia la nada (también conocido por las siglas VEHN). Y para seguir muy en contacto con sus activos y nuevos fans, se les invitó a enviar toda serie de videos de su ciudad y de las cosas que hacían durante el confinamiento. De esa convocatoria surgieron los videoclips de “Eterna revolución”, “Crisálida” y, desde luego, el homónimo del álbum.

Un suceso que me dio la bienvenida al cuarto piso fue una operación, a mediados de julio de 2021; con todo y que no habían pasado 24 horas después de mi valoración, se me programó, prácticamente, de inmediato. Me presenté a la hora acordada y mientras esperaba mi turno para entrar a quirófano, me puse a cantar “Sesenta memorias perdidas”, canción del VEHN que acababa de conocer. Después de la operación (exitosa, desde luego), fui llevado al área de recuperación, donde reinaba un silencio desolador, y para romper un poco esa monotonía, que me pongo a cantarla. A las pocas horas, pasé de camilla a sillón (como preparación para dejar el hospital), y cerca de mí estaba una joven paciente (que pasaba por una situación más fuerte, según lo que logré escuchar). En los pocos minutos que se nos dio charlar, agradeció mi “interpretación” que le generó una pequeña alegría. (Gracias a esa canción, sigo en este mundo y me prometí cantarla a voz en cuello en el primer concierto de LOL que se me atravesara.)

Dice un adagio oriental que no hay que prometer cosas cuando nos invade una enorme alegría, ni responder cartas cuando nos embarga el enojo. Sin embargo, si esa alegría es algo que nos llena de vida, da lo mismo si se cumple en días, meses, incluso años, siempre y cuando las cosas para realizarla estén a la mano. Y así fue, porque cuando supe de la visita de Love of Lesbian a México, programada para el 14 de octubre de este año (a casi cuatro años del Auditorio, y nueve de su primera presentación en el Caradura), me dije “llegó la hora de pagar mi deuda”. En el asueto de semana santa, me fui como nena en tobogán a la taquilla y media hora después, ya tenía en mis manos un par de boletos para dicho concierto. (Sobra decir a quién invité, ¿verdad?)

Mientras llegaba la hora soñada, no paraban las sorpresas: la banda anunció una segunda fecha en la Ciudad de México, cuatro días después, pero en el Teatro Metropolitan, escenario de su consolidación en México, y como cereza del pastel, una firma de autógrafos en algún lugar de la colonia Doctores, dos días antes de la primera fecha. Y como seguro te imaginarás, me lancé allí sin excusa ni pretexto, armado con mi CD de El poeta Halley y un ejemplar de El hambre invisible, novela escrita por Santi Balmes, que le había encargado a una amiga historiadora en su paso por Madrid. Lamentablemente, a cada persona sólo se le firmaría un objeto, así que, en el último instante, opté por el cuadernillo del CD. Luego de casi cinco horas formado y con el estómago vacío, me llegó el turno para firma y fotografía (ésta, en toma única, por la pila súper baja de mi teléfono), agradecí la oportunidad y con una sonrisa de oreja a oreja, emprendí el regreso a casa. (Todavía resuenan tus palabras luego de que te compartí aquella foto: “Para mí, la banda está completa”. Y desde ahí, el sol sigue sin ponerse en tu reino, sabes…)

Y como “no hay día que no llegue ni plazo que no se cumpla”, llegó el día del concierto en el Auditorio Nacional. Pasadas las 8 pm, quien esto escribe y mi doctora de Iztacala llegamos muy a tiempo; nos encontramos a una joven pedagoga de Acatlan City (declarada fan de LOL, cabe decirlo) y esperábamos encontrar a su hermana Londres y novia que le acompaña. Pasadas las 8:30 pm, comenzó el show y, como suele pasar con los conciertos de la GiraVEHN, abrieron con “Viaje épico hacia la nada”. Desde ahí, el público se volvió una sola voz a medida que aparecieran las canciones, tanto las del nuevo álbum como los buques insignia, llamados “1999”, “Club de fans de John Boy” y los ya mencionados “Belice” y “Allí donde solíamos gritar”.

Por las veces que mi doctora y yo hemos ido juntos a conciertos, ya deberíamos hacernos a la idea de cargar un paquetito de pañuelos desechables, porque el llanto y la conmoción de mi parte no se hacen esperar, y ésta no fue la excepción. Literalmente, me deshice, ya te lo imaginarás, con “Sesenta memorias perdidas”. (“Por esta canción, estoy aquí…”, le dije. Y su apapacho no se hizo esperar.) Desde ese momento, comenzaría la pasarela de promesas por cumplir. Con “Escuela de danza aérea”, saqué a bailar a mi doctora y en la parte final de “El poeta Halley”, apareció Joan Manuel Serrat en la pantalla que estaba detrás del escenario. (Promesa cumplida, Tania.) Además, me sabía tres cuartas partes del setlist presentado en esa noche, lo cual, de cierta manera, también es otra promesa: sólo acudir a los conciertos para cantar más de cuatro canciones de equis o ye artista.

Al término de tan glorioso espectáculo, mi doctora y yo nos adelantamos a salir, a fin de evitar tumultos y largas filas para el sanitario. Ya en las escalinatas del Auditorio, nos alcanzaron mi joven pedagoga de Acatlan City, la química Londres y su novia Diane, a fin de intercambiar impresiones del concierto. (“¿Volverías a ver a Love of Lesbian si te invito de nueva cuenta?”, le pregunté a mi doctora. Sobra decir cuál fue su respuesta.)  

En fin, queridísima Tania, podría contarte más cosas sobre la presencia de Love of Lesbian en el soundtrack de mi vida, y de los sucesos y figuras relacionados con sus canciones, los libros de Santi o alguna mención de sus letras para cualquier momento. (El fin de semana, durante la presentación de un libro, cité la parte final de “Viento de oeste” –inspiradora, un poco espiritual y blasfema, a decir tuyo.) De algo sí puedo estar seguro: cada nueva escucha se llena de promesas, regresos y travesías, a la espera de hallar el instante perfecto para su aparición.

En espera de nuevas coincidencias y renovadas conversaciones, recibe mi cariño, admiración, agradecimiento y el fuerte abrazo de

Ulises Velázquez Gil

babelises@hotmail.com

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ME ACUERDO…

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Tania María de Jesús, por desatar los hilos de la memoria…)

Me acuerdo de la primera vez que vi mi propia imagen en un calendario de bolsillo, a manera de obsequio por parte de un estudio fotográfico.  

Me acuerdo que acompañaba a mi madre a las oficinas del ayuntamiento, donde mientras esperaba que le atendieran de volada, me daba vuelo paseando por los jardines, mientras esperaba el milagro de que me comprara una bolsa de galletas que allí vendía una joven monja.

Me acuerdo de la radio nocturna que ponía mi padre camino al hospital y pasar por mamá, al término de su jornada de trabajo. Del pop de Estereo Joya a la programación guapachosa de La Tropi Q, el viaje siempre llevaba una banda sonora espectacular.

Me acuerdo que, en casita, se escuchaban canciones de Alberto Cortez, María Dolores Pradera y Joan Manuel Serrat, que, secretamente, me inocularon la poesía. (Ello se nota en los primeros poemas que escribí… Hoy perdidos, ¡por fortuna!)

Me acuerdo de Las mil y una Américas, por la cual supe de la existencia de los pueblos originarios de este continente, y por medio de la imaginación (acompañando a Cris y Lon), hasta formar parte de la vida cotidiana de grandes civilizaciones, desde los olmecas y mexicas hasta los mayas y los incas. (Aquel niño de entonces nunca se imaginó volverse explorador, con el correr del tiempo, mediante la lectura y la convivencia con historiadores. Uno de ellos, llamado Miguel León-Portilla.)

Me acuerdo de las ceremonias de los lunes en la primaria, donde un esbozo de declamador y un actor en potencia se dieron vuelo, bajo los avatares del corregidor Miguel Domínguez, un cómico cantinflesco y un mini Juan José Arreola de Las Arboledas.

Me acuerdo de la sonrisa de una querida compañera, cuyo sacrosanto nombre es el sino de un recuerdo persistente, mágico y milagroso por mera agua de azar.

Me acuerdo del Álbum de México, de Luis González y González, que mi maestra inolvidable de primaria le pidió a mi hermana (cuando la tuvo en su grupo); por un descuido en la logística, no alcanzó a llenarlo, y al ver mi interés en él, me lo obsequió. Años después, la siempre inolvidable Rosalía Velázquez Estrada me dio el ejemplar de su hija Ximena, que no pasó de la primera entrega. (Gracias al sobre de su hija, llené el álbum de mi hermana.)

Me acuerdo de Armida de la Vara, autora de muchos textos del libro de Lecturas de la SEP, cuya buena impronta dejó en decenas de generaciones durante la educación primaria. (Hoy sé de su portentosa obra narrativa, y de la acuciosa lectura y corrección de los textos de su esposo, referido líneas arriba.)

Me acuerdo del Café Tokio, en San Luis Potosí, donde cené con mis abuelos paternos, a mitad de camino entre Guanajuato y Nuevo León.

Me acuerdo del juego de mesa Maratón, donde salía airoso con las preguntas relacionadas a científicos y próceres, pero embarrado en cuanto a personajes de caricaturas, películas y deportes.

Me acuerdo de una chica de la secundaria que me hacía volar bajo; irradiaba rebeldía por los cuatro costados, y ello la hacía muy atractiva. (Desde ahí, me daría cuenta de que los amores que comparten la misma colonia no suelen ser del todo halagüeños…)

Me acuerdo de mis primeros libros comprados en el súper: un diccionario español-francés, la biografía de Frida Kahlo escrita por Rauda Jamis, y El valor de educar de Fernando Savater. Mi diccionario hoy duerme un sueño indefinido junto a otros ejemplares, mientras que el volumen savaterino ocupa -con todo y autógrafo- un sitio de honor, junto a Emil Cioran e Italo Calvino. (¿Y la biografía? Easy come, easy go…)

Me acuerdo de una corbata color guinda, con estampado de rombos, que usé en la misa de generación de primaria; misma que complementó mi atuendo de preparatoriano (también de salida generacional), y que hoy día duerme el sueño de los justos, doblada y dentro de un cajón.

Me acuerdo de la filipina de enfermero que usé a modo de piyama, una vez que regresaba de la secundaria y me duchaba al mismo tiempo que veía el noticiario del canal 13.

Me acuerdo de la programación nocturna del radio, donde Memories of Green de Vangelis y Lonely shepherd de Zamfir eran la banda sonora de muchas noches de insomnio.   

Me acuerdo de la máquina de escribir Olivetti (modelo Lettera y comprada en la Tienda del ISSSTE de Lomas Verdes), con la cual mecanografié varios poemas ajenos, que reuní después, bajo la rusticidad del engargolado, en una primera antología.

Me acuerdo de la primera vez que visité la Biblioteca de México, en la Ciudadela, en cuya hemeroteca me di a la tarea de leer lo primero que encontrara; de esa ingenua curiosidad, supe de una maravillosa escritora llamada Esther Seligson, y de las raras gemas sólo reservadas a gambusinos del anaquel.

Me acuerdo de las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio, que no dejan de acompañarme en esta vida. (De la Radio Rin de mi infancia a la señal de prueba con que nació Horizonte 108, el IMER no deja de volverse querencia radiofónica.)

Me acuerdo de Sleeping satellite de Tasmin Archer, a guisa de música de fondo cada que visitaba la Casa del Libro en Tlalnepantla; y también de mis primeros libros de poesía comprados ahí: la Poesía lírica de Sor Juana Inés de la Cruz y los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot, en las ediciones de REI; Hora de junio y Práctica de vuelo de Carlos Pellicer, de Lecturas Mexicanas, y Claridad errante de Octavio Paz, en Fondo 2000.

Me acuerdo de un programa televisivo de concursos, Apantállame, donde tuve la fortuna de participar; mi presencia comprobó a cabalidad que la cultura y los espectáculos pueden convivir en franca armonía, sin prejuicios de ningún tipo.

Me acuerdo de una larga caminata -y en línea recta- desde la Calzada México-Tacuba hasta el Palacio Legislativo de San Lázaro; más que prueba de resistencia y de velocidad, fue un peregrinaje hacia la memoria y el futuro. (Nunca me imaginé volver tan pronto a aquellos lugares visitados durante ese trayecto…)

Me acuerdo de los viajes al interior del Metro, junto a mi mejor amigo de la preparatoria; sus antologías en cassette y mis lecturas de Vicente Quirarte fueron nuestras cartas de navegación.

Me acuerdo de un martes, cuando asistí a un curso sobre arquitectura en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el marco de la exposición sobre Ricardo Legorreta; al salir de la sesión, sin pensarlo, entré a El Colegio Nacional, donde se realizó el homenaje a Beatriz de la Fuente, insigne integrante y la primera mujer en ingresar a sus filas.

Me acuerdo que asistí a las conferencias de José Emilio Pacheco, Fernando del Paso y Enrique Krauze en El Colegio Nacional. Después de mis clases en la carrera, escuchar a figuras eminentes compartir sus conocimientos afianzó mi fe en las Humanidades.

Me acuerdo de mi primer separador de libros, obsequiado por mi maestra inolvidable, cuyo pensamiento allí impreso se resume en una sola palabra: especial. (A partir de ahí, persiste una interesante colección…)

Me acuerdo del billete de Lotería Nacional alusivo a los 40 años de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que compré para subirme al tren de las dinámicas en redes sociales para ganarme un paquete de libros. (No tuve suerte con aquel obsequio, pero obtuve a cambio la satisfacción de participar en los videos conmemorativos… y un doble reintegro en el expendio aledaño a la FES Acatlán, que se volvió reintegro en bucle con el correr de las semanas.)

Me acuerdo de las (únicas) dos canciones que me fueron dedicadas: A quien decidiste amar de Sandoval, y Ordinary world de Duran Duran.

Me acuerdo de que Georges Perec, Joe Brainard, Marcello Mastroianni y Margo Glantz tienen textos similares bajo el ritornelo de la frase “Me acuerdo…”, a quienes suscribo en intención como en invención.

Me acuerdo de aquella compañera de la preparatoria, que confió ciegamente en un aprendiz de escritor (obnubilado, en ese entonces, por la osadía de la juventud), y que, pese a diferencias irreconciliables, sigue como lectora a distancia de estas líneas.

Al final del día, siempre habrá algo que se vuelva digno de acordarse, de volver a aquel instante que nos dio destino y sentido, donde, después de todo, sigue más que vigente aquella sentencia proferida por Elena Garro en Los recuerdos del porvenir: “Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”.

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La Seguridad Interior: normatividad, historia y realidad

Escrito por Manuel Castañeda Riou el . Posteado en Información General, Parador Político

Índice

Abstrac o resumen
Capítulo 1. Marco conceptual
1.1. La importancia de la administración pública en la seguridad nacional
1.1.1. El concepto de la seguridad nacional en la constitución
1.1.2 Los Planes Nacionales de Desarrollo y la Seguridad Nacional
Capítulo 2. Los Principios Constitucionales de la Seguridad Nacional 1917
2.1 Los principios
Capítulo 3. Sustento de ley, acciones y organización
Capítulo 4. A manera de conclusión: Los retos de la S.N. en México.
Bibliografías

Abstrac o resumen

En este breve ensayo, abordaremos la importancia de la administración pública en el ámbito de la seguridad nacional por ser unos de los temas más relevantes dentro de la vida institucional de nuestro país, pero sobre todo el bosquejo que le da nuestra constitución a dicho tema que por su complicado entramado no abordaremos todos los aspectos de tan interesante tema ejemplo de ello es que no mencionamos la importancia de la cooperación internacional, así como los pasajes históricos que son importantes para entender porque el legislador lo introdujo y las diversas aristas que conllevan a sostener dichas tesis a partir de los hechos que se han presentado en la vida nacional.
Así también abordamos de manera muy breve la importancia que tiene este tema en los Planes Nacionales de Desarrollo y el enfoque que se le quiere dar en cada sexenio, cambiando su sentido, puesto que es entendible que nuestro sistema político emprende sus nuevas metas dependiendo de los intereses que se hayan entrelazado con el que esta en turno en la silla presidencial.
Cabe destacar que abordamos con cierta paciencia los principios a la seguridad nacional a partir de la Constitución de 1917 tales como: i) El Respeto a las garantías individuales; ii) Características de la educación nacional; iii) Apoyo a los pueblos indígenas; iv) Desarrollo nacional; v) Planeación democrática del desarrollo; vi) Propiedad y tenencia de la tierra; vii) Defensa de la soberanía marítima; viii) Prohibición de monopolios etcétera.
Resulta por demás interesante abordar su sustento de ley, es decir, señalar los preceptos administrativos de relevancia como lo son su funcionamiento, organización y a la vez su sustento de ley.
Finalizando esta investigación con una breve reflexión de lo que serán lo retos de la seguridad nacional.

Capítulo 1. Marco conceptual:
1.1. La importancia de la administración pública en la seguridad nacional
Para Ortega Blake en cuanto a la definición de administración pública “la vincula a un proceso, o a una institución, o a un organismo, tanto del Estado como de la clase dominante. Así, encontramos las siguientes: a) Es la dirección y operación de los negocios públicos de todos los niveles del Gobierno, incluyendo el internacional ; b) Es la función administrativa la encargada de dirigir y aplicar la ley como ha sido declarada por la rama legislativa e interpretada por la judicial del Gobierno; y c) es una institución del Estado que, como centro del poder, participa en la organización y el ejercicio de poder de las clases dominantes”. Por lo que el autor sintetiza estas tres concepciones “en donde la administración publica la define como la acción del estado destinada al logro de la máxima eficacia en el funcionamiento de un organismo público conforme a la autoridad derivada de una ley. Tales acciones se caracterizan por la dirección administrativa y dominio político”.
Por otra parte, Henry Pratt Fairchild nos comenta que la administración es “2. Función de gobierno consistente en dictar y aplicar las disposiciones necesarias para el cumplimiento y efectividad de las leyes, para la conservación y fomento de los intereses públicos y para resolver las reclamaciones a que todo ello dé lugar. La administración puede ser descentralizada geográfica (administración provisional, administración municipal) y funcionalmente (administración de justicia, administración fiscal, administración militar, de correos y telégrafos)”.
En ese contexto nos argumenta Omar Guerrero “la administración pública es la autoridad común que, dentro de cada departamento, ejecuta las leyes de interés general que se constituyen sobre las relaciones necesarias de cada administrado con la sociedad, y de la sociedad con cada uno de ellos; así como sobre las personas, los bienes y las acciones, como interesantes al orden público”.
Por otra parte Juan Enrique Von Justi nos advierte (Capítulo XVI. Sobre las costumbres de los súbditos y del orden y la disciplina que debe establecerse entre ellos) “también debe de velarse sobre las costumbres y establecer entre ellos el orden y la disciplina que se juzgan necesarias para el bien general de la sociedad. Nadie ignora cuanto las costumbres de un pueblo y la buena o mala conducta de sus jefes, tiene influencia sobre ella. La historia nos enseña que infinidad de reinos y estados han perecido por causa de la corrupción de los pueblos que les habitaban, y por las malas costumbres que allí reinaban; y nadie deja de sentir que el vicio y el desorden corrompen a los hombres, les hacen enemigos del trabajo, y les ponen fuera del- estado de adquirir talentos y lo conocimientos necesarios para ser dichosos”.
Además, nos añade el autor “es una cosa segura e incontrolable, que cuanto más arregladas tienen las costumbres un pueblo. Tiene mayor proporción para contribuir a su felicidad. Por tanto, es desear que un soberano se aplique a hacer a sus súbditos tan virtuosos como sea posible; pero la fragilidad de la naturaleza humana y la constitución de los estados no permiten que se castiguen otros crímenes, que los que pecan contra los deberes perfectos, que hace a los hombres incapaces de cumplirles y que perturban la quietud y la tranquilidad pública”. Además nos agrega “que por más ligero que sea un vicio, y que por poca atención que parezca pedir de parte de la policía, conviene castigarle severamente cuando es demasiado frecuente, porque puede tener consecuencias funestas para el Estado cuando se desprecia el remediarlo por medio de sabios reglamentos. La policía de be igualmente estar atenta a todas las revoluciones y mudanzas que acontecen en la sociedad”.
Por último agrega Von Justi, “propiamente pertenece a la policía: (este concepto lo estudia con amplio rigor Omar Guerrero u Von Justi, que no es más que un interpretación para un servidor como <>, mantener a los miembros que componen a un Estado en el orden y en el rango que les conviene, respectivamente los unos a los otros, de fondear sus objetos y sus sentimientos respecto del Gobierno; describir las conspiraciones que le forman y sofocarlas,; en una palabra, manejar las pasiones y los intereses particulares de los súbditos de modo que todo concurra al bien del Estado. Esto no impide, sin embargo, que la policía haga todo lo- posible para mantener la tranquilidad y el orden entre los miembros que la componen. Ella es el instrumento de que se sirve la política para poner sus leyes y sus reglamentos en ejecución; y, por consiguiente, ella debe impedir las violencias, los atentados, los alborotos y las sediciones; en una palabra, todo lo que pueda turbar la tranquilidad pública”.
Por lo que cierra magistralmente “la policía debe, por consiguiente, tener siempre el ojo abierto sobre las acciones y las conspiraciones que se forman en el Reino y dar luego el aviso de ellas al soberano. Ella siempre debe obrar con discernimiento y sin faltar a lo que la prudencia exige, jamás interpretar desproporcionadamente los objetos, ni los procederes de los súbditos”.

Por lo que, siguiendo la línea de la buena ejecución de leyes, así como la buena actuación del gobierno en lo que respecta a los diversos asuntos públicos nuestros autores consultados nos dejan ver la gran brecha que abarca a nivel conceptual dicha ciencia y su aplicación directa en la marcha de los asuntos públicos que el estado tiene como brazo directo y ejecutor para el beneficio colectivo y el resguardo de ese pacto social-entre gobernantes y gobernados.
Por lo que ahora pasaremos a indagar cuál es la fuente normativa para ir aterrizando nuestro análisis en lo que nos atañe a México.

1.1.1. El concepto de la seguridad nacional en la constitución.
Raúl Ramírez Medrano nos cita “un sistema de seguridad nacional responde en esencia, a la necesidad de proteger, defender y salvaguardar al Estado como entidad soberana, y a todos y cada ubo de sus componentes, como lo son su independencia externa, su supremacía interna, su territorio y patrimonio nacional, su población y unidad nacional, su gobierno republicano y federal, sus instituciones democráticas, sus principios de justicia social, sus intereses fundamentales y su proyecto nacional”. Por lo que agrega que el concepto de seguridad nacional en México “parte de los principios consagrados en la Constitución Política, por lo que por seguridad nacional se ha entendido como un condición permanente ideal, del ser nacional que se procura a través de los elementos políticos, económicos, militares, sociales, culturales que garantiza la soberanía, promueve el interés de la nación, al estrechar la ventanas de vulnerabilidad frente al exterior y fortalecer los elementos que proporcionan viabilidad, solidez y consistencia al proyecto nacional”.
1.1.2 Los Planes Nacionales de Desarrollo y la Seguridad Nacional.
Por lo que nuestro autor nos remite a una revisión de los Planes de Desarrollo (P.N.D.) ejemplo de ello es el Plan Global de Desarrollo 1980-1982, en donde se señala: “Dentro una visión conceptual propia de las condiciones mexicanas, la defensa de la integridad, la independencia y la soberanía de la nación se traducen en el mantenimiento de la normatividad constitucional y en el fortalecimiento de las instituciones políticas en México. Los principios ideológicos y la vigencia de la legalidad son condiciones necesarias para evitar injerencias externas directas, en una coyuntura internacional cada vez más compleja y en la que la única garantía efectiva de viabilidad nacional parte de la propia nación, de su fuerza histórica, cultural, sus instituciones y posibilidades de desarrollo efectivo”.
Por otra parte, y complementando el significado de la seguridad nacional en P.N.D., el de 1983-1988 establece, “México por principio, funda su propia seguridad en la reiteración del Derecho y en la práctica de la cooperación internacional y no en la idea de que la seguridad de una nación dependa de la afirmación de su propio poder, a expensas del de otras. Así nuestra seguridad nacional aumenta no disminuye, con la seguridad de otras naciones, en consecuencia, convergen en este concepto las acciones a favor de la paz, el respeto a la autodeterminación y el rechazo a la política de bloques y de hegemonías”.
En esa tesitura nos encontramos con el P.N.D., 1989-1994 en donde la S.N. es definida como “una condición imprescindible para el mantenimiento del orden soberano, por lo que debe de ser preservada tanto el ámbito interno como en el de las relaciones internacionales, con base en la concertación interna y la negociación externa. En ambos casos el denominador común es el respeto al estado de derecho y los principios que éste representa”.
Por último, el P.N.D. 1995-2000 “no realiza una definición específica de la seguridad nacional, sin embargo, plasma su concepto sobre este tema dentro del objetivo de la nación de preservar su soberanía, con lo que se enriquecen las definiciones de los planes anteriores los cuales resumen de manera precisa los elementos que integran el concepto que los mexicanos le hemos dado a nuestra seguridad”.
Cabe hacer mención como dato interesante que la Seguridad Nacional tiene que ver con- el ámbito histórico y los movimientos políticos en disputa por la nación han dejado rastro de una verdadera aspiración a tener una Seguridad Nacional fuerte y comprometida, desde hace ya mucho tiempo, por lo que no lo tocaremos aquí pero que efectivamente es basta, por lo que se recomienda el trabajo de Raúl Ramírez Medrano (El sistema de seguridad nacional y los objetivos nacionales permanentes tutelados por la Constitución Política Mexicana).

Capítulo 2. Los Principios Constitucionales de la Seguridad Nacional 1917.
2.1 Los principios.
Nos dice Raúl Ramírez Medrano “la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, regula los principios que inspiran un sistema de seguridad nacional, los cuales surgen de los conceptos e ideales en que se fundamenta el desarrollo nacional integral. Por lo que ese desarrollo integral se manifiesta en los externo -se fortalece la soberanía, se participa en tratados y convenciones de cualquier naturaleza en lo internacional- y en lo interno -respecto el régimen democrático, federal, el crecimiento económico, el ejercicio de las garantías individuales y sociales”.
Nos argumenta que los principios fundamentales de nuestra seguridad nacional consignados y reconocidos en la Constitución son:
 Respeto a las garantías individuales.
 Características de la educación nacional.
 Apoyo a los pueblos indígenas.
 Desarrollo nacional.
 Planeación democrática del desarrollo.
 Propiedad y tenencia de la tierra.
 Defensa de la soberanía marítima.
 Prohibición de monopolios.
 Defensa de soberanía territorial y obligación de servir en la guardia nacional.
 La no intromisión de extranjeros en asuntos públicos.
 La soberanía nacional y la forma de gobierno.
a) República representativa democrática.
b) Federal.
c) La nación mexicana se integra por estados y municipios.
 División de poderes: los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial integran el Supremo Poder de la Federación
 Facultades del Congreso.
 Principio electoral.
 Facultades del Ejecutivo Federal.
 Aplicación de justicia. Poder judicial federal.
 Vigilancia de la constitucionalidad de los actos y las leyes.
 Prohibiciones a las entidades federativas en beneficio de la fortaleza del pacto social.
Por lo que los intereses vitales según nuestro autor serían los siguientes:
A) “Soberanía. Entendida hacia el interior como el no reconocimiento de un poder igual al Estado, formal y material, y hacia el exterior como el no reconocimiento de un poder superior al mismo; es inherente a cualquier Estado. Esto se traduce en la conservación y fortalecimiento de la soberanía nacional como uno de los objetivos permanentes del país”.
B) “Territorio. Espacio físico donde se desarrolla nuestra comunidad y la base de su regulación lo deja establecido la Constitución, ello se traduce en la preservación del territorio, mar y espacio aéreo nacional, de los recursos naturales y la conservación y desarrollo del patrimonio cultural”.
C) “Población. En materia de seguridad nacional proteger a la población y fortalecer la unidad nacional uno de los objetivos nacionales permanentes que se traduce en la aspiración de una comunidad nacional, plural y solidaria, que logre una participación consciente y activa de la población en el esfuerzo común para preservar los valores y la búsqueda de objetivos nacionales con mayor equilibrio regional y social que no atente contra la pluralidad cultural y étnica del nuestro país”.
D) “Régimen de libertades individuales. Se hace referencia a todos aquellos derechos públicos subjetivos alcanzados por la sociedad con el advenimiento del estado liberal de derecho. Lograr la vigencia de la libertad y la dignidad de los individuos”.
E) “Democracia y Estado de Derecho. Nuestra Carta Fundamental incorpora diversos principios para constituir un Estado regido por las leyes con una forma de gobierno federal y un sistema de división de poderes que garantiza la vigencia de las libertades alcanzadas y un principio democrático y representativo orientado a lograr una mejor forma de convivencia”.
F) Desarrollo y justicia social. Los derechos sociales y económicos los consigna nuestra máxima norma en diversos preceptos que dan sustento para definir la promoción de la justicia social y el desarrollo económico como uno más de los objetivos nacionales permanentes, entendiendo a la economía como un instrumento para mejorar las condiciones de vida de la población mediante la dotación de condiciones que garanticen la mejoría del nivel y calidad de vida de los mexicanos”.
G) “Paz social. La búsqueda de una forma de vida donde predomine la conciliación sobre el conflicto, mediante el respeto de los términos de convivencia que nuestra sociedad se ha dado, es una de las aspiraciones más grandes de nuestro pueblo y es de hecho la base de nuestra organización política”.
De los principios de la política exterior. Nos dice el “artículo 89 que las facultades y obligaciones del presidente, en cuanto a su fracción X Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”.
A) “No intervención. No existe una definición muy precisa del concepto de intervención, por lo que puede tener muchas expresiones y cubrir una amplia gama de actividades. Puede darse empleando la fuerza o medios no violentos y puede realizarse de manera directo o indirecta, sobre el territorio de un Estado sus ciudadanos o los asuntos internos y externos de un Estado en particular. Podeos entender la intervención con una interferencia que realiza uno o varios estados en los asuntos domésticos de otro y que ataca la soberanía y la independencia de esa comunidad política. Por lo que se busca neutralizar las justificantes que las potencias son cada vez más sofisticadas. En la doctrina de la no intervención es fundamental la correcta interpretación de las normas de derecho internacional y el principio de soberanía nacional. Es un mecanismo que busca definir los límites de la influencia que un Estado puede tener sobre otro en el orden internacional y para atenuar la desigualdad de poder entre las naciones”.
B) “Autodeterminación de los pueblos. El derecho de los pueblos a su libre determinación y ha formado y ratificado convenciones internacionales de gran importancia donde dicho principio se consagra. Destacan e Pacto Internacional de derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que desde 1981 vinculan jurídicamente a nuestro país”.
C) “Solución pacífica de las controversias. El derecho internacional contemporáneo tiene como característica principal la de ser un derecho de paz. Un ejemplo de esta tendencia moderna al derecho internacional es el artículo 33 de la Carta de San Francisco que señala: 1. Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridades internacionales tratarán de buscarles solución, ante todo mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección”.
D) “La Proscripción de la Amenaza del Uso de la Fuerza en las relaciones internacionales. La protección de los derechos de la humanidad como la vida, la libertad, la igualdad, la seguridad, y la dignidad de las personas son un punto de atención importante para el derecho internacional”.
E) “La igualdad jurídica de los Estados. El concepto e la comunidad internacional de estados, como base de convivencia de la sociedad mundial, tiene su fundamento en el reconocimiento del principio de igualdad jurídica de los mismos. Este principio, recogido por el derecho positivo moderno, tiene un vínculo estrecho con la conformación del derecho internacional y tiene sus raíces en las corrientes de los tratadistas. La igualdad jurídica de los estados constituye la teoría clásica que ha venido siendo cuestionada dada la desigualdad política de los miembros de la comunidad internacional”.
F) “La Cooperación Internacional para el desarrollo. Tuvo su origen en el orden político internacional surgido de la segunda guerra mundial y tiene por objeto la realización de acciones multinacionales a favor del desarrollo económico y social de los países atrasados. La participación de México y América Latina en las acciones de cooperación internacional para el desarrollo empezó a ser más activa cuando los organismos internacionales iniciaron procesos de integración económica regional. La importancia de este principio radica en la necesidad de una economía internacional con crecimiento estable sin choques violentos y abierta competencia. Esto sólo puede lograrse con una real cooperación internacional para el desarrollo. Por lo cual nuestro país tiene actuaciones relevantes en este aspecto”.
G) “La lucha por la Paz y las Seguridad Internacionales. México ha adoptado el principio de la lucha por la paz y la seguridad internacionales como un principio de actuación en materia de política exterior y, a su vez, como un propósito que busca alcanzar por medio de su participación en organismos mundiales y regionales. Precisamente para mantener este principio fue creada la Organización de las Naciones Unidas. Actualmente se ubican tres de actuación para el logro de este objetivo: la diplomacia preventiva, acciones de establecimiento de la paz y acciones de mantenimiento de la paz. Con lo cual nuestro país se identifica congruentemente”.

Capítulo 3. Sustento de ley, acciones y organización.
La ley que regula la Seguridad Nacional en México es “Ley de Seguridad Nacional que tiene por objeto establecer las bases de integración y acción coordinada de las instituciones y autoridades encargadas de preservar la Seguridad Nacional, en sus respectivos ámbitos de competencia; así como, la forma y los términos en que las autoridades de las entidades federativas y los municipios colaborarán con la Federación en dicha tarea; regular los instrumentos legítimos para fortalecer los controles aplicables a la materia”, según el artículo 1.
La “Ley de Seguridad Nacional en su artículo 3 la define como las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano que conlleven a:
1. Proteger al país frente a riesgos y amenazas.
2. Preservar la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio.
3. Mantener el orden constitucional y la unidad de la federación, así como fortalecer las instituciones democráticas de gobierno.
4. Defender al país frente a otros Estados o sujetos de derecho internacional.
5. Preservar el régimen democrático fundado en el desarrollo social, económico y político. El concepto de Seguridad nacional articula el quehacer del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y del resto de las instituciones que integran el Sistema de Seguridad Nacional”.
En cuanto a su organización según el “artículo 12. Para la coordinación de acciones orientadas a preservar la Seguridad Nacional se establece el Consejo de Seguridad Nacional, que estará integrado por:
I. El Titular del Ejecutivo Federal, quien lo presidirá;
II. El Secretario de Gobernación, quien fungirá como Secretario Ejecutivo;
III. El Secretario de la Defensa Nacional;
IV. El Secretario de Marina;
V. El Secretario de Seguridad Pública;
VI. El Secretario de Hacienda y Crédito Público;
VII. El Secretario de la Función Pública;
VIII. El Secretario de Relaciones Exteriores;
IX. El Secretario de Comunicaciones y Transportes;
X. El Fiscal General de la República, y
Fracción reformada DOF 20-05-2021
XI. El Director General del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
“Los integrantes del Consejo no podrán nombrar suplente. En caso de ausencia del Presidente, el Secretario Ejecutivo presidirá la reunión. El Consejo contará con un Secretario Técnico, que será nombrado por el Presidente de la República, dependerá directamente de él, contará con un equipo técnico especializado y un presupuesto asignado en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Éste no será integrante del Consejo”.
Sánchez de Lara delineó las nuevas amenazas al país contenidas en la Agenda Nacional de Riesgos (ANR): tráfico de personas, cibercrimen, infraestructura estratégica, dominio del ciberespacio, conflictos por recursos naturales, cambio climático, pandemias, crimen organizado.

Capítulo 4. A manera de conclusión: Los retos de la S.N. en México.

Últimamente “académicos, expertos y militares propugnan por una nueva Ley de Seguridad Nacional indican la necesidad de contar con un gabinete de inteligencia y un centro de inteligencia militar-civil para atender riesgos y amenazas al estado mexicano, por lo que la agenda de vulnerabilidades del Estado –pobreza, desigualdad, violencia, crimen organizado, migración, colapso de instituciones e incluso la pandemia de Covid-19– demanda una nueva Ley de Seguridad Nacional, advierten analistas, expertos y académicos de las Fuerzas Armadas” .
Se señala por otra parte que “México enfrenta amenazas emergentes no tradicionales, la mayoría de ellas con un alto componente de seguridad interior y con “una pata puesta en el ámbito internacional, como el robo de hidrocarburos, un tema de seguridad nacional y de seguridad interior”, aseguró”.
Señala “Sánchez de Lara delineó las nuevas amenazas al país contenidas en la Agenda Nacional de Riesgos (ANR): tráfico de personas, cibercrimen, infraestructura estratégica, dominio del ciberespacio, conflictos por recursos naturales, cambio climático, pandemias, crimen organizado”.
En ese contexto señala “el almirante Raymundo Pedro Morales Ángel, director del Centro de Estudios Superiores Navales (Cesnav), la posición de México en seguridad nacional se hace más delicada aún por la asimetría con Estados Unidos y la falta de desarrollo de los países del Sur. Sin embargo, la seguridad nacional de México es aún “más sensible por las asimetrías internas, sobre todo en la distribución de la riqueza”. “Tenemos una diversidad de pobres en un país rico”, consideró el académico en el foro organizado por la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados”.
Como se bosqueja en este breve trabajo quedan muchos pendientes por estudiar tan interesante tema, sobre todo cuando la pandemia que nos azoto actualmente, vino a prender los focos rojos, entiendo esto como que la humanidad es frágil, los riesgos son instantáneos y la necedad humana sigue si cambiar, por lo que se necesita atender lo que los expertos indican y hacer de la administración pública una herramienta necesaria para tomar decisiones a tiempo y no lamentarnos después.

Bibliografías

1.- Botero Benese, Giovanni. “De la causa de la grandez de la ciudad”. Editorial UAM. México, 1980.
2.- Calderón Ortiz, Gilberto. “Estado, Gobernabilidad y Administración Pública”. Editorial, Gernika. México, 2002.
3.- Guerrero, Omar. “Introducción a la administración pública”. Editorial, Harla. México, 1985.
4.- Guerrero, Omar. “La teoría de la administración pública”. Editorial, Harla. México, 1986.
5.- Ortega Blake, Arturo. “Diccionario de Economía Política y Administración”. Editorial, Trillas. México, 2011.
6.- Ramírez Medrano, Raúl. “El sistema de seguridad nacional y los objetivos nacionales permanentes tutelados por la Constitución ´Política Mexicana.
7.- Von Justi, Juan Enrique. “Ciencia del Estado”. Editorial, INAP, Comunidad de Madrid, Agencia Española de Cooperación Internacional, MAP de España, Gobierno del Estado de México y IAPEM. México, 1996.

Normatividad:

1 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_280521.pdf.
2 Ley Orgánica de la Administración Pública. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/153_110121.pdf.
3 Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/115_180716.pdf
4 Ley de Seguridad Nacional http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LSegNac_200521.pdf

Enlaces de internet:
1.- https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/535127/Que_es_SEGNAL.pdf
2.- http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm
3.- https://intelpage.info/centro-de-investigacion-y-seguridad-nacional-cisen.html
4.- https://www.inegi.org.mx/temas/estructuras/#Informacion_general
5.- https://www.gob.mx/gobierno

DESTINO Y SENTIDO

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna de las cartas que Octavio Paz le escribió a su colega catalán Pere Gimferrer, se puede leer la siguiente frase: El verdadero y único premio del escritor son sus amigos desconocidos. Para quienes hacen de la escritura semanal una carrera de resistencia contra el tiempo, encontrarse un lector que agradezca las líneas de un artículo (que le ayudó a sobrellevar la vida de todos los días) es el bálsamo que renueva el afán de asir el tiempo, a la vera de sucesos y figuras inolvidables -al menos, para quien guste de escribirlo.

Después de dos volúmenes que reúnen lo más granado de su columna Agua de azar, Jorge F. Hernández nos entrega un tercero, cuyo título da fe de una meta cumplida, donde ninguna inquietud se queda sin explorar y las figuras que nos dan sentido siguen ganando batallas, siempre al encuentro con sus andanzas y maestranzas.

Llegar al mar se compone por 79 artículos, donde el autor da fe de su admiración por maestros, colegas y amigos que le ayudan a ser -palabras más, palabras menos- una mejor persona y un buen escritor, tal y como ocurre con viejos conocidos suyos (también nuestros, si hemos seguido con suma dedicación las compilaciones anteriores), como Jorge Ibargüengoitia: Celebro […] sus novelas que releo como si reviviera la época en que visitábamos las librerías esperando sus nuevos libros. Soy de la idea de que las muchas perfecciones envidiables que cuajó en Estas ruinas que ves (incluyendo sus dos finales), Dos crímenes y Las muertas transpiran -entre la admiración y la envidia- una contagiosa adrenalina por escribir, más allá del placer de su lectura (“¡Ibargüengoitia, forever!”). O grandiosos contemporáneos que siguen presentes, tanto en el recuerdo como en las maestranzas suscitadas por su obra. Ejemplo irrebatible: Eliseo Alberto, Lichi. ¡Ay, mi Lichi, si supieras!, que hay días en que parece que escucho tu voz con música de fondo, un son triste que revela que esa fibra musical donde se finca el jolgorio de tu isla también es dolor y recuerdo a menudo que Bioy Casares nos daba licencia para ser así como somos al definir que toda cursilería cuando es humilde tiene todo el gobierno del corazón (“Informe de eternidad”).

Además de proseguir esa conversación con maestros, colegas y amigos, Jorge F. Hernández pasa revista a sucesos recientes, que le muestran señales que evidencian los alcances que tiene el ser humano en cuanto a su papel dentro del mundo. Hay dos figuras que merecen especial atención: Nelson Mandela y Malala Yousafzai. Del primero nos dice: [es] el hombre que hablaba en silencio las palabras que nombran a las cosas, los callados párrafos de la prosa más íntima, los versos que se aprenden de memoria los presos que no pueden abrir las alas de los libros. El hombre que miraba el instante que hoy se acerca calladamente desde el momento en que veía a través de los barrotes de su celda el cielo indescriptible que a veces parece inalcanzable, allá donde se pronuncian en cada uno de los idiomas todos los nombres de la libertad (“Todos los nombres”). Por otro lado, […] las palabras de Malala Yousafzai deberían recordarnos que efectivamente todas las niñas son princesas (¿qué no hubo nadie que se los hiciera creer en su infancia?), todas emperatrices de su propia voluntad, dueñas de sus palabras, ensueños y encantos. Ya lo sabemos: en algún momento o instante de su vida (suspiros que pueden durar segundos o toda una vida) toda mujer es la mujer más bella del mundo… (“En el nombre…”).

Son las palabras las que dan sentido al mundo, sea la vía que uno se digne a usarlas; lo mismo pueden construir presencias que derrumbar reputaciones. Y una buena pluma como la de Jorge F. Hernández lo sabe por entero, porque sus fuerzas y afanes se vuelcan hacia una justa ponderación de las cosas que valen la pena (por ver, para vivir), así también para hacer clara denuncia de sujetos y situaciones no tan halagüeñas del todo.

Uno de sus maestros en el oficio de hacer literatura con prisa, es Antonio Muñoz Molina, con quien comparte, además de una colección de libros publicados por la UNAM, un peregrinaje por los sucesos de cada día. Sobre la desmedida (pero justa) admiración por el autor de Travesías y El Robinson urbano, podemos leer en “Shalom” lo siguiente: Yo aprendo mucho de los escritores de veras, que además son grandes personas; abrevo de la desatada imaginación y honesta pasión ante la página con la que escriben, tanto como de la decencia y cordura civil con la que caminan por las calles… Yo admiro la literatura de Antonio Muñoz Molina, aprecio su amistad tan cerca tan lejos (Bien podrían aplicarse dichas palabras a nuestro autor. Y nos consta quienes lo hemos leído y/o conversado…)

¿Por qué Llegar al mar? Ante una realidad plagada de plagiarios, politicastros con poco seso frente a la cultura y toda serie de sucesos funestos y que flaco favor nos hacen con sus improperios y poco tacto, digno es recordar que la vida de veras, aquella que le da destino y sentido a nuestra presencia, es la materia prima de los artículos de Jorge F. Hernández, donde el agua de azar no deja de multiplicar sus sortilegios, con todo y que […] hubo más de un jueves en que me resigné a la aceptación dolorosa de no ser ya necesario para quienes me llegué a creer indispensable, a contrapelo de la conmovedora aparición semanal de un nuevo lector que me escribía algún correo o me confiaba de viva voz el entrelazamiento de su voluntad, memoria o imaginación con cualesquiera de mis párrafos. (Los verdaderos amigos desconocidos que mencionaba Octavio Paz, referido al principio de estas líneas.)

Con todo y que esta compilación cierra una época en su trayectoria hebdomadaria (la cual no termina del todo, sino que se pospone), sus letras siguen prodigando lecciones de vida y sin contratiempos de por medio, para que, al final del día, suscribir aquel deseo que Santi Balmes, vocalista de Love of Lesbian, expresó en la canción “Viento de oeste”: Que un camino así pueda guiarte,/ pueda guiarte a mí./ Que la vida sea al fin tu obra de arte,/ tu obra de arte…

Quede aquí la evidencia de sus pasos. (Gracias, siempre.)

Jorge F. Hernández. Llegar al mar. Prólogo de Hernán Bravo Varela. México, Almadía, 2016. (Crónica)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

MANÍAS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Claudia Berenice, por soportar algunas de éstas…)

1.- Al despertar, luego de apagar o posponer la alarma del celular, es prender la radio y dejar que la primera música que suene sea la que determine el rumbo ulterior del día.

2.- Una vez alistadas las cosas para la ducha, coloco mi celular en algún lugar alejado del agua, abro la plataforma verdinegra y dejo que mi listado de canciones favoritas suene en bucle. (De esa puntada, nació un lugar seguro, del cual habrá oportunidad de escribir: Radio Regadera.)

3.- El primer café con que inicio las faenas del día, no debe llevar azúcar. Sólo un pan dulce o una rebanada fría de pay o de pastel, a guisa de acompañamiento.

4.- Ordenar, de diámetro mayor a menor, y con el número más que visible, las monedas para el transporte público; como si al hacerlo se postergase una caótica aparición de sucesos. (Aunque, a decir verdad, éstos suelen ser más interesantes de lo previsto…)

5.- Escuchar, de la misma forma en que Gerardo Deniz probaba un sorbo de yogurt o mordía un pedazo de betabel, alguna canción de un género diametralmente opuesto a mis intereses, nada más para comprobar que sigue sin gustarme. (Caso contrario, ¡al playlist!)

6.- Comprar boletos para conciertos cuya ubicación dé hacia el pasillo. (Eso de ser “sándwich” entre espectadores de una misma fila, es tan engorroso como una bancada partidista en el Congreso.)

7.- Guardar los libros en bolsas de plástico, al momento de sumarlos al equipaje de cada día, entre libretas improvisadas con papel de reciclaje sujetadas con broches y/o clips de presión. (Con todo y que las pastas de un libro describan el trajín de sus dueños -oficiales o de temporada-, la verdadera historia está en las anotaciones al margen o en los subrayados.)

8.- Y ya que hablo de subrayar los libros, esta acción debe hacerse con lápiz, generoso y desinteresado adminículo de escritura, y del número 2, como si de hacer un examen se tratase. (También aplica con el lapicero de puntillas: éstas del número 5, por delicadeza.)

9.- En fondas y restaurantes, colocar el salero detrás del despachador de servilletas; no por maldad o superstición, sino para evitar posibles tentaciones.

10.- Leer los libros de ensayos y de cuentos de manera salteada, y no desde la primera página. (Luego de la confesión de un colega y también editor, ya no sería del todo una manía…)

11.- Comprar obras de Julio Verne, pero en editoriales diferentes. (La casa editora en la que adquirí El rayo verde no debe ser la misma que Veinte mil leguas de viaje submarino, por poner un ejemplo.)

12.- Escuchar 20 de enero de La Oreja de Van Gogh cada vez que hago uso del tren suburbano, de ida y vuelta.

13.- Los textos en limpio van con pluma fuente y en hoja blanca; los borradores, a bolígrafo y papel reciclado. (Éstos últimos, una vez transcritos a computadora, se destruyen.)

14.- Repartir calendarios a lo largo de mis libreros, cuya sola vista me hace sentir dueño del tiempo.

15.- Comprar todos los ejemplares de un libro que me encanta (y doblemente, cuando el precio es casi un regalo).

16.- Obsequiar, a diestra y siniestra, esos ejemplares a las personas que más valoro en la vida.

17.- Para mis envíos de libros por correo, envolverlos en plástico transparente, aun si echo mano del sobre burbuja para mayor protección.

18.- Guardar las notas de compra en librerías y tiendas de discos y devedés, además de las de consumo en restaurantes, bares y fondas a los que voy con Ella. (“¡Qué manía la tuya de conservarlos!”, me reclamó un día.)

19.- Recorrer varias veces el pasillo del súper donde se encuentran los vinos y licores, en espera de encontrar aquella botella de vino rosado con que pasé una tarde-noche inolvidable.

20.- Y la más enraizada de todas mis manías: anotar en papeles sueltos (volantes, folletos, fotocopias) alguna idea suelta, un esbozo de poema o el fragmento de una canción que no deja de resonar en mi cabeza (alguna de María José, a decir de los últimos meses), para después colocar esa nota al vuelo en alguna carpeta, en espera de integrarse a una futura columna miscelánea, o de volver al cesto de la basura, como fruslería ocasional.

(De las demás que surjan después de escrita esta columna, mejor las obviamos ¿no les parece?)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

EXTRAÑEZAS Y EXTRAÑAMIENTOS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Rocío Paulina, hoy en su cumpleaños…)

 

Extraño aquel radio despertador (comprado por mis padres en su viaje de bodas a La Paz) que llenaba de sorpresas y de alegría tanto las desmañanadas rumbo a la escuela primaria como los desvelos dominicales, donde La Hora Nacional daba lecciones de historia y de civismo.

Extraño las escapadas al cine Ópera con mi padre, luego de acompañarlo a sus reuniones del sindicato en Serapio Rendón; dentro del cine, entre el sueño paterno y mi gran ilusión, El festín de Babette y Los aristógatos develaban alegrías inusitadas.

FRAGMENTARIO Y ELOCUENTE

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna parte de El hijo del Capitán Trueno, Miguel Bosé nos dice que “los recuerdos que son abordados, al principio, están rodeados de niebla”, y no es para menos, puesto que, en el afán de recuperarlos para el momento presente, no nos llegan del todo nítidos; en ese sentido, es preciso armarse de valor y emprender su escritura, a fin de recobrar su claridad y justipreciar mejor su presencia.

Consciente de esto, Claudio Isaac nos entrega un volumen de raigambre memorialista, en torno a un director de cine cuya obra sigue suscitando interés genuino que enconada polémica; en particular aquéllos de los cuales fue testigo. Bajo la forma del fragmento, Luis Buñuel: a mediodía nos presenta aspectos del cineasta solamente reservados al anecdotario o a la secrecía reservada a las amistades de carrera larga. Luis Buñuel era un hombre con un sentido casi sagrado de la intimidad. A pesar de que en estas notas me entrometo en algunos de los intersticios más privados de su vida, en espíritu he tratado de no traicionar su pudor.

Caricatura

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