MANÍAS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Claudia Berenice, por soportar algunas de éstas…)

1.- Al despertar, luego de apagar o posponer la alarma del celular, es prender la radio y dejar que la primera música que suene sea la que determine el rumbo ulterior del día.

2.- Una vez alistadas las cosas para la ducha, coloco mi celular en algún lugar alejado del agua, abro la plataforma verdinegra y dejo que mi listado de canciones favoritas suene en bucle. (De esa puntada, nació un lugar seguro, del cual habrá oportunidad de escribir: Radio Regadera.)

3.- El primer café con que inicio las faenas del día, no debe llevar azúcar. Sólo un pan dulce o una rebanada fría de pay o de pastel, a guisa de acompañamiento.

4.- Ordenar, de diámetro mayor a menor, y con el número más que visible, las monedas para el transporte público; como si al hacerlo se postergase una caótica aparición de sucesos. (Aunque, a decir verdad, éstos suelen ser más interesantes de lo previsto…)

5.- Escuchar, de la misma forma en que Gerardo Deniz probaba un sorbo de yogurt o mordía un pedazo de betabel, alguna canción de un género diametralmente opuesto a mis intereses, nada más para comprobar que sigue sin gustarme. (Caso contrario, ¡al playlist!)

6.- Comprar boletos para conciertos cuya ubicación dé hacia el pasillo. (Eso de ser “sándwich” entre espectadores de una misma fila, es tan engorroso como una bancada partidista en el Congreso.)

7.- Guardar los libros en bolsas de plástico, al momento de sumarlos al equipaje de cada día, entre libretas improvisadas con papel de reciclaje sujetadas con broches y/o clips de presión. (Con todo y que las pastas de un libro describan el trajín de sus dueños -oficiales o de temporada-, la verdadera historia está en las anotaciones al margen o en los subrayados.)

8.- Y ya que hablo de subrayar los libros, esta acción debe hacerse con lápiz, generoso y desinteresado adminículo de escritura, y del número 2, como si de hacer un examen se tratase. (También aplica con el lapicero de puntillas: éstas del número 5, por delicadeza.)

9.- En fondas y restaurantes, colocar el salero detrás del despachador de servilletas; no por maldad o superstición, sino para evitar posibles tentaciones.

10.- Leer los libros de ensayos y de cuentos de manera salteada, y no desde la primera página. (Luego de la confesión de un colega y también editor, ya no sería del todo una manía…)

11.- Comprar obras de Julio Verne, pero en editoriales diferentes. (La casa editora en la que adquirí El rayo verde no debe ser la misma que Veinte mil leguas de viaje submarino, por poner un ejemplo.)

12.- Escuchar 20 de enero de La Oreja de Van Gogh cada vez que hago uso del tren suburbano, de ida y vuelta.

13.- Los textos en limpio van con pluma fuente y en hoja blanca; los borradores, a bolígrafo y papel reciclado. (Éstos últimos, una vez transcritos a computadora, se destruyen.)

14.- Repartir calendarios a lo largo de mis libreros, cuya sola vista me hace sentir dueño del tiempo.

15.- Comprar todos los ejemplares de un libro que me encanta (y doblemente, cuando el precio es casi un regalo).

16.- Obsequiar, a diestra y siniestra, esos ejemplares a las personas que más valoro en la vida.

17.- Para mis envíos de libros por correo, envolverlos en plástico transparente, aun si echo mano del sobre burbuja para mayor protección.

18.- Guardar las notas de compra en librerías y tiendas de discos y devedés, además de las de consumo en restaurantes, bares y fondas a los que voy con Ella. (“¡Qué manía la tuya de conservarlos!”, me reclamó un día.)

19.- Recorrer varias veces el pasillo del súper donde se encuentran los vinos y licores, en espera de encontrar aquella botella de vino rosado con que pasé una tarde-noche inolvidable.

20.- Y la más enraizada de todas mis manías: anotar en papeles sueltos (volantes, folletos, fotocopias) alguna idea suelta, un esbozo de poema o el fragmento de una canción que no deja de resonar en mi cabeza (alguna de María José, a decir de los últimos meses), para después colocar esa nota al vuelo en alguna carpeta, en espera de integrarse a una futura columna miscelánea, o de volver al cesto de la basura, como fruslería ocasional.

(De las demás que surjan después de escrita esta columna, mejor las obviamos ¿no les parece?)

babelises@hotmail.com

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EXTRAÑEZAS Y EXTRAÑAMIENTOS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Rocío Paulina, hoy en su cumpleaños…)

 

Extraño aquel radio despertador (comprado por mis padres en su viaje de bodas a La Paz) que llenaba de sorpresas y de alegría tanto las desmañanadas rumbo a la escuela primaria como los desvelos dominicales, donde La Hora Nacional daba lecciones de historia y de civismo.

Extraño las escapadas al cine Ópera con mi padre, luego de acompañarlo a sus reuniones del sindicato en Serapio Rendón; dentro del cine, entre el sueño paterno y mi gran ilusión, El festín de Babette y Los aristógatos develaban alegrías inusitadas.

FRAGMENTARIO Y ELOCUENTE

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En alguna parte de El hijo del Capitán Trueno, Miguel Bosé nos dice que “los recuerdos que son abordados, al principio, están rodeados de niebla”, y no es para menos, puesto que, en el afán de recuperarlos para el momento presente, no nos llegan del todo nítidos; en ese sentido, es preciso armarse de valor y emprender su escritura, a fin de recobrar su claridad y justipreciar mejor su presencia.

Consciente de esto, Claudio Isaac nos entrega un volumen de raigambre memorialista, en torno a un director de cine cuya obra sigue suscitando interés genuino que enconada polémica; en particular aquéllos de los cuales fue testigo. Bajo la forma del fragmento, Luis Buñuel: a mediodía nos presenta aspectos del cineasta solamente reservados al anecdotario o a la secrecía reservada a las amistades de carrera larga. Luis Buñuel era un hombre con un sentido casi sagrado de la intimidad. A pesar de que en estas notas me entrometo en algunos de los intersticios más privados de su vida, en espíritu he tratado de no traicionar su pudor.

ESCALA DE GRANDIOSOS RECUERDOS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta sobre el Auditorio Nacional para Carolina Soto Acosta)

Querida Caro:

Luego de disfrutar de un esperado concierto en el Auditorio Nacional (el cual te dejó maravillada de principio a fin), vinieron a mi mente toda serie de recuerdos sobre las veces que tuve la fortuna de visitarlo, sea ocasional o frecuentemente.

Mi primera escala en el llamado “coloso de Reforma” se dio de manera inusitada. Por febrero de 2008, mi madre me pidió que le acompañara a la junta pública de Neuróticos Anónimos, y a punto de darle una respuesta negativa, remató con un “habrá festival artístico” y ese No en la punta de la lengua se volvió un . Llegamos a la mera hora y justo nos acomodaron en la sección Luneta, para después escuchar a los conferencistas con atención. En cuanto éstos terminaron de exponer, se dio paso al espectáculo que me trajo hasta ahí. (“Ya se estaban tardando”, me dije.) El primer número de la tarde corrió a cargo ¡de Edith Márquez!, de quien sólo tenía el conocimiento de la canción “Mi error, mi fantasía”. Su repertorio incluyó canciones de la autoría de Marco Antonio Solís El Buki (“Si no te hubieras ido”) o de Jorge Avendaño Lührs (“Aire”, que me encantó de buenas a primeras, tan así que, a las pocas semanas, compré el CD que lo incluye, Memorias del corazón); durante más de media hora, las baladas y la nostalgia nos hicieron el rato. La segunda parte del espectáculo corrió a cargo de Los Horóscopos de Durango, el grupo de moda en cuanto al pasito duranguense. (Para serte franco, no era un grupo de mi predilección, pero sólo una canción no me disgustaba tanto: “Antes muerta que sencilla”, la cual sí tocaron, pero para cerrar su participación.) En cuanto terminó todo, mamá y yo emprendimos el regreso a casa, felices de haber aprendido y disfrutado de un suceso así.

Meses después, y en el marco del homenaje nacional a Carlos Fuentes por su cumpleaños número 80, se anunció la cartelera de actividades en torno suyo, desde mesas redondas acerca de su vida y obra, hasta lecturas dramatizadas de sus cuentos y novelas, y una conferencia magistral (“Cómo escribí algunos de mis libros”) en uno de los recintos más importantes de la Ciudad de México: el Auditorio Nacional, para variar. Un compañero de Letras en Acatlán me pasó un dato importante: debía acudir a taquillas y solicitar un par de boletos. Una vez que los tuve en mis manos, sólo me faltaba ver a quién invitaría. Mi opción ineludible fue Paulina, historiadora y amiga mía. El día de la conferencia nos fuimos en su vocho de batalla, Andrés, hacia el Auditorio y aunque llegamos algunos minutos tarde, apenas disfrutamos del pequeño recital del chelista Carlos Prieto a manera de antesala, y en cuanto ocupamos nuestros lugares en luneta (cero y van dos), el ilustre homenajeado salió al escenario, ocupó su atril y leyó el texto que había preparado para la ocasión. En cuanto Fuentes mencionó su novela Aura, quien esto escribe sacó del bolsillo de su chamarra un ejemplar de dicha novela para abrirlo en las páginas donde se hallaba el pasaje que el escritor leía en ese instante. Terminó la conferencia y el público le dio una ovación de pie, que duró más allá de dos minutos. En cuanto Paulina y yo salimos al vestíbulo del auditorio, nos encontramos al compañero que me pasó el dato, acompañado por una compañera nuestra, entonces novia y hoy esposa. Nos intercambiamos impresiones y prometimos comprar la edición conmemorativa de La región más transparente en cuanto ésta llegase a librerías de prestigio. Hecho esto, los cuatro emprendimos el regreso a casa.

Once meses después (octubre 2009), Paulina correspondió a mi invitación con otra; esta vez para la novena entrega de las Lunas del Auditorio, galardón creado en el marco del 50 aniversario del Auditorio Nacional que reconoce a lo mejor de los espectáculos presentados en México. Aunque ya sabía de dicha ceremonia por la tevé, acepté de buenas a primeras. Al día siguiente, y con algunas horas de anticipación, llegamos al auditorio; a medida que iba llegando la gente, se le acomodaba en los asientos: corrimos con la suerte de sentarnos en primer piso, pegado al barandal que lo separa de la luneta. Durante tres horas, y con un breve pero delicioso intermedio por parte de la Big Band Jazz de México, disfrutamos de los números musicales, entre otros invitados, de Yuri, Moderatto, Yanni, Babasónicos, el musical La novicia rebelde y un dueto que hasta ahora logré recordar: ¡Edith Márquez y María José! (Quién iba a pensar que mi primera y más reciente escala en el Auditorio se daría por obra y gracia de dos grandiosas cantantes…) Al término de la ceremonia, Pau y quien esto escribe prometimos volver para el año siguiente, cosa que no sucedió.

En 2013, y en plena efervescencia de las redes sociales, llegó la oportunidad que ella y yo estábamos esperando: las dinámicas para hacerse de boletos, que consistían, las más de las veces, en preguntas sobre la historia de las Lunas del Auditorio, desde ganadores en tal categoría como el talento artístico presentado en equis año. Por fortuna, me gané mi respectivo par, pero Pau no pudo acompañarme, así que resolví invitar a quien me llevó por vez primera al auditorio: mi mamá. Con todo y que nos acomodaron en el segundo piso, igual y disfrutamos del talento artístico de esa ocasión, desde Paty Cantú y Río Roma hasta Prince Royce y Los Ángeles Azules. (A decir verdad, mi mamá quedó maravillada con el orgullo de Iztapalapa, mientras que tu servidor no cabía de la emoción con la creadora de “Suerte” y “Clavo que saca otro clavo”.)

Desde aquella edición de 2013, se dio de manera involuntaria una “tradición” cada vez que asisto a las Lunas: ir con invitada diferente. En 2014, Paulina y quien esto escribe disfrutamos tanto del musical Wicked y el regreso de Caifanes como el emotivo dueto de Rosana con Jesús Navarro de Reik; en 2015, con mi arquitecta de cabecera, Sofía, vimos cómo Paul van Dyk levantaba al público de sus asientos, pasando al momento alegre con la presencia de las Ha-Ash y como suele pasar año tras año, un dueto emblemático: Ana Torroja y Ximena Sariñana con “Un año más”. Para 2016 (año en que los boletos me llegaron de forma providencial), Mónica, internacionalista que laboraba en Nestlé por ese tiempo, se maravilló con Margarita la Diosa de la Cumbia, mientras éste que lees se llenó de energía con sendos duetos: Marlango y Caloncho (“Dinero”), Miguel Bosé y Fonseca (“Bambú”).

En 2017, mi invitada de esa ocasión apareció horas antes: Celina, historiadora y amiga, quien, al saber de la participación de Carlos Rivera, no se lo pensó dos veces y ya me estaba esperando en las escalinatas del Auditorio. Para deleite suyo, vio a Juanes y a Mon Laferte; para el mío, Timbiriche y Morat, y ambos gozamos bien y bonito del dueto que Carlos Rivera hizo con Lila Downs. Al año siguiente, el agua de azar me concedió la dicha de obtener no dos, sino cuatro boletos, con los cuales me llevé a Lupita (arquitecta y amiga de Sofía, del 2015, y vecina nuestra, por cierto) y a Mónica (Ibero girl, con todo y su novio de aquellos días). Y para el grupo pasado de heterogéneo que formábamos, un elenco igual o hasta mejorado: desde La Internacional Sonora Santanera y La Arrolladora Banda El Limón hasta Sofía Reyes, Edith Márquez (cero y van tres), Café Tacvba y Fey. (Las sorpresas de la noche: el dueto de Yuri con Matisse -¡Lupita estaba eufórica!- y la aparición de Love of Lesbian, cuyas canciones no dejan de acompañarme… incluso en el momento en que escribo estas líneas.)

Con todo y este hermoso historial de escalas en el Auditorio Nacional, lo mejor estaba por venir y el 2019 no estaría exento de sorpresas. En febrero, un colega y amigo de Acatlán me obsequió un boleto para ver a Joan Manuel Serrat en su gira Mediterráneo Da Capo, lo cual me llenó de inmensa alegría, porque la música de Serrat me acompaña desde siempre, cuando mi mamá ponía sus canciones en el estéreo que teníamos en casa. Para enfatizar esa dicha, dos amigos míos, padre e hijo, también de Acatlán, también fueron al concierto. Terminé con lágrimas en los ojos casi al final, porque esas canciones, directa e indirectamente, son la banda sonora de momentos espectaculares. (“Hoy puede ser un gran día” me devuelve el recuerdo de mi gran amiga Rosalía, y es mi favorita de todas sus canciones, ya sabrás por qué.) En septiembre, volví acompañado por Berenice, donde presenciamos el regreso de Caifanes, cuyo concierto le sirvió para cerrar ciclos. (Primera vez que estuve de pie todo el espectáculo. No lo vuelvo a hacer…) El martes 10 de diciembre, cerré la temporada con Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, acompañado por mis colegas de Acatlán. Y, claro, las Lunas de aquel año no podían faltar: la suerte me obsequió cuatro boletos, pero sólo Rebeca, abogada y vecina de cumpleaños (once días después del mío), acudió a la cita. Aun así, persisten en la memoria Ana Torroja, Enrique Guzmán y Kalimba, Pandora y Natalia Giménez, Río Roma y el musical Jesucristo Superestrella (donde La Josa hace una María Magdalena de antología).

Por sucesos harto conocidos (y todavía dolorosos), el Auditorio Nacional quedó en silencio, hasta hace algunos meses, cuando reabrió sus puertas. En cuanto me enteré de la visita de Joan Manuel Serrat, en el marco de su gira de despedida, hice todo lo posible por conseguir boletos. Y sí, lo logré, y ese momento se me hizo genial compartirlo con la hoy doctora Berenice en mayo pasado… y mis amigos de Acatlán, un poco a la distancia. Y como “las mejores cosas llegan para quien sabe esperar”, en abril nos llegaron buenas noticias para ambos: la visita de Love of Lesbian, para el 14 de octubre, y la nueva fecha de María José, para el 26 de mayo; como en esta última fecha volaron las localidades en menos de quince días, la vida nos tenía reservada una nueva, sobre la cual tendrás más cosas que decir.

En fin, querida Caro, todavía te quedan muchas cosas por vivir en el Auditorio Nacional. Ojalá y luego de leer estos recuerdos (con los que paro por ahora, porque me podría extender más de la cuenta) te animes a tener los tuyos, sola o en compañía, porque quien va al Auditorio una vez, vuelve siempre: una escala de grandiosos recuerdos ya espera por ti. Que tus nuevas andanzas así lo confirmen.

En espera de nuevas coincidencias, recibe mi cariño, admiración, agradecimiento y el fuerte abrazo de

Ulises Velázquez Gil

P. D. Mira lo que son las cosas: por estos días el Auditorio Nacional cumplirá 70 años. (Vaya manera de celebrarlos ¿no crees? Chapeau!)

 

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ME ACUERDO…

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

(A Tania María de Jesús, por desatar los hilos de la memoria…)

Me acuerdo de la primera vez que vi mi propia imagen en un calendario de bolsillo, a manera de obsequio por parte de un estudio fotográfico.  

Me acuerdo que acompañaba a mi madre a las oficinas del ayuntamiento, donde mientras esperaba que le atendieran de volada, me daba vuelo paseando por los jardines, mientras esperaba el milagro de que me comprara una bolsa de galletas que allí vendía una joven monja.

Me acuerdo de la radio nocturna que ponía mi padre camino al hospital y pasar por mamá, al término de su jornada de trabajo. Del pop de Estereo Joya a la programación guapachosa de La Tropi Q, el viaje siempre llevaba una banda sonora espectacular.

Me acuerdo que, en casita, se escuchaban canciones de Alberto Cortez, María Dolores Pradera y Joan Manuel Serrat, que, secretamente, me inocularon la poesía. (Ello se nota en los primeros poemas que escribí… Hoy perdidos, ¡por fortuna!)

Me acuerdo de Las mil y una Américas, por la cual supe de la existencia de los pueblos originarios de este continente, y por medio de la imaginación (acompañando a Cris y Lon), hasta formar parte de la vida cotidiana de grandes civilizaciones, desde los olmecas y mexicas hasta los mayas y los incas. (Aquel niño de entonces nunca se imaginó volverse explorador, con el correr del tiempo, mediante la lectura y la convivencia con historiadores. Uno de ellos, llamado Miguel León-Portilla.)

Me acuerdo de las ceremonias de los lunes en la primaria, donde un esbozo de declamador y un actor en potencia se dieron vuelo, bajo los avatares del corregidor Miguel Domínguez, un cómico cantinflesco y un mini Juan José Arreola de Las Arboledas.

Me acuerdo de la sonrisa de una querida compañera, cuyo sacrosanto nombre es el sino de un recuerdo persistente, mágico y milagroso por mera agua de azar.

Me acuerdo del Álbum de México, de Luis González y González, que mi maestra inolvidable de primaria le pidió a mi hermana (cuando la tuvo en su grupo); por un descuido en la logística, no alcanzó a llenarlo, y al ver mi interés en él, me lo obsequió. Años después, la siempre inolvidable Rosalía Velázquez Estrada me dio el ejemplar de su hija Ximena, que no pasó de la primera entrega. (Gracias al sobre de su hija, llené el álbum de mi hermana.)

Me acuerdo de Armida de la Vara, autora de muchos textos del libro de Lecturas de la SEP, cuya buena impronta dejó en decenas de generaciones durante la educación primaria. (Hoy sé de su portentosa obra narrativa, y de la acuciosa lectura y corrección de los textos de su esposo, referido líneas arriba.)

Me acuerdo del Café Tokio, en San Luis Potosí, donde cené con mis abuelos paternos, a mitad de camino entre Guanajuato y Nuevo León.

Me acuerdo del juego de mesa Maratón, donde salía airoso con las preguntas relacionadas a científicos y próceres, pero embarrado en cuanto a personajes de caricaturas, películas y deportes.

Me acuerdo de una chica de la secundaria que me hacía volar bajo; irradiaba rebeldía por los cuatro costados, y ello la hacía muy atractiva. (Desde ahí, me daría cuenta de que los amores que comparten la misma colonia no suelen ser del todo halagüeños…)

Me acuerdo de mis primeros libros comprados en el súper: un diccionario español-francés, la biografía de Frida Kahlo escrita por Rauda Jamis, y El valor de educar de Fernando Savater. Mi diccionario hoy duerme un sueño indefinido junto a otros ejemplares, mientras que el volumen savaterino ocupa -con todo y autógrafo- un sitio de honor, junto a Emil Cioran e Italo Calvino. (¿Y la biografía? Easy come, easy go…)

Me acuerdo de una corbata color guinda, con estampado de rombos, que usé en la misa de generación de primaria; misma que complementó mi atuendo de preparatoriano (también de salida generacional), y que hoy día duerme el sueño de los justos, doblada y dentro de un cajón.

Me acuerdo de la filipina de enfermero que usé a modo de piyama, una vez que regresaba de la secundaria y me duchaba al mismo tiempo que veía el noticiario del canal 13.

Me acuerdo de la programación nocturna del radio, donde Memories of Green de Vangelis y Lonely shepherd de Zamfir eran la banda sonora de muchas noches de insomnio.   

Me acuerdo de la máquina de escribir Olivetti (modelo Lettera y comprada en la Tienda del ISSSTE de Lomas Verdes), con la cual mecanografié varios poemas ajenos, que reuní después, bajo la rusticidad del engargolado, en una primera antología.

Me acuerdo de la primera vez que visité la Biblioteca de México, en la Ciudadela, en cuya hemeroteca me di a la tarea de leer lo primero que encontrara; de esa ingenua curiosidad, supe de una maravillosa escritora llamada Esther Seligson, y de las raras gemas sólo reservadas a gambusinos del anaquel.

Me acuerdo de las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio, que no dejan de acompañarme en esta vida. (De la Radio Rin de mi infancia a la señal de prueba con que nació Horizonte 108, el IMER no deja de volverse querencia radiofónica.)

Me acuerdo de Sleeping satellite de Tasmin Archer, a guisa de música de fondo cada que visitaba la Casa del Libro en Tlalnepantla; y también de mis primeros libros de poesía comprados ahí: la Poesía lírica de Sor Juana Inés de la Cruz y los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot, en las ediciones de REI; Hora de junio y Práctica de vuelo de Carlos Pellicer, de Lecturas Mexicanas, y Claridad errante de Octavio Paz, en Fondo 2000.

Me acuerdo de un programa televisivo de concursos, Apantállame, donde tuve la fortuna de participar; mi presencia comprobó a cabalidad que la cultura y los espectáculos pueden convivir en franca armonía, sin prejuicios de ningún tipo.

Me acuerdo de una larga caminata -y en línea recta- desde la Calzada México-Tacuba hasta el Palacio Legislativo de San Lázaro; más que prueba de resistencia y de velocidad, fue un peregrinaje hacia la memoria y el futuro. (Nunca me imaginé volver tan pronto a aquellos lugares visitados durante ese trayecto…)

Me acuerdo de los viajes al interior del Metro, junto a mi mejor amigo de la preparatoria; sus antologías en cassette y mis lecturas de Vicente Quirarte fueron nuestras cartas de navegación.

Me acuerdo de un martes, cuando asistí a un curso sobre arquitectura en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el marco de la exposición sobre Ricardo Legorreta; al salir de la sesión, sin pensarlo, entré a El Colegio Nacional, donde se realizó el homenaje a Beatriz de la Fuente, insigne integrante y la primera mujer en ingresar a sus filas.

Me acuerdo que asistí a las conferencias de José Emilio Pacheco, Fernando del Paso y Enrique Krauze en El Colegio Nacional. Después de mis clases en la carrera, escuchar a figuras eminentes compartir sus conocimientos afianzó mi fe en las Humanidades.

Me acuerdo de mi primer separador de libros, obsequiado por mi maestra inolvidable, cuyo pensamiento allí impreso se resume en una sola palabra: especial. (A partir de ahí, persiste una interesante colección…)

Me acuerdo del billete de Lotería Nacional alusivo a los 40 años de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que compré para subirme al tren de las dinámicas en redes sociales para ganarme un paquete de libros. (No tuve suerte con aquel obsequio, pero obtuve a cambio la satisfacción de participar en los videos conmemorativos… y un doble reintegro en el expendio aledaño a la FES Acatlán, que se volvió reintegro en bucle con el correr de las semanas.)

Me acuerdo de las (únicas) dos canciones que me fueron dedicadas: A quien decidiste amar de Sandoval, y Ordinary world de Duran Duran.

Me acuerdo de que Georges Perec, Joe Brainard, Marcello Mastroianni y Margo Glantz tienen textos similares bajo el ritornelo de la frase “Me acuerdo…”, a quienes suscribo en intención como en invención.

Me acuerdo de aquella compañera de la preparatoria, que confió ciegamente en un aprendiz de escritor (obnubilado, en ese entonces, por la osadía de la juventud), y que, pese a diferencias irreconciliables, sigue como lectora a distancia de estas líneas.

Al final del día, siempre habrá algo que se vuelva digno de acordarse, de volver a aquel instante que nos dio destino y sentido, donde, después de todo, sigue más que vigente aquella sentencia proferida por Elena Garro en Los recuerdos del porvenir: “Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”.

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La Seguridad Interior: normatividad, historia y realidad

Escrito por Manuel Castañeda Riou el . Posteado en Información General, Parador Político

Índice

Abstrac o resumen
Capítulo 1. Marco conceptual
1.1. La importancia de la administración pública en la seguridad nacional
1.1.1. El concepto de la seguridad nacional en la constitución
1.1.2 Los Planes Nacionales de Desarrollo y la Seguridad Nacional
Capítulo 2. Los Principios Constitucionales de la Seguridad Nacional 1917
2.1 Los principios
Capítulo 3. Sustento de ley, acciones y organización
Capítulo 4. A manera de conclusión: Los retos de la S.N. en México.
Bibliografías

Abstrac o resumen

En este breve ensayo, abordaremos la importancia de la administración pública en el ámbito de la seguridad nacional por ser unos de los temas más relevantes dentro de la vida institucional de nuestro país, pero sobre todo el bosquejo que le da nuestra constitución a dicho tema que por su complicado entramado no abordaremos todos los aspectos de tan interesante tema ejemplo de ello es que no mencionamos la importancia de la cooperación internacional, así como los pasajes históricos que son importantes para entender porque el legislador lo introdujo y las diversas aristas que conllevan a sostener dichas tesis a partir de los hechos que se han presentado en la vida nacional.
Así también abordamos de manera muy breve la importancia que tiene este tema en los Planes Nacionales de Desarrollo y el enfoque que se le quiere dar en cada sexenio, cambiando su sentido, puesto que es entendible que nuestro sistema político emprende sus nuevas metas dependiendo de los intereses que se hayan entrelazado con el que esta en turno en la silla presidencial.
Cabe destacar que abordamos con cierta paciencia los principios a la seguridad nacional a partir de la Constitución de 1917 tales como: i) El Respeto a las garantías individuales; ii) Características de la educación nacional; iii) Apoyo a los pueblos indígenas; iv) Desarrollo nacional; v) Planeación democrática del desarrollo; vi) Propiedad y tenencia de la tierra; vii) Defensa de la soberanía marítima; viii) Prohibición de monopolios etcétera.
Resulta por demás interesante abordar su sustento de ley, es decir, señalar los preceptos administrativos de relevancia como lo son su funcionamiento, organización y a la vez su sustento de ley.
Finalizando esta investigación con una breve reflexión de lo que serán lo retos de la seguridad nacional.

Capítulo 1. Marco conceptual:
1.1. La importancia de la administración pública en la seguridad nacional
Para Ortega Blake en cuanto a la definición de administración pública “la vincula a un proceso, o a una institución, o a un organismo, tanto del Estado como de la clase dominante. Así, encontramos las siguientes: a) Es la dirección y operación de los negocios públicos de todos los niveles del Gobierno, incluyendo el internacional ; b) Es la función administrativa la encargada de dirigir y aplicar la ley como ha sido declarada por la rama legislativa e interpretada por la judicial del Gobierno; y c) es una institución del Estado que, como centro del poder, participa en la organización y el ejercicio de poder de las clases dominantes”. Por lo que el autor sintetiza estas tres concepciones “en donde la administración publica la define como la acción del estado destinada al logro de la máxima eficacia en el funcionamiento de un organismo público conforme a la autoridad derivada de una ley. Tales acciones se caracterizan por la dirección administrativa y dominio político”.
Por otra parte, Henry Pratt Fairchild nos comenta que la administración es “2. Función de gobierno consistente en dictar y aplicar las disposiciones necesarias para el cumplimiento y efectividad de las leyes, para la conservación y fomento de los intereses públicos y para resolver las reclamaciones a que todo ello dé lugar. La administración puede ser descentralizada geográfica (administración provisional, administración municipal) y funcionalmente (administración de justicia, administración fiscal, administración militar, de correos y telégrafos)”.
En ese contexto nos argumenta Omar Guerrero “la administración pública es la autoridad común que, dentro de cada departamento, ejecuta las leyes de interés general que se constituyen sobre las relaciones necesarias de cada administrado con la sociedad, y de la sociedad con cada uno de ellos; así como sobre las personas, los bienes y las acciones, como interesantes al orden público”.
Por otra parte Juan Enrique Von Justi nos advierte (Capítulo XVI. Sobre las costumbres de los súbditos y del orden y la disciplina que debe establecerse entre ellos) “también debe de velarse sobre las costumbres y establecer entre ellos el orden y la disciplina que se juzgan necesarias para el bien general de la sociedad. Nadie ignora cuanto las costumbres de un pueblo y la buena o mala conducta de sus jefes, tiene influencia sobre ella. La historia nos enseña que infinidad de reinos y estados han perecido por causa de la corrupción de los pueblos que les habitaban, y por las malas costumbres que allí reinaban; y nadie deja de sentir que el vicio y el desorden corrompen a los hombres, les hacen enemigos del trabajo, y les ponen fuera del- estado de adquirir talentos y lo conocimientos necesarios para ser dichosos”.
Además, nos añade el autor “es una cosa segura e incontrolable, que cuanto más arregladas tienen las costumbres un pueblo. Tiene mayor proporción para contribuir a su felicidad. Por tanto, es desear que un soberano se aplique a hacer a sus súbditos tan virtuosos como sea posible; pero la fragilidad de la naturaleza humana y la constitución de los estados no permiten que se castiguen otros crímenes, que los que pecan contra los deberes perfectos, que hace a los hombres incapaces de cumplirles y que perturban la quietud y la tranquilidad pública”. Además nos agrega “que por más ligero que sea un vicio, y que por poca atención que parezca pedir de parte de la policía, conviene castigarle severamente cuando es demasiado frecuente, porque puede tener consecuencias funestas para el Estado cuando se desprecia el remediarlo por medio de sabios reglamentos. La policía de be igualmente estar atenta a todas las revoluciones y mudanzas que acontecen en la sociedad”.
Por último agrega Von Justi, “propiamente pertenece a la policía: (este concepto lo estudia con amplio rigor Omar Guerrero u Von Justi, que no es más que un interpretación para un servidor como <>, mantener a los miembros que componen a un Estado en el orden y en el rango que les conviene, respectivamente los unos a los otros, de fondear sus objetos y sus sentimientos respecto del Gobierno; describir las conspiraciones que le forman y sofocarlas,; en una palabra, manejar las pasiones y los intereses particulares de los súbditos de modo que todo concurra al bien del Estado. Esto no impide, sin embargo, que la policía haga todo lo- posible para mantener la tranquilidad y el orden entre los miembros que la componen. Ella es el instrumento de que se sirve la política para poner sus leyes y sus reglamentos en ejecución; y, por consiguiente, ella debe impedir las violencias, los atentados, los alborotos y las sediciones; en una palabra, todo lo que pueda turbar la tranquilidad pública”.
Por lo que cierra magistralmente “la policía debe, por consiguiente, tener siempre el ojo abierto sobre las acciones y las conspiraciones que se forman en el Reino y dar luego el aviso de ellas al soberano. Ella siempre debe obrar con discernimiento y sin faltar a lo que la prudencia exige, jamás interpretar desproporcionadamente los objetos, ni los procederes de los súbditos”.

Por lo que, siguiendo la línea de la buena ejecución de leyes, así como la buena actuación del gobierno en lo que respecta a los diversos asuntos públicos nuestros autores consultados nos dejan ver la gran brecha que abarca a nivel conceptual dicha ciencia y su aplicación directa en la marcha de los asuntos públicos que el estado tiene como brazo directo y ejecutor para el beneficio colectivo y el resguardo de ese pacto social-entre gobernantes y gobernados.
Por lo que ahora pasaremos a indagar cuál es la fuente normativa para ir aterrizando nuestro análisis en lo que nos atañe a México.

1.1.1. El concepto de la seguridad nacional en la constitución.
Raúl Ramírez Medrano nos cita “un sistema de seguridad nacional responde en esencia, a la necesidad de proteger, defender y salvaguardar al Estado como entidad soberana, y a todos y cada ubo de sus componentes, como lo son su independencia externa, su supremacía interna, su territorio y patrimonio nacional, su población y unidad nacional, su gobierno republicano y federal, sus instituciones democráticas, sus principios de justicia social, sus intereses fundamentales y su proyecto nacional”. Por lo que agrega que el concepto de seguridad nacional en México “parte de los principios consagrados en la Constitución Política, por lo que por seguridad nacional se ha entendido como un condición permanente ideal, del ser nacional que se procura a través de los elementos políticos, económicos, militares, sociales, culturales que garantiza la soberanía, promueve el interés de la nación, al estrechar la ventanas de vulnerabilidad frente al exterior y fortalecer los elementos que proporcionan viabilidad, solidez y consistencia al proyecto nacional”.
1.1.2 Los Planes Nacionales de Desarrollo y la Seguridad Nacional.
Por lo que nuestro autor nos remite a una revisión de los Planes de Desarrollo (P.N.D.) ejemplo de ello es el Plan Global de Desarrollo 1980-1982, en donde se señala: “Dentro una visión conceptual propia de las condiciones mexicanas, la defensa de la integridad, la independencia y la soberanía de la nación se traducen en el mantenimiento de la normatividad constitucional y en el fortalecimiento de las instituciones políticas en México. Los principios ideológicos y la vigencia de la legalidad son condiciones necesarias para evitar injerencias externas directas, en una coyuntura internacional cada vez más compleja y en la que la única garantía efectiva de viabilidad nacional parte de la propia nación, de su fuerza histórica, cultural, sus instituciones y posibilidades de desarrollo efectivo”.
Por otra parte, y complementando el significado de la seguridad nacional en P.N.D., el de 1983-1988 establece, “México por principio, funda su propia seguridad en la reiteración del Derecho y en la práctica de la cooperación internacional y no en la idea de que la seguridad de una nación dependa de la afirmación de su propio poder, a expensas del de otras. Así nuestra seguridad nacional aumenta no disminuye, con la seguridad de otras naciones, en consecuencia, convergen en este concepto las acciones a favor de la paz, el respeto a la autodeterminación y el rechazo a la política de bloques y de hegemonías”.
En esa tesitura nos encontramos con el P.N.D., 1989-1994 en donde la S.N. es definida como “una condición imprescindible para el mantenimiento del orden soberano, por lo que debe de ser preservada tanto el ámbito interno como en el de las relaciones internacionales, con base en la concertación interna y la negociación externa. En ambos casos el denominador común es el respeto al estado de derecho y los principios que éste representa”.
Por último, el P.N.D. 1995-2000 “no realiza una definición específica de la seguridad nacional, sin embargo, plasma su concepto sobre este tema dentro del objetivo de la nación de preservar su soberanía, con lo que se enriquecen las definiciones de los planes anteriores los cuales resumen de manera precisa los elementos que integran el concepto que los mexicanos le hemos dado a nuestra seguridad”.
Cabe hacer mención como dato interesante que la Seguridad Nacional tiene que ver con- el ámbito histórico y los movimientos políticos en disputa por la nación han dejado rastro de una verdadera aspiración a tener una Seguridad Nacional fuerte y comprometida, desde hace ya mucho tiempo, por lo que no lo tocaremos aquí pero que efectivamente es basta, por lo que se recomienda el trabajo de Raúl Ramírez Medrano (El sistema de seguridad nacional y los objetivos nacionales permanentes tutelados por la Constitución Política Mexicana).

Capítulo 2. Los Principios Constitucionales de la Seguridad Nacional 1917.
2.1 Los principios.
Nos dice Raúl Ramírez Medrano “la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, regula los principios que inspiran un sistema de seguridad nacional, los cuales surgen de los conceptos e ideales en que se fundamenta el desarrollo nacional integral. Por lo que ese desarrollo integral se manifiesta en los externo -se fortalece la soberanía, se participa en tratados y convenciones de cualquier naturaleza en lo internacional- y en lo interno -respecto el régimen democrático, federal, el crecimiento económico, el ejercicio de las garantías individuales y sociales”.
Nos argumenta que los principios fundamentales de nuestra seguridad nacional consignados y reconocidos en la Constitución son:
 Respeto a las garantías individuales.
 Características de la educación nacional.
 Apoyo a los pueblos indígenas.
 Desarrollo nacional.
 Planeación democrática del desarrollo.
 Propiedad y tenencia de la tierra.
 Defensa de la soberanía marítima.
 Prohibición de monopolios.
 Defensa de soberanía territorial y obligación de servir en la guardia nacional.
 La no intromisión de extranjeros en asuntos públicos.
 La soberanía nacional y la forma de gobierno.
a) República representativa democrática.
b) Federal.
c) La nación mexicana se integra por estados y municipios.
 División de poderes: los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial integran el Supremo Poder de la Federación
 Facultades del Congreso.
 Principio electoral.
 Facultades del Ejecutivo Federal.
 Aplicación de justicia. Poder judicial federal.
 Vigilancia de la constitucionalidad de los actos y las leyes.
 Prohibiciones a las entidades federativas en beneficio de la fortaleza del pacto social.
Por lo que los intereses vitales según nuestro autor serían los siguientes:
A) “Soberanía. Entendida hacia el interior como el no reconocimiento de un poder igual al Estado, formal y material, y hacia el exterior como el no reconocimiento de un poder superior al mismo; es inherente a cualquier Estado. Esto se traduce en la conservación y fortalecimiento de la soberanía nacional como uno de los objetivos permanentes del país”.
B) “Territorio. Espacio físico donde se desarrolla nuestra comunidad y la base de su regulación lo deja establecido la Constitución, ello se traduce en la preservación del territorio, mar y espacio aéreo nacional, de los recursos naturales y la conservación y desarrollo del patrimonio cultural”.
C) “Población. En materia de seguridad nacional proteger a la población y fortalecer la unidad nacional uno de los objetivos nacionales permanentes que se traduce en la aspiración de una comunidad nacional, plural y solidaria, que logre una participación consciente y activa de la población en el esfuerzo común para preservar los valores y la búsqueda de objetivos nacionales con mayor equilibrio regional y social que no atente contra la pluralidad cultural y étnica del nuestro país”.
D) “Régimen de libertades individuales. Se hace referencia a todos aquellos derechos públicos subjetivos alcanzados por la sociedad con el advenimiento del estado liberal de derecho. Lograr la vigencia de la libertad y la dignidad de los individuos”.
E) “Democracia y Estado de Derecho. Nuestra Carta Fundamental incorpora diversos principios para constituir un Estado regido por las leyes con una forma de gobierno federal y un sistema de división de poderes que garantiza la vigencia de las libertades alcanzadas y un principio democrático y representativo orientado a lograr una mejor forma de convivencia”.
F) Desarrollo y justicia social. Los derechos sociales y económicos los consigna nuestra máxima norma en diversos preceptos que dan sustento para definir la promoción de la justicia social y el desarrollo económico como uno más de los objetivos nacionales permanentes, entendiendo a la economía como un instrumento para mejorar las condiciones de vida de la población mediante la dotación de condiciones que garanticen la mejoría del nivel y calidad de vida de los mexicanos”.
G) “Paz social. La búsqueda de una forma de vida donde predomine la conciliación sobre el conflicto, mediante el respeto de los términos de convivencia que nuestra sociedad se ha dado, es una de las aspiraciones más grandes de nuestro pueblo y es de hecho la base de nuestra organización política”.
De los principios de la política exterior. Nos dice el “artículo 89 que las facultades y obligaciones del presidente, en cuanto a su fracción X Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”.
A) “No intervención. No existe una definición muy precisa del concepto de intervención, por lo que puede tener muchas expresiones y cubrir una amplia gama de actividades. Puede darse empleando la fuerza o medios no violentos y puede realizarse de manera directo o indirecta, sobre el territorio de un Estado sus ciudadanos o los asuntos internos y externos de un Estado en particular. Podeos entender la intervención con una interferencia que realiza uno o varios estados en los asuntos domésticos de otro y que ataca la soberanía y la independencia de esa comunidad política. Por lo que se busca neutralizar las justificantes que las potencias son cada vez más sofisticadas. En la doctrina de la no intervención es fundamental la correcta interpretación de las normas de derecho internacional y el principio de soberanía nacional. Es un mecanismo que busca definir los límites de la influencia que un Estado puede tener sobre otro en el orden internacional y para atenuar la desigualdad de poder entre las naciones”.
B) “Autodeterminación de los pueblos. El derecho de los pueblos a su libre determinación y ha formado y ratificado convenciones internacionales de gran importancia donde dicho principio se consagra. Destacan e Pacto Internacional de derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que desde 1981 vinculan jurídicamente a nuestro país”.
C) “Solución pacífica de las controversias. El derecho internacional contemporáneo tiene como característica principal la de ser un derecho de paz. Un ejemplo de esta tendencia moderna al derecho internacional es el artículo 33 de la Carta de San Francisco que señala: 1. Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridades internacionales tratarán de buscarles solución, ante todo mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o acuerdos regionales u otros medios pacíficos de su elección”.
D) “La Proscripción de la Amenaza del Uso de la Fuerza en las relaciones internacionales. La protección de los derechos de la humanidad como la vida, la libertad, la igualdad, la seguridad, y la dignidad de las personas son un punto de atención importante para el derecho internacional”.
E) “La igualdad jurídica de los Estados. El concepto e la comunidad internacional de estados, como base de convivencia de la sociedad mundial, tiene su fundamento en el reconocimiento del principio de igualdad jurídica de los mismos. Este principio, recogido por el derecho positivo moderno, tiene un vínculo estrecho con la conformación del derecho internacional y tiene sus raíces en las corrientes de los tratadistas. La igualdad jurídica de los estados constituye la teoría clásica que ha venido siendo cuestionada dada la desigualdad política de los miembros de la comunidad internacional”.
F) “La Cooperación Internacional para el desarrollo. Tuvo su origen en el orden político internacional surgido de la segunda guerra mundial y tiene por objeto la realización de acciones multinacionales a favor del desarrollo económico y social de los países atrasados. La participación de México y América Latina en las acciones de cooperación internacional para el desarrollo empezó a ser más activa cuando los organismos internacionales iniciaron procesos de integración económica regional. La importancia de este principio radica en la necesidad de una economía internacional con crecimiento estable sin choques violentos y abierta competencia. Esto sólo puede lograrse con una real cooperación internacional para el desarrollo. Por lo cual nuestro país tiene actuaciones relevantes en este aspecto”.
G) “La lucha por la Paz y las Seguridad Internacionales. México ha adoptado el principio de la lucha por la paz y la seguridad internacionales como un principio de actuación en materia de política exterior y, a su vez, como un propósito que busca alcanzar por medio de su participación en organismos mundiales y regionales. Precisamente para mantener este principio fue creada la Organización de las Naciones Unidas. Actualmente se ubican tres de actuación para el logro de este objetivo: la diplomacia preventiva, acciones de establecimiento de la paz y acciones de mantenimiento de la paz. Con lo cual nuestro país se identifica congruentemente”.

Capítulo 3. Sustento de ley, acciones y organización.
La ley que regula la Seguridad Nacional en México es “Ley de Seguridad Nacional que tiene por objeto establecer las bases de integración y acción coordinada de las instituciones y autoridades encargadas de preservar la Seguridad Nacional, en sus respectivos ámbitos de competencia; así como, la forma y los términos en que las autoridades de las entidades federativas y los municipios colaborarán con la Federación en dicha tarea; regular los instrumentos legítimos para fortalecer los controles aplicables a la materia”, según el artículo 1.
La “Ley de Seguridad Nacional en su artículo 3 la define como las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano que conlleven a:
1. Proteger al país frente a riesgos y amenazas.
2. Preservar la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio.
3. Mantener el orden constitucional y la unidad de la federación, así como fortalecer las instituciones democráticas de gobierno.
4. Defender al país frente a otros Estados o sujetos de derecho internacional.
5. Preservar el régimen democrático fundado en el desarrollo social, económico y político. El concepto de Seguridad nacional articula el quehacer del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y del resto de las instituciones que integran el Sistema de Seguridad Nacional”.
En cuanto a su organización según el “artículo 12. Para la coordinación de acciones orientadas a preservar la Seguridad Nacional se establece el Consejo de Seguridad Nacional, que estará integrado por:
I. El Titular del Ejecutivo Federal, quien lo presidirá;
II. El Secretario de Gobernación, quien fungirá como Secretario Ejecutivo;
III. El Secretario de la Defensa Nacional;
IV. El Secretario de Marina;
V. El Secretario de Seguridad Pública;
VI. El Secretario de Hacienda y Crédito Público;
VII. El Secretario de la Función Pública;
VIII. El Secretario de Relaciones Exteriores;
IX. El Secretario de Comunicaciones y Transportes;
X. El Fiscal General de la República, y
Fracción reformada DOF 20-05-2021
XI. El Director General del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
“Los integrantes del Consejo no podrán nombrar suplente. En caso de ausencia del Presidente, el Secretario Ejecutivo presidirá la reunión. El Consejo contará con un Secretario Técnico, que será nombrado por el Presidente de la República, dependerá directamente de él, contará con un equipo técnico especializado y un presupuesto asignado en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Éste no será integrante del Consejo”.
Sánchez de Lara delineó las nuevas amenazas al país contenidas en la Agenda Nacional de Riesgos (ANR): tráfico de personas, cibercrimen, infraestructura estratégica, dominio del ciberespacio, conflictos por recursos naturales, cambio climático, pandemias, crimen organizado.

Capítulo 4. A manera de conclusión: Los retos de la S.N. en México.

Últimamente “académicos, expertos y militares propugnan por una nueva Ley de Seguridad Nacional indican la necesidad de contar con un gabinete de inteligencia y un centro de inteligencia militar-civil para atender riesgos y amenazas al estado mexicano, por lo que la agenda de vulnerabilidades del Estado –pobreza, desigualdad, violencia, crimen organizado, migración, colapso de instituciones e incluso la pandemia de Covid-19– demanda una nueva Ley de Seguridad Nacional, advierten analistas, expertos y académicos de las Fuerzas Armadas” .
Se señala por otra parte que “México enfrenta amenazas emergentes no tradicionales, la mayoría de ellas con un alto componente de seguridad interior y con “una pata puesta en el ámbito internacional, como el robo de hidrocarburos, un tema de seguridad nacional y de seguridad interior”, aseguró”.
Señala “Sánchez de Lara delineó las nuevas amenazas al país contenidas en la Agenda Nacional de Riesgos (ANR): tráfico de personas, cibercrimen, infraestructura estratégica, dominio del ciberespacio, conflictos por recursos naturales, cambio climático, pandemias, crimen organizado”.
En ese contexto señala “el almirante Raymundo Pedro Morales Ángel, director del Centro de Estudios Superiores Navales (Cesnav), la posición de México en seguridad nacional se hace más delicada aún por la asimetría con Estados Unidos y la falta de desarrollo de los países del Sur. Sin embargo, la seguridad nacional de México es aún “más sensible por las asimetrías internas, sobre todo en la distribución de la riqueza”. “Tenemos una diversidad de pobres en un país rico”, consideró el académico en el foro organizado por la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados”.
Como se bosqueja en este breve trabajo quedan muchos pendientes por estudiar tan interesante tema, sobre todo cuando la pandemia que nos azoto actualmente, vino a prender los focos rojos, entiendo esto como que la humanidad es frágil, los riesgos son instantáneos y la necedad humana sigue si cambiar, por lo que se necesita atender lo que los expertos indican y hacer de la administración pública una herramienta necesaria para tomar decisiones a tiempo y no lamentarnos después.

Bibliografías

1.- Botero Benese, Giovanni. “De la causa de la grandez de la ciudad”. Editorial UAM. México, 1980.
2.- Calderón Ortiz, Gilberto. “Estado, Gobernabilidad y Administración Pública”. Editorial, Gernika. México, 2002.
3.- Guerrero, Omar. “Introducción a la administración pública”. Editorial, Harla. México, 1985.
4.- Guerrero, Omar. “La teoría de la administración pública”. Editorial, Harla. México, 1986.
5.- Ortega Blake, Arturo. “Diccionario de Economía Política y Administración”. Editorial, Trillas. México, 2011.
6.- Ramírez Medrano, Raúl. “El sistema de seguridad nacional y los objetivos nacionales permanentes tutelados por la Constitución ´Política Mexicana.
7.- Von Justi, Juan Enrique. “Ciencia del Estado”. Editorial, INAP, Comunidad de Madrid, Agencia Española de Cooperación Internacional, MAP de España, Gobierno del Estado de México y IAPEM. México, 1996.

Normatividad:

1 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_280521.pdf.
2 Ley Orgánica de la Administración Pública. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/153_110121.pdf.
3 Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/115_180716.pdf
4 Ley de Seguridad Nacional http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LSegNac_200521.pdf

Enlaces de internet:
1.- https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/535127/Que_es_SEGNAL.pdf
2.- http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm
3.- https://intelpage.info/centro-de-investigacion-y-seguridad-nacional-cisen.html
4.- https://www.inegi.org.mx/temas/estructuras/#Informacion_general
5.- https://www.gob.mx/gobierno

INTENSIDAD E INMENSIDAD

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Entre las notas que Albert Camus hizo para El primer hombre, encontramos la siguiente: “Habría que vivir como espectador de la propia vida. Para añadirle el suelo que le diera conclusión. Pero uno vive, y los otros sueñan tu vida”. Como recordar es un arte difícil, es preciso echar mano tanto de los propios recuerdos como de los sucesos y figuras que nos rodearon en varios momentos de la vida.

Luego de una enorme trayectoria artística, Miguel Bosé hace un corte de caja de una vida vivida al máximo y nos ofrece, en El hijo del Capitán Trueno, su particular recuento, donde relucen tanto sus orígenes familiares como algunas figuras señeras del arte y del espectáculo que le ayudaron a buscar su vocación y un camino que, con todo y el impasse de hoy día, todavía le restan muchas cosas por hacer.

A lo largo de casi quinientas páginas, nos adentramos en los primeros 25 años de vida del cantante, desde su particular nacimiento en tierras extranjeras, siendo hijo de un matrimonio también extranjero: el torero español Luis Miguel Dominguín y la gran actriz italiana Lucia Bosé, de quien abrevó la sensibilidad para el arte y la creación, campos diametralmente opuestos a la bravura y el arrojo del figura fue Dominguín.

El primer capítulo, a diferencia de una biografía convencional, no inicia con el nacimiento del biografiado, sino con una confrontación entre dos fuerzas de la naturaleza, es decir, sus padres, y del cómo dicha confrontación desataría -para bien, para mal- los sucesos que le darían vida y destino al intérprete de futuros éxitos como “Creo en ti”, “Sevilla” o “Aire soy”. Aún con esos vientos en contra, persiste un buen recuerdo: Por favor, que alguien me lo atesore siempre en la memoria, porque aquel era el éxtasis más absoluto, el más seguro de todos los refugios que tuve jamás. Aquel del que nunca hubiese querido irme.

Mientras sus padres se afanan en hacer y deshacer (“nunca hacer por hacer”, como diría una canción suya), al pequeño Miguel y a sus hermanas Lucia y Paola les llega una presencia fantástica, firme de obras pero grata de intenciones, que con el tiempo se volvió indispensable dentro de la familia González Bosé: Remedios de la Torre Morales, la victoriosa, oteaba los campos que poco a poco iban siendo devorados por las hoces […] Sabía quién tenía mejor brazo con la horca o mejor lomo para el fajado, y reconocería a cada quien en sus voces y cantos aunque se viesen diminutos. Ésa era su vida, pensaba masticando, la que siempre imaginó, la mejor del mundo, la más libre, a la que volvería. La que le correspondía por ley a la más pequeña de las hermanas y cuarta de cinco. Sin embargo, otras fueron sus faenas, porque al volverse La Tata de aquellos niños, hizo frente a sucesos adversos, así también les hizo más llevadera la vida, endulzársela un poco más de la cuenta. A medida que sabemos más de la tata Remedios, a ratos se cae en la cuenta de que merecería una novela propia, porque sus tareas de cada día tuvieron alcances épicos, acompañando a los chicos y a la propia Lucia Bosé.

Si por el lado de las mujeres, la Tata fue predominante en la formación del futuro cantante, bailarín y actor, digno es mencionar al pintor Pablo Picasso, a quien Bosé le dedica el octavo capítulo de El hijo del Capitán Trueno, que, dicho sea de paso, bien merecería su propia vida, con lomo y tapas. En dicho capítulo, da cuenta de su encuentro con ese coloso del arte contemporáneo, quien sostuvo toda la vida llegar a pintar como un niño; visto así, conocerlo le confirmó ese postulado. Para Miguelito, Pablo lo era todo y para Pablo, Miguelito era su pasión privada, su retorno a la infancia. Se olieron y de inmediato se reconocieron. A lo largo de los años fueron construyendo un mundo no apto para los que se empeñaban en crecer, divertido y pícaro.

Las amistades, como los grandes maestros, se heredan a fuerza de conquista, es decir, en acercarse a ellos y compartir, además del tiempo presente, las enseñanzas que logran darnos; con todo y que Picasso respetaba el temple de Dominguín (recordemos sus dibujos de tema taurófilo) y se prendía de la belleza el charme de Lucia Bosé, con Miguelito la conquista se dio por obra de la creación, de leer el mundo de otra forma, donde los límites sólo eran los de la imaginación, campo donde ambos llevaban franca ventaja. […] Cuando los niños crecemos y pensamos en las personas que formaron parte del entorno de nuestra infancia, las dividimos en dos: las que pasaban tiempo jugando con nosotros y las que no. A las primeras las recordamos con mucho cariño y a las otras con antipatía. Así de simple. Y lo que abundaba durante las visitas de los chicos Bosé -y la Tata, secretamente admirada por el pintor- eran muchos juegos, incluso los realizados con pintura y papel, aunque a la esposa (y dealer) de Picasso viera en ello nulo valor comercial.

Diametralmente opuesto en extensión, mas no en grato recuerdo, está el capítulo que Bosé le dedica al Dr. Manuel Tamames, figura “paterna”, casi abuelo, para él y sus hermanas; amigo a su vez del diestro y admirador (por no decir eterno enamorado) de la gran actriz, procuraba buenos acuerdos entre ambos y, a su vez, prodigaba cariño y grata estima a esos niños cuyo insólito destino era ser hijos de sus padres (permítaseme aquí la redundancia). Siempre del lado del más débil, se volcó con mi madre, una mujer extranjera socialmente lapidada, con tres hijos a su cargo, y probablemente sin futuro. Consideró que mi padre había actuado como un cobarde, sin el más mínimo honor ni hombría, y para él estaba muerto, aunque nunca le perdió su admiración en los ruedos. […] Manolo, don Manuel, el doctor Tamames y otros motes, fueron esa armada de ángeles de la guarda que en mi infancia marcaron la diferencia en el dar ejemplo y en la mejor calidad de cariño y afecto.

El hijo del Capitán Trueno nos hace no sólo espectadores de una vida (la de quien pensábamos ya saberlo todo, desde las revistas del corazón hasta los trending topic de años recientes), sino de una época en busca de sentido (pues la España que él recuerda seguía siendo la misma con Franco en El Pardo y los “grises” por las calles). Sin embargo, la avidez por hallar una identidad propia se consumó más allá de las fronteras, y de ello, da cuenta “Londres 73”, cuya travesía marcó un antes y un después en su carrera, donde tampoco le faltaron presencias necesarias en sus postreras búsquedas. (Mencionarlas todas es pecar de exageración -al menos, para estas líneas.)

Para el lector estándar de memorias y autobiografías, este volumen destella, de principio a fin, intensidad e inmensidad: de recuerdos escritos con una prosa fluida y de amor al detalle, de sucesos y figuras de alcances épicos más allá del recuerdo. Al igual que Leonard Cohen, Bob Dylan y su compatriota Santi Balmes (vocalista de Love of Lesbian), Bosé toma la pluma para compartirnos algo más de ese genio y figura apenas vislumbrados en sus canciones; al final del día, sigue el mismo destino que todo memorialista que se precie de serlo, resumido en sus propias palabras: Los recuerdos que son abordados, al principio, están rodeados de niebla, y penetrar en ellos es tarea delicada. Ninguno se resiste completamente en realidad, si quieres hablar de ellos. Pero, sí, todos quieren ser contados de la manera más ocurrente. […] Muchos de ellos, hechos para ser recordados sólo una vez, se desvanecen al ser escritos […].

Quede en ustedes, navegantes de la lectura, embarcarse en esta nave a prueba de tiempo, pero llena de gratos instantes. (¡Buen viaje!)

Miguel Bosé. El hijo del Capitán Trueno. México, Espasa, 2021.

 

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LEGADO DE VERDADES

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Cada vez que leo un libro de memorias y autobiografías, siempre me hace mella aquella frase que Raymundo Ramos consigna en su conocido estudio y antología: “Recordar es un arte difícil”. Y no es para menos, porque en el empeño de hacer corte de caja de toda una vida, suelen aparecer otros recuerdos que pudieron revocar una postura irrebatible, o atenuaron una polémica entonces férrea y furibunda. De cualquier manera, volver a conocidos sucesos y figuras refrenda nuestro propio vaivén de vida.

Después de dos volúmenes de índole memorialista, Emmanuel Carballo (1929-2014) da cierre a esa etapa con otro similar, en apariencia fragmentario, pero que añade, sazona o refrenda algo de lo dicho previamente: Párrafos para un libro que no publicaré nunca, que se compone por 96 textos, entre ensayos, cartas y notas al vuelo sobre escritores, libros e instantáneas personales de un escritor que ejerció, férreamente, el oficio de la crítica, con todo y altibajos.

De 1953 a 2011 -fechas del primer y del último texto, respectivamente-, se da cuenta del proceso (también del progreso, cabría notar) de un escritor frente a su oficio y del cómo éste le atrajo aciertos que fallas, pero aprendizajes constantes por encima de todo. Desde hace unos cuantos años algunos de los poemas escritos en México se me caen de las manos. Sobre todo si se trata de los escritos por nuestros poetas recién llegados. Casi todos ellos (poetas y poemas) inducen a jugar a los acertijos. Lectores y críticos, al leerlos, nos convertimos en vulgares eruditos de heráldica. A primera vista, nos parece que Carballo hizo una radiografía puntual de la poesía de cuño reciente, pero al checar el año de escritura, se descubre -no sin sorpresa- ¡que es de 1953!, lo que nos lleva a pensar que no hay nada nuevo bajo el sol… por ahora.

Como ocurrió con su Diario público (volumen intermedio entre Ya nada es igual y el libro que ahora nos ocupa), se pasa revista a la vida cultural de México en décadas recientes, con la salvedad de que estos párrafos vienen a matizar nociones expuestas con antelación, o también para develar su otra cara, no tan halagüeña que digamos. Encuentro esta dualidad de miradas en “Las dos muertes de Martín Luis Guzmán”: Qué paradoja para los críticos en blanco y negro que un hombre ganado por el sistema sea, en el fondo de sí mismo, un iconoclasta, un disidente y un escritor de protesta. Cuando el hombre pacta con el gobierno, el escritor enmudece. A partir de ese instante, la literatura deja de tener sentido, razón, alas. Aunque Carballo no deja de reconocer la genialidad de uno de sus grandes maestros -cuya mención se prodiga al vaivén de las páginas, digno es resaltarlo-, sí le echa en cara su posterior significación. (Al final del día, su obra le sobrevive…)

Una peculiaridad de estos Párrafos… es la alternancia de pequeños ensayos (que nos remiten a sus Notas de un francotirador) con cartas dirigidas a distintos corresponsales (de José Lezama Lima y Julio Cortázar hasta familiares y amigos) e inclusive dos que tres anotaciones sobre el oficio de la crítica, por parte de un implacable y respetado exponente. Y lo más sorprendente, descubrir que aquellas consejas siguen más vigentes que nunca. Cada generación en cuanto obtiene la credibilidad que le dan las obras trascendentes publicadas por sus miembros lo primero que hace es modificar la lista de los escritores sobresalientes que redactó la generación en retirada a la cual va a sustituir. Quita a algunos viejos para colocar a algunos jóvenes talentosos. […] Al crítico le corresponde poner orden, ser el cronista de un momento (o de varios momentos sucesivos) de la literatura de un país. […] El verdadero crítico cuando madura aprende a mirar amigos y enemigos como autores a secas, en unos casos más capaces y en otros menos talentosos; lo demás es lo de menos. (En tiempos donde los dictados del gusto se someten al capricho del hype, es necesario atender comedidamente la preceptiva de un crítico con hartas horas de vuelo, que hoy en día echamos en falta.)

Una vez que llegamos a la última página de este libro, cabe la siguiente pregunta: ¿por qué Carballo es enfático en decir que no publicaría estos párrafos? Ante dicho cuestionamiento, me viene a la mente el escritor Emil Cioran y la decena de cuadernos que dejó a su muerte, bajo la instrucción de destruirlos, y en los cuales el franco-rumano escribió cosas sólo reservadas para la secrecía o el descargo personal, y que, dichas a las figuras allí mencionadas, multiplicaría los, de por sí, bastantes malentendidos.

No dudaría ni un ápice que también pase lo mismo con Carballo, con la salvedad de que muchas de sus apreciaciones y juicios sólo confirmen la perspectiva adquirida en lecturas anteriores. En este ejercicio de autocrítica, me viene a la mente el Pro domo mea que Jean Meyer publicó a tres décadas de su obra capital, La Cristiada, a guisa de ajuste de cuentas o, quizá, como justa valoración del camino andado. A lo largo de cincuenta y tantos años he tratado de ser fiel a mí mismo y congruente con las ideas en las que sustenté y sustento mis tareas como escritor y hombre preocupado por sus compatriotas. […] Supongo que a las personas como yo la historia oficial nos juzgará con simpatía. Quisimos cambiar el mundo y no pudimos.

Con Párrafos para un libro que no publicaré nunca, Emmanuel Carballo cierra una trayectoria de ímpetus críticos, así también la de participante de una época pródiga en expresiones y en lecturas, ambas susceptibles de justipreciarse y después colocar sucesos y cosas en el lugar que les corresponde: legado de verdades a la espera de hallar a su destinatario. Por la procedencia variopinta de los textos, encuentro cierta afinidad con los que Fernando Fernández nos comparte en su blog, de nombre Siglo en la brisa, donde ensayos de breve extensión y notas al vuelo se suceden con franqueza y fidelidad, entre la celebración y el aprendizaje constantes, cualidades dignas de un escritor comprometido con la página de cada día.

La última -de muchas palabras- queda a disposición de ustedes, de principio a fin. (Que así sea.)

Emmanuel Carballo. Párrafos para un libro que no publicaré nunca. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Dirección General de Publicaciones, 2013 (Memorias Mexicanas).

 

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