NOTAS LIBRARIAS DEL INTERIOR 403

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Una presencia notable desde mis primeros años de la carrera de Letras Hispánicas en la (entonces) ENEP Acatlán de la UNAM, reside en mi admirada y querida Nora de la Cruz, cuya generosa inteligencia no deja de sorprenderme. Luego de muchas horas de vuelo tanto en el ámbito literario como en el académico, Nora incursionó en un campo, en principio, reservado a los jóvenes (aunque eso es relativo, claro): hablar de libros en YouTube, es decir, volverse booktuber.

Desde el 24 de mayo de 2020, sus afanes y empeños hallaron cabida en el canal Interior 403, cuyo nombre, según ella ha declarado, tiene reminiscencias de un domicilio anterior, y no es para menos, porque quien vive a flor de piel la experiencia de las letras, éstas siempre serán su casa. Y como en toda casa que se digne de serlo, hay cabida para las visitas inesperadas y también para los vecinos engorrosos, donde al final del día Nora extrae lo más importante y lo sopesa, a fin de hallarle su lugar en el tiempo.

En fechas recientes, donde el equipo de YouTube le pide un millar de horas de transmisión, colegas, amigos y nuevos fans nos hemos dado a la tarea de ver una y otra y otra vez sus videos, con el propósito de ayudarle a cumplir con ese objetivo; de entre todos los que están en su canal, hay tres que se relacionan con booktags, es decir, con etiquetar libros bajo una serie de consignas, enmarcadas en una misma dinámica. Al final de cada video, como suele pasar cuando se trata de un booktag, se debe etiquetar a otros canales, a fin de conocer sus preferencias. (Nora, en cambio, amplia un poco más la retroalimentación, porque para cumplir con ese objetivo, un canal o un blog quedan muy a la medida.)

En esta ocasión, decidí tomarle la palabra y compartir en este espacio mis ejercicios respecto a tres booktags transmitidos en su canal: el de los memes, las telenovelas y el Feliciano (inspirado en un poema de Sor Juana Inés de la Cruz), cuyos listados -y mis respuestas- compartiré a continuación.

MEMES (14/junio/2020)

-Me quieres ver la cara de estúpida (libro con final predecible o Deus ex machina): La insopotable levedad del ser (Milan Kundera).

-Adiós, popó (libro que no pudiste terminar y que sentiste alivio cuando lo dejaste): Pixie en los suburbios (Ruy Xoconostle).

-Mujer calculando (libro que por más que intentaste, no le lograste agarrar la onda): Carajicomedia (Juan Goytisolo).

-Kómo lo zupo (libro que más te ha llegado, por ser similar a tu vida): Enseres para sobrevivir en la ciudad (Vicente Quirarte).

-Para qué o qué (libro que siempre recomiendas y nadie te hace caso): La última escala del tramp steamer (Álvaro Mutis).

-Si ya saben cómo me pongo, para qué me invitan (libro del que hablo con todo y ya los tengo hartos): Mexicanos eminentes (Enrique Krauze).

Roll Safe (libro que no has leído, porque sabes que no le vas a entender): Rayuela (Julio Cortázar).

Black guy confused (libro que no entiendes por qué es un best seller y es horrible): Cincuenta sombras de Grey.

-Un clásico (libro clásico favorito): 20 mil leguas de viaje submarino (Julio Verne).

-Oblígame (libro que todo el mundo quiere que leas): Páradais (Fernanda Melchor).

 

TELENOVELAS (11/julio/2020)

Teresa (libro o autor que amas y odias al mismo tiempo): Los dos húsares (León Tolstói).

La usurpadora (libro publicado bajo seudónimo): Cementerio de trenes (Gonzalo Martré).

Carrusel (libro o cuento que te gustaba cuando eras niño): El Principito (Antoine de Saint-Exupéry).

Rebelde (libro que hayas leído junto con tus amigos): Viaje al centro de la Tierra (Julio Verne).

Rosa salvaje (libro bonito con portada fea): La pasión de Sacco y Vanzetti (Howard Fast).

La dueña (libro prestado que nunca has devuelto): Ensayos de teoría semántica (Luis Fernando Lara).

El extraño retorno de Diana Salazar (libro que te haya dado mucho miedo): El castillo de los Cárpatos (Julio Verne).

Dos mujeres, un camino (libro que tengas dos o más veces): La última escala del tramp steamer (Álvaro Mutis) y Memorias de España 1937 (Elena Garro).

Cuna de lobos (libro con final sorprendente): Un bosque flotante (Jorge F. Hernández).

Mirada de mujer (libro de una autora con protagonista fuera de lo común): Ana de las Tejas Verdes (Lucy Maude Montgomery).

 

FELICIANO: LAS CONTRADICCIONES DEL LECTOR (8/agosto/2020)

-Libro o autor que amas, pero todos odian: Enrique Krauze.

-Libro o autor que odies, pero todos aman: Haruki Murakami, Danielle Steel.

-Autor que te cae bien, pero sus libros no: Luis Felipe Fabre.

-Autor que te desagrada, pero sus libros no: Héctor Aguilar Camín.

-Libro que es bueno, pero no me gusta: Pantaleón y las visitadoras (Mario Vargas Llosa).

-Libro que es malo, pero te encanta: El alquimista (Paulo Coelho).

-Libro que te encantaba y ahora ya no soportas: La insoportable levedad del ser (Milan Kundera).

-Libro que no soportabas y ahora amas: El túnel (Ernesto Sábato).

-Libro que amas de un autor que odias: Primavera pospuesta (Paco Ignacio Taibo II).

-Libro que odias de un autor que amas: Todos los textos políticos de Enrique Krauze.

 

Sirvan estas notas librarias para invitarles a visitar el Interior 403 (Interior 403 – YouTube) y conozcan a una lectora sin par, cuyo estilo cálido e inteligente -a ratos, lapidario, como en sus reseñas honestas– siempre es grato de ver y no exento de sorpresas. Mientras Nora llega al millar de horas a guisa de reto, no dejen de echarle un vistazo.

(Muchas gracias por leerme.)

babelises@hotmail.com

@Cliobabelis

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Día Internacional del Libro 2021. Una de las cosas que se llevó el protocolo pandémico, son las ferias y festivales relacionados con el tema del libro, al menos, de manera presencial; sin embargo, las nuevas herramientas tecnológicas se volvieron el medio idóneo para que sí lleven a cabo dichos sucesos, y con resultados acertados. Las ediciones virtuales -y abreviadas- de la FIL Guadalajara, la Feria de Minería y las universitarias al interior del país, lo demuestran a cabalidad.

Con todo y este fervor presente en el aire, el firmante de esta columna no podría darse abasto, puesto que necesitaba estar entre libros para sentirlo. Y como las librerías -con todo y medidas de sanidad- seguían en pie de venta, resolví darme un paseo por éstas, en particular, las del Fondo de Cultura Económica. Con esa convicción en la cabeza, y aprovechando mi tránsito por el centro de la Ciudad de México, pasé a la “Juan José Arreola”, en la esquina de Eje Central y Venustiano Carranza, y a semejanza de visitas anteriores a la “Octavio Paz”, en el sur de la ciudad, me encontré un apartado de ofertas, entre las cuales estaba un viejo conocido: un ejemplar de Si bebe agua de este pozo nunca saldrá del pueblo, volumen de homenaje a Adolfo Castañón por la concesión del Premio Xavier Villaurrutia. (“¿Me lo llevo o lo dejo?”, pensaba. “Ya sólo tengo mi ejemplar…”) Y seguí mi tránsito por los pasillos y anaqueles. Luego de muchas vueltas, me decidí por Futurama. Literatura y ciencia a través del tiempo de Carlos Chimal, y otro más para obsequio. Al momento de pagarlos, de regalo se me dio a elegir algún ejemplar de la colección Vientos del pueblo. Me decidí por Los convidados de agosto de Rosario Castellanos.

COLNAL

NACER DOS VECES

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta sobre El Colegio Nacional para Rocío Paulina Martínez)

Querida Paulina:

Hace unas semanas, que tuve la fortuna de verte, recordé que alguna vez te pedí prestados tus dos tomos de Noticias del imperio de Fernando del Paso, a fin de devolvértelos firmados por el autor. Al principio te sorprendió mi petición, pero accediste con gusto. Y a vuelta de una semana y pico, te devolví tus ejemplares, ya con la firma del autor. Luego de contemplar el autógrafo en ambos tomos, me preguntaste dónde vi al autor. “En El Colegio Nacional, claro, luego de una conferencia sobre José Clemente Orozco…”, te respondí.

Este grato recuerdo me suscitó otra pregunta: ¿cuándo supe de la existencia de El Colegio Nacional? Creo que tener un primer y vago recuerdo, cuando un compañero de la preparatoria me mostró un libro sobre Octavio Paz que había comprado en alguna feria del libro, y que le costó muy poco (al parecer, veinte pesos). No fue sino años después cuando tuve conciencia plena de la existencia del Colegio, a través de sus publicaciones a la venta en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. (En ese momento, mi interés por la obra de Salvador Elizondo me llevó a comprar, de un solo golpe, los tres tomos que reúnen todos sus libros, y con un generoso descuento del 50%.)

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

La batalla por las novelas. Hace algunas semanas, se dio en redes sociales (y fuera de ellas) una rebatinga por conseguir las entregas quincenales (hoy semanales) de una colección de libros asequible en puestos de revistas. Me refiero a Novelas Eternas, de la editorial RBA, en cuyo catálogo se encuentran obras de Emily Brönte, Jane Austen, Edith Wharton, León Tolstói, por mencionar algunos autores. Por el revuelo causado desde la aparición de la primera entrega, se suscitaron algunos problemas, entre los cuales podemos mencionar el desabasto de ejemplares en los puestos de revistas y la consiguiente reventa de los ejemplares agotados, a precios que van hasta el triple del costo normal. (Una colega muy querida, Elyse Hdez., no se equivocó al llamar a la colección “Novelas inalcanzables”. Por algo ¿no?)

Semanas después de aquel lanzamiento, otra editorial de iguales afanes, de nombre Salvat, sacó al mercado una colección similar: Grandes Novelas de Aventuras, la cual no se diferencia del todo de Novelas Eternas, salvo en algunos títulos de su catálogo y en algunos elementos de su diseño. Sin embargo, tanto la distribución de sus entregas como el surtido de ejemplares en puestos de revistas y tiendas departamentales -la de los tres buhitos, o la del puerto británico-, está bien organizada, con el fin de que todos los interesados cuenten con su ejemplar, para formar la colección o para tener la entrega de su predilección. (El responsable de estas Horas tuvo que esperar algunas semanas para tener en sus manos La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne, sin verse obligado a formar toda la colección desde el principio…)

Un bosque flotante

PARA TEJER LA MEMORIA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Una de las cosas que hacía el escritor tabasqueño Andrés Iduarte, cuando se planteaba escribir sobre México desde el extranjero, es dejar que el prisma de la distancia pasara sobre el texto para que éste lograra su objetivo, sin que la nostalgia se excediera más de la cuenta. Si la distancia geográfica le ayudaba en la hechura de grandes páginas sobre México, la distancia temporal es de gran ayuda en cuanto a la literatura se refiere.

Después de transitar entre nubes y de buscar el misterio en el álgebra de las cosas, Jorge F. Hernández vuelve a territorios harto conocidos, donde la memoria toma la palabra (literalmente) para contar su propia historia. En ese sentido, con la aparición de Un bosque flotante se realiza a cabalidad esa condición.

Tercera novela dentro de una sólida obra (pero la primera meramente autobiográfica), Un bosque flotante cuenta la infancia y la adolescencia del autor, donde la convivencia diaria con dos idiomas suscita la búsqueda constante e una identidad que encuentra en la escritura su lugar ideal: […] me sé de memoria el bosque de mi infancia. La geografía de otro idioma. Un lugar que se ubica perfectamente en los mapas. El lente sale del satélite y baja según el vértigo que le quiera imprimir con las yemas de los dedos hasta el punto exacto donde permanecen intactos los recuerdos de una vida.

En dieciséis capítulos conocemos el crecimiento (biológico, emocional y familiar) del protagonista, al habitar dos mundos/lenguas, cuyo espíritu se entrelaza a medida que las palabras salen al encuentro con su madre, en trance de recobrar su memoria. De vez en cuando mi madre decía perro o nube, claveles o chocolate como si narrara en voz alta lo que veía entre todos los árboles verbales que se le cruzaban por la mente. May hablaba solamente en español, porque los otros idiomas que hablaba de joven, los números de sus contabilidades y muchos nombres de su pasado en México se habían perdido en la amnesia. Yo iba aprendiendo inglés y español en constante traducción con la muchacha o con las primeras palabras de su hermana, pero no entendía el vacío.

AFANES Y PALABRAS

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta sobre un primer libro para Mónica Vargas)

Querida Mónica:

Luego de ver (dos, tres veces) el video más reciente de tu canal de YouTube, todas las impresiones que te quería compartir no bastarían parar un tuit, o para un mensaje privado, sino para un espacio más amplio, es decir, una carta, resultado de varias notas hechas a medida que avanzaba el video.

El tema de esta ocasión, compartir tus experiencias al ser coautora de Donde llueven acuarelas, al alimón con un colega de grato recuerdo, José Botello Hernández (a quien conocí por mi gran amiga Rosalía Velázquez Estrada, en un coloquio realizado en la Facultad de Filosofía y Letras, y que tiempo después, nos encontrábamos por los pasillos de la FES Acatlán), en torno a tu ciudad, Apizaco. Tlaxcala. Una de las cosas que me hizo ruido fue una frase tuya: Sé que pude haber hecho algo mejor, y a partir de ahí, compartiste tu experiencia al ver una obra tuya en letras de imprenta.

En realidad, todo primer libro suele tener algunas fallas de origen, y no lo digo a la ligera, sino porque también pasé por ese trance… dos veces. Y seguro te preguntarás por qué. La primera vez fue en 1998, con un libro colectivo, Luz de oscuro velo, donde tuve la fortuna de publicar mis primeros textos: tres sonetos, unos haikus para siempre verdes y dos intentos de cuento. Con el tiempo, descubrí que los únicos textos que superaron la prueba del tiempo fueron los sonetos. (Aún me planteo rescatarlos, sabes…) Mientras que la segunda vez, ya en solitario, fue hace seis años, con Sirenas del mp3 y algunos portarretratos, publicado por la editorial de un colega y amigo muy querido. Hace un año, y con motivo de los nuevos lanzamientos editoriales de la FIL Minería, mi editor me planteó una reedición, la cual aprobé de inmediato, pero con la condición de aumentar el número de los textos: en lugar de los trece de la edición original, serían veintisiete en esta nueva tirada. (En ambos casos, obsequié ejemplares a diestra y siniestra.)

LAS HORAS DE MI AGENDA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

Un palacio a distancia. A resultas de la contingencia actual, el pasado 18 de febrero inició la cuadragésima segunda edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, pero en la modalidad virtual, es decir, con enlaces en vivo entre autores y editores con los organizadores de la feria, a fin de proseguir la conversación que sólo un suceso capital puede llegar a reunir.

Mientras planeaba el tema de la siguiente columna, un colega de afanes hebdomadarios, Marcos Marín Amezcua, me preguntaba si se iban a vender libros, o de qué iba el rollo. (Bueno, ante las condiciones actuales, nada más estarán los e-books para adquirir, y conferencias y presentaciones para dar y prestar. Nada mal ¿no?) La ventaja de que ahora los eventos de la feria sean a distancia, permite, por un lado, el acercamiento de los lectores con sus escritores favoritos, sin que los espacios se atiborren como suele pasar en cada edición de la feria. Por otro lado, sí se extraña un poco el contacto con la gente, la cual, en su transitar por el Palacio de Minería, le inyecta de vida por todas partes.

Hasta el momento, he estado al pendiente de los diferentes enlaces con autores, presentaciones y lectura en su propia voz. De los más sobresalientes está la presentación de El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo, de la filóloga española Irene Vallejo, del cual cabe resaltar su importancia como pequeña gran historia del libro, donde a la par de la invención del papel y de la letra impresa, se dan otras historias alrededor suyo, desde invasiones hasta la consolidación de un capital cultural, donde los libros tienen (literalmente) la palabra.

Palacio de Minería

VOLVER A MINERÍA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

(Carta sobre la FIL Minería para María Cobos)

Querida María:

Hace un año, di comienzo a una serie de colaboraciones en esta columna, con motivo de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (de dónde la serie recibió su nombre, seguro adivinarás) y lo que en principio se volvió entrega especial, se tornó en una vertiente primordial de este espacio en línea. Ahora con la edición 42 próxima a inaugurarse (de manera virtual, qué remedio), esta misiva es, de cierta manera, un regreso a casa.

¿Cuándo fue la primera vez que supe de la FIL Minería? Creo recordar que fue mi papá quien me habló de ésta en algún momento, pero no fue sino hasta principios de los dosmiles cuando tuve la fortuna de acudir a una de sus ediciones. Si mi colección de separadores no me falla, fue en 2002 cuando pisé por vez primera el Palacio de Minería, y conseguir los tres tomos de las Obras completas de Salvador Elizondo, publicados por El Colegio Nacional, y con el atractivo descuento del 50% vigente durante los días de feria. También recuerdo que, en la Plaza Tolsá, frente al Museo Nacional de Arte, Libros UNAM instaló una carpa con un remate de libros, entre los cuales me hice de quince ejemplares de la colección El Ala del Tigre, dedicada a poetas mexicanos contemporáneos. Por quince pesos, me hice de la poesía de Tita Valencia, Angelina Muñiz-Huberman, Elsa Cross, Alberto Blanco, Raúl Renán, José Francisco Conde Ortega, entre otros autores.

Galería 2

  • El metro en contigencia sanitaria por el COVID-19
    Estación del Metro, Salto del Agua. Foto: Alfredo Martínez
  • Entrada a Celebrando la Eternidad
    Entrada Bosque de Chapultepec. Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad
    Celebrando la Eternidad en el Bosque de Chapultepec. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad II
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Celebrando la Eternidad I
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Parque Ecológico Xochitla
    Ofrenda de Día de muertos Parque Ecológico Xochitla en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • El xoloitzcuintle.
    elebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Grabados de José Guadalupe Posada
    Celebrando la Eternidad. Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ofrenda Monumental Tepotzotlán
    Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Día de Muertos en Tepotzotlán
    Día de muertos en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Catrina 2019
    Catrina en Tepotzotlán Fotografía: Estrella V. Leonor
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Ecos del 15 de septiembre...
    Fotografía: Irma Váldez
  • Mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Olas de mar
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Nubes
    Fotografía: Carolina Bello
  • Paisaje de carretera
    Fotografía: Carolina Bello
  • Playa
    Fotografía: Carolina Bello
  • Camino a la pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Vista de la pirámide de la Luna
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pirámide del Sol, Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Paisaje panorámico de Teotihuacán
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres
  • Pieza del museo de la Cultura Teotihuacana
    Fotografía: Estrella Vianey Leonor Torres