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Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Ulises Velázquez Gil

En algún párrafo de México, ciudad del fuego y del agua, Octavio Paz dijo que la comida “es una feria, un ballet de sabores”; lo mismo podemos decir de la literatura, abundante en suculentas novelas y cuentos, ensayos forjados con la pericia del mejor gourmet y poemas compuestos en la repostería de las palabras, y aunque la mayor parte del tiempo las únicas letras relacionadas con el mundo de la cocina son sólo las plasmadas en recetarios y revistas de facilidad culinaria, es preciso hacer un alto en el camino para reconsiderar aquella percepción.

Carta para Juliana C.

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Querida Juliana:

En estos días tan interesantes (si nos ajustamos a aquella antigua maldición china), tus palabras y el regreso mejorado de un puerto libre, me han sorprendido como no tienes idea, puesto que ahora mis fuerzas deben enfocarse en leer el mundo, y que mejor manera para ello que compartiendo los libros leídos y, claro, regresando a aquellos que han sido algo más que una carta de marear.

Más que reclamarte por el nombre de la sección, te felicito sobremanera por tu corazonada. Efectivamente, la marcha de las letras (casi aludiendo a esa famosísima canción de Cri-Cri) tiene como mera finalidad, sí, dar fe de aquellos libros recientemente leídos, pero con una peculiaridad: que éstos sean fácilmente transportables, es decir, que traspasen los linderos de la sala, el reposet y el buró de la recámara, haciendo suyos los trayectos en el transporte público, las salas de espera en todo tipo de oficinas, los parques, etc. En una palabra, que las palabras viajen en certero acompañamiento entre el celular y elrimel, la botella de agua y los chicles, entre la vida que se va y el tiempo transcurrido. (A título personal, buena parte de esas lecturas siempre tienen un lugar de honor en mi bolsa de turno. Mientras dure el viaje, claro está.)

Finalmente, cierro estas primeras líneas de una nueva fase con lo siguiente: para aquellos que siguen el buen cauce de las palabras de un servidor (desde el correo electrónico hasta las redes sociales), puedo asegurarles que seguiré a cabalidad aquella sentencia del gran filólogo español Ramón Menéndez Pidal, respecto a la enseñanza de las letras, y de la cultura en general: Verter vino viejo en odres nuevos. Y para las próximas escalas, si los lectores lo permiten, volverán las primeras letras de un servidor en estos lares. (Digo, si me lo permiten…) Mientras tanto, comencemos desde cero.

(Mejor nombre no se te pudo haber ocurrido, querida Juliana, así que seguiremos adelante. ¡¡Gracias!!)

Un abrazo cordial de

Ulises Velázquez Gil