EN DEFENSA DE MI CASA

Escrito por Ulises Velazquez Gil el . Posteado en La Marcha de las Letras

Amable lector desocupado (que no desocupado lector, que quede claro):

Hace poco usted me dejó un comentario acerca de una persona mencionada en alguna de mis entregas de Las horas de mi agenda. Luego de leerlo, sólo me queda decir lo siguiente: aunque la columna de marras tiene muchas vertientes por mencionar, evito meterme en temas delicados, como la política y el que suscitó el comentario, que eliminé sin más ni más. Y seguramente usted (cuyo nombre me reservo, no por falta de ganas, sino por exceso de cordura) se preguntará los motivos de tan abrupta medida de mi parte. Vamos caminando…

Desde que la mesa directiva de Flor y Látigo me distinguió con un espacio en esta revista en línea, de nombre La marcha de las Letras, en vista de mi poco (quizá nulo) interés en política, decidí dedicar tiempo y fuerzas a un campo donde me muevo con suma facilidad: la cultura, en particular, los libros. Y cuando nació Las horas de mi agenda fue para incluir los sucesos del tiempo presente, caros a mi dinámica como persona del área de Humanidades y las Artes. (Y los lectores que han seguido mis huellas lo saben y de sobra.)

No niego que la política y temas de reciente denuncia (que por sabidos ya no menciono) son temas de actual interés, y a nadie debe serles indiferente; pero hay maneras de llevar un mensaje y, claro, de dirigirlo a las instancias correspondientes. Mi columna no es el lugar para ello. Pero, si la inquietud persiste, y usted quiere ahondar más en ello, mi correo está a sus órdenes para recibir sus mensajes. (Sólo una advertencia: nombres y apellidos, pero sobre todo, pruebas, y argumentos sólidos. Si carece de alguno de éstos, mejor ni pierda el tiempo conmigo.)

Por último, y con el perdón de mis jefes (la mesa directiva), si vuelvo a ver un comentario similar en alguna entrega de mis columnas, lo eliminaré sin preguntas, al igual que la publicidad engorrosa y el proselitismo político chaqueto. Y como bien decía mi siempre admirado maestro Raymundo Ramos, “tiene usted razón, pero no toda la razón”.

En espera de mejores tiempos, donde la pluralidad conduzca nuestras acciones, reciba un saludo.

Atte

Ulises Velázquez Gil

(babelises@hotmail.com)

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