Imagen: Excélsior

A PROPÓSITO DE LOS CIEN AÑOS DE EXCÉLSIOR

Escrito por Juliana Castellanos Pedraza el . Posteado en Guliana en el País de las Desmaravillas

 *¡¡¡Qué la memoria reviva los hechos lamentables que otros, a toda costa quieren borrar!!!

No lo negaremos… durante más de cuatro décadas de vida, fue nuestro diario consentido que leíamos con verdadera pasión, quizá fervor, cada amanecer y aún en los tiempos difíciles de los duros golpes a la cooperativa e incierta sobrevivencia periodística de calidad.

Cuando supimos de su cruel y marcado destino, en manos de un empresario, Olegario Vázquez Raña, muy allegado al poder más alto de aquellos tiempos, los Fox, decidimos de inmediato cancelar la suscripción con el propio repartidor, que con sorpresa no atinaba a asimilar tal parecer.

De inmediato, del departamento de suscripciones recibimos una atenta invitación para reconsiderar nuestra irrevocable decisión, ¡¡¡tres meses gratis!!! a cambio de mantenernos suscriptores. Por fortuna, nada cambio nuestra firme respuesta. La suerte estaba echada.

Y en ello, mucho influyó lo que bien se confirmaba en algunas notas o comentarios impresos, radiofónicos o televisivos de periodistas que a través de sus espacios y tiempos, no ocultaban la espléndida relación entre el nuevo dueño y la pareja presidencial, justo a raíz de su nombramiento de cinco años como titular de la Cruz Roja nacional y que sin lugar a dudas lo proyectaría con el tiempo, paciencia y mucho halago a los guanajuatenses; en un verdadero hombre de negocios y no sólo en el mundo hotelero u hospitalario, sino ahora en el de la noticia.

El diario de circulación nacional pasaría a manos de un mercader de muebles, dejando atrás la tradición de por lo menos ser encabezado por periodistas que saben que la noticia no es una mercancía sino un servicio a la sociedad.

Con el tiempo, de esta afamada personalidad conoceríamos más datos dada su incursión política y empresarial, lo que bien se tradujo en partes o enteros capítulos que relatarían documentalmente la periodista Anabel Hernández y el finado compañero José Manuel Nava, el último director del periódico de la vida nacional, dadas sus investigaciones y vivencias personales, respectivamente.

En el libro Los señores del narco, Hernández dedica en el capítulo Los protectores de El Chapo un apartado llamado  LOS HERMANOS VÁZQUEZ: NEGOCIOS TURBIOS (págs: 178-185 versión PDF en Internet) que precisa a detalle no sólo las andanzas de los Vázquez con un hangar concesionado a su nombre en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tras una investigación de la PJF de la PGR el 5 de febrero de 1992; sino también la forma tan peculiar de la que se han hecho de sus negocios a lo largo de varios periodos presidenciales.

En lo que toca a Nava, la referencia a Olegario se da de inicio a término en el libro  Excélsior. El asalto final (Edamex, 20006), que en 205 páginas denuncia paso a paso cómo la entonces editorial, fue prácticamente ultimada técnica, profesional y financieramente con alevosía y ventaja inusitada.

Una inquietante, improvisada y breve introducción advierte al lector lo que leerá más adelante: “Tres factores confabularon contra Excélsior: La traición interna, el gran capital y la complicidad del Gobierno. Quinta columnistas boicoteaban desde adentro cualquier proyecto de recuperación económica; el gran capital ahuyentó a los anunciantes y el Gobierno acosaba a la Cooperativa exigiéndole pagar  impagables adeudos. De pronto apareció “un salvador” que ofreció rescatar al periódico: Entérese de cómo se llevó a cabo esta operación que dejará perplejos e indignados a nuestros lectores”.

Este libro, verdadera joya testiga de un gran atentado periodístico, llegó a nuestras manos curiosamente en un remate de libros. Perdido entre otros más que intentaban ganar visualmente la atención tuvo importancia por otro dato elocuente, su autor José Manuel Nava fue asesinado meses después de escribir dicho texto, el 16 de noviembre de 2006, justo nueve días antes había presentado el mismo, en el Orfeo Catalá de Méxic.

El 18 de marzo de 2017, el neoperiódico fue centro de atención por su primer centenario. Además de las notas, entrevista y reportajes alusivos, se difundió –no sólo antes, durante y después- hasta el cansancio en los canales televisivos de Grupo Imagen (medios que han empoderado al empresario y a sus diversos negocios) 3.1 y 28.1 (Excélsior), un documental de 52 minutos.

De cuidada producción audiovisual, buenas voces y bien documentado, con las opiniones y testimonios de propios y ajenos entre ellos las del historiador Enrique Krauze, Excélsior atrajo el interés del respetable. Sus minutos iniciales dieron cuenta del gran esfuerzo de sus propietarios -padre e hijo virtuosos y exitosos rescatadores de negocios quebrados de diversa índole-  por hacer de este diario -que en antaño logró ubicarse entre los diez principales del mundo- ¡todo un emporio!, ¡ni la duda cupo!

Pero… dos lástimas relucieron en nuestros pensamientos. Nunca se ahondó el rescate del periódico en tiempos de los Fox y la etapa dedicada al trabajo de Don Julio Scherer García, fue cortísima, quizá para no aludir sin querer queriendo otro golpazo gubernamental, ni a las acciones detalladas de un director y periodista que en los ámbitos nacional e internacional del periodismo, es recordado por sus grandes lecciones reporteriles y su actitud crítica e íntegra frente al poder.

Si bien se recuerda a su fundador Rafael Alducin, más anecdóticamente; a la etapa institucional que viviera el diario entre los momentos políticos álgidos del siglo pasado y que hoy se replica dígase –en términos del rigor y la pluralidad de sus colaboradores-  lo que se diga en tiempos peñaniestistas; la apuesta telespectadora fue rescatar los grandes nombres de la tecla que le dieran prestigio –Cosío Villegas, Paz, Seyde- y sus épicas secciones y suplementos culturales para posicionar en la mente de sus lectores, tanto del impreso como de la internet, este emporio periodístico multimedia que en plena segunda década del siglo XXI y en función de la etapa globalizadora mediática, ¡sufrimos!

Meritorio es saber que para el efecto se cuenta con una plantilla laboral de 2400 trabajadores de múltiples funciones y especialización que hoy trabajan de lleno en la redacción de primer mundo en avenida Universidad y que no se escatima recur$o alguno para alimentar tecnológicamente el otrora periódico rudimentario de los cooperativistas.

Pero también queda una terrible duda… ¿qué pasará con la famosa esquina de la información?, ¿será que la ambición inmobiliaria, comercial o monetaria, nos dará a corto, mediano o largo plazo, respuesta certera junto con el albazo político de costumbre?

Ahora que han pasado los años y reflexionamos en torno de ese cabezal de enorme trascendencia, evocamos que Excélsior, Cía. Editorial, S. C. de R. L. vivió una suerte trágica y parecida al extinto Canal 40 de Javier Moreno Valle, hoy en manos del concesionario Ricardo Salinas Pliego cuya fortuna, según Forbes, supera ya a su competidor histórico, Azcárraga III. Es decir, dos despojos viles y empoderados por quiénes detentaban el poder, antítesis de la alternancia democrática, para fortalecer oportunas y serviles alianzas mediáticas.

Para cerrar esta colaboración, vaya recordar las líneas de la contraportada del libro citado que Edamex incluyó en su histórica colección de 2006 Libros para todos, que valdría la pena leer y releer porque recuerda a todos, que la justicia tradicionalmente en México sólo existe para algunos… ¡¡¡los políticos y los empresarios!!!

“La estocada mortal contra El periódico de la Vida Nacional la asestaron confabulados, cooperativistas traidores, millonarios prestanombres y el Gobierno de México.

“Durante cinco años Excélsior se vio abrumado por tantos problemas, que resultó materialmente imposible para los cooperativistas leales sacarlo del pozo.

“Si el director obtenía la promesa de uno de los grandes anunciantes de contratar sus páginas, misteriosamente el trato era bloqueado.

“Las gestiones ante el Gobierno para que la Cooperativa fuese tratada como correspondía a una sociedad de trabajadores, caían en autoridades con los oídos tapados.

“El IMSS intervino la caja. No hubo dinero para pagar a proveedores ni empleados.

“La situación se volvió angustiosa, los trabajadores quedaron en pobreza extrema.

“Entonces apareció un salvador, que por migajas, se adueñó del cabezal del rotativo y de la famosa esquina de la información, en Reforma y Bucareli, la mejor de México, por 536 millones de pesos. Milagrosamente la Secretaría de Hacienda condonó el adeudo de tres mil millones de pesos de impuestos atrasados y el IMSS levantó todos los embargos.

“¿Quién está detrás de esta operación fabulosa?”.

P.D. Inquietantes los Idus del marzo mexicano, previo a la elección estatal más importante.  

 

 

 

 

 

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